¿Conocéis la tradición de pintar los huevos por Pascua?

En los países ortodoxos es una tradición muy arraigada. Pero no sólo allí. Los huevos también se pintan y se regalan en Alemania, Francia, Polonia y República Checa, los Estados Unidos, Brasil o Argentina. Incluso en España esta tradición la encontramos en Cataluña y Valencia donde los huevos pintados se ponen dentro de una torta llamada «mona».

¿De dónde viene esta tradición?

Una leyenda cuenta que después de haber visto al Jesús resucitado, su discípula María Magdalena fue predicando a Roma y se presentó ante el emperador Tiberio. Le habló de las enseñanzas del Señor y de su Resurrección. El emperador la escuchó incrédulo y exigió una prueba de lo narrado. María Magdalena cogió un huevo cocido de una mesa que había al lado y se lo dio a Tiberio diciendo «¡Jesucristo ha resucitado!». Al pronunciar estas palabras, el huevo que sujetaba el emperador se volvió de color rojo. Asombrado, Tiberio exclamó: «¡En verdad resucitó!».

Este relato parece ser bastante tardío pues no formó parte de «La leyenda dorada» escrita por el dominico Santiago de la Vorágine a mediados del siglo XIII, que contenía la relación más completa de relatos hagiográficos de la baja Edad Media. No obstante, la difusión de la leyenda fue tal que la costumbre de regalrse los huevos pintados por Pascua penetró en la vida eclesiástica de muchos países de Europa y sobre todo de confesión ortodoxa.

Además, el huevo estuvo presente en la mitología de muchos pueblos anteriores a los tiempos cristianos. La idea de que el mundo o una de sus partes surgieron del huevo (cósmico) se encuentra en la mitología de Antigua Grecia, China, Australia, India y algunos pueblos africanos, entre otros. Los fenicios celebraban la fiesta de llegada de la primavera con el huevo y la liebre como sus símbolos principales. Según las creencias de los eslavos antiguos, el mundo tenía la forma de un huevo. En el folclore ruso existen historias donde el huevo adquire un sentido mágico: desde el cuento de los tres reinos, el huevo de Koshchei Bessmertny hasta la gallina de los huevos de oro.

Los huevos fueron símbolos de la fertilidad de la naturaleza, de su renacer en la primavera. De modo que la tradición cristiana de los huevos de Pascua conserva rasgos de sincretismo con otras tradiciones paganas más arcáicas.

¿Cómo y cuándo se pintan los huevos?

Los huevos se suelen pintar el sábado antes de la Pascua de la Resurrección. Este año la Iglesia Ortodoxa la celebra el dia 19 de abril de 2020. Pero también es posible pintar huevos la semana después del Domingo de Ramos (Vérbnoe Voskresenie) desde el lunes hasta el jueves.

Existe una gran variedad de métodos para pintar los huevos. Los hay naturales. Por ejemplo, el color rojo (desde un naranja claro hasta un marrón intenso) se consigue cociendo huevos junto con la cáscara de cebolla, piel de remolacha o los frutos rojos. La curcuma (2-3 cucharadas soperas) nos ayuda a conseguir un color amarillo fuerte, tanto cociendo los huevos como poniéndolos en remojo una vez cocidos. Si cocemos los huevos con espinacas u ortigas, tendremos un color verde. También se puede dejar huevos toda una noche en la nevera junto con el agua que queda después de cocer estas verduras. El azul se consigue poniendo los huevos cocidos en remojo en el agua con 6 cucharadas soperas de vinagre de vino blanco y dos coles lombardas muy picadas. Para obtener este color, también servirán arandanos congelados.

Colorante alimentario de MercadonaPero además, existe una gran variedad de colorantes alimentarios que se puede encontrar en las tiendas. Por último, podemos pintar huevos con pincel y pinturas: ¡deja volar tu imaginación!

Antes de cocer los huevos, conviene pasarles encima un trapo humedecido en vinagre o en agua con bicarbonato. Para que no se rompan durante la cocción, los huevos se sacan de la nevera una media hora antes y luego se ponen a cocer en agua fría. Además, conviene agregar al agua de cocción una cucharada sopera de sal.

¿Cómo y cuándo se regalan?

Los huevos de Pascua se suelen presentar en cestas de mimbre o en una bandeja con plantas verdes, por ejemplo, brotes nuevos de trigo o avena.

En la iglesia ortodoxa, los huevos pintados deben ser bendecidos para ser los auténticos huevos de Pascua. En verdad, la bendición se debe de obtener al celebrar la misa de la Resurrección, a la hora que separa el Sábado del Domingo Santo, que es cuando se proclama «¡Jesucristo ha resucitado!». Pero la mayoría viene a la iglesia el sábado de la Semana Santa para participar en la ceremonia de bendición de los alimentos. La gente suele hacer largas colas para ser rociada con agua bendita, pero a nadie le importa pues ese día alrededor de las iglesias suele reinar un ambiente de paz y alegría.

Conviene recordar que hay que dejar algo en la iglesia para los que no puedan permitirse comprar o preparar la comida de Pascua.

El primer huevo pintado se queda en casa. Se cree que tiene un poder protector y por ello se debe conservar durante todo el año. Los huevos se regalan a los familiares y amigos que vienen de visita o a los que se visita el día la Resurrección. También se cree que el primer huevo que has recibido de regalo no se estropeará si ha sido entregado con un saludo «¡Jesucristo ha resucitado!» y la respuesta «¡En verdad resucitó!» dichos de todo corazón.

Huevos Faberge: ¿huevos de Pascua?

Дорого яичко ко Христову дню

«Caro es el huevo para el día de Cristo»: reza un dicho ruso. Y nunca es mejor dicho si hablamos de los famosos huevos de Fabergé. Las obras de arte del orfebre de la corte rusa también tienen su origen en la tradición de adornar los huevos de Pascua. Si bien su prototipo vino de Holanda a finales del siglo XIX, la idea ya era bien conocida en Rusia. Los decoración de los huevos siempre estaba relacionada con la vida de la casa imperial rusa y dentro llevaba una sorpresa.

Pero esto es otra historia para contar en una ocasión distinta…

Author: centrorusougr

El Centro ruso de la Universidad de Granada es una institución no lucrativa, creada gracias a la colaboración entre la Universidad de Granada y la Fundación “Russkiy Mir”.