Saltar al contenido

Descripción de las formaciones vegetales del litoral de Granada

Para la descripción de la vegetación del litoral hemos clasificado las formaciones vegetales en ochos grandes grupos utilizando criterios morfológicos y ambientales (forma vegetación, tipo sustrato, topografía, etc):

  • Vegetación arbórea.
  • Vegetación arbustiva y escobonales.
  • Matorrales termófilos.
  • Espartales, pastizales y herbazales.
  • Vegetación ribereña y acuática.
  • Vegetación rupícola de roquedos y acantilados.
  • Vegetación de arenas de playas.
  • Vegetación exótica e invasora.

Los cuatro primeros grupos pertenecen a los tipos de vegetación de lo que tradicionalmente se ha venido a llamar como vegetación climácica, es decir aquella que se desarrolla según las condiciones climáticas del medio. Los tres grupos siguiente compodrían las formaciones vegetales condicionadas por las características del sustrato, más que por el clima local, como son los sustratos encharcados o sumergidos, los paredones rocosos prácticamente sin suelo disponible o los suelos arenosos y subsalinos de las playas. Todos ellos forman una vegetación específica diferente a la de su ámbito territorial. Por último, se ha incluido un grupo para describir las formaciones vegetales formadas por especies exóticas e invasoras, dado su extensión en el litoral y su importancia para el futuro de la conservación de la vegetación autóctona.

1.- Vegetación arbórea

Las formaciones boscosas silvestres dentro del piso termomediterráneo del litoral de Granada son prácticamente inexistentes. En el sector oriental con un ombrotipo semiárido y suelos rocosos de fuertes pendientes, se hace ambientalmente inviable el desarrollo de vegetación arbórea forestal, siendo su optimo una vegetación arbustiva más o menos densa. En el sector central y occidental con un ombrotipo seco y suelos más desarrollados (valles, laderas de baja pendiente, etc) donde si sería viable la existencia de formaciones forestales silvestres, la intensa acción histórica del hombre sobre el territorio, han hecho que estas desaparezcan quedando solo pequeños restos de encinares y alcornocales como testigos de la vegetación pasada. Las únicas formaciones forestales presentes son los pinares de repoblación o subespóntaneos de una posición ecológica incierta.

  • Restos de encinares y alcornocales

Como anteriormente se indicó, los encinares de Quercus rotundifolia y alcornocales de Quercus suber son inexistentes en el piso termomediterráneo del litoral, debiendo subir hasta el piso supramediterráneo en la zona de Sierra de Lujar y Contraviesa para poder encontrar algunas de estas masas forestales. Los encinares en el piso termomediterráneo aparecen por tanto como restos en forma de ejemplares o pequeñas agrupaciones aisladas, refugiadas en fondos de barranco y umbrías donde encuentran una mayor compensación hídrica. Aparecen tanto en sustratos ácidos como básicos, principalmente a partir de los 200-300 metros de altura en los barrancos tributarios de los ríos Verde y Guadalfeo. En el sector oriental aparecen algunos testigos de encinas, pero a mayor altitud, a partir de los 400 metros, en barrancos tributarios de la rambla de Gualchos.

Restos de encinar en Sorvilan

Los restos de alcornocales (Quercus suber) son aún más escasos y solo aparecen sobre sustratos ácidos (esquistos). Tienen un mayor requerimiento de humedad por lo que se refugian en fondos de barranco, al borde de arroyos y en exposiciones protegidas y umbrosas que captan mayor humedad ambiental. Se pueden observar algunos ejemplares o grupos aislados en el barranco de Cantarriján (Almuñecar), en laderas protegidas del río Verde en Otivar y en barranqueras cercanas a Lujar. Suelen acompañarse de diversas especies de jaras como Cistus ladanifer o Cistus monspeliensis, y en algunos casos también del escaso quejigo litoral (Quercus broteroi).

Alcornoques en la Sierra de Cázulas

Alcornoques en el Barranco de Cantarriján
Quejigo del Barranco de Cantarrijan
  • Pinares de repoblación y subespontáneos
  • Conforman las únicas masas forestales del litoral de Granada, compuestas de pino carrasco (Pinus halepensis) y originados a partir de repoblaciones forestales o de rebrotes subespontáneos en zonas de cultivos abandonados y zonas de topografía favorable. En ocasionan forman masas densas sin apenas sotobosque y en otros casos son formaciones claras acompañadas de las especies características de las arbustedas y matorrales termófilos de su entorno, como Pistacia lentiscus, Osyris quidripartita, Rosmarinum oficinale, Ulex parviflorus, etc. Las masas de pinares más extensas se sitúan en el entorno de Motril en las zonas de la Gorgoracha. Asimismo aparecen múltiples manchas de pinar en el valle del Guadalfeo, entorno de Molvizar y Almuñecar, siendo significativos los pinares de Punta de la Mona y Cerro Gordo.

Pinares de pino carrasco en Motril

Pinares de pino carrasco de la Punta de la Mona

Los pinares de Pinus pinaster suelen situarse sobre suelos ácidos o dolomíticos pero a partir del piso mesomediterráneo en las Sierras de Molvizar y Lujar, fuera de ámbito de la vegetación litoral termomediterránea.

Foto del pinar de Pinus pinaster de la Sierra de Molvizar

2.- Vegetación arbustiva y escobonales

Denominaremos arbustedas a aquellas formaciones vegetales dominadas por arbustos y subarbustos que en condiciones óptimas pueden generar masas densas de hasta 2-2,5 metros de altura. Normalmente aparecen de forma más abierta, compartiendo espacio con otras especies de matorral. Como escobonales describiremos aquellas formaciones dominadas por especies de aspecto retamoide, es decir especies ramificadas desde la base con largas ramas verdes y hojas pequeñas, con un aspecto de arbusto ramoso sin hojas.

2.1 Arbustedas termófilas

En función de las especies dominantes se pueden establecer los siguientes tipos de arbustedas en el litoral de Granada:

  • Lentiscares de Pistacia lentiscus.
  • Artales de Maytenus senegalensis.
  • Cambronales de Lycium intricatum.
  • Bojedas de Buxus baleárica.

Los lentiscares, dominados por el lentisco (Pistacia lentiscus) son las arbustedas más abundantes del litoral de Granada. En condiciones favorables pueden formar masas densas en el que se entremezclan otras especies de hoja perenne siempreverde tales como coscoja (Quercus coccifera), acebuche (Olea silvestre), aladierno (Rhamnus alaternus), bayón (Osyris quadripartita), espino (Rhamnus oleoides), etc. En el sector oriental, por sus características de ombroclima semiárido y suelos de fuertes pendientes, es la formación clímax, ya que no se llegan a desarrollar las formaciones arboladas. En esta zona oriental, los lentiscares aparecen de forma abierta, refugiados en barranqueras, fondos de ramblas y laderas protegidas, acompañados de las especies características del matorral termófilo. En el sector central y occidental, en exposiciones frescas de fondo de valle y sitios umbrosos pueden formar manchas densas y de hasta de dos metros de altura, acompañadas de su cortejo arbustivo y de algunas especies lianoides como Aristolochia baetica y Smilax aspera. Asimismo, en algunos pinares abiertos, los lentiscares se presentan como parte del sotobosque, como se puede observar en los pinares de Punta de la Mona o Cerro Gordo.

Pistacia lentiscus en flor

Lenticar de la costa oriental

Lenticar de sotobosque (Cerro Gordo)

Aristolochia baetica

Osyris quadripartita

Rhamnus alartenus

Los artales son unas formaciones de carácter espinoso dominados por el arto (Maytenus senegalensis) que presentan un alto interés ecológico y conservacionista, al estar protegida la especie directriz y formar parte de un hábitat natural prioritario de la Unión Europea denominado “Matorrales arborescentes de Ziziphus”. Maytenus senegalensis es una especie de origen africano que se encuentra de forma dispersa por el litoral más seco del sureste peninsular desde Málaga a Alicante. En la zona oriental del litoral forma pequeñas mancha en suelos rocosos soleados y en fondos de ramblas. En el sector central y occidental aparecer en zonas no alteradas por la agricultura como roquedos y bordes de campos, caminos y ramblas. Asimismo, de forma aislada suele aparecer en campos de cultivos abandonados. Las manchas suelen ser de pequeño tamaño y solo en cabeceras de barrancos de fuerte pendiente no alteradas, se pueden localizar agrupaciones de varias decenas de ejemplares. Se suelen acompañar de otras especies espinosas como Rhamnus oleoides y de especies características del matorral termófilo.

Artal

Maytenus senegalensis

Los cambronales son unas formaciones arbustivas dominadas por el cambrón (Lycium intricatum), que suelen ocupar zonas rocosas algo alteradas próximas al mar e influenciadas por el hálito salino del oleaje. La especie dominante es una especie de distribución iberonorteafricana y macaronésica que caracteriza muchos de los hábitats semiáridos costeros del sur peninsular, del norte de Argelia y Marruecos, y de las islas Canarias. Estas formaciones se suelen acompañar de otras especies de hábitos subsalinos o halonitrófilos como Atriplex glauca, Suaeda vera y Withania frutescens. Un ejemplo de esta formación se puede observar en el Peñón de Salobreña.

Cambronal del Peñón de Salobreña

Lycium intricatum
Withania frutescens

Las bojedas son formaciones caracterizadas por el boj (Buxus balearica), especie interesante por su distribución (sur peninsular, Córcega, Baleares, norte de África y sur de Turquía) y por estar incluida en el listado de especies silvestres en régimen de protección especial. El óptimo de estas formaciones se encuentra en el piso mesomediterraneo donde forma grandes manchas tanto como parte del sotobosque de pinares aclarados como en formaciones subrupicolas. En la vegetación litoral del piso termomediterraneo de Granada, solo forma manchas reseñables en fondos de valle y laderas protegidas, especialmente en el cañón del Guadalfeo y Cerro Gordo

Bojeda del Gudalfeo

Buxus balearica en flor

Otra formación característica del paisaje vegetal del litoral son las agrupaciones de palmitos (Chamaerops humilis) que no forman grandes poblaciones, sino que aparecen aislados o en grupos compartiendo espacio con otras arbustedas o formaciones de matorral. El palmito es la única palmera autóctona del litoral de la península ibérica.

Agrupación de palmitos

Dátiles de Chamaerops humilis

2.2 Escobonales

Los escobonales son un tipo de formación vegetal de tamaño medio, relativamente abundantes en el litoral, dominadas por especies de aspecto retamoide y que puede llegar a desarrollar formaciones densas. En el litoral de Granada se presentan dos variantes, una dominada por Genista spartioides en ambientes secos y otras de ambientes más frescos y húmedos dominada por Cytisus malacitanus.

Los escobonales de Genista spartioides son los más abundantes y colonizan importantes superficies de suelos rocosos en laderas de cerros y ramblas. En ocasiones son formaciones altas y densas de un color verde oscuro, indicadoras de un desarrollo evolutivo del matorral inicial. En otras ocasiones actúan como colonizadoras de suelos rocosos protegidos y se observa que tienen una alta capacidad de rebrote tras los incendios. En formaciones más aclaradas se acompaña de las especies características del matorral tales como Rosmarinum officinalis, Cistus clussi, Satureja ovata, etc. Su presencia es significativa en la Sierra de Gualchos-Castell de Ferro.

Escobonales de Genista spartioides.  Sierra de Gualchos-Castell de Ferro

Genista spartioides en flor

Los escobonales de Cytisus malacitanus son menos abundantes y se refugian en ubicaciones frescas de fondos de barranco o al pie de paredones umbrosos. Se caracterizan por una floración precoz a finales de invierno (febrero-marzo) y por una floración amarilla pálida. Distribuidas de forma escasa a lo largo del litoral en exposiciones frescas, se pueden observar pequeñas manchas en las bases de las laderas y barrancos protegidos del Guadalfeo y sus barrancos laterales. La especie directriz se encuentra protegida al estar incluida en el listado de especies en régimen de protección especial.

Escobonales de Cytisus malacitanus

Cytisus malacitanus en flor

3.- Matorrales termófilos

Son las formaciones vegetales dominantes del litoral de Granada, indicadoras de la alteración y degradación del medio natural por roturaciones, talas, desbroces e incendios reiterados. Estas perturbaciones periódicas en unas condiciones de suelos pobres y ombroclimas secos-semiáridos, hacen que sean muy difícil la recuperación de las formaciones arbóreas y arbustivas más estables y maduras, pudiéndose mantener el matorral como vegetación permanente. Según las especies dominantes, se puede establecer cinco grandes tipos de matorrales litorales: romerales, jarales, tomillares, bolinares y albaidales, y matorrales nitrófilos.

Los romerales son matorrales formados por una alta diversidad de especies de tamaño medio y que en ocasiones pueden alcanzar alta densidad y cobertura. Se localizan en todo tipo de sustratos, tanto ácidos como básicos, aunque presentan un mayor desarrollo en suelos rocosos calizos. Sus especies características son Rosmarinum officinalis, Cistus clusii, Cistus albidus, Phlomis purpurea, Lavandula dentata y Satureja ovata, abundando las especies de carácter aromático, adaptadas a los periodos de sequía. Ocupan importantes extensiones en las Sierras de Gualchos-Castell de Ferro y de Molvizar.

Matorral-romeral

Matorral de Phlomis purpurea

Matorral de Lavandula dentata

Cistus albidus

Los jarales son formaciones de matorral dominadas por diversas especies de jaras (Cistus monspeliensis, Cistus ladanifer, Cistus salvifolius, etc) que se desarrollan sobre suelos ácidos (esquistos, cuarcitas, etc) en ubicaciones más frescas por topografía o altitud. Pueden generar manchas densas e impenetrables, a veces de gran altura, especialmente las formadas por la jara pringosa (Cistus ladanifer). Algunos ejemplos se pueden observar en las zonas altas del barranco de Cantarrijan y en el entorno de Otivar.

Jaral de jara pringosa

Jara pringosa, Cistus ladanifer

Cistus monspeliensis

Cistus salvifolius

Los tomillares son un tipo de matorral de porte bajo y baja cobertura, indicadores de una mayor degradación del ecosistema vegetal o de suelos pobres. Están caracterizados por el tomillo bético de agradable aroma alimonado (Thymus baeticus) acompañado de Phlomis licnitis, Lavandula multifida, Lavandula stroechas, etc, que en suelos básicos se ven enriquecidas con otro tomillo de bella floración azulada denominado Thymbra capitata. Los tomillares son frecuentes en los suelos descarnados de laderas rocosas, sobre todo en el sector oriental.

Tomillar

Cantuesal

Thymus baeticus

Lavandula stroechas
Thymbra capitata

Los bolinares y albaidales son unas peculiares formaciones de matorral monoespecíficas dominadas respectivamente por la bolina (Genista umbellata) y albaida (Anthyllis cytisoides). Los bolinares son los matorrales más abundantes del litoral de Granada y cubren gran parte de las laderas esquistosas tanto del sector occidental como sector oriental, llenando en primavera de color amarillo todas estas zonas de suelo aparentemente desnudo. Forman masas casi monoespecíficas acompañadas de otras especies del matorral termófilo como Lavandula stroechas, Thymus baeticus, Cistus monspeliensis, etc.

Los matorrales de albaida es otra formación vegetal casi monoespecífica que coloniza suelos pobres y descarnados tanto en margas calizas como en esquistos y filitas. En primavera destacan en el paisaje por su intensa floración amarilla. La albaida es un prototipo de especie adaptada a largos periodos de sequía estival, perdiendo sus hojas en verano y marchitando gran parte de sus tallos, para luego rebrotar con las primeras lluvias otoñales. Por su carácter pionero, coloniza los taludes y terraplenes de las obras públicas, sobre todo en filitas, como se puede observar en los taludes de la autovía desde la Gorgoracha hacia el puerto de Motril.

Albaidal

Bolinar

Anthyllis cytisoides

Genista umbellata

Los matorrales nitrófilos son formaciones vegetales que se desarrollan sobre suelos alterados y removidos, producto de roturaciones, construcción de caminos, desmontes, etc, o movimientos naturales de tierras en laderas y ramblas. En los campos de cultivo abandonados y laderas removidas, se suele instalar un matorral bajo dominado por Artemisia barrelieri, acompañado de otras especies nitrofilas como Andryala ragusina y Eryngium campestre.

En lugares como escombreras y bordes de caminos suele desarrollarse una formación de unos arbustos exóticos caracterizados por Nicotiana glauca y Ricinus comunis, muy frecuentes al borde carreteras, vertederos abandonados y suelos muy alterados. Actualmente son frecuentes en algunos terraplenes de la autovía A-7 o en el antiguo vertedero de Almuñécar.

Cuando las condiciones se hacen salinas por efecto del mar o por precipitación de sales, se suelen desarrollar unos matorrales halonitrófilos de mayor porte dominados por Salsola oppositifolia, Atriplex halinus y Suaeda vera. Son frecuentes en derrubios cercanos al mar y al borde de carreteras con influencia marina, como sucede en los tramos que hay entre Almuñécar-Salobreña, Calahonda-Castell de Ferro o Castillo de Baños-Los Yesos.

Artemisia barrelieri

Taludes con Nicotiana glauca

Ricinus comunis

Salsola oppositifolia
Matorrales halonitrofilos en carretera entre Calahonda y Castell de Ferro

4.- Espartales, pastizales y herbazales

En este grupo se definen aquellas formaciones vegetales de tallos herbáceos no lignificados dominadas generalmente por especies de gramíneas y que suelen presentar un gran potencial colonizador de suelos desnudos, siendo abundantes en el litoral de Granada.

Como primera formación destacada encontramos los espartales caracterizados por Stipa tenacissima, planta de grandes macollas bien adaptada a la sequía estival y a las perturbaciones de los incendios. Se desarrolla preferentemente sobre suelos secos y profundos, aunque también aparece sobre suelos rocosos tanto ácidos como básicos. Ocupa importantes extensiones en la Sierra de Gualchos-Castell de Ferro y en Cerro Gordo.

Espartal de Cerro Gordo

Stipa tenacissima

Otro tipo frecuente de pastizal en el litoral es el caracterizado por el cerrillo (Hyparrhemia hirta), una gramínea de porte medio que coloniza los suelos desnudos algo alterados y que forma manchas densas sobre campos de cultivo abandonados, taludes y cunetas de carreteras. Por su potencial colonizador y de retención de suelo es una buena especie para la revegetación de taludes de obra pública.

Cerrillar de Gualchos

Cerrillar de Molvizar
Hyparrhemia hirta

Como herbazales aparecen multitud de pequeñas formaciones de optimo primaveral en mosaico con matorrales y arbustedas, formadas principalmente por especies anuales o que pierden la parte aérea en el verano. Algunas formaciones destacadas en nuestro litoral son los herbazales subnitrófilos de Glebionis coronaria de abundante floración amarilla y que cubren grandes superficies de suelos alterados, o las praderas con diversas especies de orquídeas, entre las que destacan por su abundancia las de Ophrys papilionacea de una vistosa floración purpurea y Ophrys lutea de floración amarilla.

Herbazales de Glebbonis coronaria

Herbazales de orquídeas

Herbazales de Ophrys papilionácea

Herbazales de Ophrys lutea

5- Vegetación ribereña y acuática

La vegetación ribereña y acuática son aquellas formaciones vegetales ligadas a cursos de agua (ríos, arroyos, acequias, etc.) y zonas encharcadas, que presentan características diferentes a la vegetación de su entorno climático. A diferencia del resto de vegetación litoral que presenta adaptaciones para resistir los largos periodos de sequía estival (reducción tamaña de hojas, cierre de estomas y reducción de transpiración, perdida estival de hojas y tallos, etc), las especies ribereñas y acuáticas presenta adaptaciones para vivir y desarrollar los intercambios de gases en suelos permanente encharcados (tallos porosos, raíces aéreas, etc). Tradicionalmente los cursos de agua y zonas encharcadas han sido manejados y alterados por el hombre para su utilización para consumo humano y regadio, por lo que estas formaciones se han reducido mucho y se encuentran muy alteradas, siendo unos de los ecosistemas vegetales más amenazados del litoral de Granada. Para la descripción de estas formaciones vamos a distinguir por un lado los cauces de aguas corrientes permanentes o periódicos, y por otro lado las aguas remansadas de charcas y lagunas.

En las corrientes de aguas permanentes del litoral, cuando las condiciones son estables y no ha habido perturbaciones severas, se desarrolla una vegetación arbórea caracterizada por el álamo (Populus alba), el sauce blanco (Salix alba) y el sauce pedicelado (Salix pedicellata) que forman un bosque ribereño que cubre las márgenes de los cauces. Desgraciadamente la mayoría de los ríos litorales presentan sus riberas muy alteradas, pero existen todavía algunos tramos en el río Guadalfeo que conservan sus bosques ribereños. La degradación de estos bosques conduce al desarrollo de una vegetación arbustiva tipo zarzal (Rubus ulmifolius) y en casos de mayor degradación y contaminación de las aguas, a unas formaciones cerradas de cañaveras (Arundo donax), una especie exótica e invasora que lleva mucho tiempo modificando los ecosistemas vegetales autóctonos de nuestras riberas.

En barrancos de cauces permanentes y periódicos también suele desarrollarse una formación arbustiva dominada por la adelfa (Neriun oleander) que llena de color muchos de nuestros barrancos por su intensa floración estival. Junto a todas estas formaciones ribereñas, en los lugares aclarados y abiertos, se desarrollan con frecuencia juncales, dominados por el junco churrero (Scirpus holoschoenus).

En la lámina de agua de cauces de baja profundidad de arroyos, acequias, etc, se desarrollan unas comunidades de carácter anfibio que enraízan bajo agua y sacan a superficie parte de sus tallos, hojas y flores. Entre las formaciones anfibias más abundantes del litoral destacan las berredas de agua, caracterizadas por el berro (Rorippa nasturtium-aquaticum) y el apio de agua (Apium nodiflorum) muy frecuentes en orillas de ríos, acequias y balates o descargas de acequias al mar.

Alameda sauceda del Guadalfeo

Cañaveral de Arundo donax en el Guadalfeo

Adelfar

Juncal

Berreda de Rorippa nasturtium-aquaticum

Apium nodiflorum

En las aguas remansadas de charcas, lagunas y zonas encharcadizas, como las existentes en las vegas de Motril y Salobreña, y especialmente en el humedal de la Charca de Suarez, se desarrollan amplias extensiones de hierbas altas caracterizadas por el carrizo (Phragmites australis) en los bordes y espadañas (Thypa dominguensis y Thypa latifolia) en las zonas de poca profundidad, formando un entramado denso que oculta las láminas de agua y sirve de refugio a numerosas especies de aves acuáticas. En algunos sectores mezcladas con estas formaciones de carrizos y espadañas aparecen restos de cañas de azúcar (Sacharum officinarum) procedentes de los antiguos cultivos del litoral granadino.

En los complejos lacustres más extensos, como el existente en la Charca de Suarez, se desarrollan algunas pequeñas formaciones de hierbas altas de gran interés ecológico y rareza en la provincia de Granada, como son las formadas por la masiega (Cladium mariscus) y el esparganio (Sparganium erectum).

En ocasiones en los bordes de cauces, acequias, balates y zonas encharcadizas, acompañando a las espadañas aparecen unas formaciones de lirios amarillos (Iris pseudacorus) de una intensa floración primaveral y que destacan mucho en el fondo verde y homogéneo de estas formaciones lacustres.

Carrizal del Guadalfeo

Espadañal de la Charca Suárez

Formación de masiegas

Typha domingensis

Sparganium erectum

Iris pseudocorus

6.- Vegetación rupícola, de roquedos y acantilados litorales.

La vegetación rupícola es aquella adaptada a vivir sobre sustratos rocosos más o menos verticales, aprovechando el escaso suelo existente en las grietas de la roca. Según su ubicación vamos a distinguir tres tipologías, los paredones térmicos interiores, los roquedos marinos influidos por las salpicaduras salinas y los acantilados litorales.

En los paredones calizos y térmicos del interior del litoral de Granada se desarrolla una formación dominada por la orejilla de roca (Lafuentea rotundifolia) especie endémica del litoral del sureste peninsular. Suele acompañarse del té de roca (Jasonia glutinosa) y de la curiosa Lapiedra martinezii, endemismo bético-rifeño que deja aparecer sus hojas y flores desde las grietas, pero en periodos diferentes.

Pared con Lafuentea rotundifolia

Lafuentea rotundifolia
Lapiedra martinezii

Los roquedos marinos, es decir aquellos que están afectados por las salpicaduras del mar y las brisas salinas, presentan una formaciones muy singulares dominadas por el hinojo marino (Chritmum maritimum) y diversas especies del género Limonium. Este género es uno de los más diversos de la península ibérica y Baleares, posiblemente porque las costas mediterráneas peninsulares y de baleares constituyen el centro de radiación del género. La diversidad es tal que existen muchos endemismos de Limonium específicos de pequeños tramos costeros. En el litoral de Granada, cada uno de los sectores presenta junto al Chritmum maritimum unas especies diferentes de Limonium dominantes. Así en el sector más occidental, dentro del municipio de Almuñécar, se presenta Limonium malacitanun, especie endémica de parte del litoral de Málaga y Granada y catalogada como “en peligro de extinción”. En el sector central de Salobreña y Motril suelen aparecer dos limonios de bella floración como son Limonium sinuatun y Limonium insigne. En el sector oriental la especie más característica es Limonium delicatulum.

Roquedo con Limonium y Chritmum

Crithmum maritimum

Limonium malatitanum

Limonium sinuatum

Limonium insigne

Limonium delicatulum

En los acantilados calizos de Granada, así como en algunos paleoacantilados como los existentes en el cañón del Guadalfeo, se presenta una comunidad vegetal exclusiva del litoral de Granada, caracterizada por el romero blanco o tomentoso (Rosmarinum tomentosus), especie endémica del litoral de Granada y de un pequeño sector de Málaga, y que por su pequeña área de distribución se encuentra catalogada como “en peligro de extinción”. Esta comunidad se presenta en forma de pequeñas manchas de color verde-blanquecino en los paredones calizos de los acantilados, y suele estar acompañada de Astericus maritimus de una bella floración amarilla.

 

 

Acantilados de  Calahonda

Comunidad de Rosmarinum con Astericus en la Punta de la Mona

Rosmarinum tomentosus

Astericus maritimus

7- Vegetación de arenas de playas.

Los depósitos arenosos de las playas son biotopos muy exigentes, ya que a la falta de capacidad de retención de agua del suelo arenoso, se le une el efecto del aerosol salino de los vientos marinos. Por ello la vegetación que medra en estos medios, debe contar con diversas adaptaciones para sobrevivir en este medio tan hostil (tejidos crasos, presencia de jugos hipersalinos, indumentos protectores, etc),  conformando una vegetación muy singular denominada psamófila. Su desarrollo en el litoral de Granada es muy escaso debido al pequeño tamaño de las playas, donde apenas queda espacio arenoso libre de temporales y principalmente por la alteración de las playas urbanas, que en verano son diariamente labradas para las operaciones de limpieza, dejando auténticos desiertos arenosos donde es inexistente la vida vegetal. Solo en algunas playas más naturalizadas y de mayor anchura, como las playas de Carchuna y las Azucenas, donde se están protegiendo pequeños islotes arenosos, se están desarrollando unas interesantes formaciones psamófilas.

Playa de Carchuna con vegetación de playas

Playa de Calahonda sin vegetación tras su arado

Estas formaciones se caracterizan fundamentalmente por pequeñas especies anuales de óptimo primaveral y algunas especies perennes de matorral bajo, entre las que destacan Ononis ramossisima, Medicago marítima, Eryngium maritimum, Linaria pedunculata o la bella Silene littorea que llena algunas primaveras de color rosa los arenales de las playas de Calahonda y Carchuna. La especificidad de estas especies por el medio arenoso litoral se muestra en sus nombre, donde dominan los epitetos "maritimum"

Cuando los arenales de las playas se enriquecen de gravas y en algunos fondos de ramblas arenosos-gravosos, suele abundar otra especie muy llamativa como es la amapola amarilla (Glaucium flavum).

En las playas más arenosas, donde se formaban antiguamente dunas embrionarias, como sucedía en la playa de las Azucenas entre el puerto de Motril y Torrenueva, antiguamente se desarrollaba una de las especies más bonitas y destacada de las playas como es la azucena de mar (Pancratium maritimum), que desapareció probablemente como consecuencia de la extensión de los cultivos hasta prácticamente la playa y por las afecciones del puerto de Motril en la alimentación de la playa. Actualmente se está desarrollando un programa de reintroducción de esta especie en la playa de las Azucenas y existe una pequeña población introducida en una pequeña cala de Almuñécar.

Comunidad de Silene littorea

Ononis ramossisima

Medicago maritima

Población de Glaucium flavum

Glaucium flavum

Pancratium maritimum en la playa de las Azucenas

Zona de reintroducción de flora de la Playa Azucenas

Zona de protección de flora en la playa de Carchuna

8.- Vegetación exótica e invasora

Los medios litorales como el de Granada, son espacios donde muchas especies exóticas tradicionales de la jardinería ornamental presentan potencial invasor, colonizando los hábitats naturales y desplazando a las especies nativas. Esto supone un problema ecológico de primera magnitud, porque puede causar la desaparición de diversas especies autóctonas de nuestro litoral y la alteración irreversible de diversas comunidades vegetales silvestres. Algunos ejemplos de estas formaciones exóticas ya los vimos en el apartado de matorrales nitrófilos, como son las comunidades de escombreras, vertederos y suelos removidos dominadas por Nicotiana glauca oriunda de Argentina y Bolivia y por Ricinus comunis originaria de África tropical.

En campos de cultivo y praderas con humedad, es muy frecuente la aparición de una hierba llamada vinagrera (Oxalis pescaprae) procedente de Surafrica y que hoy coloniza gran parte de los campos de cultivo de regadío del litoral mediterráneo. Otra formación que está colonizando importantes extensiones de las vegas de Motril y Salobreña, así como algunas zonas ribereñas, son las formaciones de hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) especie originaria de Argentina.

En las cunetas y taludes del sector oriental, está apareciendo desde hace años unas formaciones invasoras de una gramínea ornamental denominada Pennisetum setaceum, originaria de África y el sudeste asiático y que están desplazando algunas comunidades autóctonas de cerrillares (Hyparremia hirta).

En los acantilados y laderas existentes entre Almuñécar y Salobreña, se está expandiendo una planta muy utilizada en la jardinería de las urbanizaciones litorales como es Lantana camara, originaria de Centroamérica, generando manchas muy densas y resistentes que impiden el desarrollo de la vegetación silvestre. Todas estas especies están incluidas en el Catalogo español de especies exóticas invasoras, y desde hace pocos años no pueden comercializarse, debiendo los propietarios de los jardines donde ya estaban plantadas, evitar su expansión hacia el exterior.

Campo de Oxalis pescaprae

Cortaderia selloana en la vega Salobreña

Cortaderia selloana en las riberas del Gudalfeo

Pennisetum setaceum en la carretera de Melicena
Lantana camara en los acantilados de Salobreña

 

JESÚS DEL RÍO SÁNCHEZ