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LOS CAPRÉLIDOS

Reino: Animal;  Filo: Arthropoda; Subfilo: Crustacea; Superclase: Multicrustacea; Clase: Malacostraca; Subclase: Eumalacostraca; Superorden: Peracarida; Orden Amphipoda; Suborden Senticaudata; Infraorden Corophiida; Pavorden: Caprellirida

Sperfamilia CAPRELLOIDEA

Los caprélidos son crustáceos de pequeño tamaño (desde un par de milímetros hasta dos o tres centímetros) que desempeñan un papel importante en las redes tróficas de los ecosistemas marinos. Pertenecen a la familia Caprellidae del orden Amphipoda. Están muy emparentados con las pulgas de mar, que son las “gambitas” que vemos saltando en la orilla de las playas arenosas. Los caprélidos constituyen parte fundamental de la dieta de muchos peces y moluscos, siendo en muchos casos el alimento básico. Durante las dos últimas décadas, se ha intensificado el estudio de estos curiosos invertebrados en nuestras costas. Un simple paseo por un puerto deportivo echando un vistazo a la zona sumergida de los pantalanes flotantes puede trasladarnos a otro mundo, donde los caprélidos son los organismos dominantes .

Fotografía 1: Detalle de un ejemplar macho del caprélido Caprella scaura asociado al briozoo Bugula neritina en un pantalán del puerto deportivo de Cádiz (Puerto América). (Fotografía de José Manuel Guerra García)

Los caprélidos tienen una morfología muy peculiar que recuerda por su aspecto a las mantis religiosas. Tienen dos pares de antenas y el tórax (pereion) está formado por siete segmentos. Presentan dos pares de gnatópodos (pinzas); el primer par suele ser más pequeño que el segundo. El número de pereiópodos (patas) es variable, pueden aparecer los cinco pares (desde el segmento 3 hasta el 7) o bien sólo tres pares en los segmentos 5-7. En muchos géneros los pereiópodos 3 o 4 están reducidos o ausentes, como en el género Caprella, que es el dominante en nuestras costas. La característica que permite diferenciar a los caprélidos de otros crustáceos afines, como los gammarideos, es la presencia de un abdomen o pleon minúsculo y sin apéndices. Los machos suelen ser de mayor tamaño que las hembras y tienen los gnatópodos más desarrollados.

Los caprélidos se extienden desde las zonas intermareales hasta profundidades por debajo de los 3000 m. Pueden ser encontrados fácilmente como fauna asociada a algas, fanerógamas marinas, hidrozoos, briozoos, esponjas, ascidias, corales, sedimentos. También son muy frecuentes sobre cuerdas, boyas, cascos de los barcos y trozos de madera a la deriva, donde pueden alcanzar grandes densidades. Incluso hay especies adaptadas a vivir sobre los caparazones de tortugas. Algunas especies establecen asociaciones muy específicas con otros invertebrados marinos, como las gorgonias, grandes crustáceos y equinodermos. Son animales fundamentalmente detritívoros, aunque hay especies carnívoras o herbívoras. Tienen un ciclo de vida muy rápido y en unos 15-30 días de vida alcanzan la madurez sexual. La fecundación es interna y el desarrollo es directo (no tienen fase larvaria planctónica como ocurre en muchos cangrejos). Las hembras tienen un marsupio donde incuban los huevos (Foto 2) y una vez formados los juveniles éstos emergen del marsupio totalmente formados con aspecto similar a los adultos. En algunas especies existe cuidado parental y los juveniles permanecen sujetos al cuerpo de la madre durante los primeros días (e incluso semanas) de vida, recibiendo protección frente a los depredadores. Como artrópodos que son, sufren varias mudas hasta completar el desarrollo.

Fotografía 2: Hembra de Caprella scaura junto a su prole recién emergida del marsupio. (Fotografía de Elena Baeza-Rojano)

Uno de los aspectos aplicados más interesantes que justifica el interés del estudio de los caprélidos es su uso como bioindicadores. Trabajos recientes desarrollados en el Estrecho de Gibraltar han demostrado que estudiando la comunidad de caprélidos de una zona determinada podemos conocer, sin necesidad de llevar a cabo costosos análisis físico-químicos, si está o no contaminada. Esto se debe a que distintas especies de caprélidos tienen requerimientos diferentes. Cuando en una zona encontramos especies como Caprella santosrosai, C. ceutae, C. danilevskii, C. penantis y C. liparotensis, podemos estar seguros de que se trata de una zona de aguas limpias, oxigenadas, con valores altos de hidrodinamismo y niveles bajos de materia orgánica y sólidos en suspensión. Estas especies son muy sensibles a la contaminación orgánica y a la falta de oxígeno y desaparecen en zonas perturbadas por la acción del hombre. Sin embargo, otras especies como Phtisica marina, Pseudoprotella phasma y Caprella acanthifera son capaces de soportar valores elevados de materia orgánica y valores muy bajos de hidrodinamismo y pueden resistir incluso ambientes portuarios altamente contaminados por hidrocarburos y metales pesados. Los caprélidos son, además, un grupo excelente para la monitorización de metales pesados en aguas y sedimentos, con mejores resultados incluso que otros grupos usados tradicionalmente como los mejillones o las lapas. De este modo, estudiando los caprélidos podemos conocer la calidad ambiental de nuestros fondos.

Otra aplicación que estas especies de crustáceos pueden tener y que actualmente se está investigando, es su uso como alimento para juveniles de peces y moluscos de difícil cultivo. Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la acuicultura es el desarrollo de las primeras fases de crecimiento o estadios larvarios, ya que, como en el caso de los cefalópodos, los juveniles requieren de presas vivas de pequeño tamaño para poder ser alimentados. Además, el número de especies que son usadas para este fin es muy limitado. Las artemias y los rotíferos son los cultivos auxiliares más usados en la actualidad, sin embargo, estudios recientes están demostrando que los caprélidos, así como otros anfípodos (gammáridos) resultan muy útiles como alimento alternativo a los usados tradicionalmente en acuicultura. Los caprélidos cumplen con todas las características que un alimento de calidad debe presentar: son una fuente de alimento natural para muchas especies marinas de pequeño tamaño o en etapa juvenil en sus ambientes naturales, son capaces de alcanzar densidades poblacionales muy altas debido a su crecimiento rápido y su temprana maduración sexual, poseen un valor nutricional alto, son resistentes a las posibles fluctuaciones del medio ambiente y son fácilmente cultivables con fuentes de alimento baratas gracias a su carácter omnívoro. Están dando muy buenos resultados en la alimentación de las primeras fases de moluscos cefalópodos. Además, el análisis del contenido nutricional de los caprélidos del sur de la Península Ibérica refleja que son muy ricos en proteínas y ácidos grasos omega 3, fundamentales en el desarrollo de larvas de peces y crustáceos, aumentando la supervivencia y el crecimiento de estos. Estos resultados tan interesantes han sido objeto de una patente reciente centrada en el uso de liofilizado de caprélidos como alimento para peces de acuario, o individuos reproductores de peces de interés comercial en tanques de cultivo. Al respecto, se están ensayando cultivos de caprélidos a gran escala para evaluar la viabilidad de su producción.

Fotogafía 3: Tanques de cría de caprélidos y mallas de sujeción utilizados en los experimentos para estudiar la viabilidad del cultivo. (Fotografías de Elena Baeza-Rojano)

REFERENCIA DE CONSULTA PARA AMPLIAR INFORMACIÓN:

Guerra-García JM, Cabezas MP, Baeza-Rojano E, Ros M, Navarro-Barranco C, Tierno de Figueroa JM (2014) Los crustáceos caprélidos de las costas ibéricas. Quercus 340: 26-34

Relación de especies de caprélidos citados en las costas de Granada

Caprella acanthifera Leach, 1814; Caprella grandimana (Mayer, 1882); Caprella hirsuta Mayer, 1890;  Caprella liparotensis Haller, 1879;  Caprella penantis Leach, 1814; Caprella scaura Templenton, 1836 (Especie invasora presente en puertos deportivos); Pariambus typicus KrØyer, 1844; Pseudolirius kroyeri (Haller, 1897); Phtisica marina Slabber, 1769; Pseudoprotella phasma (Montagu, 1804)

JOSÉ MANUEL GUERRA GARCÍA

VIDEOS

Hembra con sus crías.

Caprélido sobre un hidroideo

Macho y hembra

Un gran número de caprelas aprovechan la altura que les proporcionan las holoturias para buscar alimento.

FOTOGRAFÍAS

Detalle de un gnatópodo de Phtisica marina 

Antenas de Phtisica marina  

Pereiópodos

Pereiópodos

Caprélido sobre un hidroideo