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EQUINODERMOS

Reino: Animal

Filo ECHINODERMATA

Astropecten aranciacus enterrándose.

​Los equinodermos son animales exclusivamente marinos, dada su incapacidad para regular adecuadamente el contenido hídrico de su cuerpo. A pesar de ello el grupo ha tenido un gran éxito evolutivo como lo demuestra la descripción de aproximadamente 6500 especies actuales y más de 20000 fósiles. Las especies actuales se pueden encuadrar en cinco clases: Crinoideos o lirios de mar, Asteroideos o estrellas de mar, Ofiuroideos u ofiuras, Equinoideos o erizos de mar y Holoturoideos o pepinos de mar.

Crinoideos

Asteroideos

Ofiuroideos

Equinoideos
Holoturoideos

Algunas de la características diferenciadoras de este grupo de animales son:

- La simetría es radial pentámera, desarrollada a partir de la simetría bilateral primaria que posee la larva, y que puede evolucionar hacia una simetría bilateral secundaria en aquellos representantes que se alimentan a partir del sedimento, como los equinoideos irregulares y algunas holoturias, y parte de las especies que viven adheridas al sustrato. Por tanto, a excepción de los casos anteriores, en los equinodermos se habla de eje oral-aboral, de superficie oral (frecuentemente ventral) y de superficie aboral (normalmente dorsal).

Superficie aboral de Astropecten sp.

- No están cefalizados y el sistema nervioso está constituido por tres anillos nerviosos, situados en tres planos distintos alrededor del tubo digestivo (en posición oral, oral profunda y aboral).

- Poseen un sistema hidráulico, sistema ambulacral o vascular-acuífero, provisto de pies ambulacrales que los equinodermos utilizan en funciones tan variadas como la respiración, excreción, alimentación, movimiento o percepción sensorial.

Sistema ambulacral de una estrella.

-Presentan un endoesqueleto que da rigidez y protección al cuerpo, que está segregado por células de la dermis, aunque frecuentemente aparezca casi superficial dado el escaso desarrollo de la epidermis que lo recubre. Los equinodermos son uno de esos filos a los que estamos acostumbrados a observar secos, siendo precisamente el endoesqueleto o caparazón una de las características más aparentes de la mayoría de sus representantes en este estado.

Detalle de la cara aboral del caparazón de un erizo donde se observan las áreas ambulacrales (rectángulos) y la interambulacrales (círculos)

La forma y función de las placas es muy variada, desde los osículos microscópicos de las holoturias a las grandes placas o las espinas de las otras clases. Al contrario de lo que sucede con otros grupos en los que el tamaño y la forma de los individuos están condicionados por el exoesqueleto, en los equinodermos, el endoesqueleto permite una gran plasticidad a base de deposiciones y reabsorciones diferenciales, que conllevan al aumento o disminución de tamaño de acuerdo con las disponibilidades energéticas, sin tener que mudar el esqueleto y sin perder funcionalidad.

Es un grupo de hábitos alimenticios muy variados, poseen un tubo digestivo oral-aboral muy sencillo, cuyo extremo oral suele ir acompañando por estructuras de tipo “mandíbulas” o por “tentáculos bucales” que facilitan la manipulación del alimento.

Corte transversal de un erizo, en marrón el digestivo y en rosa las gónadas.

Respecto a la eliminación de los productos nitrogenados, cada clase ha desarrollado una estructura encargada de la excreción de los productos nitrogenados. Un papel complementario excretor lo poseen, en la mayoría de los grupos, los pies ambulacrales.

La respiración en los equinodermos se lleva a cabo, básicamente, a través de los pies ambulacrales y de la pared del cuerpo. En ofiuras excavadoras aparecen invaginaciones de la pared del cuerpo o bursas a ambos lados de la cara oral de cada brazo, y en los asteroideos el intercambio a través de la pared se facilita en las pápulas. Los erizos, para aumentar el número de pedicelos respiratorios y así incrementar la superficie respiratoria, aumentan el número de placas ambulacrales. Los irregulares, especialmente los espatangoideos, presentan pétalos hundidos y protegidos por espinas para facilitar una corriente respiratoria. Echinocardium cordatum (Pennant, 1977) puede vivir en sedimentos finos y enterrarse a cierta profundidad gracias a su habilidad para construir embudos respiratorios. Algunas holoturias, especialmente las que presentan paredes corporales gruesas (dendroquirotas y algunas aspidoquirotas) o las que incluso han perdido los podios (molpadidas), además, presentan expansiones de la cloaca en forma de árboles respiratorios.

Son animales típicamente dioicos, sin dimorfismo sexual, que suelen presentar fecundación externa de los gametos, aunque excepcionalmente puedan existir casos de hermafroditismo e incluso partenogénesis y fecundación interna con incubación de huevos. Suelen tener reproducción asexual, frecuentemente mediante fisión o autotomía y son animales con una extraordinaria capacidad de autorregeneración.

En la imagen se aprecia el proceso de regeneración de un ejemplar pequeño de Paracentrorus lividus con la cara aboral dañada. Fotografías de Félix Hidalgo Puertas.

-ALIMENTACIÓN

-LOCOMOCIÓN

-REPRODUCCIÓN

-MECANISMOS DE DEFENSA

ESPECIES NO IDENTIFICADAS

Ofiura que ha sido observada en el interior de cuevas.
Erizo de unos 7 cm. de diámetro y que vive en fondos fangosos por debajo de los 50 m. de profundidad.
Holoturia que vive en grietas o debajo de piedras.
Holoturia de pequeño tamaño, unos 4 cm., que forma grandes grupos en fondos blandos.

 

MÁS INFORMACIÓN

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AMELIA OCAÑA MARTÍN Y ÁNGEL PÉREZ RUZAFA