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LA ALIMENTACIÓN EN LOS EQUINODERMOS

En los equinodermos se dan todas las estrategias alimentarias posibles. Los crinoideos conservan la primitiva alimentación suspensívora. Las distintas longitudes del pedúnculo en diferentes especies permiten un mejor reparto y explotación de los recursos, si bien la evolución ha conducido a la pérdida del mismo en algunas de ellas, lo que les posibilita cambiar de emplazamiento en función de las condiciones ambientales. Aunque se trata de filtradores “pasivos” es decir, que no generan corrientes grandes propias y dependen fundamentalmente de las ambientales, forman un embudo de filtración con los brazos, que se disponen con la cara oral hacia el interior, y, dependiendo de que el régimen del flujo sea turbulento o laminar y de su direccionalidad, pueden modificar su orientación y la de las pínnulas y los podios asociados en triadas e implicados en la captura de las partículas. Una vez capturadas, éstas son llevadas hacia la boca por corrientes de cilios a lo largo del brazo.

Antedon mediterranea alimentándose.

Detalle de las pÍnnulas.

Los asteroideos, limitados por la falta de flexibilidad y movilidad de los brazos, comen presas bentónicas y han de optimizar sus mecanismos de búsqueda. Probablemente, los asteroideos primitivos eran sedimentívoros y uno de los principales logros evolutivos del grupo consistió en poder capturar cada vez presas de mayor tamaño y ser más selectivos. Algunos especies como Luidia ciliares aún capturan las presas junto con sedimento, mientras que las del género Astropecten  extraen únicamente las macropresas. Estos grupos, al habitar en sustratos blandos y no requerir una excesiva manipulación de las presas, no tienen ventosas en los podios.

Brazo de Astropecten aranciacus.

Una adquisición importante en los asteroideos ha sido, precisamente, la posibilidad de realizar la digestión extraoral, sacando el estómago fuera del cuerpo. Esto les permitió alimentarse sobre todo tipo de sustratos y tamaños de presa.

Se han desarrollado distintas estrategias para detectar las presas, así como las pautas de comportamiento tendentes a optimizar la eficiencia alimentaria en función de la abundancia de las mismas, su contenido energético y los costes de captura y manipulación. La búsqueda del alimento se produce direccionalmente o por cambios periódicos de dirección hasta tropezar con él, o detectarlo mediante quimiorreceptores cuando está más o menos próximo . Sin embargo las especies de ambientes turbulentos generalmente requieren que haya contacto  (Jangoux y Lawrence, 1982).

Marthasterias glacialis depredando sobre el bivalvo Anomia ephippium.

Los ofiuroideos comen tanto sobre el fondo como materiales en suspensión. Al igual que en los crinoideos, la alimentación se lleva a cabo mediante los brazos y estructuras asociadas, como espinas y pies ambulacrales. Las dos estrategias alimentarias principales van asociadas a características morfológicas bien diferenciadas. Las especies carnívoras-detritívoras presentan brazos y espinas relativamente cortos y capturan las presas mediante el llamado lazo del brazo o sólo con los pies, respectivamente. Por su parte, las suspensívoras tienen brazos y espinas más largos y los curvan hacia arriba para filtrar en las corrientes de agua.

Al no formar un auténtico embudo de filtración y no depender de corrientes ciliares para el transporte de las partículas, orientan la cara oral de los brazos hacia la corriente, capturando las partículas por impacto directo. Las ofiuras son muy vulnerables a la depredación, por lo que la mayoría de las especies presentan coloraciones o comportamientos crípticos, habitan bajo piedras, son infaunales o utilizan las cavidades de esponjas, etc. Muchas sólo exponen los brazos para la captura del alimento o tienen hábitos nocturnos.

Los equinoideos presentan, como adquisiciones evolutivas más importantes, el desarrollo de espinas y la linterna de Aristóteles, una estructura mandibular, formada por cinco dientes calcáreos, que les permite ramonear sobre el sustrato.

En los regulares los pies ambulacrales y espinas capturan partículas de las corrientes de agua. La importancia de unas y otras en la alimentación de la especie dependerá de sus tamaños relativos. Las espinas que rodean el peristoma pueden ser aplanadas y con forma de espátula para la manipulación del alimento en las proximidades de la boca.La contribución de la alimentación suspensívora al balance alimentario total no se conoce, pero ha de ser importante en aquellas especies o individuos que optan por inmovilizarse en oquedades, en situaciones de alta densidad de la población y en las comunidades en que el ramoneo intenso ha agotado los otros recursos alimentarios.

Varios ejemplares de Paracentrotus lividus en sus oquedades.

En cualquier caso, el hecho de que la principal fuente alimentaria la constituyan las algas bentónicas implica adaptaciones morfológicas importantes en el sistema digestivo, con un tubo largo y enrollado y diferenciación regional del mismo. Los únicos equinoideos regulares carnívoros son los cidaroides, que se alimentan ramoneando sobre animales sésiles, corales, etc.

La adaptación a la vida en los sustratos blandos, dando lugar a los equinoideos irregulares, ha tenido lugar en dos ocasiones distintas, originando dos grupos. De un lado los que conservan aún conservan la linterna de Aristóteles en las fases juveniles y en algunos adultos (clipeasteroideos y laganoideos). Por otro lado, los que la han perdido y en donde se incluyen a los  comunes espatangoideos, viven enterrados profundamente en el sedimento, en donde construyen embudos respiratorios e ingieren el sedimento a medida que excavan.

Spatangus purpureus

Por su parte, en las holoturias, las estrategias alimentarias están íntimamente relacionadas con la forma de los tentáculos. La estrategia alimentaria más generalizada entre las holoturias es la sedimentívora-detritívora, ya sea llevando vida sobre el sustrato y tomando las partículas mediante tentáculos aplanados (aspidochirotas), ya siendo infaunales y con tentáculos pinnados (con forma de pluma) o digitados.

Holothuria sanctori alimentándose de la materia orgánica depositada sobre el sustrato.

Otra es la filtradora, con tentáculos más desarrollados y con mecanismos que consiguen aumentar la eficiencia de filtración, al desviar las líneas de flujo y generar turbulencias en la zona de la corona tentacular, mediante modificaciones en la forma del cuerpo y adoptando determinadas posiciones con respecto al sustrato y la corriente.

MÁS INFORMACIÓN

BIBLIOGRAFÍA

Litoral granadino

-A. Ocaña y A. Pérez-Ruzafa. 2004. Los Equinodermos de las costas andaluzas. Acta Granatense. 3

General

- Jangoux, M. y J.M. Lawrence (Eds.). 1982. Echinoderm Nutrition. Balkema. Rotterdam. 654 pp.

AMELIA OCAÑA MARTÍN Y ÁNGEL PÉREZ RUZAFA