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LA LOCOMOCIÓN DE LOS EQUINODERMOS

A pesar de que casi todas las clases actuales de equinodermos han sido de vida libre desde su aparición (con la única excepción de los crinoideos), lo cierto es que los desplazamientos de los componentes del grupo son lentos, en parte debido a la simetría que presentan, pero también por el modo de vida y la escasez de depredadores (Clark, 1973).

Astropecten aranciacus desplazándose. (velocidad x2)

Los crinoideos que han abandonado la vida sésil emplean los brazos. Entre ellos, los comastéridos reptan con movimientos de los cirros, ayudados también por los brazos, mientras los demás comatúlidos pueden nadar desprendiéndose del sustrato con los brazos horizontales y avanzando con movimientos alternos de los mismos arriba y abajo, en coordinación con las pínnulas que se repliegan o extienden acompasadamente. Incluso los pedunculados pueden desplazarse pasivamente soltando los cirros del sustrato y dejándose transportar por las corrientes.

Los asteroideos, en general, no pueden emplear el conjunto del brazo para desplazarse y utilizan los pies ambulacrales.

Brazo de Marthasterias glacialis.

En las ofiuras la locomoción se realiza por acción de todo el brazo, mediante movimientos sinusoidales horizontales de los mismos. Uno o dos brazos marcan la dirección de avance y los otros se mueven por parejas sincrónicamente, como remando. Alguna ofiura abisal, puede nadar batiendo activamente los brazos. Las demás especies presentan este mismo tipo de movimientos si se las deja sueltas en la columna de agua, pero no se han observado nadando.

Ophiotrix fragilis desplazándose.

En los equinoideos la locomoción tiene lugar por la acción conjunta de espinas y pies ambulacrales. Los regulares, en general, utilizan  las espinas fundamentalmente para los movimientos horizontales rápidos y los pies ambulacrales, provistos de una ventosa terminal, sobretodo para los desplazamientos por superficies inclinadas.

Arbaciella elegans, desplazándose. (velocidad x4)

Entre los irregulares, los espatangoideos se entierran y se mueven por el sedimento mediante las espinas: las laterales desplazan la arena, mientras que las de la zona frontal producen el avance. Echinocardium cordatum (Pennant, 1977) que habita en sustratos fangosos, presenta las espinas del borde anterior con forma espatulada, mientras que en Spatangus purpuratus (Müller, 1776) que vive en sedimentos más gruesos, son puntiagudas. Como se ha comentado, las escasas necesidades locomotoras de estos grupos han favorecido el mantenimiento de la simetría radial. Incluso, el poder moverse en cualquier dirección puede considerarse una ventaja. Por su parte, la simetría bilateral de los equinoideos irregulares parece deberse más al tipo de alimentación que a las necesidades de movilidad (De Ridder et al, 1990).

Spatangus purpureus (velocidad x4)

Entre las holoturias, las suspensívoras apenas presentan movimientos, aunque algunos grupos pueden desplazarse por el sustrato para cambiar de localización, buscar refugio, etc.  Por su parte, las sedimentívoras epibentónicas se desplazan sobre el sustrato utilizando los pies ambulacrales con ventosa del trivium. Las ápodas de pequeño tamaño utilizan los tentáculos para desplazarse, y muchas emplean movimientos peristálticos del cuerpo, ayudándose de las espículas en forma de ancla como elemento de fijación.

Holothuria tubulosa.

MÁS INFORMACIÓN

BIBLIOGRAFÍA

Litoral granadino

-OCAÑA, A. y PÉREZ-RUZAFA, A. 2004. Los Equinodermos de las costas andaluzas. Acta Granatense.

General

-CLARK R.B. 1973. Maquinaria estructural y adaptación. In: SMITH, E,, J,D, CARTHY, G, CHAPMAN, R,B, CLARK y D. NICHOLS (Eds.), Panorama de los Invertebrados: 47‑75. Ediciones Destino, Barcelona.

-DE RIDDER, CH., PH. DUBOIS, M.‑CH. LAHAYE y M. JANGOUX (Eds.). 1990. Echinoderm Research. Balkema. Rotterdam. 343 pp.

AMELIA OCAÑA MARTÍN Y ÁNGEL PÉREZ RUZAFA