La Cueva de Cerro Gordo

 Se trata de una de las cuevas submarinas de mayor tamaño de la zona, con aproximadamente 100 m de recorrido, y presenta una de las comunidades biológicas más interesantes.

En ella se pueden diferenciar dos partes separadas por un estrechamiento o “gatera”. La zona externa presenta una entrada principal sumergida en forma de arco orientada hacia el sur, de base 13,5 m. y cuya parte inferior se encuentra a unos 16 m de profundidad y la superior a unos 7 m. La entrada de luz y el hidrodinamismo en el interior de la cueva se encuentran parcialmente atenuados por la presencia de una roca de grandes dimensiones desprendida del acantilado y situada enfrente de la entrada. Entre la parte superior del arco y la superficie hay otra entrada de unos 2 metros de altura y 1,5 m de ancho. Esta entrada da paso a una amplia sala de unos 25 m de longitud y una anchura que se va reduciendo a medida que nos adentramos en ella, mientras que en su superficie existe una burbuja de aire, comunicada con el exterior a través de una pequeña abertura. En uno de los laterales, existe una pequeña cavidad con salida de agua dulce.

En las paredes de esta sala se desarrolla una rica comunidad de invertebrados bentónicos característica de cuevas semioscuras. Algunas especies abundantes son las esponjas Ircinia fasciculata, Oscarella lobularis, y Chondrosia reniformis, cnidarios como Astroides calycularis, Eudendrium sp. o Parazoanthus axinellae, gusanos tubícolas pertenecientes al complejo Filograna/Salmacina o Protula sp., los briozoos Aldeonella calveti, Pentapora fascialis y Myriapora truncata, ascidias de los género Diplosoma, Ascidia o Phallusia, etc.

Variación del recubrimiento de la pared en la zona semioscura

El suelo de esta zona semioscura presenta un sustrato muy heterogéneo, formado principalmente por arenas medias y finas pero también con algunas rocas y zonas de arenas gruesas.

En las zonas más internas es común la presencia del gobio leopardo (Thorogobius ephippiatus).

El estrechamiento en la zona de la gatera determina un mayor hidrodinamismo en esa zona, por lo que el sustrato tiene una granulometría de mayor tamaño, compuesto principalmente por depósitos de conchas.

Estrechamiento o "gatera" entre la parte semioscura y la oscura

Pasada la gatera se inicia un largo túnel, de unos 2-3 metros de ancho, donde la luz está completamente ausente.

Pasillo de la zona oscura de la cueva

Aquí nos encontramos con una comunidad propia de cuevas oscuras, formada fundamentalmente por esponjas incrustantes, serpuloideos y un gran porcentaje de sustrato vacio.

Variación del recubrimiento de las paredes de la zona oscura.

En estas zonas internas solo algunas especies, como las esponjas Clathrina clathrus o Petrosia ficiformis presentan una estructura tridimensional más desarrollada. La coloración de Petrosia ficiformis se va modificada a lo largo de la cueva, observándose una completa de su pigmentación en las zonas más profundas (como consecuencia de la pérdida de sus algas simbiontes mientras que exhibe una coloración entre rosa y parda en zonas suficientemente iluminadas (un caso similar se da con la esponja Chondrosia reniformis). Estudios realizados en cuevas han permitido poner de manifiesto como P. ficiformis, a diferencia de otras esponjas, es capaz de compensar la pérdida de las bacterias fotosintéticas promoviendo una activación del metabolismo heterotrófico. Ello explica su mayor tolerancia ecológica, siendo capaz de colonizar y sobrevivir en zonas muy internas de cuevas submarinas.

Dos vaquitas suizas (Peltodoris atromaculata) se alimentan de la esponja Petrosia ficiformis en la parte oscura de la cueva

Otro hecho interesante en las secciones de esta zona oscura es la gran abundancia de braquiópodos en las paredes. A diferencia de lo observado en los registros fósiles, la diversidad actual de especies de este grupo es mucho menor. Debido a su presencia generalmente en aguas muy profundas, las poblaciones de braquiópodos en cuevas submarinas son muy atractivas para los investigadores, ya que han permitido el estudio de muchos aspectos de la biología de este grupo. Una revisión actual de este grupo en el Mar Mediterráneo (para el que solo se conocen 14 especies) indica como, tras un siglo sin ningún hallazgo, el estudio de cuevas submarinas a partir de los años 80 ha permitido la descripción de nuevas especies, siendo este el hábitat más prometedor para la realización de futuros avances en el conocimiento de este filo.

Los braquiópodos dominan en algunas partes de la cueva oscura.

Debido al reducido hidrodinamismo, el sustrato del suelo en la zona oscura de la cueva tiene una granulometría muy fina. Pocos centímetros bajo la superficie, el sedimento es anóxico, por lo que la vida macroscópica en este fango es muy escasa.

Una hembra de Palaemon serratus se desplaza sobre el fino sedimento de la parte oscura de la cueva.

Entre las especies que habitan estos sedimentos se encuentran interesantes especies de anfípodos como el isópodo de profundidad Kupellonura mediterranea o varias especies de anfípodos ciegos del géreo Harpinia (H. pectinata, H. ala, H.crenulata…). Además de algunos vertebrados como congrios (Conger conger), corvallos (Sciaena umbra), brótolas (Phycis phycis) o algunos ejemplares de Torpedo marmorata que se adentran en la cueva para ser desparasitados, uno de los grupos con una presencia más evidente en la zona interna de la cueva son los crustáceos decápodos. Especies como Dromia personata, Palaemon serratus, Galathea strigosa o Stenopus spinosus son habitantes habituales de esta cueva, mientras que otras especies como el bogavante (Homarus gammarus) son observados de manera más esporádica.

Aunque no pertenezcan al orden de los decápodos, otro grupo de crustáceos bien conocido, frecuentemente asociados a las cuevas submarinas y muy abundantes en la cueva de Cerro Gordo son los misidáceos. Este grupo tiene una gran capacidad natatoria y durante el día es posible observar enjambres de individuos formados por cientos de individuos en el interior de la cueva.

Al igual que muchos otros organismos, los misidáceos salen a alimentarse al exterior durante la noche y utilizan las cuevas submarinas como refugios durante el día, donde permanecen digiriendo (y excretando) el alimento consumido previamente. Estudios previos realizados en el Mediterráneo occidental han puesto de relieve el importante papel que estas migraciones diarias pueden tener en el funcionamiento de la cueva, incorporando materia orgánica al oligotrófico ambiente que reina en el interior. La especie observada en la cueva de Cerro Gordo es Hemimysis margarlefi sensu stricto, siendo esta la población más occidental de este endemismo mediterráneo observada hasta la fecha.

A medida que nos aproximamos al final de la cueva, el túnel va perdiendo profundidad y la influencia del agua dulce va aumentando progresivamente. En la pared oeste, existe una pequeña abertura de la que parte una galería que rápidamente se estrecha y comunica con el exterior. En la última sección de la caverna es muy patente la presencia de una haloclina que separa una capa de agua dulce superficial del agua salada más profunda. Por último, la presencia de una pequeña sala con una burbuja de aire en su superficie marca el final de la cueva.

MÁS INFORMACIÓN

FOTOGRAFÍAS

Hemimysis margarlefi sensu stricto

Hembra con huevos de Palaemon serratus

Lysmata seticaudata

Serpula vermicularis

Protula intestinum

Caryophyllia (Caryophyllia) smithii

Diferentes especies de esponjas crecen sobre la pared

Adeonella calveti

Erosaria spurca

El bivalvo Arca noae cubierto de esponjas

Godiva banyulensis

 

CARLOS NAVARRO BARRANCO