Saltar al contenido

El Triásico en Andalucía

Los sedimentos del Triásico, de facies germánica, constituyen el comienzo del ciclo de sedimentación alpino en gran parte de las regiones españolas. En casi toda la Península Ibérica se reconoce el Trías de tipo germánico (Schmidt, 1928-29), es decir, se reconocen las facies Buntsandstein, Muschelkalk y Keuper, aunque con características y potencias diferentes según las distintas cuencas o subcuencas (Virgili et al. 1977).

Andalucía durante el Triásico era una extensa llanura costera (cruzada por ríos con cauces amplios y poco profundos (facies Keuper). En las zonas cercanas al litoral se desarrollaron lagunas, charcas y marismas que se comunicaban con bahías y ensenadas (Pérez-López y López Chicano, 1989). Durante algún tiempo el nivel del mar subió notablemente, de tal manera que casi toda Andalucía estaba sumergida bajo las aguas marinas (facies Muschelkalk), hace unos 235 millones de años.

Todos estos rasgos de la geografía de Andalucía, las características de las distintas áreas de depósito, y la variedad de fauna y flora, se pueden reconocer actualmente en los diversos tipos de rocas que proceden de los sedimentos depositados en aquel período (Busnardo, 1975; Pérez-López, 1991): yesos de lagunas y albuferas, lodos de charcas y marismas, carbonatos marinos, arenas y arcillas de ríos... En estas rocas se han encontrado restos de hojas de coníferas y de helechos que fueron arrastradas por los ríos; pistas y galerías de los gusanos que vivían en los lodos; y conchas de moluscos que plagaban aquellos mares poco profundos. Unos de los restos más importantes que han aparecido también en estas rocas son las huellas de vertebrados que se han preservado impresas en areniscas. Actualmente se conocen dos yacimientos importantes en Andalucía con huellas de vertebrados del Triásico.

1. Las rocas del Triásico en Andalucía

Las rocas del Triásico que afloran en casi toda Andalucía, sobre todo en las provincias de Jaén, Granada y Málaga, están constituidas principalmente por arcillas rojas y en algunos casos por arcillas de diversos colores que son conocidas como las arcillas irisadas del Triásico, o como arcillas abigarradas, debido a la combinación al azar de los colores que presentan en el campo. Además de las arcillas, también afloran areniscas rojas y yesos. Todos estos tipos de rocas constituyen las facies Keuper.

Por otra parte, las rocas que más destacan en el relieve son los grandes bloques de calizas o dolomías de facies Muschelkalk, que llegan a desarrollar escarpes verticales de más de 50 m de altura.

Estos distintos conjuntos de rocas son los que definen las principales formaciones litoestratigráficas que afloran en estas provincias: Formación Cehegín (Muschelkalk), Grupo Keuper de Jaén (Keuper) y la Formación Zamoranos.

Muschelkalk - Keuper - Fm Zamoranos - Rocas volcánicas

2. Modelado actual en las rocas del Triásico

Los sedimentos depositados durante el Triásico, transformados en la actualidad en rocas, afloran de manera discontinua a lo largo de toda Andalucía. Las rocas más frecuentes del Triásico son las arcillas y areniscas rojas, los yesos y las calizas grises.

Las formas del relieve más frecuentes de estas arcillas son las cárcavas o barrancas  que dan lugar a una topografía abrupta que se denomina "malastierras" o "baldías" (badlands). Esta topografía suele ser habitual de los materiales poco consistentes, como son las arcillas que se hayan desprovistas de una vegetación que pueda protegerlas de las aguas de arroyada (Agueda y colaboradores, 1983).

Por otra parte, son también frecuentes las arenas rojas intercaladas entre arcillas, que pueden estar muy cementadas o endurecidas (areniscas). Cuando estas areniscas tienen varios metros de espesor y están formadas por capas más o menos horizontales, se desarrollan morfologías erosivas de acantilados. En algunas zonas, estas mismas areniscas pueden presentar también las formas características de la erosión alveolar debida al desgaste producido por el choque de las partículas impulsadas por el viento (corrasión) sobre las areniscas.

No obstante, los relieves más espectaculares que muestran las rocas del Triásico son las formas estructurales que marcan los estratos de calizas o dolomías que llegan a desarrollar escarpes verticales de más de 50 m de altura. En algunos casos, cuando estos escarpes son discontinuos adquieren formas de torreón como los que se ven desde el tramo de autovía que comunica Granada con Jaén. Estas morfologías se dan en el Triásico por erosión diferencial, es decir, cuando la erosión actúa con diferente velocidad según la dureza de las rocas. De esta manera, en las sucesiones de capas verticales de carbonatos rodeados de arcillas, la erosión actuará a mayor velocidad sobre las arcillas, dejando al descubierto y resaltando las capas o estratos verticales de carbonatos. Un ejemplo, de fácil acceso, son los farallones de calizas que resaltan en el centro de pueblo de Cambil, donde se sitúan dos pequeños castillos del siglo XII.