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Yacimiento de Cambil

El yacimiento

Se ha encontrado cerca de Cambil (Jaén), un rastro de huellas que corresponden a las extremidades o miembros anteriores y posteriores de un reptil con pies y manos pentadáctilas (Pérez-López, 1993). Las huellas han aparecido en una capa de arenisca roja del Triásico. Esta arenisca es propia de un medio de sedimentación continental, relacionada con depósitos fluviales. Las huellas corresponden a contramoldes de arenisca o epirrelieves, es decir, lo que se conserva en la actualidad es el material arenoso que rellenó la huella que dejó el reptil al pisar en el fango. Por esto, lo que se observa son unas huellas en relieve, que sobresalen de la capa de arenisca.

Vídeo sobre el origen de las huellas (Youtube.com)

Las huellas

Las huellas de los miembros anteriores (manos) son mucho más pequeñas que las de los miembros posteriores (pies). Las huellas de los miembros posteriores presentan cinco gruesos dedos y tienen una longitud de 32 cm. El dedo V (dedo externo) se sitúa en una posición algo retrasada respecto a los otros cuatro dedos. En una de las huellas aparecen las impresiones de las escamas de la planta del pie del reptil. Y en las prolongaciones de algunos de los dedos se pueden observar unas uñas que llegan a medir 2,5 cm.

¿Cómo y cuándo se han formado las huellas?

El rastro de huellas

El rastro, o la sucesión de huellas, está formado por 6 huellas orientadas en una misma dirección. El paso es de unos 84 cm y el doble paso o zancada es de 162 cm. La anchura del rastro es de 38 cm, siendo la distancia de los puntos medios de los pies a la línea central (amplitud del rastro) de 8 cm. Todas estas medidas del rastro llevan a pensar en un tipo de locomoción. Por ejemplo se puede observar que el rastro es bastante estrecho y que el ángulo entre el pie y el eje del rastro es muy pequeño, menos de 15º. Por lo tanto, la locomoción es relativamente ágil.

Otro dato que se puede obtener a partir del rastro es la velocidad de marcha aproximada del reptil. Para estimar la velocidad existen varios métodos. El método más ampliamente utilizado, aplicado a los rastros dejados por los dinosaurios, viene dado por la siguiente ecuación:

V = 0,25 x g0,5 x l1,67 x h-1,17

g: es la aceleración de la gravedad (9,8 m/s)

l: es la longitud del doble paso o zancada (1,62 m)

h: la altura de la extremidad (1,05 m)

El valor de la zancada (l) se mide directamente en el rastro dejado por el reptil. La altura de la extremidad (h) se calcula a partir de la longitud de la huella del pie. De todos los parámetros éste es el interpretativo, no obstante, a partir de las proporciones observadas en otros vertebrados entre la longitud del pie y de la extremidad, se sabe que guarda una proporción entre 1/3 y 1/4. En el caso de las huellas de Cambil se ha estimado entre estos valores, dándole entonces una longitud a la extremidad de 1,05 m.

De este modo el cálculo de la velocidad es aproximadamente la siguiente:

V = 0,25 x 9,80,5 x 1,621,67 x 1,05-1,17 = 1,65 m/segundo = 5,9 km/hora

El autor de las huellas

Después de su estudio, las huellas se han determinado como pertenecientes a la icnoespecie Brachychirotherium gallicum (Dibujo), que corresponden a las pisadas de un reptil del Triásico, de hace unos 225 millones de años, anterior a los grandes dinosaurios.

Fue en Alemania donde aparecieron por primera vez unas huellas de este tipo. Se atribuyeron a un animal desconocido al que llamaron Chirotherium, que viene a significar "animal con manos". Este animal, todavía muy poco conocido, se caracteriza por tener los pies más grandes que las manos y por presentar cinco gruesos dedos, situándose el dedo V en una posición lateral, algo retrasada, como se observa en las huellas de Cambil.

En 1842 LYELL atribuía este tipo de huellas a un anfibio primitivo, creyendo que el dedo grueso era el pulgar. Más tarde, en 1925, SOERGEL interpreto que ese dedo no era el dedo I (pulgar) sino el V (meñique). KREBS en 1965 reconstruyó al posible autor de este tipo de huellas al que denominó Ticinosuchus ferox.

Más tarde esta denominación pasó a ser el nombre de las huellas pero no del animal, conforme se fue conociendo y diferenciando mejor este tipo de huellas que aparecían en Centro-Europa. En cualquier caso corresponden a las pisadas de un reptil del Triásico, de hace unos 225 millones de años. Las huellas de Cambil son las más grandes del tipo Chirotherium, pues, mientras que las encontradas en Europa no alcanzan los 25 cm, las de Cambil llegan a medir 30 cm.

Se trata de un reptil Arcosaurio ("Tecodonto") de unos 5 m de longitud, perteneciente al grupo de los Rauisuchia. Los rauisuquios parece que eran animales depredadores, armados con poderosas garras. No obstante, algunos autores piensan que podrían ser omnívoros.

Estos reptiles habitaban en las zonas húmedas, preferentemente cercanas al litoral y desarrollaban su vida en solitario. Constituían aproximadamente un 8% del total de vertebrados que habitaban estas zonas del litoral (Demathieu, 1985). Es también interesante observar que se trata de un único rastro aislado de un sólo animal, al igual que sucede en muchos yacimientos de Europa. No parece un animal gregario, entonces, su comportamiento en solitario y sus poderosas garras hacen pensar en un reptil depredador.

El reptil, autor de las huellas, ha sido reconstruido por criterios anatómicos a partir de la morfología y longitud de las huellas, longitud del doble paso o zancada, ángulo entre el eje del pie y la línea media del rastro, etc, y teniendo en cuenta la estructura teórica del esqueleto. Las huellas de los autópodos anteriores (manos) son mucho más pequeñas que las de los autópodos posteriores (pies). Esta diferencia de tamaño indica que sus extremidades posteriores eran más robustas que las anteriores. Por lo tanto, se piensa que este vertebrado podría encaramarse para coger algún fruto, o podría atacar a alguna presa apoyándose en el suelo tan sólo con sus dos patas traseras. Para poder adoptar esta postura, tenía una larga cola para guardar el equilibrio, como sucede con muchos dinosaurios.

Por último, se han utilizado diversos programas informáticos de modelado 3D para la reconstrucción del reptil (Pérez-López, Ruiz García y Tent-Manclús, 2000). El modelado en tres dimensiones y la dotación de movimiento ha permitido hacer una reconstrucción más precisa del reptil, al adaptar la anatomía reconstruida a partir del rastro real de las pisadas encontrado en Cambil, con su movimiento virtual.