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Libretista de ópera

Estreno mundial de la ópera “La canción del emperador. Carlos V e Isabel de Portugal en Granada” de Héctor Eliel Márquez. Eduardo Battaner ha contribuido como libretista, junto con el propio Márquez. El estreno tuvo lugar los días 10 y 11 de octubre de 2026, en el colosal escenario del Palacio de Carlos V de Granada, con la “Iberian Symphony Orchestra”, y una gran masa coral formado por un amplio conjunto de coros. Ambos, orquesta y coro, fueron dirigidos por el mismo compositor.

Encargada por el Patronato de la Alhambra y el Generalife, para conmemorar el 500 aniversario de la estancia de los emperadores en Granada, las representaciones en sendos días fueron un inaudito éxito.

Sinopsis: Las escenas se corresponden con la vida de Carlos V e Isabel de Portugal en Granada y de Carlos V en Yuste. Carlos V, moribundo, ensaya su funeral en el monasterio de Yuste. Allí recuerda el momento más dulce de su vida y de su carrera, la estancia de más de seis meses en Granada en 1526 junto a su amada esposa Isabel de Portugal. Es en estos tiempos cuando se enfrenta al embajador francés que le reclama el ducado de Borgoña. Ante la negativa y burla del Emperador, el Embajador planea envenenar a Carlos.

Además de los Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos e Isabel, intervienen otros personajes históricos, como Isabel Freire, dama de la Emperatriz, posiblemente la musa de Garcilaso de la Vega, Jeromín, hijo bastardo de Carlos, futuro don Juan de Austria, y Antonio de Cabezón, músico ciego organista de la capilla de Isabel de Portugal, además de otros semi-ficticios como el Prior del convento de Yuste o el Embajador de Francia.

En Granada, su estancia fue, en buena parte, luna de miel, tras haberse casado en Sevilla. Son momentos de amor y alegría, aunque tienen que atender a los problemas internos en Granada, y a los asuntos bélicos en Europa. En aquellos momentos, Granada era una de las capitales del mundo con mayor peso político y cultural. En Yuste, Carlos se prepara para su final que quiere vivir intensamente.

Los cantantes solistas se destacaron por sus extraordinarias capacidades no sólo operísticas sino también interpretativas.

Marcelo Solís, tenor en Granada, barítono en Yuste, fue Carlos V, Emperador.

Teresa Villena, soprano, fue Isabel de Portugal.

Lucía Tavira, soprano, fue Isabel Freire, dama de la Emperatriz, musa de Garcilaso.

Luis Raspaqueso, tenor, fue el Embajador de Francia.

Ramiro Maturana, barítono, fue el Prior del Monasterio de Yuste.

Kika Borrego, soprano, fue Jeromín, niño, futuro don Juan de Austria.

El propio compositor, Héctor Eliel Márquez, barítono, fue Antonio de Cabezón, organista de la capilla de la Emperatriz.

Estos solistas, junto con el coro de unos 200 cantantes, la “Iberian Symphony Orchestra”, bajo la batuta del genial Héctor Eliel Márquez, propiciaron dos noches inimitables y mágicas. Como libretista, me siento profundamente satisfecho por haber contribuido a este magnífico acontecimiento.

Libreto

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