
El artículo introduce el concepto de adversarial alignment para analizar formas de coordinación argumentativa en las que posiciones normativamente divergentes pueden reforzarse mutuamente frente a un adversario común sin compartir por ello un mismo marco justificativo. A partir de casos relacionados con las campañas feministas contra la pornografía, los movimientos de defensa del territorio, el activismo en torno al VIH/sida y las luchas por la vivienda, el trabajo examina cómo estas convergencias pueden modificar la circulación, la recepción y la autoridad de distintos argumentos dentro de una controversia pública. El artículo analiza asimismo los riesgos normativos de este tipo de alineamientos y propone una serie de condiciones para su evaluación.
