BACH oratorio de pascua

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Maravilloso Bach, prueba musical de la presencia de Dios

Prueba de la existencia de Dios

Oster-Oratorium BWV 249
Kommet, eilat und laufet
Traducción al Español
Oratorio de Pascua BWV 249 – Venid, apresuraos, corred

Domingo de Pascua
Primera audición: 1º de abril de 1725
Texto: poeta desconocido, quizás Christian Friedrich Henrici (Picander)
Solistas: SCTB. Coro. Trompetas I-III, timbales, flauta traversa, flautas I/II, oboes I/II, oboe d’amore, violines I/II, viola, fagot y continuo
Personajes: María, la madre de Santiago (soprano), María Magdalena (contralto), Pedro (tenor), Juan (bajo).

Texto original en alemán

Traducción al Español

1

Sinfonia

1

Sinfonía

Trompetas I-III, timbales, oboes I/II, violines I/II, viola, fagot y continuo

2

Adagio

2

Adagio

Oboe I, violines I/II, viola, fagot y continuo

3

Aria (Duetto) T B e Chor

3

Aria [dúo de tenor y bajo] y coro [s, c, t, b]

Trompetas I-III, timbales, oboes I/II, violines I/II, viola, fagot y continuo

Kommt, eilet und laufet, ihr flüchtigen Füße,
Erreichet die Höhle, die Jesum bedeckt!
Lachen und Scherzen
Begleitet die Herzen,
Denn unser Heil ist auferweckt.

¡Venid, apresuraos, corred, veloces pies,
llegad a la gruta que guarda a Jesús!
¡Risas y gozo
llenen nuestros corazones,
pues el Salvador resucitó!

4

Recitativo A S T B

4

Recitativo [contralto, soprano, tenor y bajo]

Fagot y continuo

Alt:
O kalter Männer Sinn!
Wo ist die Liebe hin,
Die ihr dem Heiland schuldig seid?

Contralto:
¡Hombres de frío corazón!
¿En dónde está el amor
que debéis al Salvador?

Sopran:
Ein schwaches Weib muss euch beschämen!

Soprano:
¡Una débil mujer os avergüenza!

Tenor:
Ach, ein betrübtes Grämen

Tenor:
Ah, una triste aflicción

Bass:
Und banges Herzeleid

Bajo:
y temerosa angustia,

Tenor, Bass:
Hat mit gesalznen Tränen
Und wehmutsvollem Sehnen
Ihm eine Salbung zugedacht,

Tenor y bajo:
con saladas lágrimas
y melancólica añoranza,
le habían destinado una unción,

Sopran, Alt:
Die ihr, wie wir, umsonst gemacht.

Soprano y contralto:
que en vano hemos preparado.

5

Aria S

5

Aria [soprano]

Flauta traversa o violín solo, fagot y continuo

Seele, deine Spezereien
Sollen nicht mehr Myrrhen sein.
Denn allein
Mit dem Lorbeerkranze prangen,
Stillt dein ängstliches Verlangen.

Alma, tus aromas
ya no serán de mirra,
que solo
adornan la corona de laurel
y alivian tu angustioso anhelo.

6

Recitativo T B A

6

Recitativo [tenor, bajo y contralto]

Fagot y continuo

Tenor:
Hier ist die Gruft

Tenor:
He aquí la cripta,

Bass:
Und hier der Stein,
Der solche zugedeckt.
Wo aber wird mein Heiland sein?

Bajo:
y aquí está la piedra
que la cerraba.
¿Pero en dónde estará mi Salvador?

Alt:
Er ist vom Tode auferweckt!
Wir trafen einen Engel an,
Der hat uns solches kundgetan.

Contralto:
¡Ha resucitado de la muerte!
Hemos encontrado a un ángel
que nos lo ha contado.

Tenor:
Hier seh ich mit Vergnügen
Das Schweißtuch abgewickelt liegen.

Tenor:
Veo aquí, con gozo,
el sudario doblado.

7

Aria T

7

Aria [tenor]

Flautas dulces I/II, violines I/II, fagot y continuo

Sanfte soll mein Todeskummer,
Nur ein Schlummer,
Jesu, durch dein Schweißtuch sein.
Ja, das wird mich dort erfrischen
Und die Zähren meiner Pein
Von den Wangen tröstlich wischen.

Suave será mi muerte,
solo un sueño,
Jesús, por tu sudario.
Sí, él me confortará,
y las lágrimas de mi dolor
enjugará, consolador, de mis mejillas.

8

Recitativo S A

8

Recitativo [soprano y contralto]

Fagot y continuo

Indessen seufzen wir
Mit brennender Begier:
Ach, könnt es doch nur bald geschehen,
Den Heiland selbst zu sehen!

Mientras tanto suspiramos
con ardiente anhelo:
¡Ah, si fuera pronto,
para ver al mismo Salvador!

9

Aria A

9

Aria [contralto]

Oboe d’amore, violines I/II, viola, fagot y continuo

Saget, saget mir geschwinde,
Saget, wo ich Jesum finde,
Welchen meine Seele liebt!
Komm doch, komm, umfasse mich;
Denn mein Herz ist ohne dich
Ganz verwaiset und betrübt.

¡Decid, decidme presto,
decid, dónde encontraré a Jesús,
al que mi alma ama!
Ven, pues, ven, abrázame;
pues sin ti mi corazón
está huérfano y triste.

10

Recitativo B

10

Recitativo [bajo]

Fagot y continuo

Wir sind erfreut,
Dass unser Jesus wieder lebt,
Und unser Herz,
So erst in Traurigkeit zerflossen und geschwebt
Vergisst den Schmerz
Und sinnt auf Freudenlieder;
Denn unser Heiland lebet wieder.

Estamos alegres
porque nuestro Jesús vive,
y nuestro corazón,
antes deshecho y suspenso en la tristeza,
olvida ahora el dolor
y piensa en canciones de alegría,
pues nuestro Salvador vive de nuevo.

11

Coro

11

Coro [s, c, t, b]

Trompetas I-III, timbales, oboes I/II, violines I/II, viola, fagot y continuo

Preis und Dank
Bleibe, Herr, dein Lobgesang.
Höll und Teufel sind bezwungen,
Ihre Pforten sind zerstört.
Jauchzet, ihr erlösten Zungen,
Dass man es im Himmel hört.
Eröffnet, ihr Himmel, die prächtigen Bogen,
Der Löwe von Juda kommt siegend gezogen!

De gloria y agradecimiento
sea, Señor, el canto en tu alabanza.
El infierno y el demonio han sido dominados
y sus puertas destruidas.
Exultad, lenguas redimidas,
que se oiga en el cielo.
¡Abre, Cielo, los soberbios arcos,
que el león de Judá llega vencedor!

fuente:

https://www.bach-cantatas.com/Texts/BWV249-Spa7.htm

Villancicos 6 Sor Juana

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SAN PEDRO APÓSTOL, 1683

Villancicos que se cantaron en la S. I. Catedral de Méjico, en los Maitines del gloriosísimo Príncipe de la Iglesia, el Señor San Pedro, año de 1683, en que se imprimieron.

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

EXAMINAR DE PRELADO
a Pedro, Jesús procura,
para que el mérito ostente
antes que a la Silla suba.
Si sabe quién dicen que es,
es la primera pregunta:
que es, para juzgar, prudencia,
saber lo que todos juzgan.
Lo segundo, su sentir,
10 para que por él se induzca
si hace dictamen estable
entre tantas conjeturas.
De estos puntos sabe bien;
pero, porque no presuma
que el acierto de uno es
regla que a todos ajusta,
le permite que le niegue,
para que más se confunda:
que para una perfección,
20 le examina en una culpa.
Llora, y vuélvele a su gracia:
para que en ambas fortunas,
ni pecador desconfíe,
ni Santo de sí presuma.
Estribillo
¡Éste sí que es Examen,
en quien ayudan
al mérito presente
pasadas culpas!

VILLANCICO II

TAN SIN NÚMERO, DE PEDRO
son las maravillas altas,
que aunque todas son sabidas,
nunca son todas contadas.
Que tuvo Santidad mucha
se sabe, pero no cuánta;
y saberla y no entenderla,
es lo mismo que ignorarla.
Que es Cabeza de la Iglesia,
10 la misma Iglesia lo canta;
pero no saben los miembros
lo que la Cabeza alcanza.
Sabemos que es el Clavero
de todo el Divino Alcázar,
y como no se ve el Reino,
no se sabe lo que manda.
Como hay potestad suprema
en sus Llaves soberanas,
pueden siempre obedecerla,
20 pero nunca mensurarla.
En fin, su graduación tanto
de todo discurso pasa,
que es el mejor aplaudirla
el no saber ponderarla.
Estribillo
¡Vengan a aplaudir, vengan
todas las almas,
en virtudes sabidas,
las ignoradas,
de un tan gran Santo,
30 que la Fe solamente
puede alcanzarlo!

VILLANCICO III

PARA CANTAR CON DECORO
las maravillas que caben
de Pedro en el gran Tesoro,
todos dirán lo que saben,
y yo sólo lo que ignoro.
Porque copiar perfecciones,
imposibles de pintarlas,
con tan errados borrones,
si alguno puede expresarlas,
10 será sólo en negaciones.
La Nobleza, en quien empieza
del mundo el primero grado,
no tuvo para él Alteza,
y entró en el Apostolado
porque no tuvo Nobleza.
No de ser Rico blasona,
que es lo que todo lo abarca;
y es mérito que se abona
tanto, el dejar una Barca,
20 como hollar una Corona.
Solo entre todos negó
a su Maestro sagrado;
mas de manera lloró,
que con su llanto bañado,
más limpio que antes quedó.
Y en fin, lo que causa el llanto
es que hasta el Solio mayor
a que se levantó tanto,
haber sido pecador
30 le sirvió como el ser Santo.
Estribillo
¡Serafines alados
alegres canten
las grandezas de Pedro,
pues ellos saben
con Angélicas voces
sólo alabarle;
que acá, nosotros,
lo que no fué, alabarle
podemos sólo!

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

CLARO PASTOR DIVINO,
que humildemente grave,
quien humilde te mira,
Soberano te aplaude;
angular Fundamento,
en cuyo eterno jaspe
asientan de la Iglesia
los muros de diamante;
Piedra herida a los golpes
10 del dolor penetrante,
desatando tu yelo
en dos puros raudales;
Pescador tan dichoso,
que en un punto te hallaste,
de dueño de una barca,
Piloto de una Nave;
soberano Clavero
de aquellas sacras Llaves,
que al pecado las cierras
20 y a la virtud las abres:
pues tu Sacro Maestro
dispuso, por honrarte,
que sin tu pasaporte
ninguno al Cielo pase,
Estribillo
¡duélete de nosotros,
Pastor amante;
y al ganadillo errante,
haz que pase ligero
de los pastos humanos
30 a los eternos!

VILLANCICO V

¡OH PASTOR, QUE HAS PERDIDO
al que tu pecho adora!
Llora, llora:
y deja, dolorido,
en lágrimas deshecho
el rostro, el corazón, el alma, el pecho.
Si el arrepentimiento
tu corazón oprime,
gime, gime:
10 lastime tu lamento
y doloroso anhelo
a la tierra, a la mar, al aire, al Cielo.
Si de suerte mejoras,
las lágrimas te valgan;
salgan, salgan
todas las que atesoras:
aneguen tus pesares
los ríos, los arroyos, fuentes, mares.
Y pues tu pena rara
20 lágrimas sólo borran,
corran, corran:
y dejen en tu cara
y en todas tus facciones,
señales, rayas, surcos, impresiones.
Y si a dar tiernas voces
el mal te necesita,
grita, grita:
y tus penas atroces
oigan, y tus querellas,
30 los luceros, el sol, luna y estrellas.
El curso ya empezado
tus lágrimas no acaben:
laven, laven
la mancha del pecado,
hasta que estés glorioso,
limpio, resplandeciente, puro, hermoso.
Estribillo
Llora, llora, mi Pedro,
que aquese llanto,
más que diez mil tesoros
40 es estimado.
Llora: que aquesa flaqueza
tiene grande fortaleza,
pues al Cielo ha conquistado.
¡Llora, llora, mi Pedro,
que aquese llanto,
más que diez mil tesoros
es estimado!

VILLANCICO VI

PESCADOR AMANTE,
que, por tu Maestro,
dejando tus redes,
dejas tu sustento:
cuyas redes son
cadenas de hierro
a tanto nadante
libre prisionero;
tú, que a aquese horrible
10 Monstruo verdinegro,
con una barquilla
le pisas el cuello,
espera, aún no vayas,
no dejes tan presto,
a los peces libres,
al mar con sosiego.
Pero si mejoras
la suerte, midiendo
el seno anchuroso
20 de Mar más inmenso,
bien haces: acude
a mayor empeño,
y tu pesca sea
todo el Universo.
Estribillo
¡Barquero, barquero,
que te llevan las aguas los remos!

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII

HOY DE PEDRO SE CANTAN LAS GLORIAS,
al dulce, al doliente, al métrico son
de suspiros que forman conceptos,
de dolor que es lira, de llanto que es voz.
Desatado en raudales el pecho,
en fuentes perennes vierte el corazón,
e inundando en cristales sus penas,
anega con llanto lo que antes negó.
Ya no fía el dolor a la lengua,
10 porque teme que ella cometa traición,
y encubriendo las penas del pecho,
mudando las voces, trueque la intención.
Por perjura, a perpetuo silencio
la boca condena, que se perjuró;
y mejores testigos los ojos,
desmienten y lavan, a un tiempo, su error.
Finas perlas le bordan el pecho,
quedando más rico con la contrición:
cada pena, le alcanza una gloria;
20 cada lágrima, impetra un perdón.
Providencia Divina permite,
altamente sabia, que yerre el Pastor,
porque estudie en el propio delito
lecciones de ajena conmiseración.
Estribillo
¡Oíd su dolor,
templad su rigor,
decid a su Amor
que, si quiere que temple su llanto,
le ciegue los ojos, o alivie el dolor!

VILLANCICO VIII.—ENSALADILLA

Introducción
COMO ES DÍA DE VIGILIA
la víspera de San Pedro,
sólo con una Ensalada
hacer colación podemos.
No estará muy sazonada,
porque por venirme presto
a los Maitines, no pude
echarle mucho aderezo.
Y hétele, que entro en la Iglesia
10 y lo primero que encuentro
es un Seis, que no es más que uno,
y uno que vale por ciento:
que, porque le dé la Iglesia
Capellanía a su tiempo,
por poner cuello en su voz,
esto cantó, voz en cuello.

SAN JUAN DE LIMA

En el mar se anega Pedro,
a donde salió a pescar.
¡Ay, que le llevan las olas!
20 ¡Ay, Dios! ¿Si lo volverán?
Nadie tema que se anegue
por borrascoso que está,
porque ya toda la tierra
sabe que es hombre a la mar.
Los peces, huyendo de él,
todo se les va en nadar:
mas juzgo que de sus redes
nadie se podrá escapar.
Atar y desatar sabe
30 con primor tan singular,
que Dios nos libre de que él
no nos quiera desatar.
Prosigue la Introducción
Otro, viendo que la voz
del que cantaba, aplaudían,
quiso alentarse, apretado
del verdugo de la envidia.
Y por no saber un tono,
quiso hacer con bizarría
plaza, con un Cardador
40 que deprendió en una esquina.

CARDADOR

A San Pedro canto,
tengan atención,
porque es de la carda,
por el Cardador.
Ninguno se admire,
puesto que es Pastor,
que carde la lana
el que la esquilmó.
Tan hecho a ello estaba,
50 que a cierto garzón
le quitó una oreja
en vez de vellón.
Pensó quedar rico
en una prisión;
y yendo por lana,
sin ella volvió.
Prosigue la Introducción
Viendo aquesto, otro mayor,
que ya algún latín sabía
y que al Arte de Montano
60 enlazaba el de Nebrija,
hizo con sencilla voz
una pregunta latina,
a que le respondió el Coro
en lenguas de su armonía.
Coplas
—Quare lachrymosum,
rogo, video, et flentem,
illum qui Caelorum
Claves potens tenet?
—Quia sapit amare,
70 coepit amare flere.
—Quare ille, cui Christus
osculavit pedes,
maculas peccati
lachrymis absterget?
—Quia sapit amare,
coepit amare flere.
—Quare maestum video,
quem vidi potentem
et fortem, in Horto,
80 turbis se praebere?
—Quia sapit amare,
coepit amare flere.
—Quare ille qui dixit:
Nam, si me oportuerit
mori tecum, moriar,
antequam te negem?
—Quia sapit amare,
coepit amare flere.

Garcilaso Sonetos

233

SONETOS

I

Cuando me paro a contemplar mi estado,

y a ver los pasos por do me ha traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estó olvidado

a tanto mal no sé por dó he venido;

se que me acabo, y mas he yo sentido

ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabare, que me entregue sin arte

a quien sabrá perderme y acabarme

si ella quisiere, y aun sabrá querello;

que pues mi voluntad puede matarme

la suya, que 10 estando de mi parte,

pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

II

En fin, a vuestras manos he venido,

do sé que he de morir tan apretado,

que aun aliviar con quejas mi cuidado,

como remedio, me es ya defendido.

Mi vida no sé en qué se ha sostenido,

si no es en haber sido yo guardado

para que sólo en mi fuese probado

cuánto corta una espada en un rendido.

Mis lágrimas han sido derramadas

donde la sequedad y la aspereza

dieron mal fruto dellas y mi suerte.

Basten las que por vos tengo lloradas.

No os venguéis más de mí con mi flaqueza;

allá os vengad, señora, con mi muerte.

III

La mar en medio y tierras he dejado

de cuanto bien, cuitado, yo tenía;

yéndome alejando cada día,

gentes, costumbres, lenguas he pasado.

Ya de volver estoy desconfiado;

pienso remedios en mi fantasía,

y el que más cierto espero es aquel día

que acabará la vida y el cuidado.

De cualquier mal pudiera socorrerme

con veros yo, señora, o esperallo,

si esperallo pudiera sin perdello.

Mas de no veros ya para valerme,

si no es morir, ningún remedio hallo;

y si esto lo es, tampoco podré habello.

IV

Un rato se levanta mi esperanza.

Tan cansada de haberse levantado

torna a caer, que deja, mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado!

esfuerza en la miseria de tu estado,

que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte, que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de Ir a veros, como quiera,

desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.

V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escrebir de vos deseo;

vos sola lo escrebistes, yo lo leo

tan solo, que aunque de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

VI

Por ásperos caminos he llegado

a parte que de miedo no me muevo;

y si a mudarme o dar un paso pruebo,

allí por los cabellos soy tornado.

Mas tal estoy, que con la muerte al lado

busco de mi vivir consejo nuevo;

y conozco el mejor y el peor apruebo,

o por costumbre mala o por mi hado.

Por otra parte, el breve tiempo mío,

y el errado proceso de mis años,

en su primer principio y en su medio,

mi inclinación, con quien ya no porfío,

la cierta muerte, fin de tantos daños,

me hacen descuidar de mi remedio.

VII

No pierda más quien ha tanto perdido;

bástete, amor, lo que ha por mí pasado;

válgame agora haber jamás probado

a defenderme de lo que has querido.

Tu templo y sus paredes he vestido

de mis mojadas ropas, y adornado,

como acontece a quien ha ya escapado

libre de la tormenta en que se vido.

Yo había jurado nunca más meterme,

a poder mío y a mi consentimiento,

en otro tal peligro, como vano.

Mas del que viene no podré valerme;

y en esto no voy contra el juramento;

que no es como los otros ni en mi mano.

VIII

De aquella vista pura y ecelente

salen espirtus vivos y encendidos,

y siendo por mis ojos recebidos,

me pasan hasta donde el mal se siente.

Encuéntranse al camino fácilmente,

con los míos, que de tal calor movidos

salen fuera de mí como perdidos,

llamados de aquel bien que está presente.

Ausente, en la memoria la imagino;

mis espirtus, pensando que la vían,

se mueven y se encienden sin medida;

mas no hallando fácil el camino,

que los suyos entrando derretían,

revientan por salir do no hay salida.

IX

Señora mía, si de vos estoy ausente

en esta vida turo y no me muero,

paréceme que ofendo a lo que os quiero,

y al bien de que gozaba en ser presente

Tras éste, luego siento otro acidente,

que es ver que si de vida desespero,

yo pierdo cuanto bien de vos espero,

y así ando en lo que siento diferente.

En esta diferencia mis sentidos

están en vuestra ausencia y en porfía.

No sé ya qué hacerme en mal tamaño.

Nunca entre sí los veo tan reñidos.

De tal arte pelean noche y día,

que sólo se conciertan en mi daño.

X

¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,

dulces y alegres, cuando Dios quería!

Juntas estáis en la memoria mía,

y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas

horas en tanto bien por vos me vía,

que me habíades de ser en algún día

con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevastes

todo el bien que por términos me distes,

llevadme junto al mal que me dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes

en tantos bienes, porque deseastes

verme morir entre memorias tristes.

XI

Hermosas ninfas, que en el río metidas,

contentas habitáis en las moradas

de relucientes piedras fabricadas

y en colunas de vidrio sostenidas;

agora estáis labrando embebecidas,

o tejiendo las telas delicadas;

agora unas con otras apartadas,

contándoos los amores y las vidas;

dejad un rato la labor, alzando

vuestras rubias cabezas a mirarme,

y no os detendréis mucho según ando;

que o no podréis de lástima escucharme,

o convertido en agua aquí llorando,

podréis allá de espacio consolarme.

XII

Si para refrenar este deseo

loco, imposible, vano, temeroso,

y guarecer de un mal tan peligroso,

que es darme a entender yo lo que no creo,

no me aprovecha verme cual me veo,

o muy aventurado o muy medroso,

en tanta confusión, que nunca oso

fiar el mal de mí que lo poseo,

¿qué me ha de aprovechar ver la pintura

de aquel que con las alas derretidas

cayendo, fama y nombre al mar ha dado,

y la del que su fuego y su locura

llora entre aquellas plantas conocidas,

apenas en el agua resfriado?

XIII

A Dafne ya los brazos le crecían,

y en luengos ramos vueltos se mostraban;

en verdes hojas vi que se tornaban

los cabellos que al oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;

los blancos pies en tierra se hincaban;

y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fué la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía

el árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!

¡Que con lloralla cresca cada día

la causa y la razón por que lloraba!

XIV

Como la tierna madre que el doliente

hijo le está con lágrimas pidiendo

alguna cosa, de la cual comiendo,

sabe que ha de doblarse el mal que siente,

y aquel piadoso amor no le consiente

que considere el daño que haciendo

lo que le pide hace, va corriendo,

y dobla el mal, y aplaca el acidente,

así a mi enfermo y loco pensamiento,

que en su daño os me pide, yo querría

quitar este moral mantenimiento.

Mas pídemelo, y llora cada día

tanto, que cuanto quiere le consiento,

olvidando su muerte y aun la mía.

XV

Si quejas y lamentos pueden tanto,

que el curso refrenaron de los ríos,

y en los diversos montes y sombríos

los árboles movieron con su canto;

si convirtieron a escuchar su llanto

las fieras tigres y peñascos fríos;

si, en fin, con menos casos que los míos

bajaron a los reinos del espanto,

¿por qué no ablandará mi trabajosa

vida, en miseria y lágrimas pasadas,

un corazón conmigo endurecido?

Con más piedad debría ser escuchada

la voz del que se llora por perdido

que la del que perdió y llora otra cosa.

XVI

No las francesas armas odïosas,

ni contra puestas del airado pecho,

ni en los guardados muros con pertrecho

los tiros y saetas ponzoñosas;

no las escaramuzas peligrosas,

ni aquel fiero ruido contrahecho

de aquel que para Júpiter fué hecho

por manos de Vulcano artificiosas,

pudieron, aunque más yo me ofrecía

a los peligros de la dura guerra,

quitar una hora sola de mi hado.

Mas infición de aire en solo un día

me quitó al mundo, y me ha en ti sepultado,

Parténope, tan lejos de mi tierra.

XVII

Pensando que el camino iba derecho,

vine a parar en tanta desventura,

que Imaginar no puedo, aun con locura,

algo de que esté un rato satisfecho.

El ancho campo me parece estrecho;

la noche clara para mí es escura;

la dulce compañía, amarga y dura,

y duro campo de batalla el lecho.

Del sueño, si hay alguno, aquella parte

sola que es ser imagen de la muerte

se aviene con el alma fatigada.

En fin, que como quiera, estoy de arte,

que juzgo ya por hora menos fuerte,

aunque en ella me vi, la que es pasada.

XVIII

Si a vuestra voluntad yo soy de cera,

y por sol tengo sólo vuestra vista,

la cual a quien no inflama o no conquista

con su mirar, es de sentido fuera;

de do viene una cosa, que si fuera

menos veces de mi probada y vista,

según parece que a razón resista,

a mi sentido mismo no creyera,

y es, que yo soy de lejos inflamado

de vuestra ardiente vista, y encendido

tanto, que en vida me sostengo apenas.

Mas si de cerca soy acometido

de vuestros ojos, luego siento, helado,

cuajárseme la sangre por las venas.

XIX

Julio, después que me partí llorando

de quien jamás mi pensamiento parte,

y dejé de mi alma aquella parte

que al cuerpo vida y fuerza estaba dando,

de mi bien a mí mismo voy tomando

estrecha cuenta, y siento de tal arte

faltarme todo el bien, que temo en parte

que ha de faltarme el aire sospirando;

y con este temor, mi lengua prueba

a razonar con vos ¡oh dulce amigo!

del amarga memoria de aquel día

en que yo comencé como testigo

a poder dar del alma vuestra nueva,

y a sabella de vos del alma mía.

XX

Con tal fuerza y vigor son concertados

para mi perdición los duros vientos,

que cortaron mis tiernos pensamientos

luego que sobre mí fueron mostrados.

El mal es que me quedan los cuidados

en salvo destos acontecimientos,

que son duros, y tienen fundamentos

en todos mis sentidos bien echados.

Aunque por otra parte no me duelo,

ya que el bien me dejó con su partida,

del grave mal que en mí está de contino;

antes con él me abrazo y me consuelo;

porque en proceso de tan dura vida

atajaré la guerra del camino.

XXI

Clarísimo Marqués, en quien derrama

el cielo cuanto bien conoce el mundo;

si al gran valor en que el sujeto fundo,

y al claro resplandor de vuestra llama

arribaré mi pluma, y do la llama

la voz de vuestra nombre alto y profundo,

seréis vos solo eterno y sin segundo,

y por vos inmortal quien tanto os ama.

Cuanto del largo cielo se desea,

cuanto sobre la tierra se procura,

todo se halla en vos de parte en parte;

y, en fin, de sólo vos formó natura

una estraña y no vista al mundo idea,

y hizo igual al pensamiento el arte.

XXII

Con ansia estrema de mirar qué tiene

vuestro pecho escondido allá en su centro,

y ver si a lo de fuera lo de dentro

en apariencia y ser igual conviene,

en él puse la vista; mas detiene

de vuestra hermosura el duro encuentro

mis ojos, y no pasan tan adentro,

que miren lo que el alma en si contiene.

Y así, se quedan tristes en la puerta

hecha por mi dolor, con esa mano,

que aun a su mismo pecho no perdona;

donde vi claro mi esperanza muerta,

y el golpe que os hizo amor en vano

non esservi passato oltra la gonna.

XXIII

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena,

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.

XIV

Ilustre honor del nombre de Cardona,

décima moradora de Parnaso,

a Tansilo, a Minturno, al culto Taso

sujeto noble de inmortal corona;

si en medio del camino no abandona

la fuerza y el espirtu a vuestro Laso,

por vos me llevará mi osado paso

a la cumbre difícil de Helicona.

Podré llevar entonces sin trabajo

con dulce son que el curso al agua enfrena,

por un camino hasta agora enjuto,

el patrio celebrado y rico Tajo,

que del valor de su luciente arena

a vuestro nombre pague el gran tributo.

XXV

¡Oh hado esecutivo en mis dolores,

cómo sentí tus leyes rigurosas!

Cortaste el árbol con manos dañosas,

y esparciste por tierra fruta y flores.

En poco espacio yacen mis amores

y toda la esperanza de mis cosas,

tornadas en cenizas desdeñosas,

y sordas a mis quejas y clamores.

Las lágrimas que en esta sepultura

se vierten hoy en día y se vertieron

recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche escura,

me cierre aquestos ojos que te vieron,

dejándome con otros que te vean.

XXVI

Echado está por tierra el fundamento

que mi vivir cansado sostenía.

¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!

¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento

cuando se ocupa en bien de cosa mía!

A mi esperanza, así como a baldía,

mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto

con tal furor, con una fuerza nueva,

que un monte puesto encima rompería.

Aqueste es el deseo que me lleva

a que desee tomar a ver un día

a quien fuera mejor nunca haber visto.

XXVII

Amor, amor, un hábito vestí,

el cual de nuestro paño fué cortado;

al vestir ancho fué mas apretado

y estrecho cuando estuvo sobre mí.

Después acá de lo que consentí,

tal arrepentimiento me ha tomado,

que pruebo alguna vez, de congojado,

a romper esto en que yo me metí.

Mas ¿quién podrá deste hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura,

que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura

de mi razón, por mí no osa mostrarse,

que en tal contradición no está segura.

XXVIII

Boscán, vengado estáis, con mengua mía,

de mi rigor pasado y mi aspereza,

con que reheprenderos la terneza

de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día

de tal salvatiquez y tal torpeza;

mas es a tiempo que de mi bajeza

correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado

con mis ojos abiertos me he rendido

al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido

nunca fué corazón. Si preguntado

soy lo demás, en lo demás soy mudo.

XXIX

Pasando el mar Leandro el animoso,

con amoroso fuego todo ardiendo,

esforzó el viento, y fuese embraveciendo

el agua con un ímpetu furioso.

Vencido del trabajo presuroso,

contrastar a las ondas no pudiendo,

y más del bien que allí perdía muriendo,

que de su propia vida congojoso,

como pudo esforzó su voz cansada,

y a las ondas habló desta manera,

mas nunca fué la voz dellas oída:

—Ondas, pues no os escusa que yo muera,

dejadme allá llegar, y a la tornada

vuestro furor esecutá en mi vida.—

XXX

Sospechas, que en mi triste fantasía

puestas, hacéis la guerra a mi sentido,

volviendo y revolviendo el afligido

pecho, con dura mano, noche y día;

ya se acabó la resistencia mía

y la fuerza del alma; ya rendido

vencer de vos me dejo, arrepentido

de haberos contrastado en tal porfía.

Llevadme a aquel lugar tan espantable,

do por no ver la muerte allí esculpida,

cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya, que concedida

no es tan larga defensa al miserable;

colgad en vuestro carro mis despojos.

XXXI

Dentro de mi alma fué de mí engendrado

un dulce amor, y de mi sentimiento

tan aprobado fué su nacimiento

como de un solo hijo deseado;

mas luego dél nació quien ha estragado

del todo el amoroso pensamiento;

que en áspero rigor y en gran tormento

los primeros deleites ha trocado.

¡Oh crudo nieto, que das vida al padre

y matas al abuelo! ¿por qué creces

tan disconforme a aquel de que has nacido?

¡Oh celoso temor! ¿a quién pareces?

¡Que la envidia, tu propia y fiera madre,

se espanta en ver el mostro que ha parido!

XXXII

Estoy continuo en lágrimas bañado,

rompiendo el aire siempre con sospiros;

y más me duele nunca osar deciros

que he llegado por vos a tal estado,

que viéndome do estoy y lo que he andado

por el camino estrecho de seguiros,

si me quiero tornar para huiros,

desmayo viendo atrás lo que he dejado;

si a subir pruebo, en la difícil cumbre,

a cada paso espántanme en la vía

ejemplos tristes de los que han caído.

Y sobre todo, fáltame la lumbre

de la esperanza, con que andar solía

por la escura región de vuestro olvido.

XXXIII

Mario, el ingrato amor, como testigo

de mi fe pura y de mi gran firmeza,

mostrando en mí su vil naturaleza,

que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo

su condición, abajo su grandeza,

no bastando su fuerza a mi crueza,

ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y así, en la parte que la diestra mano

gobierna, y en aquella que declara

el conceto del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa, cara

le cueste al ofensor, que ya estoy sano,

libre, desesperado y ofendido.

XXXIV

Gracias al cielo doy que ya del cuello

del todo el grave yugo he sacudido,

y que del viento el mar embravecido

veré desde la tierra sin temello.

Veré colgada de un sutil cabello

la vida del amante embebecido

en su error, y en su engaño adormecido,

sordo a las voces que le avisan dello.

Alegrárame el mal de los mortales;

mas no es mi corazón tan inhumano

en aqueste mi error como parece,

porque yo huelgo, como huelga el sano,

no de ver a los otros en los males,

sino de ver que dellos él carece.

XXXV

Boscán, las armas y el furor de Marte,

que con su propia sangre el africano

suelo regando, hacen que el romano

imperio reverdesca en esta parte,

han reducido a la memoria el arte

y el antiguo valor italïano,

por cuya fuerza y valerosa mano

Africa se aterró de parte a parte.

Aquí donde el romano encendimiento,

donde el fuego y la llama licenciosa

sólo el nombre dejaron a Cartago,

vuelve y revuelve amor un pensamiento,

hiere y enciende el alma temerosa,

y en llanto y en ceniza me deshago.

XXXVI

A la entrada de un valle, en un desierto,

do nadie atravesaba ni se vía,

vi que con estrañeza un can hacía

estremos de dolor con desconcierto;

ahora suelta el llanto al cielo abierto,

ora va rastreando por la vía;

camina, vuelve, para, y todavía

quedaba desmayado como muerto.

Y fué que se apartó de su presencia

su amo, y no le hallaba, y esto siente;

mirad hasta dó llega el mal de ausencia.

Movióme a compasión ver su acidente;

díjele lastimado: “Ten paciencia,

que yo alcanzo razón, y estoy ausente.”

XXXVII

Mi lengua va por do el dolor la guía;

ya yo con mi dolor sin guía camino;

entrambos hemos de ir con puro tino;

cada uno va a parar do no quería;

yo, porque voy sin otra compañía,

sino la que me hace el desatino;

ella, porque la lleve aquel que vino

a hacella decir más que querría.

Y es para mí la ley tan desigual,

que aunque inocencia siempre en mí conoce

siempre yo pago el yerro ajeno y mío.

¿Qué culpa tengo yo del desvarío

de mi lengua, si estoy en tanto mal,

que el sufrimiento ya me desconoce?

XXXVIII

Siento el dolor menguarme poco a poco

no porque ser le sienta más sencillo,

mas fallece el sentir para sentillo,

después que de sentillo estoy tan loco.

Ni en sello pienso que en locura toco,

antes voy tan ufano con oíllo,

que no dejaré el sello y el sufrillo,

que si dejo de sello el seso apoco.

Todo me empece, el seso y la locura;

prívame éste de sí por ser tan mío;

mátame estotra por ser yo tan suyo.

Parecerá a la gente desvarío

preciarme deste mal, do me destruyo;

yo lo tengo por única ventura.

 

Handel: el triunfo del tiempo y el desengaño

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G. F. Handel – Il Trionfo del Tempo e del Disinganno | René Jacobs (Ambronay 2018)

RESUMEN

PARTE PRIMASonata

Aria

BELLEZZA
Fido specchio in te vagheggio
lo splendor degl’anni miei:
pur un dì mi cangerò.
Tu sarai sempre qual sei,
io qual sono, e in te mi veggio;
sempre bella non sarò.
Fido specchio, ecc.

Recitativo

PIACERE
Io che sono il Piacere giuro,
che sempre sarai bella.

BELLEZZA
Ed io, io che sono la Bellezza
giuro di non lasciarti:
e si manco di fede
importuno dolor sia mia mercede.

Aria

PIACERE
Fosco genio, e nero duolo
Mai non vien per esser solo,
Perché un sol, mille ne fa.
Chi l’impero non toglie dal pensiero
giorno lieto non avrà.
Fosco genio, ecc.

Recitativo

TEMPO
Ed io che’ Tempo sono…

DISINGANNO
unito al Disinganno..

TEMPO
discoprirò, che la Bellezza è un fiore…

DISINGANNO
che in un sol giorno è vago e bello,
e muore.

Aria

DISINGANNO
Se la bellezza perde vaghezza,
se cade o more non torna più.
E un sol momento ride contento
il vago fiore di gioventù.
Se la bellezza, ecc.

Recitativo

PIACERE
Dunque si prendan l’armi…
e si vedrà quali più forza avranno:
il Piacer…

BELLEZZA
la Bellezza…

TEMPO
Il Tempo…

DISINGANNO
Il Disinganno.

Aria

BELLEZZA
Una schiera di piaceri
posi in guardia ai miei pensieri,
l’altra meco pugnerà.
Si vedrà se del Tempo i morsi alteri
san rapir la mia beltà.
Una schiera, ecc.

Recitativo

TEMPO
I colossi del sole
per me caddero a terra:
e una frale beltà meco fa guerra?

Aria

TEMPO
Urne voi, che racchiudete tante belle:
apritevi, mostratemi
se di quelle qualche luce in voi restò.
Ma chiudetevi:
sono larve di dolore,
sono scheletri d’orrore
ch’il mio dente abbandonò.
Urne voi, ecc.

Recitativo

PIACERE
Sono troppo crudeli i tuoi consigli,
di Gioventù solo i piaceri son figli.

Duetto

BELLEZZA E PIACERE
Il voler nel fior degl’anni
fra gl’affanni
passar l’ore è vanità.
I pensieri più severi
son del verno dell’età.
Il voler, ecc.

– Recitativo

DISINGANNO
Della vita mortale, scorre un guardo, il confine.
Pur di tempo si breve
voi l’aurora vedete, e non il fine.

BELLEZZA
Il Tempo non si vede;
nacque per gioco sol di folle arciero
et è solo crudel per chi gli crede.

Aria

BELLEZZA
Un pensiero nemico di pace
fece il Tempo volubile edace
e con l’ali la falce gli diè.
Nacque un altro leggiadro pensiero
per negare si rigido impero
on’il Tempo, più Tempo non è.
Un pensiero, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
Folle, tu nieghi il Tempo,
et in quest’ora
egli di tua beltà parte divora.
Dimmi, degl’avi tuoi ora che resta?
Restano l’ossa algenti,
che cela un’urna breve, un freddo sasso.
Degl’anni tuoi già spenti,
dimmi, che ti rimane? O folli inganni!
La beltà non ritorna, e tornan gl’anni.

PIACERE
Il Tempo sempre all’uomo
è ingrato oggetto.

BELLEZZA
Con ingegnosa frode,
quando a lui non si pensa,
allor si gode.

Aria

TEMPO
Nasce l’uomo ma nasce bambino,
nasce l’anno ma nasce canuto.
Uno è sempre al cader più vicino,
l’altro sorge dal tempo caduto.
Nasce l’uomo, ecc.

Aria

DISINGANNO
L’uomo sempre se stesso distrugge,
l’anno sempre se stesso rinuova.
Uno parte ma torna se fugge,
l’altro parte ma più non si trova.
L’uomo sempre, ecc.

Recitativo

PIACERE
Questa è la reggia mia:
vagheggiami diviso in varie forme.
Coronato di rose,
mira scolpito in bianco marmo eletto
leggiadro stuol di giovanetti erranti.
Mira quello che dorme,
ai papaveri unite
l’edere fresche a lui fanno corona,
molto crine è disciolto e non si cangia
o per pensier s’imbianca.
Poi dalla parte manca
vedi il dolore in nera pietra espresso,
col riso al labbro
un bel garzon l’uccide.
L’altro, cb’è presso a lui, col fiero ciglio,
guarda le soglie della reggia, e dice:
“ite pallide cure, ite in esiglio.»

Sonata (Cocerto per organo)

Recitativo

BELLEZZA
Taci: qual suono ascolto?

Aria

PIACERE
Un leggiadro giovinetto
bel diletto desta
in suono lusinghier.
E vuoi far con nuovo invito
che l’udito
abbia ancor il suo piacer.
Un leggiadro giovinetto, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Ha della destra l’ali,
anzi fa con la mano
opre più che mortali.

Aria

BELLEZZA
Venga il Tempo,
e con l’ali funeste
tolga queste
care gioie in sì placide rive.
Egli dorme, o non ha più gl’artigli;
no, non giovano tanti consigli
se per vivere mai non si vive.
Venga il Tempo, ecc.

Aria

DISINGANNO
Crede l’uom ch’eg]i riposi
quando spiega i vanni occulti.
Ma se i colpi sono ascosi,
chiari poi sono gl’insulti.
Crede 1’uom, ecc.

Recitativo

TEMPO
Te credi che sia lungi,
e il Tempo è teco.

BELLEZZA
Piacere, io non t’intendo;
meco sempre tu sei, misto d’affanno,
e meco è sempro
il Tempo, e il Disinganno.

TEMPO
Quanto chiude la terra è il regno mio.
Se me veder non vuoi,
pensa di farti in Cielo un’altra sede,
in Cielo, ov’io non giungo,
e dove bella Eternità risiede.
Fa di me miglior uso,
che se il Piacer t’inganna;
con tardo pentimento
mi chiamerai: et io dirò «non sento’

Aria

TEMPO
Folle, dunque tu sola presumi
che non voli più il Tempo per te?
Vo per mari, per monti, per fiumi,
chiuse rocche
fra bellici orrori
lieti alberghi di rozzi pastori
solo ardito trascorro col piè.
Folle, dunque, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
La reggia del Piacer vedesti, or vieni.

TEMPO
Chiedi piacer sincero;
vieni alla reggia, ove risiede il vero.

Cuarteto

BELLEZZA
Se non sei più ministro di pene,
per vedere ove è il vero piacere
la tua scorta fedel seguirò.

PIACERE
Non lasciare la strada fiorita:
tu non sai qual sentiero t’addita.

DISINGANNO E TEMPO
Se ti vanti piacere sincero,
perché fuggi lo specchio del vero?

PIACERE
Io preparo presenti contenti,
e non offro un’immagin di bene
ch’agli eroi per idea s’inventò.

BELLEZZA
Se non sei, ecc.

PARTE SECONDA

Recitativo

TEMPO
Se del falso piacere
vedesti già la favolosa scena,
del teatro del vero
ecco, il velo io descopro.
Osserva, e mira,
mira colei che Verità s’appella;
vedrai che non s’adorna,
e sempre è bella.
Con bianca veste cinta,
mira come si volge al Sole eterno,
e quello specchio mira
che a frale sguardo, et all’uman pensiero,
il falso rende al falso,
il vero al vero.

Aria

PIACERE
Chiudi, chiudi i vaghi rai
volgi lungi il tuo pensier.
O per sempre perderai,
infelice, il tuo piacer.
Chiudi, chiudi, ecc.

Recitativo

TEMPO
In tre parti divise
l’ore del viver tuo misura, e vedi;
vedi il Tempo caduto,
vedi ingrata il rifiuto
dei lumi eterni,
e vedi il proprio errore.
Vedi il presente,
che nascendo muore.
Di là dal denso velo
ove giace il futuro,
se il tuo sguardo non scopre,
il varco è aperto alla speranza,
all’opre.

Aria

BELLEZZA
Io sperai trovar nel vero
il piacer, ne il veggio ancora.
Anzi il mio fato severo
si consistra alla sua vista
e si perde o si scolora.
Io sperai, ecc.

Recitativo

PIACERE
Tu vivi invan dolente,
se mi cerchi e mi chiami,
io son presente.

Aria

PIACERE
Tu giurasti di mai non lasciarmi,
o il dolore che sia tua mercede.
Se risolvi di più non amarmi,
sai la pena
a chi manca di fede.
Tu giurasti, ecc.

Recitativo

TEMPO
Sguardo, che infermo ai rai del sol si volge,
non sostiene il gran lume,
incolpa il sole,
et è l’error dei sensi.
Che risolvi? Che pensi?

Duetto

BELLEZZA
Io vorrei due cori in seno:
un per darlo al pentimento,
al piacer l’altro darei.

DISINGANNO
Ma dimmi,
a qual piacere?

BELLEZZA
Al piacer che più sereno
pone in vista il mio contento,
di cui poi mi pentirei
Io vorrei, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
Io giurerei, che tu chiudesti i lumi
nello specchio del vero.

BELLEZZA
I lumi io chiusi perché timor mi prese
di perder la bellezza, e il mio Piacere.

DISINGANNO
Quanto l’alma è più bella
della spoglia mortale
tanto a Piacer terreno
vero Piacer prevale.

Aria

DISINGANNO
Più non cura valle oscura
chi dal monte saggio vede
ch’ella siede in basso orror.
E d’averla un giorno amata
è cosi l’alma sdegnata
che detesta il proprio error.
Più non cura, ecc.

Recitativo

TEMPO
E un ostinato errore
lasciar sicuro duce
che il piede errante a buon cammino
ha scorto.
Teco è Tempo, e Consiglio,
e presto il porto.

Aria

TEMPO
È ben folle quel nocchier
che non vuoi cangiar sentier
e conosce il vento infido.
Navicella benché adorna,
torna, torna,
finché hai tempo, torna al lido.
E’ ben folle, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Dicesti il vero, e benché tardi intesi.
Ma pur nel mio cordoglio,
con riflesso di duol, voglio e non voglio.

Quartetto

BELLEZZA
Voglio Tempo per risolvere…

TEMPO
Teco è il Tempo…

DISINGANNO
… ed il Consiglio…

PIACERE
… ma il Consiglio è il tuo dolor.

TEMPO
Pria ch’io ti converta in polvere,
segui il ben…

DISINGANNO
Fuggi il periglio…

PIACERE
… tempo avrà per cangiar cor.

BELLEZZA
Voglio Tempo, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Presso la reggia ove il Piacer risiede
giace vago giardino.
Ivi torbido rio si muove appena
per aura densa e grave;
dimmi, quel rio, d’onde deriva?

DISINGANNO
Ascolta. Deriva da quei pianti
che sparge il mondo insano,
e formano quell’aura
gravi e densi sospir di folli amanti.

BELLEZZA
Giunge quel rio nel mar?

DISINGANNO
Manca per via,
perché il suo fine,
e il buon sentiero oblia.

BELLEZZA
Ed il pianto de’ giusti?

DISINGANNO
Ha stille, che in vederle sembrano vili,
e pure in ciel son perle.

Aria

PIACERE
Lascia la spina,
cogli la rosa;
tu vai cercando
il tuo dolor.
Canuta brina per mano ascosa,
giungerà quando
noi crede il cor.
Lascia la spina, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Con troppo chiare note
La Verità mi chiama;
Disinganno cortese,
dello specchio del vero
deh! fa ch’io veggia un’altra volta il lume.

DISINGANNO
Eccolo, è pronto.

BELLEZZA
Addio, Piacere, addio.

Aria

BELLEZZA
Voglio cangiar desio
e voglio dir, «mi pento”
non dir “mi pentirò”.
Quando mancar mi sento,
non voglio dar a Dio quello
che più non ho.
Voglio cangiar, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Or che tiene la destra
vero specchio immortale,
tu cadrai, vetro frale,
ecco, ti getto, infido specchio, a terra.

PIACERE
Ferma!

DISINGANNO
Che tenti, ardito?

Aria

DISINGANNO
Chi già fu del biondo crine
consigliero, al suoi cadrà.
Soffra pur le sue ruine,
se sovente egli compose
con i gigli e con le rose
tanti inganni alla beltà.
Chi già fu, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Ma che veggio, che miro?
Io credea d’esser bella, e son deforme.
Nelle mie chiome bionde
con catene di rigidi serpenti,
la vergogna, il dolore,
morda nei mei contenti pensieri.
Sì, sì cadete a terra
ricche pompe del crine!
sia questo giorno ai miei deliri il fine.

Aria

BELLEZZA
Ricco pino nel cammino
getta al mare e gemme et ori
se a lui sono inciampo al piè.
I tesori
trova allor ch’egli disperde
ad un legno che si perde
trovar porto è gran mercè.
Ricco pino, ecc.

Accompagnato

BELLEZZA
Si, bella Penitenza,
mentre io spargo pentita amaro pianto,
porgimi irsuto ammanto
e mentre io gette i fior, dammi le spine.
In romitto confine
vivrò, ma sempre sola,
che deve solo in solitari chiostri,
mostro di vanità, viver fra mostri.

Duetto

DISINGANNO E TEMPO
Il bel pianto dell’aurora
che s’indora, è una perla in ogni fior.
Pur men grato è quell’umore
di quel pianto, che in un core
già pentito, apre il dolor.
Il bel pianto, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Piacer, che meco già vivesti,
il vero tu mira ancora
in questo specchio, o vola sì lontano da me,
che del tuo vil natale
io mai più non rammenti il quando e il
come,
e di te perda e la memoria, e il nome.

Aria

PIACERE
Come nembo che fugge col vento
da te fuggo sdegnato e severo.
Se l’inganno è il mio solo alimento
come viver io posso nel vero?
come nembo, ecc.

Accompaganto

BELLEZZA
Pure del Cielo intelligenze eterne,
che vera scuola
a ben amare aprite,
udite, angeli, udite il pianto mio,
e se la Verità dal Sole eterno
tragge luce immortale, e a me lo scopre,
fate che al gran desio
rispondam l’opre.

Aria

BELLEZZA
Tu del Ciel ministro eletto
non vedrai più mio petto
voglia infida, o vano ardor.
E si vissi ingrata a Dio
tu custode del cor mio
a lui porta il nuovo cor.
Tu del Ciel, ecc.

fuente karol.es

PRIMERA PARTESonata

 Aria

BELLEZA
Fiel espejo, en ti contemplo
el esplendor de mis años juveniles.
Tal vez un día yo cambiaré,
mas tú permanecerás igual.
Yo, tal cual soy, en ti me veo;
aunque siempre hermosa no seré.
Fiel espejo…

Recitativo

PLACER
Yo, el Placer,
juro que siempre serás hermosa.

BELLEZA
Y yo, que soy la Belleza,
juro no abandonarte;
y si no cumplo mi juramento
que un intempestivo dolor sea mi castigo.

Aria

PLACER
Triste numen y negro dolor
nunca llegan a estar solos,
pues uno solo hace miles.
Quien su poder no aparta de su mente,
no tendrá ni un día de dicha.
Triste numen, etc.

Recitativo

TIEMPO
Y yo que el Tiempo soy…

DESENGAÑO
…junto al Desengaño…

TIEMPO
… te descubriré que la Belleza es una flor…

DESENGAÑO
… que en un solo día es graciosa y hermosa,
y muere.

 Aria

DESENGAÑO
Si la belleza pierde la hermosura,
si ella cae, o muere, no vuelve más.
Y un solo instante ríe contenta
la hermosa flor de la juventud.
Si la belleza pierde, etc.

Recitativo

PLACER
Entonces, tomemos las armas,
y veamos con que fuerzas cuenta cada uno:
el Placer…

BELLEZA
… la Belleza…

TIEMPO
… el Tiempo…

DESENGAÑO
… el Desengaño.

Aria

BELLEZA
Una escuadra de placeres
se han puesto en guardia en mi mente,
y todos juntos apuñalaremos a mi oponente.
Se verá si los altaneros ataques del Tiempo
pueden arrebatar mi esplendor.
Una escuadra, etc.

Recitativo

TIEMPO
Los colosos del sol,
por mí fueron derrotados.
¿Y una frágil belleza quiere hacerme la guerra?

Aria

TIEMPO
Sepulcros, vosotros que guardáis tantas bellezas,
abríos y mostradme si de ellas
algún brillo queda aún en vosotros.
Mas, ¡cerraos!
sois fantasmas de dolor,
sois horrorosos esqueletos
que mis dientes ya no roen.
Sepulcros, vosotros, etc.

Recitativo

PLACER
Tus consejos son demasiado crueles,
los placeres sólo son hijos de la Juventud.

Dúo

BELLEZA Y PLACER
Desear pasar las horas entre anhelos,
en la flor de los años,
es una insensatez.
Los pensamientos más severos
son propios de la edad madura.
Desear pasar, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Hasta el confín de la vida mortal,
echa tú una mirada, pues sólo estás viendo
el breve tiempo de la aurora, y no el final.

BELLEZA
El Tiempo no se ve;
nace del juego de un arquero loco
y es cruel sólo con quienes en él creen.

Aria

BELLEZA
Un pensamiento enemigo de la paz
hizo voraz al voluble Tiempo,
y con alas la guadaña le dio.
Pero nació otro hermoso pensamiento,
para oponerse a tan cruel poder,
donde el tiempo ya no es tiempo.
Un pensamiento, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Insano, niegas al Tiempo,
mientras que en este mismo momento
él está devorando parte de tu hermosura.
Dime, ¿qué queda hoy de tus ancestros?
Quedan los huesos helados de una leve tumba,
cubierta por una fría lápida.
De tus años ya pasados,
dime, ¿qué queda? ¡Qué locos desvarío!
La belleza no regresa y pasan los años.

PLACER
Para el ser humano el Tiempo
es siempre un tema desagradable.

BELLEZA
Con ingenioso engaño,
cuanto menos en él se piensa,
más se le disfruta.

Aria

TIEMPO
Nace el ser humano, pero nace bebé;
nace el año, pero nace anciano.
El uno está siempre cercano a su fin,
el otro surge del tiempo pasado.
Nace el ser humano, etc.

Aria

DESENGAÑO
El hombre siempre se destruye a sí mismo;
el año siempre se renueva a sí mismo.
El uno parte, pero regresa para ser fugaz;
el otro parte, pero ya no regresará nunca.
El hombre siempre, etc.

Recitativo

PLACER
Así es mi reino:
siempre multiforme.
Coronado de rosas,
esculpido en selecto mármol blanco
como enjambre de jóvenes volubles.
Mirad a ése que duerme,
junto a las amapolas,
coronado de frescas hiedras,
con abundante y suelta su melena
que ni en sueños el cree se encanecerá.
Más allá, por la izquierda,
con la sonrisa en los labios,
un hermoso muchacho
se aproxima y lo mata con una piedra negra.
Otro, cerca de él, con feroz mirada
custodia el umbral del palacio y dice:
“Marcharos, débiles mancebos, marcharos al exilio”.

Sonata (Concierto para órgano)

Recitativo

BELLEZA
Calla: ¿qué sonido escucho?

Aria

PLACER
Un apuesto joven,
por puro gusto,
es despertado por un sonido lisonjero.
¿Y quieres lograr
que lo que oyó
continúe aún deleitándolo?
Un apuesto joven, etc.

Recitativo

BELLEZA
Se diría que posee alas,
y que incluso con la mano
hace obras más que mortales.

Aria

BELLEZA
Que venga el Tiempo
y que con sus funestas alas
elimine estas dulces diversiones
en tan plácidas riberas.
¿Él duerme, o ya no tiene garras?
No, no nos sirven tantos consejos
si para vivir no se vive.
Que venga el tiempo, etc.

Aria

DESENGAÑO
Cree el hombre que él descansa
cuando despliega las ocultas alas.
Pero si bien sus golpes están ocultos,
claras son después sus heridas.
Cree el hombre, etc.

Recitativo

TIEMPO
Tú crees que está lejos,
y el Tiempo siempre está junto a ti.

BELLEZA
Placer, no te comprendo.
Permaneces junto a mí lleno de ansiedad,
y sin embargo conmigo siempre están
el Tiempo y el Desengaño.

TIEMPO
Hasta el fin del mundo llega mi reino.
Si no quieres verme,
piensa en hacerte otra morada en el Cielo;
en el Cielo, a donde yo no llego,
y en donde reside la hermosa Eternidad.
Haz de mí un uso mejor,
puesto que si el Placer te engaña,
con tardío arrepentimiento me llamarás
y yo te responderé “no escucho”.

Aria

TIEMPO
¡Demente!
¿Presumes que no necesitas al Tiempo?
Voy por el mar, por los montes, por los ríos,
por entre escarpadas rocas,
camino a través de la guerra,
por los alegres albergues de rústicos pastores;
solo y audaz, camino solitario.
¡Demente! ¿Presumes, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
El reino del Placer has visto, ahora ven.

TIEMPO
Busca un placer auténtico;
ve al reino donde reside la Verdad.

Cuarteto

BELLEZA
Si ya no eres un ministro de penurias,
para buscar donde está el verdadero placer
tu compañera fiel seré.

PLACER
No abandones la senda florida,
no sabes cual es el sendero que te está señalando.

DESENGAÑO Y TIEMPO
Si te vanaglorias, sincero Placer,
¿por qué huyes del espejo de la Verdad?

PLACER
Yo entrego felices regalos,
y no ofrezco una imagen idealizada
como la que se inventa para los héroes.

BELLEZA
Si ya no eres, etc.

SEGUNDA PARTE

Recitativo

TIEMPO
Si del falso Placer
viste ya la mentirosa escena,
del teatro de la Verdad,
he aquí que yo descorro el telón.
Observa y mira,
mira a aquella que la Verdad reclama;
verás que no se adorna
y siempre es hermosa.
Ceñida con blancas vestiduras,
se vuelve hacia el eterno Sol,
y si al espejo mira,
a la frágil mirada y pensamiento humano,
la falsedad devuelve a lo falso,
y la verdad a lo verdadero.

Aria

PLACER
Cierra, cierra tus bellos ojos,
y deja que vuelen lejos tus pensamientos.
De lo contrario, perderás para siempre,
infeliz, tus placeres.
Cierra, cierra tus, etc.

Recitativo

TIEMPO
Divididas en tres partes
las horas de tu vida mide, y observa;
observa el Tiempo pasado,
observa, ingrata,
el rechazo de las luces eternas,
y mira tu propio error.
Observa el presente,
que muere al nacer.
Más allá del denso velo
donde yace el futuro,
si tu mirada no lo descorre,
el pasaje está abierto a la esperanza
y a las obras.

Aria

BELLEZA
Yo esperaba encontrar en la Verdad el Placer,
pero no lo veo aún.
Antes bien, mi cruel destino
se aflige al verlo
y se pierde o palidece.
Yo esperaba, etc.

Recitativo

PLACER
Vives en vano afligida,
si me buscas y me llamas,
estoy presente.

Aria

PLACER
Tú juraste que nunca me abandonarías,
aunque el dolor fuera tu recompensa.
Si resuelves no amarme más,
ya sabes cual es el castigo
para quien a su palabra falta.
Tú juraste, etc.

Recitativo

TIEMPO
Observo, que la enferma los rayos del sol elude,
no soporta su gran luminosidad,
culpa al sol, cuando se trata
de un error de sus sentidos.
¿Qué resuelves? ¿Qué piensas?

Dúo

BELLEZA
Quisiera tener dos corazones en mi pecho:
uno lo entregaría al Arrepentimiento,
y el otro se lo daría al Placer.

DESENGAÑO
Pero, dime,
¿a cuál de los placeres?

BELLEZA
Al placer que más apaciblemente
ponga de manifiesto mi felicidad,
de la cual después me arrepentiría.
Quisiera tener, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Juraría que cerraste tus ojos
al espejo de la Verdad.

BELLEZA
Los ojos cerré por temor
a perder la belleza y mi placer.

DESENGAÑO
Cuanto más hermosa es el alma
que los despojos mortales,
tanto al Placer terrenal
el verdadero Placer prevalece.

Aria

DESENGAÑO
No le preocupa el oscuro valle
a quien desde el monte sabiamente lo mira,
y ve que se asienta en un mezquino horror.
Tras haberla un día amado,
es el alma desdeñada
la que detesta de su propio error.
Ya no le preocupa, etc.

Recitativo

TIEMPO
Es un grave herror
abandonar el seguro sendero
que el pie errante
ha encontrado.
Contigo está el Tiempo y el Consejo,
y cercana está la meta.

Aria

TIEMPO
Es un gran demente el timonel
que no quiere cambiar de rumbo,
sabiendo que el viento le es adverso.
Barquilla bien engalanada,
vuelve, vuelve, que aún estás a tiempo,
vuelve a la orilla.
Es un gran demente, etc.

Recitativo

BELLEZA
Dijiste la verdad y bien tarde la comprendí.
Pero, tal vez en mi aflicción,
reflexionando sobre el dolor, quiero y no quiero.

Cuarteto

BELLEZA
Quiero Tiempo para decidir…

TIEMPO
El Tiempo está junto a ti…

DESENGAÑO
… y el Consejo…

PLACER
… pero el Consejo es dolor.

TIEMPO
Antes de que yo te convierta en polvo,
sigue el bien…

DESENGAÑO
Huye del peligro…

PLACER
Tiempo habrá para cambiar de decisión.

BELLEZA
Quiero Tiempo, etc.

Recitativo

BELLEZA
Junto al palacio donde el Placer reside,
hay un hermoso jardín.
En él, un río turbio apenas se mueve
agitado por un viento denso y pesado;
dime, ese río, ¿de dónde surge?

DESENGAÑO
Escucha: surge del llanto
que derrama el mundo alocado,
y ese viento pesado y denso lo originan
los suspiros de los locos amantes.

BELLEZA
¿Desemboca ese río en el mar?

DESENGAÑO
Muere en el trayecto,
porque su meta
y el buen sendero olvida.

BELLEZA
¿Y el llanto de los justos?

DESENGAÑO
Hay gotas que al verlas parecen viles
y sin embargo, en el Cielo, son perlas.

Aria

PLACER
Deja la espina
y toma la rosa;
vas buscando
tu propio dolor.
Llegan las blancas canas
a nuestras sienes
cuando el corazón menos lo espera.
Deja la espina, etc.

Recitativo

BELLEZA
Con notas muy claras
la Verdad me llama,
amable Desengaño,
desde el espejo de la verdad.
¡Ah, haz que vea nuevamente la luz!

DESENGAÑO
Aquí está, a tu disposición.

BELLEZA
¡Adiós, Placer, adiós!

Aria

BELLEZA
Quiero cambiar mis deseos
y quiero decir: “me arrepiento”,
y no decir “me arrepentiré”.
Ahora que me siento desfallecer,
no quiero ofrecer a Dios
aquello que no tengo.
Quiero cambiar, etc.

Recitativo

BELLEZA
Ahora que tengo en mi mano
el verdadero espejo inmortal,
caerás, frágil cristal;
así pues, te arrojo al suelo, espejo infiel.

PLACER
¡Detente!

DESENGAÑO
Osado, ¿qué intentas hacer?

Aria

DESENGAÑO
El mal consejero de cabellos rubios
al suelo caerá.
Sufra, pues, su destrucción,
quien tan a menudo induce,
con lirios y rosas,
a tanto engaño a la Belleza.
Quien ya fue, etc.

Recitativo

BELLEZA
¿Pero qué veo, qué miro?
Creía ser hermosa y soy deforme.
En mi blonda cabellera,
de trenzas de rígidas serpientes,
la vergüenza y el dolor están royendo
mis alegres pensamientos.
¡Sí, sí, caed al suelo
ricos adornos de mis cabellos!
Llegue en este día el fin de mi delirio.

Aria

BELLEZA
Precioso pino del camino,
arroja al mar las gemas y el oro
si ellos hacen tropezar tus pies.
Busca, en cambio,
los tesoros que se dispersan
de un barco que se pierde,
pues llegar a puerto es una bendición.
Precioso pino, etc.

Recitativo acompañado

BELLEZA
Sí, bella Penitencia,
mientras yo arrepentida derramo amargo llanto,
bríndame un áspero manto
y mientras arrojo las flores, dame las espinas.
En remotos lugares viviré,
mas siempre sola,
pues sólo debe vivir entre monstruos,
en solitario claustro, el monstruo de la vanidad.

Dúo

TIEMPO Y DESENGAÑO
El hermoso llanto de la dorada aurora,
es una perla en cada flor.
Sin embargo, es menos grato el fluir de ese llanto,
que el que hace surgir el dolor
en un corazón arrepentido.
El hermoso llanto, etc.

Recitativo

BELLEZA
Placer, que hasta ahora has vivido conmigo,
observa la Verdad reflejada en este espejo,
vuela tan lejos de mí,
que del cuándo y del cómo
de tu vil nacimiento,
yo no me vuelva a acordar.
Que me olvide de ti y de tu nombre por siempre.

Aria

PLACER
Como nube que el viento arrastra,
de ti huyo, desdeñado y acosado.
Si el engaño es mi único alimento
¿cómo puedo vivir con la Verdad?
Como nube, etc.

Recitativo acompañado

BELLEZA
Eternas Inteligencias del Cielo,
que con verdadera doctrina
enseñáis a bien amar;
¡oíd, ángeles, oíd mi llanto!
y si la verdad del sol eterno
trae la luz inmortal, enseñádmela,
y haced que las obras respondan
a ese gran deseo.

Aria

BELLEZA
Tú, predilecto ministro del Cielo,
no encontrarás más en mi pecho
ni un deseo impío, ni una vana pasión.
Y si viví desagradecida a Dios,
tú, guardián de mis sentimientos,
a Él llévale mi nuevo corazón.
Tú, predilecto ministro, etc.
Digitalizado y traducido por:
José Luís Roviaro 2016

Villancicos 5 Sor Juana

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ASUNCIÓN, 1679

Villancicos que se cantaron en la Santa Iglesia Metropolitana de Méjico, en honor de María Santísima, Madre de Dios, en su Asunción Triunfante, y se imprimieron año de 1679.

DEDICATORIA

a la Reina del Cielo, María Santísima, concebida en gracia desde el primer instante de su ser.

HOY, VIRGEN BELLA, HA QUERIDO
a vuestros pies mi afición
ofrecer el mismo don
que de Vos he recibido.
Dadle, Señora, la mano:
pues si bien se considera,
aunque es la ofrenda grosera,
el afecto es cortesano.
El talento que he tenido,
10 traigo: recibid de grado
esto poco que he logrado,
y perdonad lo perdido.
En Vos, no en mí, acertar fío:
con que a todo el mundo muestro
que si hay algo bueno, es vuestro,
y todo lo malo es mío.

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

DE TU LIGERA PLANTA
el curso, Fénix rara,
pára, pára;
mira que se adelanta,
en tan ligero ensayo,
a la nave, a la cierva, al ave, al rayo.
¿Por qué surcas ligera
el viento transparente?
Tente, tente,
10 consuélanos siquiera;
no nos lleves contigo
el consuelo, el amparo, el bien y abrigo.
Todos los elementos
lamentan tu partida;
mida, mida
tu piedad sus lamentos:
oye en humilde ruego
a la tierra, a la mar, al aire, al fuego.
Las criaturas sensibles
20 y las que vida ignoran,
lloran, lloran
con llantos indecibles,
invocando tu nombre,
el peñasco, la planta, el bruto, el hombre.
A llantos repetidos,
entre los troncos secos,
ecos, ecos
dan a nuestros gemidos,
por llorosa respuesta,
30 el monte, el llano, el bosque, la floresta.
Si las lumbres atenta
hacia el suelo volvieras,
vieras, vieras,
qué triste se lamenta
con ansia lastimosa
el pájaro, el cristal, el pez, la rosa.
Mas con ardor divino
ya rompiendo las nubes,
subes, subes,
40 y en solio cristalino
besan tus plantas bellas
el Cielo, el Sol, la Luna, las Estrellas.
Ya Espíritus dichosos
que el Olimpo componen,
ponen, ponen
a tus pies generosos,
con ardientes deseos,
coronas, cetros, palmas y trofeos.
No olvides, pues, Gloriosa,
50 al que triste suspira;
mira, mira
que ofreciste piadosa
ser, de clemencia armada,
auxilio, amparo, Madre y Abogada.
Estribillo
¡Sonoro clarín del viento,
resuene tu dulce acento,
toca, toca:
Ángeles convoca,
y en mil Serafines
60 mil dulces clarines
que, haciéndole salva,
con dulces cadencias saluden el Alba!

VILLANCICO II.—LATINO Y CASTELLANO

Divina Maria,
rubicunda Aurora,
matutina Lux,
purissima Rosa.
Luna, quae diversas
ilustrando zonas,
peregrina luces,
eclipses ignoras.
Angelica Scala,
10 Arca prodigiosa,
pacifica Oliva,
Palma victoriosa.
Alta mente culta,
castissima Flora,
pensiles foecundas
candida Pomona.
Tu, quae coronando
conscientias devotas,
domas arrogantes,
20 debiles confortas.
Dominando excelsa,
imperando sola,
felices exaltas
mentes, quae te adorant.
Tu sustentas, pia,
gentes quae te implorant,
dispensando gratias,
ostentando glorias.
Triumphando de culpa,
30 tremenda Belona,
perfidas cervices
dura mente domas.
Thalamos empyreos
ornas deliciosa,
amando innocentes,
discordes conformas.
Tristes te invocamus:
concede, gloriosa,
gratias quae te illustrant,
40 dotes quae te adornant.
Estribillo
¡Vive, triumpha, tranquilla, quando te adorant Seraphines cantando perpetuas glorias!

VILLANCICO III

DE HERMOSAS CONTRADICCIONES
sube hoy la Reina adornada:
muy vestida para pobre,
para desnuda, muy franca.
Con oposiciones bellas,
como Salomón la canta,
muy morena para hermosa;
para negra, muy sin mancha.
Del Cielo y tierra extranjera,
10 en ambas partes la extrañan:
muy mujer para Divina,
muy Celestial para humana.
La Naturaleza misma
duda que pudo formarla:
muy fecunda para Virgen,
muy Pura para casada.
Con admiración en ella
se ve la Ley derogada:
muy humilde para Reina,
20 muy exenta para Esclava.
Por su Caudillo la tienen
las celestiales escuadras,
para combatir, muy tierna;
para niña, muy armada.
La dignidad de que goza,
con su modestia batalla:
para mandar, muy pequeña;
para humillarse, muy alta.
Modestamente renuncia
30 los fueros que más la ensalzan:
muy Noble para pechera;
muy sujeta para Hidalga.
Une en sus divinos ojos
al temor la confïanza:
muy terrible para hermosa;
para espantar, muy amada.
Colocada en el Empíreo,
es la celestial morada
corto Solio a su grandeza;
40 a su humildad, mucho Alcázar.
Estribillo
¡Serafines alados, cantad la gala
a la Reina, que sube llena de gracias:
que, cuando contradicciones
componen sus perfecciones,
para adornarla,
variedades la visten, y nunca es varia!

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

LA ASTRÓNOMA GRANDE,
en cuya destreza
son los silogismos
demostraciones todas y evidencias;
La que mejor sabe
contar las Estrellas,
pues que sus influjos
y sus números tiene de cabeza;
La que de las líneas
10 tiene más destreza,
pues para medirlas
tiene el ejemplo en sí de la más recta,
no forma astrolabios,
pues para más cierta
cantidad, se sirve
de los círculos mismos de la Esfera.
Ella hace, en los Signos,
que Cancro no muerda,
que el León no ruja
20 ni el veneno nocivo Escorpión vierta.
De benigno aspecto
es Luna serena,
con que crisis hizo
de su achaque letal Naturaleza.
De eclipse y menguantes
vive siempre ajena,
pues de su epiciclo
ni el Sol se aparta, ni la sombra llega.
Signo fué de Virgen,
30 pues entrando en Ella
el Sol de justicia,
conservó intacta virginal pureza:
en el cual, conjuntas
las Naturalezas
Divina y Humana,
causó en el Cielo la aperción de puertas.
Sus figuras fueron,
antes que naciera,
las Abigaíles,
40 las Saras, las Judithas y Rebecas.
Hoy las dignidades
goza de Planeta,
pues su gaudio y solio,
exaltación y casa, es una mesma.
Cuya planta, cuando
la eclíptica huella,
juntándose al Sol,
se exalta del Dragón en la cabeza,
ya, acabado el curso,
50 en su Casa entra:
de donde reparte
influjos saludables a la tierra.
Estribillo
¡Vengan a verla todos, vengan, vengan:
que sin compases hoy, globos, ni reglas,
mensura las alturas con sus huellas!

VILLANCICO V

Ista, quam omnibus
Caelis mirantibus,
Virginem credimus,
foecundam canimus;
Ista, quae plurimis
ornata laudibus,
se ostendit minimam,
Maxima plauditur;
Ista, quae dulciter
10 lactavit Parvulum,
quem Caeli culmina
adorant Maximum;
Quae fortis superat
serpentem callidum,
qui saevus imperat
obscuro Barathro,
dum petit lucida
Caelicum atrium,
strident cardines,
20 et ianua panditur.
Textum sideribus
induta pallium,
ornatum floribus
et rorans balsamo,
fecit ad Superos
felicem transitum:
penetrat inclita
Caelorum aditum.
Felix Empyreum
30 occupat thalamum,
vbi dignissimam
accipit laurum.
Sed satis dedimus
Virgini carminum;
iam satis lusimus
rustico calamo.
Estribillo
¡Gaudete, Caeli; exultet Angelus,
et omnes novum canamus canticum!

VILLANCICO VI

—¡PLAZA, PLAZA, QUE SUBE VIBRANDO RAYOS!
—¿Cómo? ¿Qué? —¡Aparten digo, y háganle campo¡
¡Ábate allá, que viene, y a puntillazos
le sabrá al Sol y Luna romper los cascos!

JÁCARA

Aquella Mujer valiente,
que a Juan retirado en Patmos,
por ser un Juan de buen alma,
se le mostró en un retrato;
la que por vestirse, al Sol,
10 luciente Sardanapalo,
en la rueca de sus luces
le hace hilar sus mismos rayos;
la que, si acaso se arrisca
la Dïana de los campos
a competirle en belleza,
la meterá en un zapato;
para quien son los reflejos
de los más brillantes astros,
cintillas de resplandor
20 con que teje su tocado;
la que a todo el Firmamento
con su luciente aparato,
no le estima en lo que pisa,
porque ella pisa más alto;
la que si compone el pelo,
la que si se prende el manto,
no tiene para alfileres
en todo el Cielo estrellado;
para quien las hermosuras
30 que más el Mundo ha estimado,
no sólo han sido dibujos,
pero ni llegan a rasgos;
el término de lo lindo,
el cómo de lo bizarro,
el hasta aquí de belleza,
y el más allá de milagro.
¡No es nada! De sus mejillas
están, de miedo temblando,
tamañitos los Abriles,
40 descoloridos los Mayos.
¡Los ojos! Ahí quiero verte,
Solecito arrebolado!
Por la menor de sus luces
dieras caballos y carro.
Pues a la boca, no hay símil
que venga con quince palmos:
que es un pobrete el Oriente
y el Occidente un menguado.
¿Qué más quisiera el jazmín
50 que andarse, paso entre paso,
apropiándose en su rostro
entre lo rojo lo blanco?
De las demás perfecciones
al inmenso Mare Magnum,
cíñalas la admiración,
si hay ceñidor para tanto.
Este pues, terror hermoso,
este valeroso pasmo,
este refulgente asombro,
60 y este luminoso espanto,
lo que hay de la tierra al Cielo,
con espíritu alentado,
por ser poco para un vuelo
quiere medir con un salto.
Entre, Bendita de Dios,
en el Celestial Palacio;
que entrar y salir, es cosa
en que yo ni entro ni salgo.
Otro pinte cómo rompe
70 los celestiales tejados;
que yo solamente puedo
hablar de tejas abajo.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII

A ALUMBRAR LA MISMA LUZ,
a alegrar la misma Gloria,
a enriquecer las riquezas
y a coronar las coronas;
a hacer Cielo al mismo Cielo,
a hacer la beldad hermosa,
a ennoblecer la nobleza
y a honrar a las mismas honras,
sube la que es de los Cielos
10 honra, riqueza, corona,
luz, hermosura y nobleza,
Cielo, Perfección y Gloria.
Flamante ropa la viste,
a quien las Estrellas bordan,
en cuya labor el Sol
a ningún rayo perdona.
En oposición los Astros
lucientes tejen corona,
que se adornan de sus sienes,
20 más que sus sienes adornan.
La Luna a sus pies mendiga
todo el candor que atesora;
y ya sin temer menguantes,
plenitud de luces goza.
Perennes fuentes de luces,
confusos cuadros de rosas,
los ojos y las mejillas,
unos manan y otros brotan.
Alado enjambre celeste
30 ser quiere en volantes tropas,
si de sus flores, abejas;
de sus llamas, mariposas.
Enriquece el vago Ofir
del aire la vana pompa,
y él, de sus undosas hebras,
forma doradas garzotas.
Ramilletes teje el suelo,
el aire respira aromas,
espejos pulen las aguas,
40 y el fuego lucientes bombas.
A recibirla salieron
las Tres Divinas Personas,
con los aplausos de quien
es Hija, Madre y Esposa.
En fin, el inmenso espacio
que Febo luciente dora,
todo lo ocupan sus luces,
todo lo inundan sus glorias.
Mas las que en el Solio Regio
50 por eternidades goza,
la devoción las admire
sin profanarlas la boca.
Estribillo
¡Subid en hora buena, subid, Señora,
a que la Gloria os goce, y gozar la Gloria!

VILLANCICO VIII.—ENSALADA

Introducción
POR CELEBRAR TANTA FIESTA,
aquel Sacristán de antaño
que introdujo con su voz
gallinero en el Parnaso,
cercenando de Virgilio
y zurciendo lo cortado,
más sastre que cantor, hizo
estas coplas de retazos:
con lo cual, consiguió hacer,
10 después de estar muy cansado,
ajena toda la obra
y suyo todo el trabajo.

SACRISTÁN

Ille ego, qui quondam fui
divini Petri cantator,
dum inter omnes cantores
dixi: Arma, Virumque cano,
iam sine timore loquor,
iam sum valde confortatus,
nam cum Avem talem video,
20 non possum timere Gallum.
Sic orsus ab alto sum;
iam non Apostolos tantum:
cosas de marca maiori
cantare sum incitatus.
De Maria assumpta in Coelum
alta mysteria decanto
et subtilem testam meam
super aethera levabo,
ut omnes dicant quod mereor
30 esse, per optimos cascos,
Dominus Sacristanorum,
Monigotorum Praelatus.
Prosigue la Introducción
A la voz del Sacristán,
en la Iglesia se colaron
dos princesas de Guinea
con vultos azabachados.
Y mirando tanta fiesta,
por ayudarla cantando,
soltando los cestos, dieron
40 albricias a los muchachos.
Estribillo
Negr. 1.—¡Ha, ha, ha!
2.—¡Monan vuchilá!
¡He, he, he,
cambulé!
1.—¡Gila coro,
gulungú, gulungú,
hu, hu, hu!
2.—¡Menguiquilá,
ha, ha, ha!
Coplas
50 1.—Flasica, naquete día
qui tamo lena li glolia,
no vindamo pipitolia,
pueque sobla la aleglía:
que la Señola Malía
a turo mundo la da.
¡Ha, ha, ha! &.
2.—Dejémoso la cocina
y vámoso a turo trote,
sin que vindamo gamote
60 nin garbanzo a la vizina:
qui arto gamote, Cristina,
hoy a la fieta vendrá.
¡Ha, ha, ha! &.
1.—Ésa sí qui se nomblaba
ecrava con devoción,
e cun turo culazón
a mi Dioso servïaba:
y polo sel buena Ecrava
le dieron la libertá.
70 ¡Ha, ha, ha! &.
2.—Mílala como cohete,
qui va subiendo lo sumo;
como valita li humo
qui sale de la pebete:
y ya la Estrella se mete,
adonde mi Dioso está.
¡Ha, ha, ha! &.
Prosigue la Introducción
Los Seises de la Capilla
en docena con su canto
80 se metieron, y dos Seises
una docena ajustaron.
Y por no haber quien hiciese
los Villancicos, a mano,
de los Versículos mismos
este juguete formaron:
Coplas
La Madre de Dios bendita
se mira exaltada ya,
sobre Angelicales Coros
en el Reino Celestial.
90 —Exaltata est sancta Dei Genitrix.
—Super choros Angelorum ad Caelestia Regna.
Al Cielo subió María;
y la turba Angelical,
cantando bendice alegre
la suprema Majestad.
—Assumpta est Maria in Caelum: gaudent Angeli.
—Laudantes benedicunt Dominum.
La Virgen Madre, al Etéreo
Tálamo sube a reinar,
100 adonde en solio de estrellas
el Rey de Reyes está.
—Virgo Mater assumpta est ad aethereum thalamum.
—In quo Rex regum stellato sedet solio.
Házme digna, Virgen Sacra,
para poderte alabar;
y contra tus enemigos
dame virtud eficaz.
—Dignare me laudare te, Virgo Sacrata.
—Da mihi virtutem contra hostes tuos.

Handel Deborah

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DÉBORA (1733)

RESUMEN

ACT ONE 1. Overture Scene 1 (Deborah, Barak, Israelites, Officers, and Chorus of Israelite Priests) 2. Chorus ISRAELITES Immortal Lord of earth and skies, Whose wonders all around us rise, Whose anger, when it awful glows, To swift perdition dooms thy foes; Oh, grant a leader to our host, Whose name, with honour, we may boast, Whose conduct may our cause maintain, And break our proud oppressors’ chain. 3. Recitative DEBORAH O Barak, favour’d of the skies, O son of Abinoam, rise! Heav’n by thy arm his people saves, And dooms our tyrants for our slaves. BARAK O Deborah, with wise prediction blest, To whom futurity stands forth confest, Will Heav’n on me a gift so great bestow, And grace the meanest of his servants so? 4. Duet BARAK Where do thy ardours raise me? How shall I soar to fame? Shall then my conduct praise me, And thus adorn my name? DEBORAH Trust in the God that fires thee, To vindicate his laws; Act now as he inspires thee, Thou shalt revive our cause. 5. Chorus ISRAELITES Forbear thy doubts! To arms, away! Thy God commands; do thou obey. 6. Recitative BARAK Since Heav’n has thus his will express’d, Submission, now, becomes me best; But ere we stand in arms array’d, O Prophetess, implore his aid, And let uniting Judah join To supplicate the pow’r divine. 7. Soli and Chorus For ever to the voice of pray’r Jehovah lends a gracious ear. 8. Accompagnato DEBORAH By that adorable decree, That chaos cloth’d with symmetry; By that resistless pow’r that made Refulgent brightness start from shade, That still’d contending atoms’ strife, And spake creation into life; O thou supreme, transcendent Lord, Thy succours to our cries accord. 9. Chorus ISRAELITES Oh, hear thy lowly servants’ pray’r, And grant them thy propitious care. 10. Recitative DEBORAH Ye sons of Israel, cease your fears, Jehovah your petition hears: The impious chief of Canaan’s host, Who made our fall his daring boast, Shall perish on the crimson sand, Ignobly by a woman’s hand. 11. Chorus ISRAELITES Oh blast, with thy tremendous brow, The tyrants that insult us now. 12. Recitative BARAK To whomsoe’er his fate the tyrant owes, My breast no pangs of pining envy knows. Thy lovely sex, O Deborah, may claim Equal prerogative with man in fame; And none, but savage breasts alone, That charming merit can disown. 13. Air BARAK How lovely is the blooming fair, Whose beauty virtue’s laws refine, She well may claim our softest care, For sure she almost seems divine. Scene 2 14. Recitative JAEL O Deborah! Where’er I turn my eyes, Grim scenes of war, in all their horrors, rise. Oh, grant me in my green retreat, Where solitude has fix’d her seat, To live in peace, sequester’d far, From dire alarms and sanguine war. DEBORAH Hear me then, Jael! Let no fear Of proud hostility thy peace impair; For Heav’n has made thee its peculiar care. Thy virtue, ere the close of day, Shall shine with such a bright display, That thou shalt be, by all, confess’d Thy sex’s pride, divinely bless’d. 15. Air DEBORAH Choirs of angels, all around thee, Lest oppression should confound thee, Watchful wait in radiant throngs; Judah’s God, array’d in splendour, Deigns to be thy great defender From all meditated wrongs. 16. Recitative JAEL My transports are too great to tell; On the dear theme I could for ever dwell. God does not only condescend My life from danger to defend, But keeps for me such joys in store, Ambition could not ask for more. 17. Air JAEL To joy He brightens my despair, No rising pangs my peace control; He guards me with a father’s care, And pours His mercy on my soul. Scene 3 18. Recitative ABINOAM Barak, my son, the joyful sound Of acclamations all around, Gives me to know the glorious weight of cares God for thy fortitude prepares. Swift may thy virtue Judah’s hopes outrun, And make thy father boast of such a son! 19. Air ABINOAM Awake the ardour of thy breast, For victory, or death, prepare; Let all thy virtue shine confess’d, And leave the rest to Heav’n’s care. Should conquest crown thee in the field, Be humble, or if death’s thy doom, Thy life with resignation yield, And crowds will envy thee thy tomb. 20. Recitative BARAK I go where Heav’n and duty call, Prepar’d to conquer, or to fall. 21. Air BARAK All danger disdaining, For battle I glow; Thy glory maintaining, I’ll rush on the foe. Though death all around me Stalks dreadfully pale, No fear shall confound me, My cause shall prevail. 22. Chorus ISRAELITES Let thy deeds by glorious, And thy hand victorious. Scene 4 (Enter Herald from the camp of Sisera) 23. Recitative HERALD My charge is to declare From Sisera, a name renown’d in war, That he with indignation knows How you presume to be his foes: Yet such compassion in his bosom reigns, That ere he galls ye with redoubled chains, He condescends to offer these your chiefs An interview, that he may learn your griefs; And the sad waste of human blood to save, Will grant you all that slaves may dare to crave. BARAK Proud infidels! Go,let the boaster hear He breathes no wrath we condescend to fear. Tell him, besides, that Judah now prepares For interview, or battle, as he dares. (Exit Herald) Scene 5 DEBORAH Let him approach pacific or in rage, We in the cause of liberty engage. BARAK Whilst that bright motive in our bosom glows, We dread no menace, and we shun no foes. 24. Chorus ISRAELITES Despair all around them, Shall swiftly confound them, Whilst transports of joy Our praise shall employ. Hallelujah! ACT TWO Scene 1 (Deborah, Barak, Abinoam, Jael, Israelite Women, Chorus of Israelite Priests, and Sisera attended by a Chorus of the Priests of Baal) 25. Chorus ISRAELITES See, the proud chief advances now, With sullen march and gloomy brow; Jacob, arise, assert thy God, And scorn oppression’s iron rod. (Enter Sisera) Scene 2 26. Recitative SISERA That here rebellious arms I see, Proud Deborah, proceeds from thee! But, wouldst thou yet thy vain ambition cease, Whilst our affronted mercy offers peace, Bow down submissive, ere th’impending blow Lays thee, and all thy lost associates, low. 27. Air SISERA At my feet extended low, Favour by thy tears engage; Or thou soon shalt, trembling, know Slighted mercy turns to rage. 28. Recitative DEBORAH Go frown, barbarian, Where thou art fear’d: None but our God is here rever’d; Our breasts his inspiration warms, To vindicate our cause by arms; And, to thy ruin, thou shalt know What ‘tis to find that God thy foe. 29. Air DEBORAH In Jehovah’s awful sight, Haughty tyrants are but dust; Those who glory in their might, Place in vanity their trust. 30. Recitative SISERA Yes, how your God in wonders can excel, Your low captivity demonstrates well. 31. Air SISERA Whilst you boast the wondrous story Of your God’s transcendent glory, Has he free’d you from our chain? Think, oh think, to your confusion, All you trust in is illusion, All your flatt’ring hopes are vain. 32. Air BARAK Impious mortal, cease to brave us! Great Jehovah soon will save us, And his time we wait with pleasure; All his people he’ll defend, And on their oppressors send Plagues and vengeance without measure. 33. Recitative CHIEF PRIEST OF BAAL Behold the nations all around, What God like Baal is renown’d? To him your stubborn tribes would bow, Did but the slaves their duty know. 34. Chorus BAAL’S PRIESTS O Baal, monarch of the skies! To whom unnumber’d temples rise; From thee the sun, immensely bright, Receiv’d his radiant robes of light; By thee with stars the heavens glow, The ocean swells and rivers flow; The vales with verdure are array’d, The flow’rs perfume the thicket’s shade; And ‘tis by the event confess’d Thy votaries alone are bless’d. 35. Recitative CHIEF PRIEST OF THE ISRAELITES No more, ye infidels, no more! False is the god whom ye adore; A dull brute idol, whose detested shrine None but such wretches can believe divine. 36. Chorus ISRAELITES Lord of Eternity, who hast in store Plagues for the proud, and mercy for the poor; Look down, look down from thy celestial throne, And let the terrors of thy wrath be known! Plead thy just cause, thy awful pow’r disclose, Avenge thy servants, and confound their foes. 37. Recitative DEBORAH (to Sisera and his followers) By His great name, and His alone, Whose deity you dare disown, Whose kindled wrath ye soon shall know Will prove him a tremendous foe, Fly, I conjure ye, from this place, Too sacred for a throng so base. SISERA We go, but ye shall quickly mourn, In tears of blood, our dire return. 38. Soloist and Chorus DEBORAH All your boast will end in woe. SISERA Farewell, despicable foe. BAAL’S PRIEST Mighty Baal’s aid we crave. BARAK Baal has no pow’r to save. BAAL’S PRIESTS Baal’s pow’r ye soon shall know. ISRAELITES Poor deluded mortals, go! (Exeunt Sisera and Priests of Baal) 39. Recitative BARAK Great prophetess, my soul’s on fire To execute the ardours you inspire; O that the fight were now begun! My father should not blush to call me son. 40. Air BARAK In the battle, fame pursuing, We’ll with slaughter float the plains; And our tyrants, low in ruin, Soon shall wear their captives’ chains. 41. Recitative ABINOAM Thy ardours warm the winter of my age, Its weakness strengthen and its pains assuage; And well dost thou our impious foes deride, Justice is thine, and God is on thy side. 42. Air ABINOAM Swift inundation Of desolation Pour on the nation Of Judah’s foes; Can fame delight thee, Can Heav’n incite thee, They now invite thee To end our woes. 43. Recitative ISRAELITE WOMAN O Judah, with what joy I see The blessings Heav’n preserves for thee. 44. Air ISRAELITE WOMAN No more disconsolate I’ll mourn, No more sad sackcloth wear; From chains to freedom we return, To transport from despair. 45. Recitative DEBORAH Now, Jael, to thy tent retire, Our bosoms for the battle fire; But know, thy solitude will thee supply With glory that shall never die. 46. Air JAEL Oh, the pleasure my soul is possessing At the prospect of mercies so dear. May my bosom be ever expressing With what raptures my God I revere. 47. Recitative DEBORAH Barak, we now to battle go, And rush with ruin on the foe. 48. Duet DEBORAH Smiling freedom, lovely guest, Balmy source of softest joy, Mortals by thy aid are blest With such charms that never cloy. BARAK Thy dear presence to obtain, Sweetly smoothing ev’ry care, Who would dread the hostile plain, Who each danger would not dare? 49. Chorus ISRAELITES The great King of kings will aid us today; His praises let all with transport display. ACT THREE Scene 1 (Enter Deborah and Barak with the victorious army of the Israelites, return’d from the pursuit of the Canaanites, and attended with the Israelite Women. Chorus of Israelite Priests, and captives, among whom are the Priests of Baal) 50. A Grand Military Symphony and Chorus ISRAELITES Now the proud insulting foe Prostrate on the ground lies low; Broken chariots, hills of slain, Load the wide, extended plain. 51. Recitative ISRAELITE WOMAN The haughty foe, whose pride to Heav’n did soar, Is fall’n, is fall’n, and Canaan is no more. 52. Air ISRAELITE WOMAN Now sweetly smiling peace descends, And waves her downy wings; Each blessing in her train attends, Each joy around her springs. Scene 2 (To them Abinoam) 53. Recitative ABINOAM My pray’rs are heard, the blessings of this day All my past cares and anguish well repay; The soldiers to each other tell My Barak has perform’d his duty well. BARAK My honour’d father. ABINOAM O my son, my son, Well has thy youth the race of honour run. 54. Air ABINOAM Tears, such as tender fathers shed, Warm from my aged eyes descend, For joy to think, when I am dead, My son shall have mankind his friend. Scene 3 (To them Jael) 55. Recitative JAEL O Deborah, my fears are o’er; Proud Sisera is now no more. 56. Chorus BAAL’S PRIESTS Doleful tidings, how ye wound; Despair and death are in that sound. 57. Air ISRAELITE WOMAN Our fears are now for ever fled, Our eyes no more shall flow; Swift vengeance has laid low the head Of our imperious foe. 58. Recitative BARAK I saw the tyrant breathless in her tent, Her arm his soul to endless darkness sent. But see, the glad assembly wait to know How thou didst rid them of so fierce a foe. Already hast thou told it me, But the relation will please more from thee. JAEL When from the battle that proud captain fled, Vengeance divine to my pavilion led The trembling fugitive; who, pale with care, Besought me, panting, to conceal him there; With flaming thirst, and anguish in his look, He ask’d for water from the limpid brook; But milk I gave him in a copious bowl; With ecstasy he quaff’d, and cooled his soul, And then, with his laborious flight opprest, In some few moments he sunk down to rest. Then I was conscious, Heav’n, that happy hour Had placed the foe of Judah in my pow’r: The workman’s hammer and a nail I seized, And whilst his limbs in deep repose he eas’d, I through his bursting temples forc’d the wound, And rivetted the tyrant to the ground. 59. Air JAEL Tyrant, now no more we dread thee, All thy insolence is o’er; Justice to thy ruin led thee; Thou art fall’n to rise no more. 60. Recitative DEBORAH If, Jael, I aright divine, When men hereafter would proclaim All that is noble by one name, O Jael, they will mention thine. 61. Air DEBORAH The glorious sun shall cease to shed His beamy treasure from the skies; And merit shall be virtues’s dread Whene’er thy bless’d memorial dies. 62. Recitative BARAK May Heav’n, with kind profusion, shed Its chosen joys on Jael’s head. 63. Air BARAK Low at her feet he bow’d, he fell, And laid in dust his haughty head; And late posterity shall tell That where he bowed, he fell down dead. 64. Recitative DEBORAH O great Jehovah! May Thy foes Thus perish, who Thy laws oppose. But oh, let all who love Thy praise, And dedicate to Thee their days, Shine like the sun, divinely bright, When forth he marches in his might, To run his radiant race of light. 65. Chorus ISRAELITES Let our glad songs to Heav’n ascend, For Judah’s God is Judah’s friend. Oh, celebrate his sacred name, With gratitude his praise proclaim. Hallelujah! PRIMERA PARTE 1. Obertura Escena 1 (Débora, Barak, israelitas, oficiales y coro de sacerdotes israelitas) 2. Coro ISRAELITAS Inmortal Señor de la tierra y de los cielos, tus maravillas se alzan a nuestro alrededor y cuando tu terrible ira se enciende, condenas a la perdición a tus enemigos. ¡Oh, permite que nos guíe un caudillo cuyo nombre sea nuestro orgullo y honor; y cuya conducta rompa las cadenas de los que nos oprimen con soberbia! 3. Recitativo DÉBORA ¡Oh Barak, favorecido por el cielo! ¡Oh hijo de Abinoam, levántate! Por tu brazo el cielo salvará a su pueblo y convertirá a los tiranos, en nuestros esclavos. BARAK ¡Oh Débora, bendita seas, adivina, pues el porvenir te es conocido! ¿Habrá de entregarme el cielo tan gran don y así agraciar al más bajo de sus siervos? 4. Dúo BARAK ¿De dónde viene ese fuego que me inflama? ¿Cómo incrementaré mi fama? ¿Seré digno de mi conducta y así engrandeceré mi nombre? DÉBORA Confía en Dios que te insufla ese ardor para vengar sus leyes. Actúa hoy mismo, pues Él te inspira. Tú harás que nuestra causa vuelva a vivir. 5. Coro ISRAELITAS ¡Abandona tus dudas! ¡Toma las armas! ¡Tu Dios ordena y tú obedeces! 6. Recitativo BARAK El cielo ha manifestado su voluntad y la obediencia es ahora mi único camino. Antes que tomemos las armas, oh profetisa, implora Su ayuda y que Judá entera se reúna para suplicar el poder divino. 7. Solos y Coros ¡Siempre Jehová presta grata atención a la voz de la oración! 8. Recitativo Acompañado DÉBORA Por aquel decreto, que al caos vistió de simetría. Por aquel poder, que hizo emerger el brillo resplandeciente desde la oscuridad, calmando la fuerza explosiva de los átomos e insuflando vida a la creación. ¡Oh Tú, supremo, excelso Señor, por nuestros lamentos, concédenos tu salvación! 9. Coro ISRAELITAS ¡Oh, escucha la humilde oración de tus siervos y otórgales tu amoroso cuidado! 10. Recitativo DÉBORA ¡Vosotros, hijos de Israel, no temáis, pues Jehová ha escuchado vuestra petición! ¡El líder impío de las huestes cananeas que se enorgullecía de nuestra ruina, vilmente perecerá en la tierra ensangrentada por la mano de una mujer! 11. Coro ISRAELITAS ¡Oh, destruye con tu mirada terrible a los tiranos que ahora nos insultan! 12. Recitativo BARAK Mi alma, que no conoce envidia, no sufre dolor por el destino del tirano. Las mujeres, oh Débora, pueden reclamar el privilegio de la fama junto con e hombre, y nadie, salvo las almas bárbaras, pueden desconocer esa hermosa virtud. 13. Aria BARAK ¡Cuán hermosa es la belleza de la juventud, de quien refina las leyes de la bella virtud! Bien puede ella reclamar nuestros cuidados pues se nos presenta casi como divina. Escena 2 14. Recitativo JAEL ¡Oh, Débora! Donde quiera que miro, veo escenas de guerra, en todo su horror. ¡Oh, permite que en mi verde retiro, donde la soledad ha puesto su trono, viva en paz, alejada de esos terribles eventos y de la sanguinaria guerra! DÉBORA ¡Escúchame entonces, Jael! No temas que la altiva guerra destruya tu paz, pues el cielo te deparará un destino especial. Tu virtud, antes que termine el día, resplandecerá con tal brillantez que todos sabrán que Dios se ha dignado bendecir ha todo tu género. 15. Aria DÉBORA Los coros angélicos te rodean, no dejes que la opresión te confunda, pues a tu disposición están las huestes celestiales. El Dios de Judá, vestido de esplendor, se ha dignado ser tu defensor ante toda maldad. 16. Recitativo JAEL El éxtasis que siento no lo puedo explicar, pero podría vivir así por siempre. Dios no sólo es condescendiente en defender mi vida del peligro, sino que además me da tal gozo que no puedo pedir más. 17. Aria JAEL Él disipa mi desesperación y la convierte en gozo y no hay dolor que turbe mi paz. Él me protege con el cuidado de un padre, y vierte su misericordia en mi alma. Escena 3 18. Recitativo ABINOAM Barak, hijo, el gozo de todos los que me rodean, me hace saber la gloriosa carga con la que Dios te ha distinguido. ¡Ojalá que pronto tu virtud colme todas las esperanzas de Judá y haga que tu padre se enorgullezca de su hijo! 19. Aria ABINOAM ¡Que despierte el ardor de tu pecho y prepárate para vencer o morir! Permite que todos admiren tu virtud y que de lo demás se preocupe el cielo. La Victoria te coronará en el campo. Sé humilde y, si tu destino es la muerte, entrega tu vida con resignación pues las multitudes envidiarán tu tumba. 20. Recitativo BARAK Iré a donde el cielo y el deber me llamen, dispuesto a conquistar o caer. 21. Aria BARAK Desprecio todo peligro y estoy ansioso de ir a la batalla. Me apresuraré a caer sobre el enemigo para mantener tu gloria y aunque me abrace la muerte, orgullosa, terrible y pálida, no me confundirá el temor pues ante todo, prevalecerá mi deber. 22. Coro ISRAELITAS Que tu mano victoriosa alcance hazañas gloriosas. Escena 4 (Llega un heraldo del campamento de Sísare) 23. Recitativo HERALDO Sísare, el invicto guerrero, habla por mi boca. He sabido con indignación que os jactáis de ser mis enemigos, pero tal es la compasión que reina en mi pecho que antes de que os engrille con doble cadena, generoso ofrezco a vuestros jefes una entrevista, para que yo pueda conocer vuestras penas y evitar así pérdida de sangre. Os garantizaré a todos lo que cualquier esclavo puede anhelar. BARAK ¡Soberbio infiel! Ve y dile a ese embustero que no le tememos. Hazle saber que Judá está preparado para mantener con él una entrevista, un combate o lo que él prefiera. (Sale el heraldo) Escena 5 DÉBORA ¡Que venga en paz o armado, nosotros estamos comprometidos con la causa de la libertad! BARAK Mientras ese anhelo brille en nuestras almas, no cederemos ante las amenazas o el combate. 24. Coro ISRAELITAS Que la desesperación les rodee y rápidamente caigan confundidos. En tanto que nuestros himnos de alabanza sirvan como éxtasis de júbilo. ¡Aleluya! SEGUNDA PARTE Escena 1 (Débora, Barak, Abinoam, Jael, mujer israelita, coro de sacerdotes israelitas y Sísare acompañado por un coro de sacerdotes de Baal) 25. Coro ISRAELITAS ¡Ved como el soberbio tirano ya avanza con paso amenazante y terrible expresión! ¡Jacob, levántate y defiende a tu Dios! ¡Rechaza el yugo de acero de la opresión! (Entra Sísare) Escena 2 26. Recitativo SÍSARE ¡Estas tropas rebeldes que veo aquí, altiva Débora, están a tu favor! Pronto cesará tu vana ambición cuando mi despreciada compasión te ofrezca la paz. ¡Sométete antes que descargue el golpe! ¡Humíllate tú y todos tus aliados! 27. Aria SÍSARE Que favorecidos por tus lágrimas se humillen a mis pies, o pronto sabrás, temblando, que cuando se la insulta, la compasión se convierte en cólera. 28. Recitativo DÉBORA ¡Vete rabiando, bárbaro, allí a donde te teman! Nadie es reverenciado aquí, sino nuestro Dios; su aliento reconforta nuestros corazones para vengar nuestra causa mediante las armas. Ya sabrás por tu ruina, lo que es tener a Dios por enemigo. 29. Aria DÉBORA Ante la terrible mirada de Jehová los tiranos altaneros sólo son polvo; y aquéllos que en el poderío de estos ponen su esperanza, lo hacen en vano. 30. Recitativo SÍSARE Sí, vuestro dios hace maravillas, bien lo demuestra vuestro humillante cautiverio… 31. Aria SÍSARE Como os jactáis de la historia milagrosa de vuestro Dios. ¿Acaso os ha liberado de vuestras cadenas? Toda vuestra confianza es vana ilusión; todas vuestras esperanzas, vanidad. 32. Aria BARAK ¡Mortal impío, deja de afrontarnos! Esperamos ansiosos la hora en que Jehová el Grande nos salvará. Él amparará a todo su pueblo y a sus opresores les enviará plagas y venganzas sin número. 33. Recitativo SUMO SACERDOTE DE BAAL ¡Ved como todas las naciones reconocen a Baal! Ante él, vuestras testarudas tribus deberían inclinarse, pues los esclavos saben cual es su deber. 34. Coro SACERDOTES DE BAAL ¡Oh Baal, monarca de los cielos, a quien se le levantan innumerable templos! De ti, el sol recibe sus vestiduras de luz y brilla con gran magnitud. Por ti, los cielos se llenan de estrellas, el océano se ensancha y los ríos fluyen; los valles se visten con verdor, las flores perfuman la sombra de los arbustos y sólo tus devotos son bendecidos con tus dones. 35. Recitativo SUMO SACERDOTE DE LOS ISRAELITAS ¡Basta, infieles, es suficiente! ¡Falso es el dios que adoráis! Un ídolo bárbaro, cuyos despreciables altares sólo los malditos podrían creerlos divinos. 36. Coro ISRAELITAS ¡Señor eterno, que tienes en tu poder plagas para el orgulloso y paz para el pobre, míranos, míranos desde tu trono celestial y que sea conocido el terror de tu ira! Defiende nuestra justa causa con tu terrible poder y confunde a los enemigos de tus siervos. 37. Recitativo DÉBORA (a Sísare y a sus seguidores) Por su grandioso nombre, y sólo por él, cuya deidad vosotros osáis no querer reconocer, pronto conoceréis que es un tremendo rival. Iros y dejad este lugar sacrosanto para un séquito tan indigno. SÍSARE Nos iremos pero pronto conoceréis, con lágrimas de sangre, nuestro terrible regreso. 38. Solos y Coro DÉBORA Todos tus embustes terminarán en dolor. SÍSARE ¡Adiós, despreciables enemigos! SACERDOTE DE BAAL ¡Rogamos el socorro del poderoso Baal! BARAK ¡Baal no tiene poder para salvaros! SACERDOTES DE BAAL ¡El poder de Baal pronto se habrá de manifestar! ISRAELITAS ¡Pobres y defraudados mortales, iros! (Salen Sísare y los sacerdotes de Baal) 39. Recitativo BARAK ¡Gran profetisa, mi alma arde por llevar a cabo la misión que me has inspirado! ¡Oh, si empezase en este momento la batalla, mi padre no se avergonzaría de llamarme su hijo! 40. Aria BARAK En la batalla conseguiremos la fama arrasando mortalmente las llanuras y así los tiranos, arruinados, pronto usarán las cadenas de sus prisioneros. 41. Recitativo ABINOAM ¡Tu ímpetu da fuego a mi edad invernal, fortalece su debilidad y calma el dolor! ¡Te burlarás de nuestros impíos rivales, pues la justicia es tuya y Dios está de tu lado! 42. Aria ABINOAM La desolación arrasará como una inundación la tierra de los enemigos de Judá. La fama puede regocijarte y el cielo incitarte, pues ahora te invitan a exterminar a nuestros enemigos. 43. Recitativo MUJER ISRAELITA ¡Oh Judá, con qué gozo veo las bendiciones que el cielo te ha reservado! 44. Aria MUJER ISRAELITA Nunca más lloraré desconsolada y nunca más usaré el cilicio pues venimos desde las cadenas a la libertad y desde la desesperación a la felicidad. 45. Recitativo DÉBORA Ahora, Jael, regresa a tu tienda. Nuestros corazones arden por luchar y debes saber que tu petición te será premiada con la gloria eterna. 46. Aria JAEL ¡Oh, que placer hay en mi alma al saber de tan querida misericordia! ¡Que mi alma siempre exprese el éxtasis con que adoro a mi Dios! 47. Recitativo DÉBORA ¡Barak, vayamos a la batalla, y apresurémonos a llevar ruina a nuestro enemigos! 48. Dúo DÉBORA Sonriente libertad, querida invitada y fuente balsámica del más suave gozo, los mortales por tu ayuda están bendecidos con tal ternura, que nunca se sacian. BARAK Para conseguir tu deseada presencia, que dulcemente calma toda preocupación, ¿quién temería la hostilidad de la estepa? ¿quién no se atrevería al peligro? 49. Coro ISRAELITAS ¡El gran Rey de Reyes nos ayudará hoy! ¡Que todos, con éxtasis, lo alaben! TERCERA PARTE Escena 1 (Entra Débora y Barak con el ejército victorioso de los israelitas que vuelven de perseguir a los cananeos y son atendidos por las mujeres. Coro de sacerdotes israelitas y cautivos, entre los que están los sacerdotes de Baal) 50. Sinfonía militar y Coro ISRAELITAS ¡Ahora el orgulloso y blasfemo enemigo está postrado en el suelo! Carruajes partidos y montañas de muertos cubren la extensa planicie. 51. Recitativo MUJER ISRAELITA El altivo enemigo, cuyo orgullo llegaba al cielo, ha caído, ha caído y Canaán ya no existe. 52. Aria MUJER ISRAELITA Ahora, la dulce y sonriente paz desciende cubriéndonos con sus alas. Nos trae toda clase de bendiciones y todo es gozo a su alrededor. Escena 2 (Abinoam se dirige a ellos) 53. Recitativo ABINOAM Mis oraciones han sido oídas y las bendiciones de este día han curado las angustias del pasado. Los soldados, entre ellos, dicen que mi Barak ha cumplido fielmente con su deber. BARAK ¡Mi honorable padre! ABINOAM ¡Oh mi hijo, hijo mío! ¡Tu juventud te ha guiado por la ruta del honor! 54. Aria ABINOAM Mis lágrimas, como corresponde a un padre, calientes y alegres manan de mis ancianos ojos, al saber que, cuando esté muerto, mi hijo tendrá a la humanidad como amigo. Escena 3 (Jael se dirige a ellos) 55. Recitativo JAEL ¡Oh Débora, han terminado mis temores, pues el orgulloso Sísare ya no existe. 56. Coro SACERDOTES DE BAAL Tristes noticias, las que pronunciáis. Sólo desesperación y muerte hay en ellas. 57. Aria MUJER ISRAELITA Nuestros temores han desaparecido por siempre y no llorarán más nuestros ojos. La rápida venganza ha derribado la cabeza del enemigo que nos dominaba. 58. Recitativo BARAK El tirano estaba sin aliento en su tienda cuando el brazo de Jael envió el alma de Sísare a la perpetua oscuridad. Pero mira, la feliz asamblea espera saber cómo les has librado de tan feroz enemigo. Ya me lo has contado a mí, pero la narración será mejor si sale de tus labios. JAEL Cuando huía de la batalla el orgulloso tirano, la venganza divina lo condujo, temeroso y fugitivo, hasta mi tienda. Pálido de temor me rogó, agitado, que lo escondiera allí. Tenía una enorme sed y, con mirada angustiosa, me pidió agua del límpido arroyo. Yo le di de beber leche de un pocillo y con ansia sació su sed. Entonces, cansado por la forzada huida, en un instante se quedó dormido. Me di cuenta que el cielo, en ese afortunado momento, había puesto en mi poder al enemigo de Judá. Tomé el martillo y la estaca del carpintero y, mientras que él aliviaba sus miembros en profundo descanso, forcé la herida de su sien reventada y clavé al tirano en el suelo. 59. Aria JAEL ¡Tirano, ya no te temeremos más! Todas tus insolencias han terminado. La justicia te ha conducido a la ruina y te has derrumbado para nunca más levantarte. 60. Recitativo DÉBORA Jael, si mi predicción es correcta, cuando los hombres proclamen un solo nombre para referirse a todas las cosas nobles, ¡oh Jael, ese nombre será el tuyo! 61. Aria DÉBORA El sol glorioso cesará de verter su radiante tesoro desde los cielos y el mérito será el enemigo de la virtud, si alguna vez desapareciese tu bendito recuerdo. 62. Recitativo BARAK ¡Que el cielo, con bondadosa abundancia, vierta toda clase de gozos sobre la cabeza de Jael! 63. Aria BARAK Él se inclinó a sus pies y cayó, y descansó su orgullosa testa en el polvo, y la prosperidad contará que donde él se inclinó, cayó muerto. 64. Recitativo Acompañado DÉBORA ¡Oh, gran Jehová! Que tus enemigos y los que se oponen a tus leyes perezcan de este modo. ¡Pero oh, que todos los que desean alabarte y dedican a Ti todos sus días, brillen con un resplandor divino como el sol, cuando Él venga en toda su gloria para guiar a su radiante pueblo a la luz. 65. Coro ISRAELITAS ¡Que nuestros cánticos de alegría suban al cielo, porque el Dios de Judá, es ahora su amigo! ¡Oh, load su santo nombre y con gratitud proclamad su alabanza! ¡Aleluya! Escaneado por: Ragel P.J. Traducido por: Osvaldo Castro 2004 fuente : kareol.es

Villancicos 4 Sor Juana

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SAN PEDRO APÓSTOL, 1677

Villancicos que se cantaron en la S. I. Catedral de Méj., a los Maitines del gloriosísimo Príncipe de la Iglesia, el Sr. San Pedro, Año de 1677, en que se imprimieron.

DEDICATORIA

Al Sr. Lic. D. García de Legaspi, Velasco, Altamirano y Albornoz, Canónigo de esta S. I. Catedral de Méjico, etc.

Señor mío: ofrézcole a V. S. los Villancicos que, para los Maitines del Príncipe de los Apóstoles S. Pedro, hice como pude a violencia de mi estéril vena, poca cultura, corta salud, y menos lugar por las indispensables ocupaciones de mi estado.
Lo festivo de sus alegorías se debe a la fiesta; y sobre el común privilegio de versos, tienen amplia licencia en la imitación de mi gran Padre S. Jerónimo, que en una Epístola ad
10 Eustochium dice: Festus est dies, et natalis B. Petri: festivius
est solito condiendus; ita tamen, ut Scripturarum cardinem iocularis sermo non fugiat. Lo que tienen de malos, sanar puede a la sombra de Pedro; aunque he advertido que para sanar el mal de unos pies (tal es el más incurable de los versos), se valió de su mano. Imagen y viva sombra de sus padres son los hijos que, con la imitación de sus ejemplos, si no igualan, a lo menos siguen el tamaño de sus virtudes y grandeza de sus hazañas. Séalo V. S. de su Padre S. Pedro, por lo Eclesiástico, ya que en lo natural y político es glorioso esplendor
20 de sus nobilísimos progenitores; y dé la mano de su favor a
mis versos, para que corran como buenos a la sombra de su patrocinio. Para conseguirla no alego más títulos, porque no quiero adelantarle a V. S. en el rostro, el color que desea la púrpura en sus vestidos, ambiciosa de reteñirse en el Capelo con el lustre y honor de su sangre. Tampoco excuso la pequeñez de lo que ofrezco, porque como hija de S. Jerónimo, quiero que V. S. la excuse con sus palabras, en la Epístola ad Marcellam, reconociendo en lo pequeño del don, lo consagrado de la voluntad que lo ofrece: Quia velatae Virginis munus est,
30 aliqua in ipsis munusculis esse mysteria demonstremus.
Guarde Dios a V. S. como deseo. Es de este Convento de N. P. S. Jerónimo, Junio 20 de 1677 años.
B. L. M. D. V. Señoría, su más afecta servidora, que más le estima,
JUANA INÉS DE LA CRUZ

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

Estribillo
¡SERAFINES ALADOS, CELESTES JILGUEROS,
templad vuestras plumas, cortad vuestros ecos,
y con plumas y voces aladas,
y con voces y plumas templadas,
cantad, escribid de Pedro los hechos!
¡Y con plumas y voces
veloces,
y con voces y plumas,
las sumas
10 cantad, escribid, de los hechos de Pedro!
Coplas
Reducir a infalible
quietud, del viento inquieto las mudanzas,
es menos imposible
que de Pedro cantar las alabanzas,
que apenas reducir podrán a sumas
de las alas Querúbicas las plumas.
Más que al Cielo de estrellas,
número hay de excelencias que le asista;
¿pues qué diré de aquellas
20 que imperceptibles son a nuestra vista?
¿Si a decir las sabidas no acertamos,
cómo podré cantar las que ignoramos?
Poner Pedro la planta
adonde Cristo la cabeza puso,
misterio es, que adelanta
el respeto que el Cielo nos impuso:
pues de besar el pie Cristo se precia
a Pedro, por Cabeza de la Iglesia.
Que él es Pedro, responde
30 Cristo, cuando él Dios vivo le ha llamado;
porque tal gloria esconde
este nombre de Pedro venerado,
que no hallando a su fe qué satisfaga,
sólo en llamarle Pedro, Dios le paga.
No le dijo que él era
Cabeza de la Iglesia Militante,
ni que era la primera
Puerta para pasar a la Triunfante,
ni que a la redondez que alumbra el día
40 su pescador anillo ceñiría.
Ni que, entre justos tantos,
tendrá el primer lugar entre los hombres;
gocen allá otros Santos
de gloriosos altísimos renombres,
cual la palma inmortal, cual verde cedro:
que a mi Pedro le basta con ser Pedro.
Pues si tal enseñanza
nos muestra vuestro título y nobleza,
y que vuestra alabanza
50 encierra en vuestro nombre más grandeza,
no quiero yo alabaros de otro modo:
Pedro sois, y en ser Pedro lo sois todo.

VILLANCICO II

Estribillo
¡EA, NIÑOS CRISTIANOS, VENID A LA ESCUELA,
y aprended la Doctrina con muchas veras!
¡Ved, que espera el Maestro! ¡Apriesa, apriesa, apriesa!
¡Corred, llegad, mirad que os ganan la palmeta!
Coplas
Escribid, Pedro, en las aguas
todas las hazañas vuestras,
que aunque las letras se borren,
a bien que les quedan lenguas.
De plana os sirvan los mares,
10 y el remo la pluma sea,
que al corte de vuestros puntos
aun no basta su grandeza.
Pautad primero la plana
y dibujadnos la letra,
que en faltando vuestro lapis
ninguno a escribir acierta.
A fe que en el A B C
tenéis la mayor rudeza,
pues en conocer el Christus
20 os mostrasteis una Piedra.
No escribáis letra bastarda,
que si a vuestra mano llega,
perderá el nombre bastardo
por ser hija de la Iglesia.
La letra antigua dejadla
que la escriban los Profetas,
pues vos podéis en un Credo
escribir letra moderna.
La grifa y la italiana,
30 por gala podéis saberlas:
mas la romanilla os toca,
pues sois de Roma cabeza.
Escribid de liberal,
soltad al pulso la rienda,
pues el Cielo da por libre
lo que vuestra mano suelta.
Eternos vuestros escritos
conservarán su pureza,
sin que ni aun contra una coma
40 el hereje prevalezca.
Y no menos que la vida
os costará su defensa:
mas ánimo y escribid,
que la letra con sangre entra.

VILLANCICO III

Coplas
AQUEL CONTADOR
Mayor de la Iglesia,
que lo que él ajusta,
pasa Dios en cuenta:
Clavero, que guarda
todas sus riquezas,
y de sus tesoros
suele hacer dispensas,
prende a los deudores,
10 y si acaso niegan,
también con censuras
fuertes los apremia;
pero con los pobres
usa de clemencia,
y con confesarla
perdona la deuda.
A los aprendices
que tiene en su Escuela,
la regla de Tres
20 en un Credo enseña.
Pudiera del Cielo
sumar las estrellas,
del suelo las flores,
del mar las arenas.
Dios es la Unidad,
que su cuenta encierra,
y el cero del Orbe
sirve a sus decenas.
Suma según arte
30 y según conciencia,
pues de cada diez
vemos que uno lleva.
En un Templo, un día,
hizo con presteza
de unos pies quebrados
corriente moneda.
Suma los quilates
que de su fe acendra,
porque son de oro
40 todas sus finezas,
bien que alguna vez,
con inadvertencia,
negó una partida
por yerro de cuenta;
mas luego, soldando
de su fe la quiebra,
lo que faltó en oro,
satisfizo en perlas.
Hoy hace el Cuadrante,
50 y con Su Excelencia
y el noble Cabildo
reparte la hacienda.
Es gloria mirar
cómo les entrega
primicias de gracias,
diezmos de indulgencias.
Estribillo
¡Contador divino, cuenta, cuenta, cuenta,
y de tu libro borra las deudas nuestras;
y pues tienes en contar
60 destreza tan singular,
que multiplicas, sumas, partes, y restas,
multiplica las gracias y parte las penas!

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

Coplas
Ille qui Romulo melior
Urbem condidit invictam,
et omnium terrarum urbium
fecit ut esset Regina:
per quem, Catholicae fidei
exculta vera doctrina,
discipula est Veritatis
quae erat erroris Magistra:
cuius ornata praesidio,
10 multo fortius est munita
humilitate Christiana
quam bellica disciplina:
qui effuso sanguine proprio
maculam detersit illam,
qua surgentis moenia Romae
manus polluit fratricida:
per quem Universi Caput
meliori titulo dicta,
Crucis erigit trophaeum,
20 corona decorum trina:
qui Pastor est animarum,
cui sunt a Christo commissa
quae pascua virentia semper
ovibus ipse distribuat:
qui Regni Caelorum claves
torquet, et aequa iustitia,
quae in terris ligat et solvit,
in Caelo solvit et ligat,
annis meritisque plenus
30 mortalem deserit vitam
ut, qui Apostolicam habuit,
aeternam Sedem accipiat.
Caelesti accensus ab igne
Lux apparet peregrina,
et nova lucida Stella
divino fulgore micat.
Sydere Iulii fulgentior,
lumina inter matutina,
quas ante rexerat terras,
40 luce respicit benigna.
Estribillo
Gaudete, Caeli! Exultate, Sydera,
quia inter vos nova Stella lucet affixa,
cuius caelesti candore
novo fulgent splendore
ampla Caeli domicilia!
Gaudete, Caeli! Exultate, Sydera!

VILLANCICO V

Estribillo
¡OIGAN, OIGAN, DEPRENDAN VERSOS LATINOS,
porque Pedro les tiene muy bien medidos!
¡Óiganme los poetas! ¡Oigan, señores,
de que de Mínimos, Pedro sube a Mayores!
Coplas
Mayores a Pedro aplace
enseñar con mil primores,
y así hace
de la clase de Mayores
prima clase.
10 Cuantidad Latina y Griega
en Cristo su fe aprendió,
aunque ciega,
pues en Él el Alpha vio,
et Omega.
También su Diptongo ha sido,
pues dos letras que en Él vienen
se han unido,
y entrambas juntas retienen
su sonido.
20 Humildad tanta tenía,
que con conocer cuán diestro
componía,
los pies aun de su Maestro
escondía.
Viendo a Malco sin mensura,
del furor a que le incita
su locura,
le puso con sangre escrita
la cesura.
30 A su Maestro vengando,
un verso heroico empezó;
mas negando,
el pentámetro imitó
Entonces mudos enojos
su negación condenaron;
y en despojos,
las sílabas liquidaron
de sus ojos.
40 Creció con el escarmiento;
y con mayor perfección
halló atento,
después de declinación,
En las sílabas concede,
que se pueda recoger
la que excede,
porque él solo conceder
Breves puede.
50 De todo, en fin, despedido,
sólo hacer sáficos precia
comedido,
y en los himnos se ha metido
de la Iglesia.

VILLANCICO VI

Estribillo
¡OIGAN UN SILOGISMO, SEÑORES, NUEVO,
que solamente serlo tendrá de bueno!
Es punto tan escondido
y misterio tan subido,
que ni en la Antigüedad cupo
ni Aristóteles lo supo,
de donde ser nuevo pruebo.
¡Oigan un Silogismo, señores, nuevo!
¡A los Lógicos digo: sic argumentor!
Coplas
10 Cual Sumulista pretendo
iros, Pedro, replicando;
y pues vos, a lo que entiendo,
hicisteis juicio negando,
yo haré discurso infiriendo.
¿Quién os trajo a tanto mal,
que al mismo que antes, altivo,
con ánimo sin igual,
confesasteis por Dios vivo,
negáis por Hombre mortal?
20 Dejadme, pues, que me asombre,
que al Hijo del Hombre allí
le deis de Dios el renombre,
y al Hijo de Dios aquí
le neguéis conocer Hombre.
Mirad, que en esta ocasión,
como es Dios-Hombre un compuesto
por hipostática unión,
para negar el supuesto
no os vale la distinción.
30 Mal lógico, Pedro, estáis,
pues cuando a Dios conocéis
y por tal le confesáis,
antes se lo concedéis
y ahora se lo negáis.
Dicen que las señas son
las que os hacen más patente,
y sin mirar la ilación,
dejando el antecedente,
le negáis la conclusión.
40 Si de una mujer la ciencia
tiene razones precisas,
mirad, Pedro, que es violencia,
concedidas las premisas,
negarle la consecuencia.
¿Quién de vos, Pedro, dijera,
siendo de ciencia un abismo,
que el argumento temiera,
pues el Evangelio mismo
dice que os hicisteis fuera?
50 Mejor las razones hila
vuestro acero sin misterio,
pues cuando su corte afila
contra Malco, arguye en “ferio”,
y en “caelarem” con la ancilla.
Vuestros bríos arrogantes
negaron con juramento
el que le servisteis antes:
pues, Pedro, no hay argumento
contra “principia negantes”.
60 Mas ya veo que advertido,
viendo el caso sin remedio,
lloráis como arrepentido;
que es arte de hallar el medio
de no quedar concluido.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII.—JÁCARA

Estribillo
¡HOLA! ¿CÓMO? ¿QUE A QUIÉN DIGO?
Salgan todos los maestros;
que yo se la doy de cuatro
y se la daré de ciento,
al que tomare la espada con Pedro,
y a la furia de sus manos
metiere los cascos sanos,
y no los sacare abiertos.
¡Oigan el cartel, oigan, que a todos reto!
Coplas
10 Allá va, cuerpo de Cristo,
de Esgrima el mayor maestro,
que amilanó a los Carranzas,
que arrinconó a los Pachecos:
el que por alcanzar más,
tuvo lugar más supremo,
pues por la gracia de Dios
estuvo en ángulo recto:
el que de la esgrima supo
tan bien mostrar los preceptos,
20 que para la regulada
puso en su vida el ejemplo:
a quien compases de Euclides
son de muy poco momento,
porque dice que ir no puede
con paz y guerra un sujeto:
el que riñendo y negando,
ya con valor, ya con miedo,
usó del tajo con Malco
y el revés con su Maestro.
30 Y no fue mucho, a fe mía,
porque bajando y subiendo,
movimiento natural
fue el uno, el otro violento.
Viendo la treta de Malco,
se la penetró tan diestro,
que sin valerle el atajo,
hizo la ganancia Pedro,
pues libertando el alfanje
y dando con el pie izquierdo
40 compás curvo, le alcanzó
a herir el lado derecho.
Al tiempo que Malco ufano
blasonaba de soberbio,
le hirió, porque nadie supo
dar heridas tan a tiempo.
Y aunque de la garatusa
tuvo noticia, y del quiebro,
le dio con la irremediable,
al gallinazo venciendo.
50 Era Malco un miserable,
y compasivo de verlo,
quiso darle heridas francas,
pues no le daba dineros.
No le pudo su contrario
ofender en un cabello,
porque acertó en la pendencia
a proporcionar el medio.
Mas llegando al estrechar,
una mozuela, riñendo
60 con flaqueza sobre fuerza,
le hizo perder sus alientos.
Hirióle en lo más sensible;
mas ¿qué mucho, si perdiendo
la rectitud, fue preciso
dejar sin defensa el cuerpo?
Mas haciendo, al mismo punto,
de conclusión movimiento,
de suprema dignidad
gozó su treta los fueros.

VILLANCICO VIII.—ENSALADA

Introducción
EN EL DÍA DE SAN PEDRO,
por grandeza de sus Llaves,
como es fiesta de Portero,
se da la entrada de balde.
Con aquesta ocasión, pues,
entraron a celebrarle
de lo mejor de los barrios
multitud de personajes.
El primero fue un Mestizo
10 que, con voces arrogantes,
le disparó estos elogios
disfrazados en coraje.
Glosas
Hoy es el Señor San Pedro
que fue la Piedra de Cristo,
y allá en el Huerto, orejano
se hizo de piedra y cuchillo.
Y no fue mucho milagro
que mostrase tantos bríos,
pues del barrio de San Juan
20 se dice que era vecino.
Cobró con aquesto fama
de tan valiente y temido,
que le ayunan las vigilias
hasta sus amigos mismos.
Estuvo preso una vez
con tan cercano peligro,
que librarse de la muerte
fue milagro conocido.
Por aquesto y otras cosas,
30 por guardar el individuo,
ganó la Iglesia, y en ella
fue perpetuo retraído.
Esto fue en su mocedad,
que después fue Dios servido
que murió como un Apóstol,
mas sin dejar el oficio.
Prosigue la Introducción
Después de éste, un Portugués,
preciado de navegante,
como era ya hombre a la mar,
40 quiso a los mares echarse.
Y mirando en alta mar
de Pedro la hermosa Nave,
por ayudarla con soplos
echó sus coplas al aire.
Coplas
Timoneyro, que governas
la Nave do el Evangelio,
e los tesouros da Igrexa
van a tua maun sugeitos:
mide a equinoccial os grados
50 e de o Sol o apartamento,
pois en todo o mundo tein
de servir tuo deroteiro.
Ollái, que por muita altura
perdiste o conocimento,
e se escondió no Orizonte
o Norte de tu governo.
Cristo es tua Estrella polar,
e se a su luz atendendo
se naon inclina tu aguja,
60 va perdido o regimento.
Navegasáon mais segura
podes tener en ti mesmo,
pois dan tuos ollos dos mares
e tus suspiros dan vento.
Los tesouros de la gracia
pasar en tua Nave veo,
desde las Indias de o mundo
a la Lisboa do Ceo.
Estribillo
¡A la proa, a la proa, a la proa, Timoneyro,
70 que face o mar tranquilo e sopra o vento,
e faz el porto salva, todos dicendo:
Buen viage, buen vïage, marineyros,
que a mar se faz la Nave de San Pedro!
Prosigue la Introducción
Temblando, después, del Gallo,
cantó un Sacristán cobarde,
que un gallina no fue mucho
que con el Gallo cantase.
Mezcló Romance y Latín,
por campar, a lo estudiante,
80 en el mal Latín lo gallo,
lo gallina en buen Romance.
Coplas
Válgame el Sancta Sanctorum,
porque mi temor corrija;
válgame todo Nebrija,
con el Thesaurus Verborum:
éste sí es Gallo gallorum,
que ahora cantar oí:
—¡Qui-qui-riquí!
Yo soy todo un alfiñiqui;
90 pues, Cielos, ¿qué es lo que medro
con Gallo que espantó a Pedro?
Metuo, timeo malum mihi.
¿Sólo por un tiqui-miqui
me tengo que estar aquí?
—¡Qui-qui-riquí!
Bien es que el riesgo repare,
pues no me anima el amar,
que Pedro supo juntar
el flevit con el amare;
100 pero si a mí me matare,
nullus plorabit por mí.
—¡Qui-qui-riquí!
Ignotus Gallus has sido,
y mal el temor resiste;
porque nunca visto fuiste,
pues no eres nunca oído;
Gallo tan desconocido,
sin duda, que es quis vel qui.
—¡Qui-qui-riquí!
110 Pienso, con el sobresalto,
Gallo, que ya me galleas,
¡Oh quién fuera ahora Eneas,
por ser sic orsus ab alto!
¿Por qué me das tal asalto?
¡Responde mihi vel mi!
—¡Qui-qui-riquí!
Luego que Petrus negavit,
este Gallo con su treta
le empezó a dar cantaleta:
120 continuo Gallus cantavit.
Si sic a Pedro, qui amavit,
le fue, ¿qué será de mí?
—¡Qui-qui-riquí!
Éstos fueron los Maitines,
sin ponerles ni quitarles;
si no tuvieron elogios,
no carecieron de Laudes.

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados