
Como es posible que este libro fundamental de la Historia de la Ciencia haya estado oculto y sin traducción del latin hasta el año 2000. Misterios y desidia de la ciencia español. Y mientras tanto los franceses presumen de Descartes, con miles de ediciones, de un señor que copió y plagió sin citarlo nunca….

De la unión de filosofía y medicina surgió la original forma de discurrir de Gómez Pereira, que rechazaba el criterio de autoridad de los viejos maestros antiguos y medievales y aplicaba la razón, la lógica y la experiencia. Por otra parte, para exponer sus ideas se servía a menudo de paradojas y silogismos que dejaban al descubierto los errores de aquellos a quienes cuestionaba, de modo que es posible afirmar que sus argumentaciones eran más negativas que positivas. Reivindicando su memoria y escritos en el Fray Gerundio de Campazas el padre Isla escribió quees de pública notoriedad en todos los estados de Minerva que este insigne hombre, seis años antes que hubiese en el mundo Bacon de Verulamio; más de ochenta antes de que naciese Descartes; treinta y ocho ante que Pedro Gasendo fuese bautizado en Champtercier; más de ciento antes que Isaac Newton hiciese los primeros puchericos en Volstrope, de la provincia de Lincoln; los mismos con corta diferencia antes que Guillermo Godofredo, barón de Leibniz, se dejase ver en Leipzig envuelto en las secundinas: digo padre mío fray Gerundio, que el susodicho Antonio Gómez Pereira, mucho tiempo antes que estos patriarcas de los filósofos neotéricos y a la papillota levantasen el grito contra los podridos huesos de Aristóteles […] ya nuestro español había hecho el proceso al pobre Estagirita. Había llamado a juicio sus principales máximas, principiotes y axiomas; habíalos examinado con rigor y con imparcialidad; y sin hacerle fuerza la quieta y pacífica posesión de tantos siglos, había reformado unos, corregido otros, desposeído a muchos y hecho solemne burla de no pocos.Padre Isla, Fray Gerundio de Campazas, t. I, II, cap. VI, 8
en wikipedia:
Gómez Pereira – Wikipedia, la enciclopedia libre
El título de «Antoniana Margarita» apenas dice nada al común de los mortales, pero este libro español del siglo XVI ha provocado acalorados debates de eruditos sobre si Descartes lo plagió en su obra fundamental y ha excitado la codicia de empedernidos bibliófilos.
El título completo de este tratado de 1554 de Gómez Pereira es «Antoniana Margarita. Una obra tan útil como necesaria para físicos, médicos y teólogos», o más bien habría que decir «Opus nempe physicis, medicis ac theologis non minus vtile quam necessarium», porque no se publicó en castellano hasta el año 2000 y había que ser muy ducho con el latín para atreverse siquiera a mencionarlo.
Toda una corriente de pensadores sostiene que ese libro puso las bases del pensamiento científico moderno e inspiró una de las obras fundamentales de la Historia de la Filosofía, «El discurso del método», de René Descartes (1637), por no decir algo menos decoroso para el autor francés, que incluso tuvo que defenderse en vida del reproche de haber fusilado las tesis del médico y humanista español.
El libro solo se publicó dos veces, por lo que poseer una copia estaba al alcance de muy pocos. De hecho, una de las mentes más enciclopédicas que ha dado España, Menéndez Pelayo, llegó a escribir de él: «Más estimaría poseer un ejemplar que ser rey de Celtiberia».
El intelectual montañés no hacía esa afirmación a la ligera, sino después de dedicarle todo un estudio a una obra que predica la duda como método científico y en la que Gómez Pereira acaba sentenciando: «Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit, est: ergo ego sum». Es decir: «Conozco que conozco algo. Todo lo que conoce existe; luego yo existo», frase más que parecida a la célebre cita de Descartes, escrita 83 años después: «Cogito ergo sum» («Pienso, luego existo»).
Leer en:
José María Rodríguez
El libro que quizá copió Descartes y que llevó a Negrín a engañar a un amigo
Nicole Holzenthal entrevista a José Luis Barreiro Barreiro, artífice (en el 2000) de la primera traducción en Español del libro de Gómez Pereira «Antoniana Margarita». Gómez Pereira, médico humanista del Renacimiento español, escribió una de las obras más importantes, pero también olvidada, de la historia de España. Pereira se adelanta en casi un siglo a algunas de las ideas que atribuimos a René Descartes (algunos piensan que el francés plagió al español), incluida la fórmula del «cogito». En este vídeo, Cima & Holzenthal trata de hacer llegar al gran público una primera aproximación a la figura de Pereira y su fascinante Antoniana Margarita (llamada así en honor de sus padres, Antonio y Margarita), sin pretender ni muchísimo menos agotar el tema. Queremos agradecer al Parador de Santiago de Compostela, «Hostal de los Reyes Católicos», habernos permitido realizar la grabación en sus instalaciones.
Gómez Pereira y la «Antoniana Margarita»
Rafael Llavona (Universidad Complutense)
Javier Bandrés (Universidad de Vigo)
Personajes para una historia de la psicología en España, 1995
El Renacimiento y los médicos-filósofos
En el panorama del Renacimiento español ocupa un lugar destacado el grupo de los llamados médicos-filósofos, eminentemente representados por Gómez Pereira, Juan Huarte de San Juan, Miguel Sabuco y Francisco Vallés. Constituyen los rasgos más sobresalientes de estos cuatro autores su formación en dos de las universidades españolas de más prestigio en el siglo XVI, Salamanca y Alcalá, así como su amplio conocimiento de las doctrinas de los médicos y filósofos naturalistas de la antigüedad, a cuyas fuentes tienen acceso directo. En la dinámica de su pensamiento se conjugan la puesta en contingencia del argumento de autoridad junto a la revisión de la tradición antigua y escolástico-medieval con una reflexión propia que se basa en los datos de observación, analizados con una independencia cuyo techo sólo queda limitado por las cuestiones siempre problemáticas de la fe y la interpretación de las escrituras.
Abandonando los círculos académicos y ejercitando activamente su profesión, moldean, en contacto con la experiencia clínica y, aun en casos, a través del análisis experimental, un cuerpo de pensamiento en el que el hombre ocupa un lugar central y que anticipa temas que, con el tiempo, constituirán núcleos de atención preferente en el pensamiento europeo.
Tomando como punto de partida los datos de la fisiología humana, mecanismos cerebrales y flujo nervioso, tratan de definir la constitución del sujeto, la unión psico-física así como las diferencias específicas que separan al hombre del resto de los animales.
Pereira en su tiempo
Gómez Pereira nace en 1500 en Medina del Campo, que, con Amberes, era uno de los principales centros comerciales de la Europa de aquel tiempo. Estudió Medicina en la Universidad de Salamanca, importante centro intelectual que veía peligrar su hegemonía cultural a principios del siglo XVI por el empuje de la recientemente [80] fundada Universidad Complutense. Para contrarrestar esta amenaza, la Universidad de Salamanca emprende un proceso de renovación tomando como punto de referencia a la Universidad de París. Se adopta un método pedagógico basado en la intervención activa del alumno, conocido en la época como modus parisiensis. Se amplía asimismo la oferta educativa incorporando jóvenes profesores españoles de la Universidad de París que aportan su enfoque filosófico nominalista, en contraste con la tradicional orientación realista de la Universidad. Gómez Pereira fue profundamente influido por uno de estos profesores, Juan Martínez Guijarro, más tarde cardenal Silíceo, que accede a la cátedra de Lógica en 1517 y cinco años más tarde pasa a ocupar la de Filosofía Natural. Silíceo había sido discípulo en París de Juan de Celaya y de Juan Dullaert. A través de ellos conoció las obras de los físicos del Merton College de Oxford, que en el siglo XIV habían realizado importantes investigaciones sobre el movimiento de los cuerpos, velocidades y fenómenos de aceleración. A su llegada a Salamanca, Silíceo hizo editar y utilizaba en sus cursos el Liber Calculationum del físico mertoniano Richard Swineshead. Las ideas de los físicos de Oxford inspirarán el enfoque teórico del modelo de conducta animal de Pereira.
Gómez Pereira vivió y ejerció la Medicina en Medina del Campo. Se movió en el ambiente de la burguesía y su prestigio profesional hizo que fuera llamado a la corte para atender a Carlos de Austria, el polémico y malogrado heredero de Felipe Il. Su obra fundamental es la conocida como Antoniana Margarita (Medina del Campo, 1554). En 1558 publicó una obra de carácter específicamente médico titulada Novae Veraeque Medicinae Experimentis et Evidentibus Rationibus Comprobatae prima pars per Gometium Pereiram Medicum, en la que se presenta una nueva teoría sobre el origen de la fiebre. Pereira murió probablemente después de 1558, sin que se conozcan las circunstancias y el lugar de su fallecimiento.
La Antoniana Margarita: Pereira y sus fuentes
El título completo de esta obra es Antoniana Margarita, opus nempe Physicis, Medicis ac Theologis non minus utile quam necessarium per Gometium Pereiram, medicum Methinae Duelli, quae Hispanorum lingua Medina del Campo apellatur, nunc primum in lucem aeditum. Anno M.D.LIIII, decima quarta die Mensis Augusti. El curioso título de Antoniana Margarita, con el que se la conoce, obedece a estar dedicada a los padres de Pereira, llamados Antonio y Margarita. La obra, como se ve, fue publicada originalmente en 1554. La segunda y última edición data de 1749. Según Nicolás Antonio (1783) se publicó también en Frankfurt en 1620, pero no se conoce ningún ejemplar ni prueba concluyente de tal edición.
En 1554 la obra se componía de una introducción, en páginas sin numerar, un índice de materias y el texto de la obra sin paginar y con dos columnas numeradas en cada hoja. Este texto se componía de Antoniana Margarita (columnas 1-496), un comentario al libro tercero del De Anima de Aristóteles (columnas 497-574), [81] una tercera parte sin título dedicada al estatuto ontológico de la intelección y la sensación (columnas 575-608) y un ensayo sobre el tema de la inmortalidad del espíritu (columnas 609-832). A partir del año siguiente los ejemplares incluyen un apéndice con las objeciones presentadas por Miguel de Palacios, catedrático de Teología de la Universidad de Salamanca y la correspondiente respuesta de Pereira a tales objeciones. La edición de 1749 conserva esta estructura eliminando erratas anteriores. El texto de Pereira sigue apareciendo en columnas, pero las páginas están ya numeradas. Las objeciones y la respuesta aparecen a continuación en páginas numeradas y sin dividir en columnas. Las referencias que realizamos en este capítulo son a esta segunda edición: la primera cifra es la página, y la segunda, cuando la hay, se refiere a la columna…. []
El animal y la conducta mecánica
Su aportación más original es el diseño de un modelo mecánico de la conducta animal. Esta tarea es especialmente admirable si consideramos que Gómez Pereira no cae en la tentación de sobresimplificar la conducta animal para facilitar su comprensión, sino que afronta con audacia la explicación de la conducta atribuida a procesos cognitivos complejos como el aprendizaje, la memoria y el lenguaje.
Como hemos visto anteriormente, el movimiento era uno de los temas centrales en las obras de los físicos de Oxford que Pereira había estudiado en Salamanca. No es casual, por tanto, que Pereira estudie la cuestión de la conducta animal en el marco del problema físico del movimiento en la naturaleza…. []
La tradición interpretativa que parte de Bayle y Baillet será la que termine imponiéndose como valoración estándar de la obra del médico español. Bayle hace referencia por primera vez a la polémica sobre la originalidad de la obra de Descartes en un artículo aparecido en 1684 en la revista Nouvelles de la Republique des Lettres. En 1697 recogerá de nuevo, en el artículo «Pereira» de su Diccionario, sus opiniones sobre nuestro autor acompañándolas de las de Baillet (véase más adelante). En esencia, Bayle da por sentados los siguientes puntos. Pereira era amigo de paradojas y abusaba de la libertad de filosofar, cosa extraña, añade Bayle, «viniendo de un país donde peligra tanto la libertad del alma como en Turquía la del cuerpo». Fue el primer autor moderno que propuso la tesis del automatismo animal, pero no como resultado de ningún principio ni necesidad filosófica. Pereira ni tuvo seguidores, ni su libro despertó el suficiente interés como para que nadie se molestara ni en refutarle. Descartes, por tanto, no podía haberse inspirado en la obra de un autor prácticamente desconocido. A Pereira, además, se le habían adelantado varios autores de la antigüedad clásica. Bayle, junto a todas estas rotundas afirmaciones, confiesa que él sólo llegó a «ver» un ejemplar de la Antoniana Margarita en manos de Mr. Faure. Bayle pronto encontró eco en otro autor francés. Baillet (1691) se suma a la opinión de que Descartes llegó a la tesis del automatismo animal por necesidad de su sistema filosófico y añade, además, que esta tesis anidaba en el pensamiento del joven Descartes muchos años antes de que la hiciera pública en el Discours. Por estas mismas fechas (1689), el obispo de Avranches P. D. Huet –polemista hostil a Descartes– será el único autor que proteste afirmando que Descartes había «usurpado» a Pereira la idea del automatismo animal. A partir de ahora, la versión de Bayle va a ser repetida de manera estereotipada por Diccionarios y Enciclopedias: el Teatro Crítico Universal de Feijoo, el Diccionario de Calmet, la Historia de la Filosofía de Brucker, la ya citada Enciclopedia de Diderot y D’Alembert, la versión castellana del Diccionario de Moreri o el Diccionario de Chambers. … []
Lo anteriormente expuesto creemos que basta para mostrar lo débil de la valoración de la obra de Pereira que se impuso a partir del XVIII en Europa. Pereira no pasó inadvertido, fue comentado y criticado por algunas de las mejores cabezas del XVII y XVIII y, desde luego, los años de trabajo invertidos y la extensión de la Antoniana Margarita muestran que su tesis distaba mucho de ser una ocurrencia azarosa.
Descartes tenía motivos para querer desmarcarse de la sombra de Pereira. Al hilo de la cuestión del automatismo animal, Pereira se ocupa de problemas como el de la inmortalidad y la existencia del alma, y cree encontrar un argumento clave para demostrar la existencia de ésta: «me conozco conociendo algo, todo lo que conoce existe, luego existo» (Antoniana Margarita, columnas 573-574 en la ed. de 1554; pág. 277, col. 2 en la de 1749. Trad. de los autores).
Comoquiera que sea, Gómez Pereira tiene reservado un puesto en la historia de la psicología española por haber introducido una teoría de la conducta animal que representa un modelo parcial de la concepción mecanicista que se extenderá al ámbito global de la naturaleza con Galileo y Descartes. Esta concepción no es una creación exclusiva de la edad moderna, sino que hunde sus raíces en las teorías físicas medievales, entre las que destacan las desarrolladas en la Escuela de Oxford. La teoría de la conducta animal de Pereira supone un nexo de unión entre la cinemática medieval y la mecánica moderna cartesiana y nos ayuda a entender algunos de los factores que contribuyeron a transformar el pensamiento bajomedieval en la mentalidad moderna del Renacimiento.
Leer completo: Fuente:
Rafael Llavona + Javier Bandrés / Gómez Pereira y la Antoniana Margarita / 1995





