Garcilaso Sonetos

233

SONETOS

I

Cuando me paro a contemplar mi estado,

y a ver los pasos por do me ha traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estó olvidado

a tanto mal no sé por dó he venido;

se que me acabo, y mas he yo sentido

ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabare, que me entregue sin arte

a quien sabrá perderme y acabarme

si ella quisiere, y aun sabrá querello;

que pues mi voluntad puede matarme

la suya, que 10 estando de mi parte,

pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

II

En fin, a vuestras manos he venido,

do sé que he de morir tan apretado,

que aun aliviar con quejas mi cuidado,

como remedio, me es ya defendido.

Mi vida no sé en qué se ha sostenido,

si no es en haber sido yo guardado

para que sólo en mi fuese probado

cuánto corta una espada en un rendido.

Mis lágrimas han sido derramadas

donde la sequedad y la aspereza

dieron mal fruto dellas y mi suerte.

Basten las que por vos tengo lloradas.

No os venguéis más de mí con mi flaqueza;

allá os vengad, señora, con mi muerte.

III

La mar en medio y tierras he dejado

de cuanto bien, cuitado, yo tenía;

yéndome alejando cada día,

gentes, costumbres, lenguas he pasado.

Ya de volver estoy desconfiado;

pienso remedios en mi fantasía,

y el que más cierto espero es aquel día

que acabará la vida y el cuidado.

De cualquier mal pudiera socorrerme

con veros yo, señora, o esperallo,

si esperallo pudiera sin perdello.

Mas de no veros ya para valerme,

si no es morir, ningún remedio hallo;

y si esto lo es, tampoco podré habello.

IV

Un rato se levanta mi esperanza.

Tan cansada de haberse levantado

torna a caer, que deja, mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado!

esfuerza en la miseria de tu estado,

que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte, que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de Ir a veros, como quiera,

desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.

V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escrebir de vos deseo;

vos sola lo escrebistes, yo lo leo

tan solo, que aunque de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

VI

Por ásperos caminos he llegado

a parte que de miedo no me muevo;

y si a mudarme o dar un paso pruebo,

allí por los cabellos soy tornado.

Mas tal estoy, que con la muerte al lado

busco de mi vivir consejo nuevo;

y conozco el mejor y el peor apruebo,

o por costumbre mala o por mi hado.

Por otra parte, el breve tiempo mío,

y el errado proceso de mis años,

en su primer principio y en su medio,

mi inclinación, con quien ya no porfío,

la cierta muerte, fin de tantos daños,

me hacen descuidar de mi remedio.

VII

No pierda más quien ha tanto perdido;

bástete, amor, lo que ha por mí pasado;

válgame agora haber jamás probado

a defenderme de lo que has querido.

Tu templo y sus paredes he vestido

de mis mojadas ropas, y adornado,

como acontece a quien ha ya escapado

libre de la tormenta en que se vido.

Yo había jurado nunca más meterme,

a poder mío y a mi consentimiento,

en otro tal peligro, como vano.

Mas del que viene no podré valerme;

y en esto no voy contra el juramento;

que no es como los otros ni en mi mano.

VIII

De aquella vista pura y ecelente

salen espirtus vivos y encendidos,

y siendo por mis ojos recebidos,

me pasan hasta donde el mal se siente.

Encuéntranse al camino fácilmente,

con los míos, que de tal calor movidos

salen fuera de mí como perdidos,

llamados de aquel bien que está presente.

Ausente, en la memoria la imagino;

mis espirtus, pensando que la vían,

se mueven y se encienden sin medida;

mas no hallando fácil el camino,

que los suyos entrando derretían,

revientan por salir do no hay salida.

IX

Señora mía, si de vos estoy ausente

en esta vida turo y no me muero,

paréceme que ofendo a lo que os quiero,

y al bien de que gozaba en ser presente

Tras éste, luego siento otro acidente,

que es ver que si de vida desespero,

yo pierdo cuanto bien de vos espero,

y así ando en lo que siento diferente.

En esta diferencia mis sentidos

están en vuestra ausencia y en porfía.

No sé ya qué hacerme en mal tamaño.

Nunca entre sí los veo tan reñidos.

De tal arte pelean noche y día,

que sólo se conciertan en mi daño.

X

¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,

dulces y alegres, cuando Dios quería!

Juntas estáis en la memoria mía,

y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas

horas en tanto bien por vos me vía,

que me habíades de ser en algún día

con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevastes

todo el bien que por términos me distes,

llevadme junto al mal que me dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes

en tantos bienes, porque deseastes

verme morir entre memorias tristes.

XI

Hermosas ninfas, que en el río metidas,

contentas habitáis en las moradas

de relucientes piedras fabricadas

y en colunas de vidrio sostenidas;

agora estáis labrando embebecidas,

o tejiendo las telas delicadas;

agora unas con otras apartadas,

contándoos los amores y las vidas;

dejad un rato la labor, alzando

vuestras rubias cabezas a mirarme,

y no os detendréis mucho según ando;

que o no podréis de lástima escucharme,

o convertido en agua aquí llorando,

podréis allá de espacio consolarme.

XII

Si para refrenar este deseo

loco, imposible, vano, temeroso,

y guarecer de un mal tan peligroso,

que es darme a entender yo lo que no creo,

no me aprovecha verme cual me veo,

o muy aventurado o muy medroso,

en tanta confusión, que nunca oso

fiar el mal de mí que lo poseo,

¿qué me ha de aprovechar ver la pintura

de aquel que con las alas derretidas

cayendo, fama y nombre al mar ha dado,

y la del que su fuego y su locura

llora entre aquellas plantas conocidas,

apenas en el agua resfriado?

XIII

A Dafne ya los brazos le crecían,

y en luengos ramos vueltos se mostraban;

en verdes hojas vi que se tornaban

los cabellos que al oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;

los blancos pies en tierra se hincaban;

y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fué la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía

el árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!

¡Que con lloralla cresca cada día

la causa y la razón por que lloraba!

XIV

Como la tierna madre que el doliente

hijo le está con lágrimas pidiendo

alguna cosa, de la cual comiendo,

sabe que ha de doblarse el mal que siente,

y aquel piadoso amor no le consiente

que considere el daño que haciendo

lo que le pide hace, va corriendo,

y dobla el mal, y aplaca el acidente,

así a mi enfermo y loco pensamiento,

que en su daño os me pide, yo querría

quitar este moral mantenimiento.

Mas pídemelo, y llora cada día

tanto, que cuanto quiere le consiento,

olvidando su muerte y aun la mía.

XV

Si quejas y lamentos pueden tanto,

que el curso refrenaron de los ríos,

y en los diversos montes y sombríos

los árboles movieron con su canto;

si convirtieron a escuchar su llanto

las fieras tigres y peñascos fríos;

si, en fin, con menos casos que los míos

bajaron a los reinos del espanto,

¿por qué no ablandará mi trabajosa

vida, en miseria y lágrimas pasadas,

un corazón conmigo endurecido?

Con más piedad debría ser escuchada

la voz del que se llora por perdido

que la del que perdió y llora otra cosa.

XVI

No las francesas armas odïosas,

ni contra puestas del airado pecho,

ni en los guardados muros con pertrecho

los tiros y saetas ponzoñosas;

no las escaramuzas peligrosas,

ni aquel fiero ruido contrahecho

de aquel que para Júpiter fué hecho

por manos de Vulcano artificiosas,

pudieron, aunque más yo me ofrecía

a los peligros de la dura guerra,

quitar una hora sola de mi hado.

Mas infición de aire en solo un día

me quitó al mundo, y me ha en ti sepultado,

Parténope, tan lejos de mi tierra.

XVII

Pensando que el camino iba derecho,

vine a parar en tanta desventura,

que Imaginar no puedo, aun con locura,

algo de que esté un rato satisfecho.

El ancho campo me parece estrecho;

la noche clara para mí es escura;

la dulce compañía, amarga y dura,

y duro campo de batalla el lecho.

Del sueño, si hay alguno, aquella parte

sola que es ser imagen de la muerte

se aviene con el alma fatigada.

En fin, que como quiera, estoy de arte,

que juzgo ya por hora menos fuerte,

aunque en ella me vi, la que es pasada.

XVIII

Si a vuestra voluntad yo soy de cera,

y por sol tengo sólo vuestra vista,

la cual a quien no inflama o no conquista

con su mirar, es de sentido fuera;

de do viene una cosa, que si fuera

menos veces de mi probada y vista,

según parece que a razón resista,

a mi sentido mismo no creyera,

y es, que yo soy de lejos inflamado

de vuestra ardiente vista, y encendido

tanto, que en vida me sostengo apenas.

Mas si de cerca soy acometido

de vuestros ojos, luego siento, helado,

cuajárseme la sangre por las venas.

XIX

Julio, después que me partí llorando

de quien jamás mi pensamiento parte,

y dejé de mi alma aquella parte

que al cuerpo vida y fuerza estaba dando,

de mi bien a mí mismo voy tomando

estrecha cuenta, y siento de tal arte

faltarme todo el bien, que temo en parte

que ha de faltarme el aire sospirando;

y con este temor, mi lengua prueba

a razonar con vos ¡oh dulce amigo!

del amarga memoria de aquel día

en que yo comencé como testigo

a poder dar del alma vuestra nueva,

y a sabella de vos del alma mía.

XX

Con tal fuerza y vigor son concertados

para mi perdición los duros vientos,

que cortaron mis tiernos pensamientos

luego que sobre mí fueron mostrados.

El mal es que me quedan los cuidados

en salvo destos acontecimientos,

que son duros, y tienen fundamentos

en todos mis sentidos bien echados.

Aunque por otra parte no me duelo,

ya que el bien me dejó con su partida,

del grave mal que en mí está de contino;

antes con él me abrazo y me consuelo;

porque en proceso de tan dura vida

atajaré la guerra del camino.

XXI

Clarísimo Marqués, en quien derrama

el cielo cuanto bien conoce el mundo;

si al gran valor en que el sujeto fundo,

y al claro resplandor de vuestra llama

arribaré mi pluma, y do la llama

la voz de vuestra nombre alto y profundo,

seréis vos solo eterno y sin segundo,

y por vos inmortal quien tanto os ama.

Cuanto del largo cielo se desea,

cuanto sobre la tierra se procura,

todo se halla en vos de parte en parte;

y, en fin, de sólo vos formó natura

una estraña y no vista al mundo idea,

y hizo igual al pensamiento el arte.

XXII

Con ansia estrema de mirar qué tiene

vuestro pecho escondido allá en su centro,

y ver si a lo de fuera lo de dentro

en apariencia y ser igual conviene,

en él puse la vista; mas detiene

de vuestra hermosura el duro encuentro

mis ojos, y no pasan tan adentro,

que miren lo que el alma en si contiene.

Y así, se quedan tristes en la puerta

hecha por mi dolor, con esa mano,

que aun a su mismo pecho no perdona;

donde vi claro mi esperanza muerta,

y el golpe que os hizo amor en vano

non esservi passato oltra la gonna.

XXIII

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena,

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.

XIV

Ilustre honor del nombre de Cardona,

décima moradora de Parnaso,

a Tansilo, a Minturno, al culto Taso

sujeto noble de inmortal corona;

si en medio del camino no abandona

la fuerza y el espirtu a vuestro Laso,

por vos me llevará mi osado paso

a la cumbre difícil de Helicona.

Podré llevar entonces sin trabajo

con dulce son que el curso al agua enfrena,

por un camino hasta agora enjuto,

el patrio celebrado y rico Tajo,

que del valor de su luciente arena

a vuestro nombre pague el gran tributo.

XXV

¡Oh hado esecutivo en mis dolores,

cómo sentí tus leyes rigurosas!

Cortaste el árbol con manos dañosas,

y esparciste por tierra fruta y flores.

En poco espacio yacen mis amores

y toda la esperanza de mis cosas,

tornadas en cenizas desdeñosas,

y sordas a mis quejas y clamores.

Las lágrimas que en esta sepultura

se vierten hoy en día y se vertieron

recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche escura,

me cierre aquestos ojos que te vieron,

dejándome con otros que te vean.

XXVI

Echado está por tierra el fundamento

que mi vivir cansado sostenía.

¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!

¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento

cuando se ocupa en bien de cosa mía!

A mi esperanza, así como a baldía,

mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto

con tal furor, con una fuerza nueva,

que un monte puesto encima rompería.

Aqueste es el deseo que me lleva

a que desee tomar a ver un día

a quien fuera mejor nunca haber visto.

XXVII

Amor, amor, un hábito vestí,

el cual de nuestro paño fué cortado;

al vestir ancho fué mas apretado

y estrecho cuando estuvo sobre mí.

Después acá de lo que consentí,

tal arrepentimiento me ha tomado,

que pruebo alguna vez, de congojado,

a romper esto en que yo me metí.

Mas ¿quién podrá deste hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura,

que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura

de mi razón, por mí no osa mostrarse,

que en tal contradición no está segura.

XXVIII

Boscán, vengado estáis, con mengua mía,

de mi rigor pasado y mi aspereza,

con que reheprenderos la terneza

de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día

de tal salvatiquez y tal torpeza;

mas es a tiempo que de mi bajeza

correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado

con mis ojos abiertos me he rendido

al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido

nunca fué corazón. Si preguntado

soy lo demás, en lo demás soy mudo.

XXIX

Pasando el mar Leandro el animoso,

con amoroso fuego todo ardiendo,

esforzó el viento, y fuese embraveciendo

el agua con un ímpetu furioso.

Vencido del trabajo presuroso,

contrastar a las ondas no pudiendo,

y más del bien que allí perdía muriendo,

que de su propia vida congojoso,

como pudo esforzó su voz cansada,

y a las ondas habló desta manera,

mas nunca fué la voz dellas oída:

—Ondas, pues no os escusa que yo muera,

dejadme allá llegar, y a la tornada

vuestro furor esecutá en mi vida.—

XXX

Sospechas, que en mi triste fantasía

puestas, hacéis la guerra a mi sentido,

volviendo y revolviendo el afligido

pecho, con dura mano, noche y día;

ya se acabó la resistencia mía

y la fuerza del alma; ya rendido

vencer de vos me dejo, arrepentido

de haberos contrastado en tal porfía.

Llevadme a aquel lugar tan espantable,

do por no ver la muerte allí esculpida,

cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya, que concedida

no es tan larga defensa al miserable;

colgad en vuestro carro mis despojos.

XXXI

Dentro de mi alma fué de mí engendrado

un dulce amor, y de mi sentimiento

tan aprobado fué su nacimiento

como de un solo hijo deseado;

mas luego dél nació quien ha estragado

del todo el amoroso pensamiento;

que en áspero rigor y en gran tormento

los primeros deleites ha trocado.

¡Oh crudo nieto, que das vida al padre

y matas al abuelo! ¿por qué creces

tan disconforme a aquel de que has nacido?

¡Oh celoso temor! ¿a quién pareces?

¡Que la envidia, tu propia y fiera madre,

se espanta en ver el mostro que ha parido!

XXXII

Estoy continuo en lágrimas bañado,

rompiendo el aire siempre con sospiros;

y más me duele nunca osar deciros

que he llegado por vos a tal estado,

que viéndome do estoy y lo que he andado

por el camino estrecho de seguiros,

si me quiero tornar para huiros,

desmayo viendo atrás lo que he dejado;

si a subir pruebo, en la difícil cumbre,

a cada paso espántanme en la vía

ejemplos tristes de los que han caído.

Y sobre todo, fáltame la lumbre

de la esperanza, con que andar solía

por la escura región de vuestro olvido.

XXXIII

Mario, el ingrato amor, como testigo

de mi fe pura y de mi gran firmeza,

mostrando en mí su vil naturaleza,

que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo

su condición, abajo su grandeza,

no bastando su fuerza a mi crueza,

ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y así, en la parte que la diestra mano

gobierna, y en aquella que declara

el conceto del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa, cara

le cueste al ofensor, que ya estoy sano,

libre, desesperado y ofendido.

XXXIV

Gracias al cielo doy que ya del cuello

del todo el grave yugo he sacudido,

y que del viento el mar embravecido

veré desde la tierra sin temello.

Veré colgada de un sutil cabello

la vida del amante embebecido

en su error, y en su engaño adormecido,

sordo a las voces que le avisan dello.

Alegrárame el mal de los mortales;

mas no es mi corazón tan inhumano

en aqueste mi error como parece,

porque yo huelgo, como huelga el sano,

no de ver a los otros en los males,

sino de ver que dellos él carece.

XXXV

Boscán, las armas y el furor de Marte,

que con su propia sangre el africano

suelo regando, hacen que el romano

imperio reverdesca en esta parte,

han reducido a la memoria el arte

y el antiguo valor italïano,

por cuya fuerza y valerosa mano

Africa se aterró de parte a parte.

Aquí donde el romano encendimiento,

donde el fuego y la llama licenciosa

sólo el nombre dejaron a Cartago,

vuelve y revuelve amor un pensamiento,

hiere y enciende el alma temerosa,

y en llanto y en ceniza me deshago.

XXXVI

A la entrada de un valle, en un desierto,

do nadie atravesaba ni se vía,

vi que con estrañeza un can hacía

estremos de dolor con desconcierto;

ahora suelta el llanto al cielo abierto,

ora va rastreando por la vía;

camina, vuelve, para, y todavía

quedaba desmayado como muerto.

Y fué que se apartó de su presencia

su amo, y no le hallaba, y esto siente;

mirad hasta dó llega el mal de ausencia.

Movióme a compasión ver su acidente;

díjele lastimado: “Ten paciencia,

que yo alcanzo razón, y estoy ausente.”

XXXVII

Mi lengua va por do el dolor la guía;

ya yo con mi dolor sin guía camino;

entrambos hemos de ir con puro tino;

cada uno va a parar do no quería;

yo, porque voy sin otra compañía,

sino la que me hace el desatino;

ella, porque la lleve aquel que vino

a hacella decir más que querría.

Y es para mí la ley tan desigual,

que aunque inocencia siempre en mí conoce

siempre yo pago el yerro ajeno y mío.

¿Qué culpa tengo yo del desvarío

de mi lengua, si estoy en tanto mal,

que el sufrimiento ya me desconoce?

XXXVIII

Siento el dolor menguarme poco a poco

no porque ser le sienta más sencillo,

mas fallece el sentir para sentillo,

después que de sentillo estoy tan loco.

Ni en sello pienso que en locura toco,

antes voy tan ufano con oíllo,

que no dejaré el sello y el sufrillo,

que si dejo de sello el seso apoco.

Todo me empece, el seso y la locura;

prívame éste de sí por ser tan mío;

mátame estotra por ser yo tan suyo.

Parecerá a la gente desvarío

preciarme deste mal, do me destruyo;

yo lo tengo por única ventura.

 

Handel: el triunfo del tiempo y el desengaño

Imagen de previsualización de YouTube

G. F. Handel – Il Trionfo del Tempo e del Disinganno | René Jacobs (Ambronay 2018)

RESUMEN

PARTE PRIMASonata

Aria

BELLEZZA
Fido specchio in te vagheggio
lo splendor degl’anni miei:
pur un dì mi cangerò.
Tu sarai sempre qual sei,
io qual sono, e in te mi veggio;
sempre bella non sarò.
Fido specchio, ecc.

Recitativo

PIACERE
Io che sono il Piacere giuro,
che sempre sarai bella.

BELLEZZA
Ed io, io che sono la Bellezza
giuro di non lasciarti:
e si manco di fede
importuno dolor sia mia mercede.

Aria

PIACERE
Fosco genio, e nero duolo
Mai non vien per esser solo,
Perché un sol, mille ne fa.
Chi l’impero non toglie dal pensiero
giorno lieto non avrà.
Fosco genio, ecc.

Recitativo

TEMPO
Ed io che’ Tempo sono…

DISINGANNO
unito al Disinganno..

TEMPO
discoprirò, che la Bellezza è un fiore…

DISINGANNO
che in un sol giorno è vago e bello,
e muore.

Aria

DISINGANNO
Se la bellezza perde vaghezza,
se cade o more non torna più.
E un sol momento ride contento
il vago fiore di gioventù.
Se la bellezza, ecc.

Recitativo

PIACERE
Dunque si prendan l’armi…
e si vedrà quali più forza avranno:
il Piacer…

BELLEZZA
la Bellezza…

TEMPO
Il Tempo…

DISINGANNO
Il Disinganno.

Aria

BELLEZZA
Una schiera di piaceri
posi in guardia ai miei pensieri,
l’altra meco pugnerà.
Si vedrà se del Tempo i morsi alteri
san rapir la mia beltà.
Una schiera, ecc.

Recitativo

TEMPO
I colossi del sole
per me caddero a terra:
e una frale beltà meco fa guerra?

Aria

TEMPO
Urne voi, che racchiudete tante belle:
apritevi, mostratemi
se di quelle qualche luce in voi restò.
Ma chiudetevi:
sono larve di dolore,
sono scheletri d’orrore
ch’il mio dente abbandonò.
Urne voi, ecc.

Recitativo

PIACERE
Sono troppo crudeli i tuoi consigli,
di Gioventù solo i piaceri son figli.

Duetto

BELLEZZA E PIACERE
Il voler nel fior degl’anni
fra gl’affanni
passar l’ore è vanità.
I pensieri più severi
son del verno dell’età.
Il voler, ecc.

– Recitativo

DISINGANNO
Della vita mortale, scorre un guardo, il confine.
Pur di tempo si breve
voi l’aurora vedete, e non il fine.

BELLEZZA
Il Tempo non si vede;
nacque per gioco sol di folle arciero
et è solo crudel per chi gli crede.

Aria

BELLEZZA
Un pensiero nemico di pace
fece il Tempo volubile edace
e con l’ali la falce gli diè.
Nacque un altro leggiadro pensiero
per negare si rigido impero
on’il Tempo, più Tempo non è.
Un pensiero, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
Folle, tu nieghi il Tempo,
et in quest’ora
egli di tua beltà parte divora.
Dimmi, degl’avi tuoi ora che resta?
Restano l’ossa algenti,
che cela un’urna breve, un freddo sasso.
Degl’anni tuoi già spenti,
dimmi, che ti rimane? O folli inganni!
La beltà non ritorna, e tornan gl’anni.

PIACERE
Il Tempo sempre all’uomo
è ingrato oggetto.

BELLEZZA
Con ingegnosa frode,
quando a lui non si pensa,
allor si gode.

Aria

TEMPO
Nasce l’uomo ma nasce bambino,
nasce l’anno ma nasce canuto.
Uno è sempre al cader più vicino,
l’altro sorge dal tempo caduto.
Nasce l’uomo, ecc.

Aria

DISINGANNO
L’uomo sempre se stesso distrugge,
l’anno sempre se stesso rinuova.
Uno parte ma torna se fugge,
l’altro parte ma più non si trova.
L’uomo sempre, ecc.

Recitativo

PIACERE
Questa è la reggia mia:
vagheggiami diviso in varie forme.
Coronato di rose,
mira scolpito in bianco marmo eletto
leggiadro stuol di giovanetti erranti.
Mira quello che dorme,
ai papaveri unite
l’edere fresche a lui fanno corona,
molto crine è disciolto e non si cangia
o per pensier s’imbianca.
Poi dalla parte manca
vedi il dolore in nera pietra espresso,
col riso al labbro
un bel garzon l’uccide.
L’altro, cb’è presso a lui, col fiero ciglio,
guarda le soglie della reggia, e dice:
“ite pallide cure, ite in esiglio.»

Sonata (Cocerto per organo)

Recitativo

BELLEZZA
Taci: qual suono ascolto?

Aria

PIACERE
Un leggiadro giovinetto
bel diletto desta
in suono lusinghier.
E vuoi far con nuovo invito
che l’udito
abbia ancor il suo piacer.
Un leggiadro giovinetto, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Ha della destra l’ali,
anzi fa con la mano
opre più che mortali.

Aria

BELLEZZA
Venga il Tempo,
e con l’ali funeste
tolga queste
care gioie in sì placide rive.
Egli dorme, o non ha più gl’artigli;
no, non giovano tanti consigli
se per vivere mai non si vive.
Venga il Tempo, ecc.

Aria

DISINGANNO
Crede l’uom ch’eg]i riposi
quando spiega i vanni occulti.
Ma se i colpi sono ascosi,
chiari poi sono gl’insulti.
Crede 1’uom, ecc.

Recitativo

TEMPO
Te credi che sia lungi,
e il Tempo è teco.

BELLEZZA
Piacere, io non t’intendo;
meco sempre tu sei, misto d’affanno,
e meco è sempro
il Tempo, e il Disinganno.

TEMPO
Quanto chiude la terra è il regno mio.
Se me veder non vuoi,
pensa di farti in Cielo un’altra sede,
in Cielo, ov’io non giungo,
e dove bella Eternità risiede.
Fa di me miglior uso,
che se il Piacer t’inganna;
con tardo pentimento
mi chiamerai: et io dirò «non sento’

Aria

TEMPO
Folle, dunque tu sola presumi
che non voli più il Tempo per te?
Vo per mari, per monti, per fiumi,
chiuse rocche
fra bellici orrori
lieti alberghi di rozzi pastori
solo ardito trascorro col piè.
Folle, dunque, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
La reggia del Piacer vedesti, or vieni.

TEMPO
Chiedi piacer sincero;
vieni alla reggia, ove risiede il vero.

Cuarteto

BELLEZZA
Se non sei più ministro di pene,
per vedere ove è il vero piacere
la tua scorta fedel seguirò.

PIACERE
Non lasciare la strada fiorita:
tu non sai qual sentiero t’addita.

DISINGANNO E TEMPO
Se ti vanti piacere sincero,
perché fuggi lo specchio del vero?

PIACERE
Io preparo presenti contenti,
e non offro un’immagin di bene
ch’agli eroi per idea s’inventò.

BELLEZZA
Se non sei, ecc.

PARTE SECONDA

Recitativo

TEMPO
Se del falso piacere
vedesti già la favolosa scena,
del teatro del vero
ecco, il velo io descopro.
Osserva, e mira,
mira colei che Verità s’appella;
vedrai che non s’adorna,
e sempre è bella.
Con bianca veste cinta,
mira come si volge al Sole eterno,
e quello specchio mira
che a frale sguardo, et all’uman pensiero,
il falso rende al falso,
il vero al vero.

Aria

PIACERE
Chiudi, chiudi i vaghi rai
volgi lungi il tuo pensier.
O per sempre perderai,
infelice, il tuo piacer.
Chiudi, chiudi, ecc.

Recitativo

TEMPO
In tre parti divise
l’ore del viver tuo misura, e vedi;
vedi il Tempo caduto,
vedi ingrata il rifiuto
dei lumi eterni,
e vedi il proprio errore.
Vedi il presente,
che nascendo muore.
Di là dal denso velo
ove giace il futuro,
se il tuo sguardo non scopre,
il varco è aperto alla speranza,
all’opre.

Aria

BELLEZZA
Io sperai trovar nel vero
il piacer, ne il veggio ancora.
Anzi il mio fato severo
si consistra alla sua vista
e si perde o si scolora.
Io sperai, ecc.

Recitativo

PIACERE
Tu vivi invan dolente,
se mi cerchi e mi chiami,
io son presente.

Aria

PIACERE
Tu giurasti di mai non lasciarmi,
o il dolore che sia tua mercede.
Se risolvi di più non amarmi,
sai la pena
a chi manca di fede.
Tu giurasti, ecc.

Recitativo

TEMPO
Sguardo, che infermo ai rai del sol si volge,
non sostiene il gran lume,
incolpa il sole,
et è l’error dei sensi.
Che risolvi? Che pensi?

Duetto

BELLEZZA
Io vorrei due cori in seno:
un per darlo al pentimento,
al piacer l’altro darei.

DISINGANNO
Ma dimmi,
a qual piacere?

BELLEZZA
Al piacer che più sereno
pone in vista il mio contento,
di cui poi mi pentirei
Io vorrei, ecc.

Recitativo

DISINGANNO
Io giurerei, che tu chiudesti i lumi
nello specchio del vero.

BELLEZZA
I lumi io chiusi perché timor mi prese
di perder la bellezza, e il mio Piacere.

DISINGANNO
Quanto l’alma è più bella
della spoglia mortale
tanto a Piacer terreno
vero Piacer prevale.

Aria

DISINGANNO
Più non cura valle oscura
chi dal monte saggio vede
ch’ella siede in basso orror.
E d’averla un giorno amata
è cosi l’alma sdegnata
che detesta il proprio error.
Più non cura, ecc.

Recitativo

TEMPO
E un ostinato errore
lasciar sicuro duce
che il piede errante a buon cammino
ha scorto.
Teco è Tempo, e Consiglio,
e presto il porto.

Aria

TEMPO
È ben folle quel nocchier
che non vuoi cangiar sentier
e conosce il vento infido.
Navicella benché adorna,
torna, torna,
finché hai tempo, torna al lido.
E’ ben folle, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Dicesti il vero, e benché tardi intesi.
Ma pur nel mio cordoglio,
con riflesso di duol, voglio e non voglio.

Quartetto

BELLEZZA
Voglio Tempo per risolvere…

TEMPO
Teco è il Tempo…

DISINGANNO
… ed il Consiglio…

PIACERE
… ma il Consiglio è il tuo dolor.

TEMPO
Pria ch’io ti converta in polvere,
segui il ben…

DISINGANNO
Fuggi il periglio…

PIACERE
… tempo avrà per cangiar cor.

BELLEZZA
Voglio Tempo, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Presso la reggia ove il Piacer risiede
giace vago giardino.
Ivi torbido rio si muove appena
per aura densa e grave;
dimmi, quel rio, d’onde deriva?

DISINGANNO
Ascolta. Deriva da quei pianti
che sparge il mondo insano,
e formano quell’aura
gravi e densi sospir di folli amanti.

BELLEZZA
Giunge quel rio nel mar?

DISINGANNO
Manca per via,
perché il suo fine,
e il buon sentiero oblia.

BELLEZZA
Ed il pianto de’ giusti?

DISINGANNO
Ha stille, che in vederle sembrano vili,
e pure in ciel son perle.

Aria

PIACERE
Lascia la spina,
cogli la rosa;
tu vai cercando
il tuo dolor.
Canuta brina per mano ascosa,
giungerà quando
noi crede il cor.
Lascia la spina, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Con troppo chiare note
La Verità mi chiama;
Disinganno cortese,
dello specchio del vero
deh! fa ch’io veggia un’altra volta il lume.

DISINGANNO
Eccolo, è pronto.

BELLEZZA
Addio, Piacere, addio.

Aria

BELLEZZA
Voglio cangiar desio
e voglio dir, «mi pento”
non dir “mi pentirò”.
Quando mancar mi sento,
non voglio dar a Dio quello
che più non ho.
Voglio cangiar, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Or che tiene la destra
vero specchio immortale,
tu cadrai, vetro frale,
ecco, ti getto, infido specchio, a terra.

PIACERE
Ferma!

DISINGANNO
Che tenti, ardito?

Aria

DISINGANNO
Chi già fu del biondo crine
consigliero, al suoi cadrà.
Soffra pur le sue ruine,
se sovente egli compose
con i gigli e con le rose
tanti inganni alla beltà.
Chi già fu, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Ma che veggio, che miro?
Io credea d’esser bella, e son deforme.
Nelle mie chiome bionde
con catene di rigidi serpenti,
la vergogna, il dolore,
morda nei mei contenti pensieri.
Sì, sì cadete a terra
ricche pompe del crine!
sia questo giorno ai miei deliri il fine.

Aria

BELLEZZA
Ricco pino nel cammino
getta al mare e gemme et ori
se a lui sono inciampo al piè.
I tesori
trova allor ch’egli disperde
ad un legno che si perde
trovar porto è gran mercè.
Ricco pino, ecc.

Accompagnato

BELLEZZA
Si, bella Penitenza,
mentre io spargo pentita amaro pianto,
porgimi irsuto ammanto
e mentre io gette i fior, dammi le spine.
In romitto confine
vivrò, ma sempre sola,
che deve solo in solitari chiostri,
mostro di vanità, viver fra mostri.

Duetto

DISINGANNO E TEMPO
Il bel pianto dell’aurora
che s’indora, è una perla in ogni fior.
Pur men grato è quell’umore
di quel pianto, che in un core
già pentito, apre il dolor.
Il bel pianto, ecc.

Recitativo

BELLEZZA
Piacer, che meco già vivesti,
il vero tu mira ancora
in questo specchio, o vola sì lontano da me,
che del tuo vil natale
io mai più non rammenti il quando e il
come,
e di te perda e la memoria, e il nome.

Aria

PIACERE
Come nembo che fugge col vento
da te fuggo sdegnato e severo.
Se l’inganno è il mio solo alimento
come viver io posso nel vero?
come nembo, ecc.

Accompaganto

BELLEZZA
Pure del Cielo intelligenze eterne,
che vera scuola
a ben amare aprite,
udite, angeli, udite il pianto mio,
e se la Verità dal Sole eterno
tragge luce immortale, e a me lo scopre,
fate che al gran desio
rispondam l’opre.

Aria

BELLEZZA
Tu del Ciel ministro eletto
non vedrai più mio petto
voglia infida, o vano ardor.
E si vissi ingrata a Dio
tu custode del cor mio
a lui porta il nuovo cor.
Tu del Ciel, ecc.

fuente karol.es

PRIMERA PARTESonata

 Aria

BELLEZA
Fiel espejo, en ti contemplo
el esplendor de mis años juveniles.
Tal vez un día yo cambiaré,
mas tú permanecerás igual.
Yo, tal cual soy, en ti me veo;
aunque siempre hermosa no seré.
Fiel espejo…

Recitativo

PLACER
Yo, el Placer,
juro que siempre serás hermosa.

BELLEZA
Y yo, que soy la Belleza,
juro no abandonarte;
y si no cumplo mi juramento
que un intempestivo dolor sea mi castigo.

Aria

PLACER
Triste numen y negro dolor
nunca llegan a estar solos,
pues uno solo hace miles.
Quien su poder no aparta de su mente,
no tendrá ni un día de dicha.
Triste numen, etc.

Recitativo

TIEMPO
Y yo que el Tiempo soy…

DESENGAÑO
…junto al Desengaño…

TIEMPO
… te descubriré que la Belleza es una flor…

DESENGAÑO
… que en un solo día es graciosa y hermosa,
y muere.

 Aria

DESENGAÑO
Si la belleza pierde la hermosura,
si ella cae, o muere, no vuelve más.
Y un solo instante ríe contenta
la hermosa flor de la juventud.
Si la belleza pierde, etc.

Recitativo

PLACER
Entonces, tomemos las armas,
y veamos con que fuerzas cuenta cada uno:
el Placer…

BELLEZA
… la Belleza…

TIEMPO
… el Tiempo…

DESENGAÑO
… el Desengaño.

Aria

BELLEZA
Una escuadra de placeres
se han puesto en guardia en mi mente,
y todos juntos apuñalaremos a mi oponente.
Se verá si los altaneros ataques del Tiempo
pueden arrebatar mi esplendor.
Una escuadra, etc.

Recitativo

TIEMPO
Los colosos del sol,
por mí fueron derrotados.
¿Y una frágil belleza quiere hacerme la guerra?

Aria

TIEMPO
Sepulcros, vosotros que guardáis tantas bellezas,
abríos y mostradme si de ellas
algún brillo queda aún en vosotros.
Mas, ¡cerraos!
sois fantasmas de dolor,
sois horrorosos esqueletos
que mis dientes ya no roen.
Sepulcros, vosotros, etc.

Recitativo

PLACER
Tus consejos son demasiado crueles,
los placeres sólo son hijos de la Juventud.

Dúo

BELLEZA Y PLACER
Desear pasar las horas entre anhelos,
en la flor de los años,
es una insensatez.
Los pensamientos más severos
son propios de la edad madura.
Desear pasar, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Hasta el confín de la vida mortal,
echa tú una mirada, pues sólo estás viendo
el breve tiempo de la aurora, y no el final.

BELLEZA
El Tiempo no se ve;
nace del juego de un arquero loco
y es cruel sólo con quienes en él creen.

Aria

BELLEZA
Un pensamiento enemigo de la paz
hizo voraz al voluble Tiempo,
y con alas la guadaña le dio.
Pero nació otro hermoso pensamiento,
para oponerse a tan cruel poder,
donde el tiempo ya no es tiempo.
Un pensamiento, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Insano, niegas al Tiempo,
mientras que en este mismo momento
él está devorando parte de tu hermosura.
Dime, ¿qué queda hoy de tus ancestros?
Quedan los huesos helados de una leve tumba,
cubierta por una fría lápida.
De tus años ya pasados,
dime, ¿qué queda? ¡Qué locos desvarío!
La belleza no regresa y pasan los años.

PLACER
Para el ser humano el Tiempo
es siempre un tema desagradable.

BELLEZA
Con ingenioso engaño,
cuanto menos en él se piensa,
más se le disfruta.

Aria

TIEMPO
Nace el ser humano, pero nace bebé;
nace el año, pero nace anciano.
El uno está siempre cercano a su fin,
el otro surge del tiempo pasado.
Nace el ser humano, etc.

Aria

DESENGAÑO
El hombre siempre se destruye a sí mismo;
el año siempre se renueva a sí mismo.
El uno parte, pero regresa para ser fugaz;
el otro parte, pero ya no regresará nunca.
El hombre siempre, etc.

Recitativo

PLACER
Así es mi reino:
siempre multiforme.
Coronado de rosas,
esculpido en selecto mármol blanco
como enjambre de jóvenes volubles.
Mirad a ése que duerme,
junto a las amapolas,
coronado de frescas hiedras,
con abundante y suelta su melena
que ni en sueños el cree se encanecerá.
Más allá, por la izquierda,
con la sonrisa en los labios,
un hermoso muchacho
se aproxima y lo mata con una piedra negra.
Otro, cerca de él, con feroz mirada
custodia el umbral del palacio y dice:
“Marcharos, débiles mancebos, marcharos al exilio”.

Sonata (Concierto para órgano)

Recitativo

BELLEZA
Calla: ¿qué sonido escucho?

Aria

PLACER
Un apuesto joven,
por puro gusto,
es despertado por un sonido lisonjero.
¿Y quieres lograr
que lo que oyó
continúe aún deleitándolo?
Un apuesto joven, etc.

Recitativo

BELLEZA
Se diría que posee alas,
y que incluso con la mano
hace obras más que mortales.

Aria

BELLEZA
Que venga el Tiempo
y que con sus funestas alas
elimine estas dulces diversiones
en tan plácidas riberas.
¿Él duerme, o ya no tiene garras?
No, no nos sirven tantos consejos
si para vivir no se vive.
Que venga el tiempo, etc.

Aria

DESENGAÑO
Cree el hombre que él descansa
cuando despliega las ocultas alas.
Pero si bien sus golpes están ocultos,
claras son después sus heridas.
Cree el hombre, etc.

Recitativo

TIEMPO
Tú crees que está lejos,
y el Tiempo siempre está junto a ti.

BELLEZA
Placer, no te comprendo.
Permaneces junto a mí lleno de ansiedad,
y sin embargo conmigo siempre están
el Tiempo y el Desengaño.

TIEMPO
Hasta el fin del mundo llega mi reino.
Si no quieres verme,
piensa en hacerte otra morada en el Cielo;
en el Cielo, a donde yo no llego,
y en donde reside la hermosa Eternidad.
Haz de mí un uso mejor,
puesto que si el Placer te engaña,
con tardío arrepentimiento me llamarás
y yo te responderé “no escucho”.

Aria

TIEMPO
¡Demente!
¿Presumes que no necesitas al Tiempo?
Voy por el mar, por los montes, por los ríos,
por entre escarpadas rocas,
camino a través de la guerra,
por los alegres albergues de rústicos pastores;
solo y audaz, camino solitario.
¡Demente! ¿Presumes, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
El reino del Placer has visto, ahora ven.

TIEMPO
Busca un placer auténtico;
ve al reino donde reside la Verdad.

Cuarteto

BELLEZA
Si ya no eres un ministro de penurias,
para buscar donde está el verdadero placer
tu compañera fiel seré.

PLACER
No abandones la senda florida,
no sabes cual es el sendero que te está señalando.

DESENGAÑO Y TIEMPO
Si te vanaglorias, sincero Placer,
¿por qué huyes del espejo de la Verdad?

PLACER
Yo entrego felices regalos,
y no ofrezco una imagen idealizada
como la que se inventa para los héroes.

BELLEZA
Si ya no eres, etc.

SEGUNDA PARTE

Recitativo

TIEMPO
Si del falso Placer
viste ya la mentirosa escena,
del teatro de la Verdad,
he aquí que yo descorro el telón.
Observa y mira,
mira a aquella que la Verdad reclama;
verás que no se adorna
y siempre es hermosa.
Ceñida con blancas vestiduras,
se vuelve hacia el eterno Sol,
y si al espejo mira,
a la frágil mirada y pensamiento humano,
la falsedad devuelve a lo falso,
y la verdad a lo verdadero.

Aria

PLACER
Cierra, cierra tus bellos ojos,
y deja que vuelen lejos tus pensamientos.
De lo contrario, perderás para siempre,
infeliz, tus placeres.
Cierra, cierra tus, etc.

Recitativo

TIEMPO
Divididas en tres partes
las horas de tu vida mide, y observa;
observa el Tiempo pasado,
observa, ingrata,
el rechazo de las luces eternas,
y mira tu propio error.
Observa el presente,
que muere al nacer.
Más allá del denso velo
donde yace el futuro,
si tu mirada no lo descorre,
el pasaje está abierto a la esperanza
y a las obras.

Aria

BELLEZA
Yo esperaba encontrar en la Verdad el Placer,
pero no lo veo aún.
Antes bien, mi cruel destino
se aflige al verlo
y se pierde o palidece.
Yo esperaba, etc.

Recitativo

PLACER
Vives en vano afligida,
si me buscas y me llamas,
estoy presente.

Aria

PLACER
Tú juraste que nunca me abandonarías,
aunque el dolor fuera tu recompensa.
Si resuelves no amarme más,
ya sabes cual es el castigo
para quien a su palabra falta.
Tú juraste, etc.

Recitativo

TIEMPO
Observo, que la enferma los rayos del sol elude,
no soporta su gran luminosidad,
culpa al sol, cuando se trata
de un error de sus sentidos.
¿Qué resuelves? ¿Qué piensas?

Dúo

BELLEZA
Quisiera tener dos corazones en mi pecho:
uno lo entregaría al Arrepentimiento,
y el otro se lo daría al Placer.

DESENGAÑO
Pero, dime,
¿a cuál de los placeres?

BELLEZA
Al placer que más apaciblemente
ponga de manifiesto mi felicidad,
de la cual después me arrepentiría.
Quisiera tener, etc.

Recitativo

DESENGAÑO
Juraría que cerraste tus ojos
al espejo de la Verdad.

BELLEZA
Los ojos cerré por temor
a perder la belleza y mi placer.

DESENGAÑO
Cuanto más hermosa es el alma
que los despojos mortales,
tanto al Placer terrenal
el verdadero Placer prevalece.

Aria

DESENGAÑO
No le preocupa el oscuro valle
a quien desde el monte sabiamente lo mira,
y ve que se asienta en un mezquino horror.
Tras haberla un día amado,
es el alma desdeñada
la que detesta de su propio error.
Ya no le preocupa, etc.

Recitativo

TIEMPO
Es un grave herror
abandonar el seguro sendero
que el pie errante
ha encontrado.
Contigo está el Tiempo y el Consejo,
y cercana está la meta.

Aria

TIEMPO
Es un gran demente el timonel
que no quiere cambiar de rumbo,
sabiendo que el viento le es adverso.
Barquilla bien engalanada,
vuelve, vuelve, que aún estás a tiempo,
vuelve a la orilla.
Es un gran demente, etc.

Recitativo

BELLEZA
Dijiste la verdad y bien tarde la comprendí.
Pero, tal vez en mi aflicción,
reflexionando sobre el dolor, quiero y no quiero.

Cuarteto

BELLEZA
Quiero Tiempo para decidir…

TIEMPO
El Tiempo está junto a ti…

DESENGAÑO
… y el Consejo…

PLACER
… pero el Consejo es dolor.

TIEMPO
Antes de que yo te convierta en polvo,
sigue el bien…

DESENGAÑO
Huye del peligro…

PLACER
Tiempo habrá para cambiar de decisión.

BELLEZA
Quiero Tiempo, etc.

Recitativo

BELLEZA
Junto al palacio donde el Placer reside,
hay un hermoso jardín.
En él, un río turbio apenas se mueve
agitado por un viento denso y pesado;
dime, ese río, ¿de dónde surge?

DESENGAÑO
Escucha: surge del llanto
que derrama el mundo alocado,
y ese viento pesado y denso lo originan
los suspiros de los locos amantes.

BELLEZA
¿Desemboca ese río en el mar?

DESENGAÑO
Muere en el trayecto,
porque su meta
y el buen sendero olvida.

BELLEZA
¿Y el llanto de los justos?

DESENGAÑO
Hay gotas que al verlas parecen viles
y sin embargo, en el Cielo, son perlas.

Aria

PLACER
Deja la espina
y toma la rosa;
vas buscando
tu propio dolor.
Llegan las blancas canas
a nuestras sienes
cuando el corazón menos lo espera.
Deja la espina, etc.

Recitativo

BELLEZA
Con notas muy claras
la Verdad me llama,
amable Desengaño,
desde el espejo de la verdad.
¡Ah, haz que vea nuevamente la luz!

DESENGAÑO
Aquí está, a tu disposición.

BELLEZA
¡Adiós, Placer, adiós!

Aria

BELLEZA
Quiero cambiar mis deseos
y quiero decir: “me arrepiento”,
y no decir “me arrepentiré”.
Ahora que me siento desfallecer,
no quiero ofrecer a Dios
aquello que no tengo.
Quiero cambiar, etc.

Recitativo

BELLEZA
Ahora que tengo en mi mano
el verdadero espejo inmortal,
caerás, frágil cristal;
así pues, te arrojo al suelo, espejo infiel.

PLACER
¡Detente!

DESENGAÑO
Osado, ¿qué intentas hacer?

Aria

DESENGAÑO
El mal consejero de cabellos rubios
al suelo caerá.
Sufra, pues, su destrucción,
quien tan a menudo induce,
con lirios y rosas,
a tanto engaño a la Belleza.
Quien ya fue, etc.

Recitativo

BELLEZA
¿Pero qué veo, qué miro?
Creía ser hermosa y soy deforme.
En mi blonda cabellera,
de trenzas de rígidas serpientes,
la vergüenza y el dolor están royendo
mis alegres pensamientos.
¡Sí, sí, caed al suelo
ricos adornos de mis cabellos!
Llegue en este día el fin de mi delirio.

Aria

BELLEZA
Precioso pino del camino,
arroja al mar las gemas y el oro
si ellos hacen tropezar tus pies.
Busca, en cambio,
los tesoros que se dispersan
de un barco que se pierde,
pues llegar a puerto es una bendición.
Precioso pino, etc.

Recitativo acompañado

BELLEZA
Sí, bella Penitencia,
mientras yo arrepentida derramo amargo llanto,
bríndame un áspero manto
y mientras arrojo las flores, dame las espinas.
En remotos lugares viviré,
mas siempre sola,
pues sólo debe vivir entre monstruos,
en solitario claustro, el monstruo de la vanidad.

Dúo

TIEMPO Y DESENGAÑO
El hermoso llanto de la dorada aurora,
es una perla en cada flor.
Sin embargo, es menos grato el fluir de ese llanto,
que el que hace surgir el dolor
en un corazón arrepentido.
El hermoso llanto, etc.

Recitativo

BELLEZA
Placer, que hasta ahora has vivido conmigo,
observa la Verdad reflejada en este espejo,
vuela tan lejos de mí,
que del cuándo y del cómo
de tu vil nacimiento,
yo no me vuelva a acordar.
Que me olvide de ti y de tu nombre por siempre.

Aria

PLACER
Como nube que el viento arrastra,
de ti huyo, desdeñado y acosado.
Si el engaño es mi único alimento
¿cómo puedo vivir con la Verdad?
Como nube, etc.

Recitativo acompañado

BELLEZA
Eternas Inteligencias del Cielo,
que con verdadera doctrina
enseñáis a bien amar;
¡oíd, ángeles, oíd mi llanto!
y si la verdad del sol eterno
trae la luz inmortal, enseñádmela,
y haced que las obras respondan
a ese gran deseo.

Aria

BELLEZA
Tú, predilecto ministro del Cielo,
no encontrarás más en mi pecho
ni un deseo impío, ni una vana pasión.
Y si viví desagradecida a Dios,
tú, guardián de mis sentimientos,
a Él llévale mi nuevo corazón.
Tú, predilecto ministro, etc.
Digitalizado y traducido por:
José Luís Roviaro 2016

Villancicos 5 Sor Juana

unnamed

ASUNCIÓN, 1679

Villancicos que se cantaron en la Santa Iglesia Metropolitana de Méjico, en honor de María Santísima, Madre de Dios, en su Asunción Triunfante, y se imprimieron año de 1679.

DEDICATORIA

a la Reina del Cielo, María Santísima, concebida en gracia desde el primer instante de su ser.

HOY, VIRGEN BELLA, HA QUERIDO
a vuestros pies mi afición
ofrecer el mismo don
que de Vos he recibido.
Dadle, Señora, la mano:
pues si bien se considera,
aunque es la ofrenda grosera,
el afecto es cortesano.
El talento que he tenido,
10 traigo: recibid de grado
esto poco que he logrado,
y perdonad lo perdido.
En Vos, no en mí, acertar fío:
con que a todo el mundo muestro
que si hay algo bueno, es vuestro,
y todo lo malo es mío.

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

DE TU LIGERA PLANTA
el curso, Fénix rara,
pára, pára;
mira que se adelanta,
en tan ligero ensayo,
a la nave, a la cierva, al ave, al rayo.
¿Por qué surcas ligera
el viento transparente?
Tente, tente,
10 consuélanos siquiera;
no nos lleves contigo
el consuelo, el amparo, el bien y abrigo.
Todos los elementos
lamentan tu partida;
mida, mida
tu piedad sus lamentos:
oye en humilde ruego
a la tierra, a la mar, al aire, al fuego.
Las criaturas sensibles
20 y las que vida ignoran,
lloran, lloran
con llantos indecibles,
invocando tu nombre,
el peñasco, la planta, el bruto, el hombre.
A llantos repetidos,
entre los troncos secos,
ecos, ecos
dan a nuestros gemidos,
por llorosa respuesta,
30 el monte, el llano, el bosque, la floresta.
Si las lumbres atenta
hacia el suelo volvieras,
vieras, vieras,
qué triste se lamenta
con ansia lastimosa
el pájaro, el cristal, el pez, la rosa.
Mas con ardor divino
ya rompiendo las nubes,
subes, subes,
40 y en solio cristalino
besan tus plantas bellas
el Cielo, el Sol, la Luna, las Estrellas.
Ya Espíritus dichosos
que el Olimpo componen,
ponen, ponen
a tus pies generosos,
con ardientes deseos,
coronas, cetros, palmas y trofeos.
No olvides, pues, Gloriosa,
50 al que triste suspira;
mira, mira
que ofreciste piadosa
ser, de clemencia armada,
auxilio, amparo, Madre y Abogada.
Estribillo
¡Sonoro clarín del viento,
resuene tu dulce acento,
toca, toca:
Ángeles convoca,
y en mil Serafines
60 mil dulces clarines
que, haciéndole salva,
con dulces cadencias saluden el Alba!

VILLANCICO II.—LATINO Y CASTELLANO

Divina Maria,
rubicunda Aurora,
matutina Lux,
purissima Rosa.
Luna, quae diversas
ilustrando zonas,
peregrina luces,
eclipses ignoras.
Angelica Scala,
10 Arca prodigiosa,
pacifica Oliva,
Palma victoriosa.
Alta mente culta,
castissima Flora,
pensiles foecundas
candida Pomona.
Tu, quae coronando
conscientias devotas,
domas arrogantes,
20 debiles confortas.
Dominando excelsa,
imperando sola,
felices exaltas
mentes, quae te adorant.
Tu sustentas, pia,
gentes quae te implorant,
dispensando gratias,
ostentando glorias.
Triumphando de culpa,
30 tremenda Belona,
perfidas cervices
dura mente domas.
Thalamos empyreos
ornas deliciosa,
amando innocentes,
discordes conformas.
Tristes te invocamus:
concede, gloriosa,
gratias quae te illustrant,
40 dotes quae te adornant.
Estribillo
¡Vive, triumpha, tranquilla, quando te adorant Seraphines cantando perpetuas glorias!

VILLANCICO III

DE HERMOSAS CONTRADICCIONES
sube hoy la Reina adornada:
muy vestida para pobre,
para desnuda, muy franca.
Con oposiciones bellas,
como Salomón la canta,
muy morena para hermosa;
para negra, muy sin mancha.
Del Cielo y tierra extranjera,
10 en ambas partes la extrañan:
muy mujer para Divina,
muy Celestial para humana.
La Naturaleza misma
duda que pudo formarla:
muy fecunda para Virgen,
muy Pura para casada.
Con admiración en ella
se ve la Ley derogada:
muy humilde para Reina,
20 muy exenta para Esclava.
Por su Caudillo la tienen
las celestiales escuadras,
para combatir, muy tierna;
para niña, muy armada.
La dignidad de que goza,
con su modestia batalla:
para mandar, muy pequeña;
para humillarse, muy alta.
Modestamente renuncia
30 los fueros que más la ensalzan:
muy Noble para pechera;
muy sujeta para Hidalga.
Une en sus divinos ojos
al temor la confïanza:
muy terrible para hermosa;
para espantar, muy amada.
Colocada en el Empíreo,
es la celestial morada
corto Solio a su grandeza;
40 a su humildad, mucho Alcázar.
Estribillo
¡Serafines alados, cantad la gala
a la Reina, que sube llena de gracias:
que, cuando contradicciones
componen sus perfecciones,
para adornarla,
variedades la visten, y nunca es varia!

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

LA ASTRÓNOMA GRANDE,
en cuya destreza
son los silogismos
demostraciones todas y evidencias;
La que mejor sabe
contar las Estrellas,
pues que sus influjos
y sus números tiene de cabeza;
La que de las líneas
10 tiene más destreza,
pues para medirlas
tiene el ejemplo en sí de la más recta,
no forma astrolabios,
pues para más cierta
cantidad, se sirve
de los círculos mismos de la Esfera.
Ella hace, en los Signos,
que Cancro no muerda,
que el León no ruja
20 ni el veneno nocivo Escorpión vierta.
De benigno aspecto
es Luna serena,
con que crisis hizo
de su achaque letal Naturaleza.
De eclipse y menguantes
vive siempre ajena,
pues de su epiciclo
ni el Sol se aparta, ni la sombra llega.
Signo fué de Virgen,
30 pues entrando en Ella
el Sol de justicia,
conservó intacta virginal pureza:
en el cual, conjuntas
las Naturalezas
Divina y Humana,
causó en el Cielo la aperción de puertas.
Sus figuras fueron,
antes que naciera,
las Abigaíles,
40 las Saras, las Judithas y Rebecas.
Hoy las dignidades
goza de Planeta,
pues su gaudio y solio,
exaltación y casa, es una mesma.
Cuya planta, cuando
la eclíptica huella,
juntándose al Sol,
se exalta del Dragón en la cabeza,
ya, acabado el curso,
50 en su Casa entra:
de donde reparte
influjos saludables a la tierra.
Estribillo
¡Vengan a verla todos, vengan, vengan:
que sin compases hoy, globos, ni reglas,
mensura las alturas con sus huellas!

VILLANCICO V

Ista, quam omnibus
Caelis mirantibus,
Virginem credimus,
foecundam canimus;
Ista, quae plurimis
ornata laudibus,
se ostendit minimam,
Maxima plauditur;
Ista, quae dulciter
10 lactavit Parvulum,
quem Caeli culmina
adorant Maximum;
Quae fortis superat
serpentem callidum,
qui saevus imperat
obscuro Barathro,
dum petit lucida
Caelicum atrium,
strident cardines,
20 et ianua panditur.
Textum sideribus
induta pallium,
ornatum floribus
et rorans balsamo,
fecit ad Superos
felicem transitum:
penetrat inclita
Caelorum aditum.
Felix Empyreum
30 occupat thalamum,
vbi dignissimam
accipit laurum.
Sed satis dedimus
Virgini carminum;
iam satis lusimus
rustico calamo.
Estribillo
¡Gaudete, Caeli; exultet Angelus,
et omnes novum canamus canticum!

VILLANCICO VI

—¡PLAZA, PLAZA, QUE SUBE VIBRANDO RAYOS!
—¿Cómo? ¿Qué? —¡Aparten digo, y háganle campo¡
¡Ábate allá, que viene, y a puntillazos
le sabrá al Sol y Luna romper los cascos!

JÁCARA

Aquella Mujer valiente,
que a Juan retirado en Patmos,
por ser un Juan de buen alma,
se le mostró en un retrato;
la que por vestirse, al Sol,
10 luciente Sardanapalo,
en la rueca de sus luces
le hace hilar sus mismos rayos;
la que, si acaso se arrisca
la Dïana de los campos
a competirle en belleza,
la meterá en un zapato;
para quien son los reflejos
de los más brillantes astros,
cintillas de resplandor
20 con que teje su tocado;
la que a todo el Firmamento
con su luciente aparato,
no le estima en lo que pisa,
porque ella pisa más alto;
la que si compone el pelo,
la que si se prende el manto,
no tiene para alfileres
en todo el Cielo estrellado;
para quien las hermosuras
30 que más el Mundo ha estimado,
no sólo han sido dibujos,
pero ni llegan a rasgos;
el término de lo lindo,
el cómo de lo bizarro,
el hasta aquí de belleza,
y el más allá de milagro.
¡No es nada! De sus mejillas
están, de miedo temblando,
tamañitos los Abriles,
40 descoloridos los Mayos.
¡Los ojos! Ahí quiero verte,
Solecito arrebolado!
Por la menor de sus luces
dieras caballos y carro.
Pues a la boca, no hay símil
que venga con quince palmos:
que es un pobrete el Oriente
y el Occidente un menguado.
¿Qué más quisiera el jazmín
50 que andarse, paso entre paso,
apropiándose en su rostro
entre lo rojo lo blanco?
De las demás perfecciones
al inmenso Mare Magnum,
cíñalas la admiración,
si hay ceñidor para tanto.
Este pues, terror hermoso,
este valeroso pasmo,
este refulgente asombro,
60 y este luminoso espanto,
lo que hay de la tierra al Cielo,
con espíritu alentado,
por ser poco para un vuelo
quiere medir con un salto.
Entre, Bendita de Dios,
en el Celestial Palacio;
que entrar y salir, es cosa
en que yo ni entro ni salgo.
Otro pinte cómo rompe
70 los celestiales tejados;
que yo solamente puedo
hablar de tejas abajo.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII

A ALUMBRAR LA MISMA LUZ,
a alegrar la misma Gloria,
a enriquecer las riquezas
y a coronar las coronas;
a hacer Cielo al mismo Cielo,
a hacer la beldad hermosa,
a ennoblecer la nobleza
y a honrar a las mismas honras,
sube la que es de los Cielos
10 honra, riqueza, corona,
luz, hermosura y nobleza,
Cielo, Perfección y Gloria.
Flamante ropa la viste,
a quien las Estrellas bordan,
en cuya labor el Sol
a ningún rayo perdona.
En oposición los Astros
lucientes tejen corona,
que se adornan de sus sienes,
20 más que sus sienes adornan.
La Luna a sus pies mendiga
todo el candor que atesora;
y ya sin temer menguantes,
plenitud de luces goza.
Perennes fuentes de luces,
confusos cuadros de rosas,
los ojos y las mejillas,
unos manan y otros brotan.
Alado enjambre celeste
30 ser quiere en volantes tropas,
si de sus flores, abejas;
de sus llamas, mariposas.
Enriquece el vago Ofir
del aire la vana pompa,
y él, de sus undosas hebras,
forma doradas garzotas.
Ramilletes teje el suelo,
el aire respira aromas,
espejos pulen las aguas,
40 y el fuego lucientes bombas.
A recibirla salieron
las Tres Divinas Personas,
con los aplausos de quien
es Hija, Madre y Esposa.
En fin, el inmenso espacio
que Febo luciente dora,
todo lo ocupan sus luces,
todo lo inundan sus glorias.
Mas las que en el Solio Regio
50 por eternidades goza,
la devoción las admire
sin profanarlas la boca.
Estribillo
¡Subid en hora buena, subid, Señora,
a que la Gloria os goce, y gozar la Gloria!

VILLANCICO VIII.—ENSALADA

Introducción
POR CELEBRAR TANTA FIESTA,
aquel Sacristán de antaño
que introdujo con su voz
gallinero en el Parnaso,
cercenando de Virgilio
y zurciendo lo cortado,
más sastre que cantor, hizo
estas coplas de retazos:
con lo cual, consiguió hacer,
10 después de estar muy cansado,
ajena toda la obra
y suyo todo el trabajo.

SACRISTÁN

Ille ego, qui quondam fui
divini Petri cantator,
dum inter omnes cantores
dixi: Arma, Virumque cano,
iam sine timore loquor,
iam sum valde confortatus,
nam cum Avem talem video,
20 non possum timere Gallum.
Sic orsus ab alto sum;
iam non Apostolos tantum:
cosas de marca maiori
cantare sum incitatus.
De Maria assumpta in Coelum
alta mysteria decanto
et subtilem testam meam
super aethera levabo,
ut omnes dicant quod mereor
30 esse, per optimos cascos,
Dominus Sacristanorum,
Monigotorum Praelatus.
Prosigue la Introducción
A la voz del Sacristán,
en la Iglesia se colaron
dos princesas de Guinea
con vultos azabachados.
Y mirando tanta fiesta,
por ayudarla cantando,
soltando los cestos, dieron
40 albricias a los muchachos.
Estribillo
Negr. 1.—¡Ha, ha, ha!
2.—¡Monan vuchilá!
¡He, he, he,
cambulé!
1.—¡Gila coro,
gulungú, gulungú,
hu, hu, hu!
2.—¡Menguiquilá,
ha, ha, ha!
Coplas
50 1.—Flasica, naquete día
qui tamo lena li glolia,
no vindamo pipitolia,
pueque sobla la aleglía:
que la Señola Malía
a turo mundo la da.
¡Ha, ha, ha! &.
2.—Dejémoso la cocina
y vámoso a turo trote,
sin que vindamo gamote
60 nin garbanzo a la vizina:
qui arto gamote, Cristina,
hoy a la fieta vendrá.
¡Ha, ha, ha! &.
1.—Ésa sí qui se nomblaba
ecrava con devoción,
e cun turo culazón
a mi Dioso servïaba:
y polo sel buena Ecrava
le dieron la libertá.
70 ¡Ha, ha, ha! &.
2.—Mílala como cohete,
qui va subiendo lo sumo;
como valita li humo
qui sale de la pebete:
y ya la Estrella se mete,
adonde mi Dioso está.
¡Ha, ha, ha! &.
Prosigue la Introducción
Los Seises de la Capilla
en docena con su canto
80 se metieron, y dos Seises
una docena ajustaron.
Y por no haber quien hiciese
los Villancicos, a mano,
de los Versículos mismos
este juguete formaron:
Coplas
La Madre de Dios bendita
se mira exaltada ya,
sobre Angelicales Coros
en el Reino Celestial.
90 —Exaltata est sancta Dei Genitrix.
—Super choros Angelorum ad Caelestia Regna.
Al Cielo subió María;
y la turba Angelical,
cantando bendice alegre
la suprema Majestad.
—Assumpta est Maria in Caelum: gaudent Angeli.
—Laudantes benedicunt Dominum.
La Virgen Madre, al Etéreo
Tálamo sube a reinar,
100 adonde en solio de estrellas
el Rey de Reyes está.
—Virgo Mater assumpta est ad aethereum thalamum.
—In quo Rex regum stellato sedet solio.
Házme digna, Virgen Sacra,
para poderte alabar;
y contra tus enemigos
dame virtud eficaz.
—Dignare me laudare te, Virgo Sacrata.
—Da mihi virtutem contra hostes tuos.

Handel Deborah

Imagen de previsualización de YouTube

DÉBORA (1733)

RESUMEN

ACT ONE 1. Overture Scene 1 (Deborah, Barak, Israelites, Officers, and Chorus of Israelite Priests) 2. Chorus ISRAELITES Immortal Lord of earth and skies, Whose wonders all around us rise, Whose anger, when it awful glows, To swift perdition dooms thy foes; Oh, grant a leader to our host, Whose name, with honour, we may boast, Whose conduct may our cause maintain, And break our proud oppressors’ chain. 3. Recitative DEBORAH O Barak, favour’d of the skies, O son of Abinoam, rise! Heav’n by thy arm his people saves, And dooms our tyrants for our slaves. BARAK O Deborah, with wise prediction blest, To whom futurity stands forth confest, Will Heav’n on me a gift so great bestow, And grace the meanest of his servants so? 4. Duet BARAK Where do thy ardours raise me? How shall I soar to fame? Shall then my conduct praise me, And thus adorn my name? DEBORAH Trust in the God that fires thee, To vindicate his laws; Act now as he inspires thee, Thou shalt revive our cause. 5. Chorus ISRAELITES Forbear thy doubts! To arms, away! Thy God commands; do thou obey. 6. Recitative BARAK Since Heav’n has thus his will express’d, Submission, now, becomes me best; But ere we stand in arms array’d, O Prophetess, implore his aid, And let uniting Judah join To supplicate the pow’r divine. 7. Soli and Chorus For ever to the voice of pray’r Jehovah lends a gracious ear. 8. Accompagnato DEBORAH By that adorable decree, That chaos cloth’d with symmetry; By that resistless pow’r that made Refulgent brightness start from shade, That still’d contending atoms’ strife, And spake creation into life; O thou supreme, transcendent Lord, Thy succours to our cries accord. 9. Chorus ISRAELITES Oh, hear thy lowly servants’ pray’r, And grant them thy propitious care. 10. Recitative DEBORAH Ye sons of Israel, cease your fears, Jehovah your petition hears: The impious chief of Canaan’s host, Who made our fall his daring boast, Shall perish on the crimson sand, Ignobly by a woman’s hand. 11. Chorus ISRAELITES Oh blast, with thy tremendous brow, The tyrants that insult us now. 12. Recitative BARAK To whomsoe’er his fate the tyrant owes, My breast no pangs of pining envy knows. Thy lovely sex, O Deborah, may claim Equal prerogative with man in fame; And none, but savage breasts alone, That charming merit can disown. 13. Air BARAK How lovely is the blooming fair, Whose beauty virtue’s laws refine, She well may claim our softest care, For sure she almost seems divine. Scene 2 14. Recitative JAEL O Deborah! Where’er I turn my eyes, Grim scenes of war, in all their horrors, rise. Oh, grant me in my green retreat, Where solitude has fix’d her seat, To live in peace, sequester’d far, From dire alarms and sanguine war. DEBORAH Hear me then, Jael! Let no fear Of proud hostility thy peace impair; For Heav’n has made thee its peculiar care. Thy virtue, ere the close of day, Shall shine with such a bright display, That thou shalt be, by all, confess’d Thy sex’s pride, divinely bless’d. 15. Air DEBORAH Choirs of angels, all around thee, Lest oppression should confound thee, Watchful wait in radiant throngs; Judah’s God, array’d in splendour, Deigns to be thy great defender From all meditated wrongs. 16. Recitative JAEL My transports are too great to tell; On the dear theme I could for ever dwell. God does not only condescend My life from danger to defend, But keeps for me such joys in store, Ambition could not ask for more. 17. Air JAEL To joy He brightens my despair, No rising pangs my peace control; He guards me with a father’s care, And pours His mercy on my soul. Scene 3 18. Recitative ABINOAM Barak, my son, the joyful sound Of acclamations all around, Gives me to know the glorious weight of cares God for thy fortitude prepares. Swift may thy virtue Judah’s hopes outrun, And make thy father boast of such a son! 19. Air ABINOAM Awake the ardour of thy breast, For victory, or death, prepare; Let all thy virtue shine confess’d, And leave the rest to Heav’n’s care. Should conquest crown thee in the field, Be humble, or if death’s thy doom, Thy life with resignation yield, And crowds will envy thee thy tomb. 20. Recitative BARAK I go where Heav’n and duty call, Prepar’d to conquer, or to fall. 21. Air BARAK All danger disdaining, For battle I glow; Thy glory maintaining, I’ll rush on the foe. Though death all around me Stalks dreadfully pale, No fear shall confound me, My cause shall prevail. 22. Chorus ISRAELITES Let thy deeds by glorious, And thy hand victorious. Scene 4 (Enter Herald from the camp of Sisera) 23. Recitative HERALD My charge is to declare From Sisera, a name renown’d in war, That he with indignation knows How you presume to be his foes: Yet such compassion in his bosom reigns, That ere he galls ye with redoubled chains, He condescends to offer these your chiefs An interview, that he may learn your griefs; And the sad waste of human blood to save, Will grant you all that slaves may dare to crave. BARAK Proud infidels! Go,let the boaster hear He breathes no wrath we condescend to fear. Tell him, besides, that Judah now prepares For interview, or battle, as he dares. (Exit Herald) Scene 5 DEBORAH Let him approach pacific or in rage, We in the cause of liberty engage. BARAK Whilst that bright motive in our bosom glows, We dread no menace, and we shun no foes. 24. Chorus ISRAELITES Despair all around them, Shall swiftly confound them, Whilst transports of joy Our praise shall employ. Hallelujah! ACT TWO Scene 1 (Deborah, Barak, Abinoam, Jael, Israelite Women, Chorus of Israelite Priests, and Sisera attended by a Chorus of the Priests of Baal) 25. Chorus ISRAELITES See, the proud chief advances now, With sullen march and gloomy brow; Jacob, arise, assert thy God, And scorn oppression’s iron rod. (Enter Sisera) Scene 2 26. Recitative SISERA That here rebellious arms I see, Proud Deborah, proceeds from thee! But, wouldst thou yet thy vain ambition cease, Whilst our affronted mercy offers peace, Bow down submissive, ere th’impending blow Lays thee, and all thy lost associates, low. 27. Air SISERA At my feet extended low, Favour by thy tears engage; Or thou soon shalt, trembling, know Slighted mercy turns to rage. 28. Recitative DEBORAH Go frown, barbarian, Where thou art fear’d: None but our God is here rever’d; Our breasts his inspiration warms, To vindicate our cause by arms; And, to thy ruin, thou shalt know What ‘tis to find that God thy foe. 29. Air DEBORAH In Jehovah’s awful sight, Haughty tyrants are but dust; Those who glory in their might, Place in vanity their trust. 30. Recitative SISERA Yes, how your God in wonders can excel, Your low captivity demonstrates well. 31. Air SISERA Whilst you boast the wondrous story Of your God’s transcendent glory, Has he free’d you from our chain? Think, oh think, to your confusion, All you trust in is illusion, All your flatt’ring hopes are vain. 32. Air BARAK Impious mortal, cease to brave us! Great Jehovah soon will save us, And his time we wait with pleasure; All his people he’ll defend, And on their oppressors send Plagues and vengeance without measure. 33. Recitative CHIEF PRIEST OF BAAL Behold the nations all around, What God like Baal is renown’d? To him your stubborn tribes would bow, Did but the slaves their duty know. 34. Chorus BAAL’S PRIESTS O Baal, monarch of the skies! To whom unnumber’d temples rise; From thee the sun, immensely bright, Receiv’d his radiant robes of light; By thee with stars the heavens glow, The ocean swells and rivers flow; The vales with verdure are array’d, The flow’rs perfume the thicket’s shade; And ‘tis by the event confess’d Thy votaries alone are bless’d. 35. Recitative CHIEF PRIEST OF THE ISRAELITES No more, ye infidels, no more! False is the god whom ye adore; A dull brute idol, whose detested shrine None but such wretches can believe divine. 36. Chorus ISRAELITES Lord of Eternity, who hast in store Plagues for the proud, and mercy for the poor; Look down, look down from thy celestial throne, And let the terrors of thy wrath be known! Plead thy just cause, thy awful pow’r disclose, Avenge thy servants, and confound their foes. 37. Recitative DEBORAH (to Sisera and his followers) By His great name, and His alone, Whose deity you dare disown, Whose kindled wrath ye soon shall know Will prove him a tremendous foe, Fly, I conjure ye, from this place, Too sacred for a throng so base. SISERA We go, but ye shall quickly mourn, In tears of blood, our dire return. 38. Soloist and Chorus DEBORAH All your boast will end in woe. SISERA Farewell, despicable foe. BAAL’S PRIEST Mighty Baal’s aid we crave. BARAK Baal has no pow’r to save. BAAL’S PRIESTS Baal’s pow’r ye soon shall know. ISRAELITES Poor deluded mortals, go! (Exeunt Sisera and Priests of Baal) 39. Recitative BARAK Great prophetess, my soul’s on fire To execute the ardours you inspire; O that the fight were now begun! My father should not blush to call me son. 40. Air BARAK In the battle, fame pursuing, We’ll with slaughter float the plains; And our tyrants, low in ruin, Soon shall wear their captives’ chains. 41. Recitative ABINOAM Thy ardours warm the winter of my age, Its weakness strengthen and its pains assuage; And well dost thou our impious foes deride, Justice is thine, and God is on thy side. 42. Air ABINOAM Swift inundation Of desolation Pour on the nation Of Judah’s foes; Can fame delight thee, Can Heav’n incite thee, They now invite thee To end our woes. 43. Recitative ISRAELITE WOMAN O Judah, with what joy I see The blessings Heav’n preserves for thee. 44. Air ISRAELITE WOMAN No more disconsolate I’ll mourn, No more sad sackcloth wear; From chains to freedom we return, To transport from despair. 45. Recitative DEBORAH Now, Jael, to thy tent retire, Our bosoms for the battle fire; But know, thy solitude will thee supply With glory that shall never die. 46. Air JAEL Oh, the pleasure my soul is possessing At the prospect of mercies so dear. May my bosom be ever expressing With what raptures my God I revere. 47. Recitative DEBORAH Barak, we now to battle go, And rush with ruin on the foe. 48. Duet DEBORAH Smiling freedom, lovely guest, Balmy source of softest joy, Mortals by thy aid are blest With such charms that never cloy. BARAK Thy dear presence to obtain, Sweetly smoothing ev’ry care, Who would dread the hostile plain, Who each danger would not dare? 49. Chorus ISRAELITES The great King of kings will aid us today; His praises let all with transport display. ACT THREE Scene 1 (Enter Deborah and Barak with the victorious army of the Israelites, return’d from the pursuit of the Canaanites, and attended with the Israelite Women. Chorus of Israelite Priests, and captives, among whom are the Priests of Baal) 50. A Grand Military Symphony and Chorus ISRAELITES Now the proud insulting foe Prostrate on the ground lies low; Broken chariots, hills of slain, Load the wide, extended plain. 51. Recitative ISRAELITE WOMAN The haughty foe, whose pride to Heav’n did soar, Is fall’n, is fall’n, and Canaan is no more. 52. Air ISRAELITE WOMAN Now sweetly smiling peace descends, And waves her downy wings; Each blessing in her train attends, Each joy around her springs. Scene 2 (To them Abinoam) 53. Recitative ABINOAM My pray’rs are heard, the blessings of this day All my past cares and anguish well repay; The soldiers to each other tell My Barak has perform’d his duty well. BARAK My honour’d father. ABINOAM O my son, my son, Well has thy youth the race of honour run. 54. Air ABINOAM Tears, such as tender fathers shed, Warm from my aged eyes descend, For joy to think, when I am dead, My son shall have mankind his friend. Scene 3 (To them Jael) 55. Recitative JAEL O Deborah, my fears are o’er; Proud Sisera is now no more. 56. Chorus BAAL’S PRIESTS Doleful tidings, how ye wound; Despair and death are in that sound. 57. Air ISRAELITE WOMAN Our fears are now for ever fled, Our eyes no more shall flow; Swift vengeance has laid low the head Of our imperious foe. 58. Recitative BARAK I saw the tyrant breathless in her tent, Her arm his soul to endless darkness sent. But see, the glad assembly wait to know How thou didst rid them of so fierce a foe. Already hast thou told it me, But the relation will please more from thee. JAEL When from the battle that proud captain fled, Vengeance divine to my pavilion led The trembling fugitive; who, pale with care, Besought me, panting, to conceal him there; With flaming thirst, and anguish in his look, He ask’d for water from the limpid brook; But milk I gave him in a copious bowl; With ecstasy he quaff’d, and cooled his soul, And then, with his laborious flight opprest, In some few moments he sunk down to rest. Then I was conscious, Heav’n, that happy hour Had placed the foe of Judah in my pow’r: The workman’s hammer and a nail I seized, And whilst his limbs in deep repose he eas’d, I through his bursting temples forc’d the wound, And rivetted the tyrant to the ground. 59. Air JAEL Tyrant, now no more we dread thee, All thy insolence is o’er; Justice to thy ruin led thee; Thou art fall’n to rise no more. 60. Recitative DEBORAH If, Jael, I aright divine, When men hereafter would proclaim All that is noble by one name, O Jael, they will mention thine. 61. Air DEBORAH The glorious sun shall cease to shed His beamy treasure from the skies; And merit shall be virtues’s dread Whene’er thy bless’d memorial dies. 62. Recitative BARAK May Heav’n, with kind profusion, shed Its chosen joys on Jael’s head. 63. Air BARAK Low at her feet he bow’d, he fell, And laid in dust his haughty head; And late posterity shall tell That where he bowed, he fell down dead. 64. Recitative DEBORAH O great Jehovah! May Thy foes Thus perish, who Thy laws oppose. But oh, let all who love Thy praise, And dedicate to Thee their days, Shine like the sun, divinely bright, When forth he marches in his might, To run his radiant race of light. 65. Chorus ISRAELITES Let our glad songs to Heav’n ascend, For Judah’s God is Judah’s friend. Oh, celebrate his sacred name, With gratitude his praise proclaim. Hallelujah! PRIMERA PARTE 1. Obertura Escena 1 (Débora, Barak, israelitas, oficiales y coro de sacerdotes israelitas) 2. Coro ISRAELITAS Inmortal Señor de la tierra y de los cielos, tus maravillas se alzan a nuestro alrededor y cuando tu terrible ira se enciende, condenas a la perdición a tus enemigos. ¡Oh, permite que nos guíe un caudillo cuyo nombre sea nuestro orgullo y honor; y cuya conducta rompa las cadenas de los que nos oprimen con soberbia! 3. Recitativo DÉBORA ¡Oh Barak, favorecido por el cielo! ¡Oh hijo de Abinoam, levántate! Por tu brazo el cielo salvará a su pueblo y convertirá a los tiranos, en nuestros esclavos. BARAK ¡Oh Débora, bendita seas, adivina, pues el porvenir te es conocido! ¿Habrá de entregarme el cielo tan gran don y así agraciar al más bajo de sus siervos? 4. Dúo BARAK ¿De dónde viene ese fuego que me inflama? ¿Cómo incrementaré mi fama? ¿Seré digno de mi conducta y así engrandeceré mi nombre? DÉBORA Confía en Dios que te insufla ese ardor para vengar sus leyes. Actúa hoy mismo, pues Él te inspira. Tú harás que nuestra causa vuelva a vivir. 5. Coro ISRAELITAS ¡Abandona tus dudas! ¡Toma las armas! ¡Tu Dios ordena y tú obedeces! 6. Recitativo BARAK El cielo ha manifestado su voluntad y la obediencia es ahora mi único camino. Antes que tomemos las armas, oh profetisa, implora Su ayuda y que Judá entera se reúna para suplicar el poder divino. 7. Solos y Coros ¡Siempre Jehová presta grata atención a la voz de la oración! 8. Recitativo Acompañado DÉBORA Por aquel decreto, que al caos vistió de simetría. Por aquel poder, que hizo emerger el brillo resplandeciente desde la oscuridad, calmando la fuerza explosiva de los átomos e insuflando vida a la creación. ¡Oh Tú, supremo, excelso Señor, por nuestros lamentos, concédenos tu salvación! 9. Coro ISRAELITAS ¡Oh, escucha la humilde oración de tus siervos y otórgales tu amoroso cuidado! 10. Recitativo DÉBORA ¡Vosotros, hijos de Israel, no temáis, pues Jehová ha escuchado vuestra petición! ¡El líder impío de las huestes cananeas que se enorgullecía de nuestra ruina, vilmente perecerá en la tierra ensangrentada por la mano de una mujer! 11. Coro ISRAELITAS ¡Oh, destruye con tu mirada terrible a los tiranos que ahora nos insultan! 12. Recitativo BARAK Mi alma, que no conoce envidia, no sufre dolor por el destino del tirano. Las mujeres, oh Débora, pueden reclamar el privilegio de la fama junto con e hombre, y nadie, salvo las almas bárbaras, pueden desconocer esa hermosa virtud. 13. Aria BARAK ¡Cuán hermosa es la belleza de la juventud, de quien refina las leyes de la bella virtud! Bien puede ella reclamar nuestros cuidados pues se nos presenta casi como divina. Escena 2 14. Recitativo JAEL ¡Oh, Débora! Donde quiera que miro, veo escenas de guerra, en todo su horror. ¡Oh, permite que en mi verde retiro, donde la soledad ha puesto su trono, viva en paz, alejada de esos terribles eventos y de la sanguinaria guerra! DÉBORA ¡Escúchame entonces, Jael! No temas que la altiva guerra destruya tu paz, pues el cielo te deparará un destino especial. Tu virtud, antes que termine el día, resplandecerá con tal brillantez que todos sabrán que Dios se ha dignado bendecir ha todo tu género. 15. Aria DÉBORA Los coros angélicos te rodean, no dejes que la opresión te confunda, pues a tu disposición están las huestes celestiales. El Dios de Judá, vestido de esplendor, se ha dignado ser tu defensor ante toda maldad. 16. Recitativo JAEL El éxtasis que siento no lo puedo explicar, pero podría vivir así por siempre. Dios no sólo es condescendiente en defender mi vida del peligro, sino que además me da tal gozo que no puedo pedir más. 17. Aria JAEL Él disipa mi desesperación y la convierte en gozo y no hay dolor que turbe mi paz. Él me protege con el cuidado de un padre, y vierte su misericordia en mi alma. Escena 3 18. Recitativo ABINOAM Barak, hijo, el gozo de todos los que me rodean, me hace saber la gloriosa carga con la que Dios te ha distinguido. ¡Ojalá que pronto tu virtud colme todas las esperanzas de Judá y haga que tu padre se enorgullezca de su hijo! 19. Aria ABINOAM ¡Que despierte el ardor de tu pecho y prepárate para vencer o morir! Permite que todos admiren tu virtud y que de lo demás se preocupe el cielo. La Victoria te coronará en el campo. Sé humilde y, si tu destino es la muerte, entrega tu vida con resignación pues las multitudes envidiarán tu tumba. 20. Recitativo BARAK Iré a donde el cielo y el deber me llamen, dispuesto a conquistar o caer. 21. Aria BARAK Desprecio todo peligro y estoy ansioso de ir a la batalla. Me apresuraré a caer sobre el enemigo para mantener tu gloria y aunque me abrace la muerte, orgullosa, terrible y pálida, no me confundirá el temor pues ante todo, prevalecerá mi deber. 22. Coro ISRAELITAS Que tu mano victoriosa alcance hazañas gloriosas. Escena 4 (Llega un heraldo del campamento de Sísare) 23. Recitativo HERALDO Sísare, el invicto guerrero, habla por mi boca. He sabido con indignación que os jactáis de ser mis enemigos, pero tal es la compasión que reina en mi pecho que antes de que os engrille con doble cadena, generoso ofrezco a vuestros jefes una entrevista, para que yo pueda conocer vuestras penas y evitar así pérdida de sangre. Os garantizaré a todos lo que cualquier esclavo puede anhelar. BARAK ¡Soberbio infiel! Ve y dile a ese embustero que no le tememos. Hazle saber que Judá está preparado para mantener con él una entrevista, un combate o lo que él prefiera. (Sale el heraldo) Escena 5 DÉBORA ¡Que venga en paz o armado, nosotros estamos comprometidos con la causa de la libertad! BARAK Mientras ese anhelo brille en nuestras almas, no cederemos ante las amenazas o el combate. 24. Coro ISRAELITAS Que la desesperación les rodee y rápidamente caigan confundidos. En tanto que nuestros himnos de alabanza sirvan como éxtasis de júbilo. ¡Aleluya! SEGUNDA PARTE Escena 1 (Débora, Barak, Abinoam, Jael, mujer israelita, coro de sacerdotes israelitas y Sísare acompañado por un coro de sacerdotes de Baal) 25. Coro ISRAELITAS ¡Ved como el soberbio tirano ya avanza con paso amenazante y terrible expresión! ¡Jacob, levántate y defiende a tu Dios! ¡Rechaza el yugo de acero de la opresión! (Entra Sísare) Escena 2 26. Recitativo SÍSARE ¡Estas tropas rebeldes que veo aquí, altiva Débora, están a tu favor! Pronto cesará tu vana ambición cuando mi despreciada compasión te ofrezca la paz. ¡Sométete antes que descargue el golpe! ¡Humíllate tú y todos tus aliados! 27. Aria SÍSARE Que favorecidos por tus lágrimas se humillen a mis pies, o pronto sabrás, temblando, que cuando se la insulta, la compasión se convierte en cólera. 28. Recitativo DÉBORA ¡Vete rabiando, bárbaro, allí a donde te teman! Nadie es reverenciado aquí, sino nuestro Dios; su aliento reconforta nuestros corazones para vengar nuestra causa mediante las armas. Ya sabrás por tu ruina, lo que es tener a Dios por enemigo. 29. Aria DÉBORA Ante la terrible mirada de Jehová los tiranos altaneros sólo son polvo; y aquéllos que en el poderío de estos ponen su esperanza, lo hacen en vano. 30. Recitativo SÍSARE Sí, vuestro dios hace maravillas, bien lo demuestra vuestro humillante cautiverio… 31. Aria SÍSARE Como os jactáis de la historia milagrosa de vuestro Dios. ¿Acaso os ha liberado de vuestras cadenas? Toda vuestra confianza es vana ilusión; todas vuestras esperanzas, vanidad. 32. Aria BARAK ¡Mortal impío, deja de afrontarnos! Esperamos ansiosos la hora en que Jehová el Grande nos salvará. Él amparará a todo su pueblo y a sus opresores les enviará plagas y venganzas sin número. 33. Recitativo SUMO SACERDOTE DE BAAL ¡Ved como todas las naciones reconocen a Baal! Ante él, vuestras testarudas tribus deberían inclinarse, pues los esclavos saben cual es su deber. 34. Coro SACERDOTES DE BAAL ¡Oh Baal, monarca de los cielos, a quien se le levantan innumerable templos! De ti, el sol recibe sus vestiduras de luz y brilla con gran magnitud. Por ti, los cielos se llenan de estrellas, el océano se ensancha y los ríos fluyen; los valles se visten con verdor, las flores perfuman la sombra de los arbustos y sólo tus devotos son bendecidos con tus dones. 35. Recitativo SUMO SACERDOTE DE LOS ISRAELITAS ¡Basta, infieles, es suficiente! ¡Falso es el dios que adoráis! Un ídolo bárbaro, cuyos despreciables altares sólo los malditos podrían creerlos divinos. 36. Coro ISRAELITAS ¡Señor eterno, que tienes en tu poder plagas para el orgulloso y paz para el pobre, míranos, míranos desde tu trono celestial y que sea conocido el terror de tu ira! Defiende nuestra justa causa con tu terrible poder y confunde a los enemigos de tus siervos. 37. Recitativo DÉBORA (a Sísare y a sus seguidores) Por su grandioso nombre, y sólo por él, cuya deidad vosotros osáis no querer reconocer, pronto conoceréis que es un tremendo rival. Iros y dejad este lugar sacrosanto para un séquito tan indigno. SÍSARE Nos iremos pero pronto conoceréis, con lágrimas de sangre, nuestro terrible regreso. 38. Solos y Coro DÉBORA Todos tus embustes terminarán en dolor. SÍSARE ¡Adiós, despreciables enemigos! SACERDOTE DE BAAL ¡Rogamos el socorro del poderoso Baal! BARAK ¡Baal no tiene poder para salvaros! SACERDOTES DE BAAL ¡El poder de Baal pronto se habrá de manifestar! ISRAELITAS ¡Pobres y defraudados mortales, iros! (Salen Sísare y los sacerdotes de Baal) 39. Recitativo BARAK ¡Gran profetisa, mi alma arde por llevar a cabo la misión que me has inspirado! ¡Oh, si empezase en este momento la batalla, mi padre no se avergonzaría de llamarme su hijo! 40. Aria BARAK En la batalla conseguiremos la fama arrasando mortalmente las llanuras y así los tiranos, arruinados, pronto usarán las cadenas de sus prisioneros. 41. Recitativo ABINOAM ¡Tu ímpetu da fuego a mi edad invernal, fortalece su debilidad y calma el dolor! ¡Te burlarás de nuestros impíos rivales, pues la justicia es tuya y Dios está de tu lado! 42. Aria ABINOAM La desolación arrasará como una inundación la tierra de los enemigos de Judá. La fama puede regocijarte y el cielo incitarte, pues ahora te invitan a exterminar a nuestros enemigos. 43. Recitativo MUJER ISRAELITA ¡Oh Judá, con qué gozo veo las bendiciones que el cielo te ha reservado! 44. Aria MUJER ISRAELITA Nunca más lloraré desconsolada y nunca más usaré el cilicio pues venimos desde las cadenas a la libertad y desde la desesperación a la felicidad. 45. Recitativo DÉBORA Ahora, Jael, regresa a tu tienda. Nuestros corazones arden por luchar y debes saber que tu petición te será premiada con la gloria eterna. 46. Aria JAEL ¡Oh, que placer hay en mi alma al saber de tan querida misericordia! ¡Que mi alma siempre exprese el éxtasis con que adoro a mi Dios! 47. Recitativo DÉBORA ¡Barak, vayamos a la batalla, y apresurémonos a llevar ruina a nuestro enemigos! 48. Dúo DÉBORA Sonriente libertad, querida invitada y fuente balsámica del más suave gozo, los mortales por tu ayuda están bendecidos con tal ternura, que nunca se sacian. BARAK Para conseguir tu deseada presencia, que dulcemente calma toda preocupación, ¿quién temería la hostilidad de la estepa? ¿quién no se atrevería al peligro? 49. Coro ISRAELITAS ¡El gran Rey de Reyes nos ayudará hoy! ¡Que todos, con éxtasis, lo alaben! TERCERA PARTE Escena 1 (Entra Débora y Barak con el ejército victorioso de los israelitas que vuelven de perseguir a los cananeos y son atendidos por las mujeres. Coro de sacerdotes israelitas y cautivos, entre los que están los sacerdotes de Baal) 50. Sinfonía militar y Coro ISRAELITAS ¡Ahora el orgulloso y blasfemo enemigo está postrado en el suelo! Carruajes partidos y montañas de muertos cubren la extensa planicie. 51. Recitativo MUJER ISRAELITA El altivo enemigo, cuyo orgullo llegaba al cielo, ha caído, ha caído y Canaán ya no existe. 52. Aria MUJER ISRAELITA Ahora, la dulce y sonriente paz desciende cubriéndonos con sus alas. Nos trae toda clase de bendiciones y todo es gozo a su alrededor. Escena 2 (Abinoam se dirige a ellos) 53. Recitativo ABINOAM Mis oraciones han sido oídas y las bendiciones de este día han curado las angustias del pasado. Los soldados, entre ellos, dicen que mi Barak ha cumplido fielmente con su deber. BARAK ¡Mi honorable padre! ABINOAM ¡Oh mi hijo, hijo mío! ¡Tu juventud te ha guiado por la ruta del honor! 54. Aria ABINOAM Mis lágrimas, como corresponde a un padre, calientes y alegres manan de mis ancianos ojos, al saber que, cuando esté muerto, mi hijo tendrá a la humanidad como amigo. Escena 3 (Jael se dirige a ellos) 55. Recitativo JAEL ¡Oh Débora, han terminado mis temores, pues el orgulloso Sísare ya no existe. 56. Coro SACERDOTES DE BAAL Tristes noticias, las que pronunciáis. Sólo desesperación y muerte hay en ellas. 57. Aria MUJER ISRAELITA Nuestros temores han desaparecido por siempre y no llorarán más nuestros ojos. La rápida venganza ha derribado la cabeza del enemigo que nos dominaba. 58. Recitativo BARAK El tirano estaba sin aliento en su tienda cuando el brazo de Jael envió el alma de Sísare a la perpetua oscuridad. Pero mira, la feliz asamblea espera saber cómo les has librado de tan feroz enemigo. Ya me lo has contado a mí, pero la narración será mejor si sale de tus labios. JAEL Cuando huía de la batalla el orgulloso tirano, la venganza divina lo condujo, temeroso y fugitivo, hasta mi tienda. Pálido de temor me rogó, agitado, que lo escondiera allí. Tenía una enorme sed y, con mirada angustiosa, me pidió agua del límpido arroyo. Yo le di de beber leche de un pocillo y con ansia sació su sed. Entonces, cansado por la forzada huida, en un instante se quedó dormido. Me di cuenta que el cielo, en ese afortunado momento, había puesto en mi poder al enemigo de Judá. Tomé el martillo y la estaca del carpintero y, mientras que él aliviaba sus miembros en profundo descanso, forcé la herida de su sien reventada y clavé al tirano en el suelo. 59. Aria JAEL ¡Tirano, ya no te temeremos más! Todas tus insolencias han terminado. La justicia te ha conducido a la ruina y te has derrumbado para nunca más levantarte. 60. Recitativo DÉBORA Jael, si mi predicción es correcta, cuando los hombres proclamen un solo nombre para referirse a todas las cosas nobles, ¡oh Jael, ese nombre será el tuyo! 61. Aria DÉBORA El sol glorioso cesará de verter su radiante tesoro desde los cielos y el mérito será el enemigo de la virtud, si alguna vez desapareciese tu bendito recuerdo. 62. Recitativo BARAK ¡Que el cielo, con bondadosa abundancia, vierta toda clase de gozos sobre la cabeza de Jael! 63. Aria BARAK Él se inclinó a sus pies y cayó, y descansó su orgullosa testa en el polvo, y la prosperidad contará que donde él se inclinó, cayó muerto. 64. Recitativo Acompañado DÉBORA ¡Oh, gran Jehová! Que tus enemigos y los que se oponen a tus leyes perezcan de este modo. ¡Pero oh, que todos los que desean alabarte y dedican a Ti todos sus días, brillen con un resplandor divino como el sol, cuando Él venga en toda su gloria para guiar a su radiante pueblo a la luz. 65. Coro ISRAELITAS ¡Que nuestros cánticos de alegría suban al cielo, porque el Dios de Judá, es ahora su amigo! ¡Oh, load su santo nombre y con gratitud proclamad su alabanza! ¡Aleluya! Escaneado por: Ragel P.J. Traducido por: Osvaldo Castro 2004 fuente : kareol.es

Villancicos 4 Sor Juana

tumblr_mo4mvpuKjE1r4zr2vo1_r2_500

SAN PEDRO APÓSTOL, 1677

Villancicos que se cantaron en la S. I. Catedral de Méj., a los Maitines del gloriosísimo Príncipe de la Iglesia, el Sr. San Pedro, Año de 1677, en que se imprimieron.

DEDICATORIA

Al Sr. Lic. D. García de Legaspi, Velasco, Altamirano y Albornoz, Canónigo de esta S. I. Catedral de Méjico, etc.

Señor mío: ofrézcole a V. S. los Villancicos que, para los Maitines del Príncipe de los Apóstoles S. Pedro, hice como pude a violencia de mi estéril vena, poca cultura, corta salud, y menos lugar por las indispensables ocupaciones de mi estado.
Lo festivo de sus alegorías se debe a la fiesta; y sobre el común privilegio de versos, tienen amplia licencia en la imitación de mi gran Padre S. Jerónimo, que en una Epístola ad
10 Eustochium dice: Festus est dies, et natalis B. Petri: festivius
est solito condiendus; ita tamen, ut Scripturarum cardinem iocularis sermo non fugiat. Lo que tienen de malos, sanar puede a la sombra de Pedro; aunque he advertido que para sanar el mal de unos pies (tal es el más incurable de los versos), se valió de su mano. Imagen y viva sombra de sus padres son los hijos que, con la imitación de sus ejemplos, si no igualan, a lo menos siguen el tamaño de sus virtudes y grandeza de sus hazañas. Séalo V. S. de su Padre S. Pedro, por lo Eclesiástico, ya que en lo natural y político es glorioso esplendor
20 de sus nobilísimos progenitores; y dé la mano de su favor a
mis versos, para que corran como buenos a la sombra de su patrocinio. Para conseguirla no alego más títulos, porque no quiero adelantarle a V. S. en el rostro, el color que desea la púrpura en sus vestidos, ambiciosa de reteñirse en el Capelo con el lustre y honor de su sangre. Tampoco excuso la pequeñez de lo que ofrezco, porque como hija de S. Jerónimo, quiero que V. S. la excuse con sus palabras, en la Epístola ad Marcellam, reconociendo en lo pequeño del don, lo consagrado de la voluntad que lo ofrece: Quia velatae Virginis munus est,
30 aliqua in ipsis munusculis esse mysteria demonstremus.
Guarde Dios a V. S. como deseo. Es de este Convento de N. P. S. Jerónimo, Junio 20 de 1677 años.
B. L. M. D. V. Señoría, su más afecta servidora, que más le estima,
JUANA INÉS DE LA CRUZ

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

Estribillo
¡SERAFINES ALADOS, CELESTES JILGUEROS,
templad vuestras plumas, cortad vuestros ecos,
y con plumas y voces aladas,
y con voces y plumas templadas,
cantad, escribid de Pedro los hechos!
¡Y con plumas y voces
veloces,
y con voces y plumas,
las sumas
10 cantad, escribid, de los hechos de Pedro!
Coplas
Reducir a infalible
quietud, del viento inquieto las mudanzas,
es menos imposible
que de Pedro cantar las alabanzas,
que apenas reducir podrán a sumas
de las alas Querúbicas las plumas.
Más que al Cielo de estrellas,
número hay de excelencias que le asista;
¿pues qué diré de aquellas
20 que imperceptibles son a nuestra vista?
¿Si a decir las sabidas no acertamos,
cómo podré cantar las que ignoramos?
Poner Pedro la planta
adonde Cristo la cabeza puso,
misterio es, que adelanta
el respeto que el Cielo nos impuso:
pues de besar el pie Cristo se precia
a Pedro, por Cabeza de la Iglesia.
Que él es Pedro, responde
30 Cristo, cuando él Dios vivo le ha llamado;
porque tal gloria esconde
este nombre de Pedro venerado,
que no hallando a su fe qué satisfaga,
sólo en llamarle Pedro, Dios le paga.
No le dijo que él era
Cabeza de la Iglesia Militante,
ni que era la primera
Puerta para pasar a la Triunfante,
ni que a la redondez que alumbra el día
40 su pescador anillo ceñiría.
Ni que, entre justos tantos,
tendrá el primer lugar entre los hombres;
gocen allá otros Santos
de gloriosos altísimos renombres,
cual la palma inmortal, cual verde cedro:
que a mi Pedro le basta con ser Pedro.
Pues si tal enseñanza
nos muestra vuestro título y nobleza,
y que vuestra alabanza
50 encierra en vuestro nombre más grandeza,
no quiero yo alabaros de otro modo:
Pedro sois, y en ser Pedro lo sois todo.

VILLANCICO II

Estribillo
¡EA, NIÑOS CRISTIANOS, VENID A LA ESCUELA,
y aprended la Doctrina con muchas veras!
¡Ved, que espera el Maestro! ¡Apriesa, apriesa, apriesa!
¡Corred, llegad, mirad que os ganan la palmeta!
Coplas
Escribid, Pedro, en las aguas
todas las hazañas vuestras,
que aunque las letras se borren,
a bien que les quedan lenguas.
De plana os sirvan los mares,
10 y el remo la pluma sea,
que al corte de vuestros puntos
aun no basta su grandeza.
Pautad primero la plana
y dibujadnos la letra,
que en faltando vuestro lapis
ninguno a escribir acierta.
A fe que en el A B C
tenéis la mayor rudeza,
pues en conocer el Christus
20 os mostrasteis una Piedra.
No escribáis letra bastarda,
que si a vuestra mano llega,
perderá el nombre bastardo
por ser hija de la Iglesia.
La letra antigua dejadla
que la escriban los Profetas,
pues vos podéis en un Credo
escribir letra moderna.
La grifa y la italiana,
30 por gala podéis saberlas:
mas la romanilla os toca,
pues sois de Roma cabeza.
Escribid de liberal,
soltad al pulso la rienda,
pues el Cielo da por libre
lo que vuestra mano suelta.
Eternos vuestros escritos
conservarán su pureza,
sin que ni aun contra una coma
40 el hereje prevalezca.
Y no menos que la vida
os costará su defensa:
mas ánimo y escribid,
que la letra con sangre entra.

VILLANCICO III

Coplas
AQUEL CONTADOR
Mayor de la Iglesia,
que lo que él ajusta,
pasa Dios en cuenta:
Clavero, que guarda
todas sus riquezas,
y de sus tesoros
suele hacer dispensas,
prende a los deudores,
10 y si acaso niegan,
también con censuras
fuertes los apremia;
pero con los pobres
usa de clemencia,
y con confesarla
perdona la deuda.
A los aprendices
que tiene en su Escuela,
la regla de Tres
20 en un Credo enseña.
Pudiera del Cielo
sumar las estrellas,
del suelo las flores,
del mar las arenas.
Dios es la Unidad,
que su cuenta encierra,
y el cero del Orbe
sirve a sus decenas.
Suma según arte
30 y según conciencia,
pues de cada diez
vemos que uno lleva.
En un Templo, un día,
hizo con presteza
de unos pies quebrados
corriente moneda.
Suma los quilates
que de su fe acendra,
porque son de oro
40 todas sus finezas,
bien que alguna vez,
con inadvertencia,
negó una partida
por yerro de cuenta;
mas luego, soldando
de su fe la quiebra,
lo que faltó en oro,
satisfizo en perlas.
Hoy hace el Cuadrante,
50 y con Su Excelencia
y el noble Cabildo
reparte la hacienda.
Es gloria mirar
cómo les entrega
primicias de gracias,
diezmos de indulgencias.
Estribillo
¡Contador divino, cuenta, cuenta, cuenta,
y de tu libro borra las deudas nuestras;
y pues tienes en contar
60 destreza tan singular,
que multiplicas, sumas, partes, y restas,
multiplica las gracias y parte las penas!

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

Coplas
Ille qui Romulo melior
Urbem condidit invictam,
et omnium terrarum urbium
fecit ut esset Regina:
per quem, Catholicae fidei
exculta vera doctrina,
discipula est Veritatis
quae erat erroris Magistra:
cuius ornata praesidio,
10 multo fortius est munita
humilitate Christiana
quam bellica disciplina:
qui effuso sanguine proprio
maculam detersit illam,
qua surgentis moenia Romae
manus polluit fratricida:
per quem Universi Caput
meliori titulo dicta,
Crucis erigit trophaeum,
20 corona decorum trina:
qui Pastor est animarum,
cui sunt a Christo commissa
quae pascua virentia semper
ovibus ipse distribuat:
qui Regni Caelorum claves
torquet, et aequa iustitia,
quae in terris ligat et solvit,
in Caelo solvit et ligat,
annis meritisque plenus
30 mortalem deserit vitam
ut, qui Apostolicam habuit,
aeternam Sedem accipiat.
Caelesti accensus ab igne
Lux apparet peregrina,
et nova lucida Stella
divino fulgore micat.
Sydere Iulii fulgentior,
lumina inter matutina,
quas ante rexerat terras,
40 luce respicit benigna.
Estribillo
Gaudete, Caeli! Exultate, Sydera,
quia inter vos nova Stella lucet affixa,
cuius caelesti candore
novo fulgent splendore
ampla Caeli domicilia!
Gaudete, Caeli! Exultate, Sydera!

VILLANCICO V

Estribillo
¡OIGAN, OIGAN, DEPRENDAN VERSOS LATINOS,
porque Pedro les tiene muy bien medidos!
¡Óiganme los poetas! ¡Oigan, señores,
de que de Mínimos, Pedro sube a Mayores!
Coplas
Mayores a Pedro aplace
enseñar con mil primores,
y así hace
de la clase de Mayores
prima clase.
10 Cuantidad Latina y Griega
en Cristo su fe aprendió,
aunque ciega,
pues en Él el Alpha vio,
et Omega.
También su Diptongo ha sido,
pues dos letras que en Él vienen
se han unido,
y entrambas juntas retienen
su sonido.
20 Humildad tanta tenía,
que con conocer cuán diestro
componía,
los pies aun de su Maestro
escondía.
Viendo a Malco sin mensura,
del furor a que le incita
su locura,
le puso con sangre escrita
la cesura.
30 A su Maestro vengando,
un verso heroico empezó;
mas negando,
el pentámetro imitó
Entonces mudos enojos
su negación condenaron;
y en despojos,
las sílabas liquidaron
de sus ojos.
40 Creció con el escarmiento;
y con mayor perfección
halló atento,
después de declinación,
En las sílabas concede,
que se pueda recoger
la que excede,
porque él solo conceder
Breves puede.
50 De todo, en fin, despedido,
sólo hacer sáficos precia
comedido,
y en los himnos se ha metido
de la Iglesia.

VILLANCICO VI

Estribillo
¡OIGAN UN SILOGISMO, SEÑORES, NUEVO,
que solamente serlo tendrá de bueno!
Es punto tan escondido
y misterio tan subido,
que ni en la Antigüedad cupo
ni Aristóteles lo supo,
de donde ser nuevo pruebo.
¡Oigan un Silogismo, señores, nuevo!
¡A los Lógicos digo: sic argumentor!
Coplas
10 Cual Sumulista pretendo
iros, Pedro, replicando;
y pues vos, a lo que entiendo,
hicisteis juicio negando,
yo haré discurso infiriendo.
¿Quién os trajo a tanto mal,
que al mismo que antes, altivo,
con ánimo sin igual,
confesasteis por Dios vivo,
negáis por Hombre mortal?
20 Dejadme, pues, que me asombre,
que al Hijo del Hombre allí
le deis de Dios el renombre,
y al Hijo de Dios aquí
le neguéis conocer Hombre.
Mirad, que en esta ocasión,
como es Dios-Hombre un compuesto
por hipostática unión,
para negar el supuesto
no os vale la distinción.
30 Mal lógico, Pedro, estáis,
pues cuando a Dios conocéis
y por tal le confesáis,
antes se lo concedéis
y ahora se lo negáis.
Dicen que las señas son
las que os hacen más patente,
y sin mirar la ilación,
dejando el antecedente,
le negáis la conclusión.
40 Si de una mujer la ciencia
tiene razones precisas,
mirad, Pedro, que es violencia,
concedidas las premisas,
negarle la consecuencia.
¿Quién de vos, Pedro, dijera,
siendo de ciencia un abismo,
que el argumento temiera,
pues el Evangelio mismo
dice que os hicisteis fuera?
50 Mejor las razones hila
vuestro acero sin misterio,
pues cuando su corte afila
contra Malco, arguye en “ferio”,
y en “caelarem” con la ancilla.
Vuestros bríos arrogantes
negaron con juramento
el que le servisteis antes:
pues, Pedro, no hay argumento
contra “principia negantes”.
60 Mas ya veo que advertido,
viendo el caso sin remedio,
lloráis como arrepentido;
que es arte de hallar el medio
de no quedar concluido.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII.—JÁCARA

Estribillo
¡HOLA! ¿CÓMO? ¿QUE A QUIÉN DIGO?
Salgan todos los maestros;
que yo se la doy de cuatro
y se la daré de ciento,
al que tomare la espada con Pedro,
y a la furia de sus manos
metiere los cascos sanos,
y no los sacare abiertos.
¡Oigan el cartel, oigan, que a todos reto!
Coplas
10 Allá va, cuerpo de Cristo,
de Esgrima el mayor maestro,
que amilanó a los Carranzas,
que arrinconó a los Pachecos:
el que por alcanzar más,
tuvo lugar más supremo,
pues por la gracia de Dios
estuvo en ángulo recto:
el que de la esgrima supo
tan bien mostrar los preceptos,
20 que para la regulada
puso en su vida el ejemplo:
a quien compases de Euclides
son de muy poco momento,
porque dice que ir no puede
con paz y guerra un sujeto:
el que riñendo y negando,
ya con valor, ya con miedo,
usó del tajo con Malco
y el revés con su Maestro.
30 Y no fue mucho, a fe mía,
porque bajando y subiendo,
movimiento natural
fue el uno, el otro violento.
Viendo la treta de Malco,
se la penetró tan diestro,
que sin valerle el atajo,
hizo la ganancia Pedro,
pues libertando el alfanje
y dando con el pie izquierdo
40 compás curvo, le alcanzó
a herir el lado derecho.
Al tiempo que Malco ufano
blasonaba de soberbio,
le hirió, porque nadie supo
dar heridas tan a tiempo.
Y aunque de la garatusa
tuvo noticia, y del quiebro,
le dio con la irremediable,
al gallinazo venciendo.
50 Era Malco un miserable,
y compasivo de verlo,
quiso darle heridas francas,
pues no le daba dineros.
No le pudo su contrario
ofender en un cabello,
porque acertó en la pendencia
a proporcionar el medio.
Mas llegando al estrechar,
una mozuela, riñendo
60 con flaqueza sobre fuerza,
le hizo perder sus alientos.
Hirióle en lo más sensible;
mas ¿qué mucho, si perdiendo
la rectitud, fue preciso
dejar sin defensa el cuerpo?
Mas haciendo, al mismo punto,
de conclusión movimiento,
de suprema dignidad
gozó su treta los fueros.

VILLANCICO VIII.—ENSALADA

Introducción
EN EL DÍA DE SAN PEDRO,
por grandeza de sus Llaves,
como es fiesta de Portero,
se da la entrada de balde.
Con aquesta ocasión, pues,
entraron a celebrarle
de lo mejor de los barrios
multitud de personajes.
El primero fue un Mestizo
10 que, con voces arrogantes,
le disparó estos elogios
disfrazados en coraje.
Glosas
Hoy es el Señor San Pedro
que fue la Piedra de Cristo,
y allá en el Huerto, orejano
se hizo de piedra y cuchillo.
Y no fue mucho milagro
que mostrase tantos bríos,
pues del barrio de San Juan
20 se dice que era vecino.
Cobró con aquesto fama
de tan valiente y temido,
que le ayunan las vigilias
hasta sus amigos mismos.
Estuvo preso una vez
con tan cercano peligro,
que librarse de la muerte
fue milagro conocido.
Por aquesto y otras cosas,
30 por guardar el individuo,
ganó la Iglesia, y en ella
fue perpetuo retraído.
Esto fue en su mocedad,
que después fue Dios servido
que murió como un Apóstol,
mas sin dejar el oficio.
Prosigue la Introducción
Después de éste, un Portugués,
preciado de navegante,
como era ya hombre a la mar,
40 quiso a los mares echarse.
Y mirando en alta mar
de Pedro la hermosa Nave,
por ayudarla con soplos
echó sus coplas al aire.
Coplas
Timoneyro, que governas
la Nave do el Evangelio,
e los tesouros da Igrexa
van a tua maun sugeitos:
mide a equinoccial os grados
50 e de o Sol o apartamento,
pois en todo o mundo tein
de servir tuo deroteiro.
Ollái, que por muita altura
perdiste o conocimento,
e se escondió no Orizonte
o Norte de tu governo.
Cristo es tua Estrella polar,
e se a su luz atendendo
se naon inclina tu aguja,
60 va perdido o regimento.
Navegasáon mais segura
podes tener en ti mesmo,
pois dan tuos ollos dos mares
e tus suspiros dan vento.
Los tesouros de la gracia
pasar en tua Nave veo,
desde las Indias de o mundo
a la Lisboa do Ceo.
Estribillo
¡A la proa, a la proa, a la proa, Timoneyro,
70 que face o mar tranquilo e sopra o vento,
e faz el porto salva, todos dicendo:
Buen viage, buen vïage, marineyros,
que a mar se faz la Nave de San Pedro!
Prosigue la Introducción
Temblando, después, del Gallo,
cantó un Sacristán cobarde,
que un gallina no fue mucho
que con el Gallo cantase.
Mezcló Romance y Latín,
por campar, a lo estudiante,
80 en el mal Latín lo gallo,
lo gallina en buen Romance.
Coplas
Válgame el Sancta Sanctorum,
porque mi temor corrija;
válgame todo Nebrija,
con el Thesaurus Verborum:
éste sí es Gallo gallorum,
que ahora cantar oí:
—¡Qui-qui-riquí!
Yo soy todo un alfiñiqui;
90 pues, Cielos, ¿qué es lo que medro
con Gallo que espantó a Pedro?
Metuo, timeo malum mihi.
¿Sólo por un tiqui-miqui
me tengo que estar aquí?
—¡Qui-qui-riquí!
Bien es que el riesgo repare,
pues no me anima el amar,
que Pedro supo juntar
el flevit con el amare;
100 pero si a mí me matare,
nullus plorabit por mí.
—¡Qui-qui-riquí!
Ignotus Gallus has sido,
y mal el temor resiste;
porque nunca visto fuiste,
pues no eres nunca oído;
Gallo tan desconocido,
sin duda, que es quis vel qui.
—¡Qui-qui-riquí!
110 Pienso, con el sobresalto,
Gallo, que ya me galleas,
¡Oh quién fuera ahora Eneas,
por ser sic orsus ab alto!
¿Por qué me das tal asalto?
¡Responde mihi vel mi!
—¡Qui-qui-riquí!
Luego que Petrus negavit,
este Gallo con su treta
le empezó a dar cantaleta:
120 continuo Gallus cantavit.
Si sic a Pedro, qui amavit,
le fue, ¿qué será de mí?
—¡Qui-qui-riquí!
Éstos fueron los Maitines,
sin ponerles ni quitarles;
si no tuvieron elogios,
no carecieron de Laudes.

Handel La resurrezione

Imagen de previsualización de YouTube

LA RESURREZIONE, oratorio in 2 parts (HWV 47) 1st per. Apr 8, 1708, at Rome Libretto by Carlo Sigismondo Capece (1652-1728), court poet to Queen Maria Casimira of Poland, who was living in exile in Rome. PART ONE – 0:03 I. Sonata (Overture) II. Aria: Disserratevi, o porte d’Averno [Angelo] III. Rec: Qual’insolita lace IV. Aria: Caddi è ver, ma nel cader [Lucifero] V. Rec: Ma che veggio VI. Aria: D’amor fu consiglio [Angelo] VII. Rec: E ben, questo tuo Nume VIII. Aria: O voi, dell’Erebo [Lucifero] IX. Rec: Notte, notte funesta X. Aria: Ferma l’ali [Maddalena] XI. Rec: Concedi, o Maddalena XII. Arioso: Piangete, si piangete [Cleofe] XIII. Rec: Ahi, dolce mio Signore XIV. Duetto: Dolci chiodi – Cara effigie addolorata [Maddalena, Cleofe] XV. Rec: O Cleofe, o Maddalena XVI. Aria: Quando a parto dell’affetto [San Giovanni] XVII. Rec: Ma dinne, e sarà vero XVIII. Aria: Naufragando va per l’onde [Cleofe] XIX. Rec: Itene pure, o fide XX. Aria: Così la tortorella [San Giovanni] XXI. Rec: Se Maria dunque spera XXII. Aria: Ho un non so che nel cor [Maddalena] XXIII. Rec: Uscite pure, uscite XXIV. Coro: Il Nume vincitor PART TWO – 1:01:01 XXV. Introduzione XXVI. Rec: Di quai nuovi portenti XXVII. Aria: Ecco il sol [San Giovanni] XXVIII. Rec: Ma ove Maria dimora XXIX. Aria: Risorga il mondo [Angelo] XXX. Rec: Di rabbia indarno freme XXXI. Aria: Per celare il nuovo scorno [Lucifero] XXXII. Rec: O come cieco – Duetto: Impedirlo saprò- Duro, duro e il cimento [Lucifero, Angelo] XXXIII. Rec: Amica, troppo tardo XXXIV. Aria: Per me già di morire [Maddalena] XXXV. Rec: Ahi, abborrito nome XXXVI. Aria: Vedo il Ciel che piu sereno [Cleofe] XXXVII. Rec: Cleofe, siam giunte al luogo XXXVIII. Rec: Sì, sì cerchiamo pure XXXIX. Aria: Augelletti, ruscelletti [Cleofe] XL. Rec: Dove sì frettolosi XLI. Aria: Caro Figlio [San Giovanni] XLII. Rec: Cleofe, Giovanni, udite XLIII. Aria: Se impassible, immortale [Maddalena] XLIV. Rec: Sì, sì col redentore XLV. Coro: Diasi lode in Cielo Performed by Collegium Cartusianum dir. Peter Neumann

PARTE PRIMA Sonata

Scena Prima

Aria

ANGELO
Disserratevi, o porte d’Averno,
e al bel lumed’un Numech’è eterno
tutto in lampi si sciolgal’orror!
Cedete, orride porte,
cedete al Rè di Gloria,
che della sua vittoria
voi siete il primo onor!

Recitativo Accompagnato

LUCIFERO
Qual’insolita luce
squarcia le bende alla tartarea notte?
Qual’eco non piùudita
con armonia gradita
fa intornorisonar le Stigiegrotte?
Se son del mio valore
gliapplausi, giustisono!
Oggi, che vincitore,
cittadinid’Abisso, a voiritorno;
e già mi vendicai con fiero sdegno
chi perder già mi fe’ de’ Cieliil Regno!

Aria

Caddi, e ver, manelcadere
non perdeiforzanéardire.
Per scacciarmedelleSfere
se piùforteallor fu Dio,
orfatt’uomo, al furor mio
per ceduto ha con morire.

Recitativo Accompagnato

LUCIFERO
Ma cheveggio?
Di spirti a me nemici,
como un sìfoltostuolo,
per quest’ aureannegriti,
da’ mieirespiri, osa portare ilvolo?

ANGELO
De’ tenebrosichiostri,
tacete, orridimostri!
Dileguatevi, o larve! ombre, sparite!,
e dell’eterno Re le leggiudite.

Recitativo

LUCIFERO
Chi sei? Chi è questo re,
che doveioregno a penetrar s’avanza?

ANGELO
È Re di Gloria, è Re possente e forte,
cui resister non può la tua possanza.

LUCIFERO
Se parli di chipenso,
puroggi a mortespinto,
negar non puòch’ilmiopoterl’havinto.

ANGELO
Come ciecot’inganni, e non t’avvedi
che se morìchi èdella vita autore,
non fu per opratua, ma sol d’amore.

Aria

D’amor fu consiglio
che al Padre nelFiglio
l’offesapagò,
per rendere all’uomo
la vita ch’un pomo
gustatoinvolò.

Recitativo

LUCIFERO
E ben, questo tuoNume,
dell’uomo innamorato,
e che per lui svenato
oggi volle morir, che più presume?
L’omaggio a me dovuto,
se a rendermi qua giù muove le piante,
venga. Ma se pretende…

ANGELO
Taci, che or lo vedrai,
mostro arrogante!
Vedrai come delusa
da Lui fugge la Morte;
vedrai come confusa
lo rimira la Colpa;
vedrai come aterrita
si nasconde la Pena;
vedrai como tu stesso
tremerai genuflesso
al suo gran Nome.

LUCIFERO
Io tremante! iosìvile!
e quando? e come?
Sconvolgerò gl’Abissi,
dalsuo centro commossa
dissiperò la Terra,
all’ariacoirespiri,
al fuococoisospiri,
con glianeliti al Ciel muoverò guerra!

Aria

O voi, dell’Erebo
potenze orribili,
su, meco armatevi
d’ira e valor!
E dell’Eumenidi
gliangui terribili,
con fieri sibili,
ai Cieli mostrino
ch’hanno i suo ifulmini
gli Abissiancor!

Scena Seconda

Recitativo Accompagnato

MADDALENA
Notte, notte funesta,
che del divino Sole
con tenebre di duol piangil’occaso,
lascia, lascia che pian gaanch’io,
e con tirano sopor,
al giusto dolor mio,
deh, non turbar l’affanno!

Aria

Fermal’ali, e sui mieilumi
non volar, o sonno ingrato!
Se presumi, se presumi
asciugarme il mesto pianto,
lascia pria che piangan
quanto sangue ha sparso in fiumi
il mio Dio, per me svenato.

Recitativo

CLEOFE
Concedi, o Maddalena,
qualche tregua al martire,
che un continuo laguire
può con la tua vita anche scemar la pena;
e per un Dio ch’èmorto
così, giusto è ’ldolore
che non convien di renderlo più corto.

MADDALENA
Cleofe, in vano al riposo
tu mi consigli,ed al mio core amante,
sarebbe più penoso ogni momento
chepotesse restar senza tormento.

CLEOFE
Se il tuo giusto cordoglio
sol di pene ha desio,
trattenerlo non voglio,
ma solo unire al tuol’affanno mio.

Aria

Piangete, sì, piangete,
dolentimie pupille,
e con amare stille,
al mortomio Signor
tributo di dolor
mesterendete!
Piangete, sì piangete,
che mentr’Eglispargea
tutto il suo sangue in Croce,
morendo sol dicea
di pianto: ho sete.
Piangete, sì, piangete.

Recitativo

MADDALENA
Ahi, dolce mio Signore,
le tue venegià vuote
chiedan di poco umore
momenta neo ristoro,
e il barbaro Israele
bevanda sol di fiele
ti porse:
io lo rammento e pur non moro?

CLEOFE
Ahi, popolo crudele, popolo ingrato!
chi per te giàdisciolse
duri macigni in liquidi torrenti
di purissimiar genti,
poche stille ti chiede;
tu glidai mercede
un sì amaro liquore;
e in rammentarlo non si spezzail core?

MADDALENA
O crude rimembranze!

CLEOFE
O funeste memorie!…

MADDALENA
… tormenta temipur!…

CLEOFE
… sì, sì, seguite…
ad accrescermi i lduol…

MADDALENA
… che nel tormento…

CLEOFE
… che nell’angosciaria…

MADDALENA
… io godo ancor…

CLEOFE
… sollievo ancora io sento.

MADDALENA
Se col pensiero afflitto
vòlu singando almeno
il mio desire, e parmia vernel seno
qual che martir del mio Gesù trafitto.

CLEOFE
Se nell’afflitta mente
hoilmio Gesù presente,
e benché esangue e dimpiagato, parmi
che basti il volto suo per consolarmi.

Aria

MADDALENA
Dolci chiodi, amate spine,
da quel piedi e da quel crine
deh, passatenel mio sen.

CLEOFE
Cara effigie addolorata,
benché pallida e piagata,
seimia vita, seimioben.

MADDALENA
Dolci chiodi, amate spine!

CLEOFE
Cara effigie addolorata!

MADDALENA, CLEOFE
Cara effigie addolorata,
benché pallida e piagata,
seimia vita, seimio ben.

Scena Terza

Recitativo

SAN GIOVANNI
O Cleofe, o Maddalena,
del mioDivin Maestro amanti amate,
o quant’ invidio, quanto,
quelle che ora versate
stille di puro amor, più che de pianto;
spero presto vederle
per coronare ilmio Signor risorto,
da rugiade di duol cangiarsi in perle.

MADDALENA
Giovanni, tu che fosti
del mio Gesù discepolo diletto,
e degl’arcani suoi
segretario fedel, solo tu puoi
di spemepiù tranquilla
ravvivar nel mio senqualche scintilla.

SAN GIOVANNI
Già la seconda notte
da ch’Eglie stinto giacque,
col carrosuo di tenebroso gelo
tutta varcò la sommità del Cielo,
e del Gange su l’acque
attende già la risvegliata aurora
del nuovoSoleil lucido ritorno;
mail nostro Sole ancora
a noi tornar promise il terzo giorno.
Consoli dunque il vostro cor che geme
una sì bella e sìvicinas peme.

Aria

Quando è parto dell’affetto
il dolore in nobil petto,
non estingue la costanza.
Quando è figlia della Fede
mai non cede
al timore la speranza.

Recitativo

CLEOFE
Madinne, e sarà vero
che risorga Gesù?

SAN GIOVANNI
S’Eglil’ha detto,
chimai di menzognero
osseràd’arguir labbro divino?

MADDALENA
Su, dunque andiamo, e priach’il mattutino
raggio dell’orizzonte il lemboindori,
andiam non osservate al sacro avello,
che almen potremo in quello,
con balsami e dodori,
unger la fredda esanimatas alma
di chi fu già per noi la Vita e l’Alma.

CLEOFE
Pronta a seguirti io sono;
ma speranza meglior mi rende ardita,
e di Giovanni ai detti
spero viva trovar la nostra Vita.

Aria

Naufragando va per l’onde,
debo llegno, e si confonde
nel periglio anche il nochier.
Ma se vede poi le sponde,
lo conforta nuova speme,
e del vento più non teme
né del mar l’impetofier.

Recitativo

SAN GIOVANNI
Itene pure, o fide
amiche donne, al destinato loco,
ch’iviforse potrete
del vostro bel desio trovar le mete,
mentr’io torno a colei che già per Madre
mi diènell’ultim’ore
del suo penoso agone il mio Signore.

MADDALENA
A lei ben opportuno
il tuo soccorso fia,
che in così duro scempio
qualsia la pena so per la mia.

SAN GIOVANNI
Ben d’ogn’altro più grande
fuil dolor di tal Madre
di tal Figlio alla Morte;
mad’ogn’altro più forte
ebbe in soffrirlo in petto; edor constante
e ferma più d’ogn’altra ha la speranza
di vederlo risorto, e se l’ottiene
la gioia allor compenserà le pene.

Aria

Così la tortorella
talor piange e silagna,
perché la sua compagna
vede, ch’augel feroce
dal nido glirubò.
Ma poi libera e bella
se ritornar la sente,
compensa in lieta voce
quel gemito dolente
che mesta già formò.

Recitativo

MADDALENA
Se Maria dunque spera,
e spera ancor Giovanni,
anch’io dar voglio con sì giusta speme
qualche tregua a gli affanni;
ma pure chi ben ama sempre teme,
e nell’amante mio misero core,
benché speranza regni,
bandir non può il timore.
Orde glio posti affetti,
a chi debba dar fede
vedrò volgendo il piede
all’adorato speco,
tomba del mio Gesù; vada Giovanni
a consolar Maria; Cleofesia meco.

Aria

Ho un non so chen el cor
che in vece di dolor,
gioia mi chiede.
Mail core, uso a temer
le voci del piacer,
o non intende ancor,
o inganno di pensier
forse le crede.

Scena Quarta

Recitativo

ANGELO
Uscite, pure, uscite
dall’oscura prigione,
ove sì lunga ed orrida stagione
questo giorno attendeste, anime belle!
Uscite, pur, e uscite
a vagheggiare, a posseder le stelle!
Di quel Signor che ha vinto
per voi la Morte e ‘lcontumace Averno,
il trionfo seguite.
E poi primi venite,
o primi padri delle umane genti,
nés’odan più lamenti
del vostro antico errore,
orch’ebbe in sorte un tanto Redentore.
Seguano gl’altripoi,
e per l’orme di luce
che del divino Duce
il glorioso piè stampa nell’ombre,
da questo centro squallido e profondo
sorgan con Lui sovra l’aperto Mondo.
Ma con eco festivo,
replichi prima il lor devoto labbro:

CORO

ANGELO
Il Nume vincitor
trionfi, regni e viva!

ANGELI
Il Nume vincitor,
trionfi, regni e viva,
un Dio vincitor!

ANGELO
Viva e trionfi quel Dio così grande
che i Cieli spande,
che al Sol da splendor.

ANGELI
Viva e trionfi quel Dio così grande
che i Cieli spande,
che al Sol da splendor.
Per cui Cocito
geme aterrito
da cui fu vinta la Morte ancor.
Viva e trionfi quel Dio così grande
che i Cieli spande,
che al Sol da splendor.

ANGELO
Il Nume vincitor
trionfi, regni e viva!

ANGELI
Il Nume vincitor,
trionfi, regni e viva,
un Dio vincitor!

PRIMERA PARTE  Sonata

Primera Escena

Aria

ÁNGEL
¡Abríos, oh puertas del Averno,
y que hermosa luz del Dios eterno,
con relámpagos, disipe el horror!
¡Ceded, horribles puertas,
ceded al Rey de la Gloria,
pues de su victoria
sois su principal honor!

Recitativo Acompañado 

LUCIFER
¿Qué inusitada luz
rasga las vendas de la infernal noche?
¿Qué eco jamás escuchado,
de grácil armonía,
resuena en la gruta Estigia?
¡Si a mi valor se deben los aplausos,
justos son!
¡Hoy, victorioso,
habitantes del Abismo, a vosotros vuelvo;
pues con furia me vengué
de quien me hizo perder el Reino del Cielo.

Aria

Caí, es cierto, pero al caer
no perdí fuerza ni valor.
Y si más fuerte fue Dios
al arrojarme del Cielo,
cede ahora a mi furor
el hombre con perecer.

Recitativo Acompañado

LUCIFER
¿Qué veo?
¿Una espesa turba de espíritus adversos,
sobre estas ennegrecidas brisas
a causa de mi aliento,
osa levantar el vuelo?

ÁNGEL
¡De los antros tenebrosos callad,
horribles monstruos!
¡Disipaos, oh sombras! ¡Alejaos, espectros!
Y del eterno Rey escuchad los decretos.

Recitativo

LUCIFER
¿Quién eres? ¿Y quién es ese rey
que se atreve a penetrar donde yo reino ?

ÁNGEL
Es de la Gloria el Rey, Rey poderoso y fuerte,
al cual no puede resistir tu poder.

LUCIFER
Si hablas de aquel que pienso,
hoy mismo a la muerte es conducido.
No puedes negar que mi poder le ha vencido.

ÁNGEL
Como un ciego te engañas, y no ves que
si murió quien es de la vida el creador,
no fue por obra tuya, sino sólo del amor.

Aria

Del amor fue el arbitrio
que al Padre, en su Hijo,
el pecado se pagase,
devolviendo así al hombre la vida
que una manzana mordida
le robase.

Recitativo

LUCIFER
Y bien, ¿es tu Dios ése,
que del hombre enamorado,
y por su mano desangrado,
hoy se propone morir? ¿Qué pretende?
Si la pleitesía que me debe
hace que hasta mí se adelante,
venga pues, pero si quiere…

ÁNGEL
¡Calla y verás,
monstruo arrogante!
Verás, burlada en su huida,
a la Muerte de Él retirarse;
habrás de ver confundida
cómo la Culpa le observa;
y verás cómo se aterra
y de Él se esconde la Pena;
y temblando también verás
cómo te has de arrodillar
ante su gran Nombre.

LUCIFER
¿Temblar yo? ¿Doblegarme?
¿Cuándo? ¿Dónde?
Removeré los infernales antros
y desplazaré el eje terrestre
disipando de la Tierra
el aire respirando
y el fuego suspirando.
¡Y con mi ambición al Cielo llevaré la guerra!

Aria

¡Del Erebo, oh vosotras,
potencias horribles,
vamos, armaos conmigo
de ira y valentía!
¡Y las serpientes terribles
de las Euménides,
con fieros silbidos,
al Cielo muestren
los rayos que las profundidades emanan!

Segunda Escena

Recitativo Acompañado

MARÍA MAGDALENA
Noche, funesta noche,
tú, que del divino Sol
su ocaso lloras con sombras de dolor,
deja, deja que yo también llore,
y con tirano sopor,
de este justo tormento,
¡no impidas, por favor, el sufrimiento!

Aria

¡Sobre mis ojos tus alas no despliegues,
oh sueño ingrato, ni vueles!
Si acaso pretendes conmigo
enjugar el triste llanto,
deja que antes llore tanto
como ríos de sangre ha vertido
mi Dios, por mi culpa desangrado.

Recitativo

MARÍA DE CLEOFÁS
Concédele, ¡oh Magdalena!
tregua a tu padecer,
pues de tanto languidecer,
con tu vida, incluso, puede acabar la pena;
que por un Dios que así murió
justo es sentir un dolor
que no nos conviene acortar.

MARÍA MAGDALENA
María, en vano a descansar me invitas,
pues para mi amante corazón,
más penoso sería cualquier momento
en que pudiese yo olvidar mi sufrimiento.

MARÍA DE CLEOFÁS
Si tu justo penar
sólo de sufrir provoca el deseo,
yo distraerlo no quiero,
sino unirme a tu pesar.

Aria

¡Llorad, sí, llorad,
ojos míos y doleos,
que con amargas lágrimas,
a mi Señor ya difunto,
rindiendo sentido tributo,
tristes habréis de tornar!
¡Llorad, sí, llorad,
pues mientras Él vertía
toda su sangre en la Cruz,
muriendo solo decía llorando:
tengo sed.
¡Llorad, sí, llorad!

Recitativo

MARÍA MAGDALENA
¡Ay, mi dulce Señor,
que, con tus venas ya vacías,
por calmarte pedías
tan sólo un poco de agua!
Pero el bárbaro Israel
sólo por bebida,
hiel te diera:
¿Y que yo al recordarlo no muera?

MARÍA DE CLEOFÁS
¡Ay, pueblo cruel, pueblo ingrato!
Él, que por ti licuó
en torrentes de plata pura
las rocas más duras,
pocas lágrimas te pidió;
y tú se lo pagaste
con tan amargo licor.
Y al recordarlo, ¿no se te abre el corazón?

MARÍA MAGDALENA
¡Oh, crueles pensamientos!

MARÍA DE CLEOFÁS
¡Oh, funestos recuerdos!

MARÍA MAGDALENA
… a atormentarme acudid!

MARÍA DE CLEOFÁS
… sí, sí, persistid
y acrecentad mi sufrimiento.

MARÍA MAGDALENA
… pues con este tormento…

MARÍA DE CLEOFÁS
… pues en este angustioso trance…

MARÍA MAGDALENA
… todavía encuentro gozo…

MARÍA DE CLEOFÁS
… consuelo todavía siento.

MARÍA MAGDALENA
Si con el pensamiento afligido
puedo alentar al menos mi deseo,
pareciera que mi pecho sintiera,
de mi lacerado Jesús, el martirio.

MARÍA DE CLEOFÁS
Si en mi afligida mente
tengo a mi Jesús presente,
aunque torturado y exangüe,
me basta pensar en su rostro para consolarme

Aria

MARÍA MAGDALENA
Dulces clavos, amadas espinas,
de aquellos pies y esos cabellos,
dejad mi pecho traspasado.

MARÍA DE CLEOFÁS
Querida imagen dolorida,
aunque pálida y herida,
eres mi vida, eres mi bien.

MARÍA MAGDALENA
¡Dulces clavos, amadas espinas!

MARÍA DE CLEOFÁS
¡Querida imagen dolorida!

MAGDALENA, MARÍA DE CLEOFÁS
Querida imagen dolorida,
aunque pálida y herida,
eres mi vida, eres mi bien.

Tercera Escena

Recitativo

SAN JUAN
¡Oh, María de Cleofás! ¡Oh, Magdalena!
De mi divino Maestro amadas amantes,
¡Oh, cuánto envidio, cuánto,
las lágrimas que derramáis,
más de puro amor que de llanto!
Pronto podré verle
y coronar a mi Señor resucitado
con su doloroso sudor en perlas transformado.

MARÍA MAGDALENA
Juan, tú que fuiste
de mi Jesús discípulo querido,
y de sus secretos confidente fiel,
tan solo tú podrías
reavivar en mi pecho
una brizna de dulce esperanza.

SAN JUAN
Esta es ya la segunda noche
desde que Él, extinto, yace.
Ya la aurora, en su carro de tenebroso hielo,
surcó la inmensidad del Cielo,
y sobre las aguas del Ganges
espera, ya despierta,
del nuevo Sol la luminosa vuelta.
Pero nuestro Sol, al tercer día,
a nosotros prometió que volvería.
Consuele, pues, vuestra alma quejosa
esta nueva esperanza, tan hermosa.

Aria

Cuando parte del afecto
el dolor en noble pecho,
nunca extingue la constancia.
Cuando es hija de la Fe,
jamás habrá de ceder al temor
nuestra esperanza.

Recitativo

MARÍA DE CLEOFÁS
Pero dinos, ¿será verdad
que Jesús resucitará?

SAN JUAN
Si Él lo ha dicho,
¿quién tachará de mentirosa
su divina boca?

MARÍA MAGDALENA
¡Vayamos, pues, antes que el matutino
rayo la línea del horizonte alumbre!
¡Vayamos sin ser vistas al sagrado sepulcro
y al menos allí podremos,
con perfumes y ungüentos,
ungir los fríos y exánimes despojos
de quien vida y alma fue para nosotros!

MARÍA DE CLEOFÁS
Preparada a seguirte estoy;
pues decidida me ha vuelto el esperar,
por las palabras de Juan,
encontrar aún con vida nuestra Vida.

Aria

MARÍA DE CLEOFÁS
Navegando a la deriva la frágil barca va,
y en su miedo al peligro, atúrdese el barquero.
Pero al divisar la orilla,
de nuevo la esperanza siente,
y ni del viento ni del mar
ya no teme su ímpetu fiero.

Recitativo

SAN JUAN
Marchad, pues, ¡oh, fieles mujeres amigas!
al señalado lugar,
pues allí quizás podréis
de vuestro hermoso deseo la meta hallar.
Mientras, yo he de volver con aquella que,
por Madre, en la postrera hora
de su penosa agonía, mi Señor me diera.

MARÍA MAGDALENA
Que tu socorro a ella
oportunamente alcance,
pues en tan amargo trance
bien sé por mí cuán dura es la pena.

SAN JUAN
Más grande que cualquier otro
fue el dolor de aquella Madre
viendo de aquel Hijo la muerte;
pero aún le resultó más fuerte
sufrirlo en su corazón; y aún así constante,
mantiene la firme esperanza
de verlo resucitado; y si a tal punto llegara
entonces la alegría sus penas compensara.

Aria

Así la tórtola
amarga llora y se queja,
viendo que a su pareja
otra ave rapaz
en el nido raptó.
Pero si libre y hermosa,
después retornar la viera,
cambiaría en alegre canto
aquel doloroso llanto
que con tristeza exhaló.

Recitativo

MARÍA MAGDALENA
Si María, por tanto, espera
y también espera Juan,
también yo dar quisiera, con esta justa esperanza,
alguna tregua a mi afán;
pero siempre ha de temer quien bien ama,
y en mi triste y amante corazón,
aunque la esperanza reine,
ahogar no puedo el temor.
¿A cuál de estos contrarios sentimientos
me deba yo confiar?
Lo podré averiguar yendo a la adorada gruta,
tumba de mi Jesús.
¡Vaya, pues, Juan a consolar a María
y quede conmigo la de Cleofás!

Aria

Hay algo en mi corazón
que en lugar de dolor
me impulsa a sentir contento.
Pero mi corazón,
acostumbrado a temer las llamadas del placer,
o todavía no las oye,
o todavía las cree
engaño del pensamiento.

Cuarta Escena

Recitativo

ÁNGEL
¡Salid, vamos, salid
de esta oscura prisión,
donde tan larga y horrible espera
hasta este día sufristeis, oh almas bellas!
¡Salid, vamos, salid
a pasear y dominar las estrellas!
Tras aquel Señor que ha vencido
por vosotros a la Muerte y al Averno rebelde,
en su triunfo, seguid.
Sed vosotros los primeros,
¡oh, padres primigenios del humano género!
y no se oigan más lamentos
por vuestro antiguo pecado,
pues ahora un Redentor os ha sido dado.
Que os sigan después los otros
por la luminosa vía que el divino Guía
va abriendo en las tinieblas
con su pie glorioso.
Y desde este lugar sórdido y profundo,
vuelvan con Él de nuevo al Mundo.
Pero antes, con eco festivo,
repitan sus labios devotos:

CORO

ÁNGEL
¡Que el Dios vencedor
triunfe, reine y viva!

ÁNGELES
¡Que el Dios vencedor
triunfe, reine y viva,
el Dios vencedor!

ÁNGEL
Viva y triunfe este Dios tan grande
que a todos el Cielo abre,
y al Sol confiere su esplendor.

ÁNGELES
Viva y triunfe este Dios tan grande
que a todos el Cielo abre,
y al Sol confiere su esplendor.
Por Él,
el Cocito se lamenta aterrado,
pues en sus orillas la Muerte ha aniquilado.
Viva y triunfe este Dios tan grande
que a todos el Cielo abre
y al Sol confiere su esplendor.

ÁNGEL
¡Que el Dios vencedor
triunfe, reine y viva!

ÁNGELES
¡Que el Dios vencedor
triunfe, reine y viva,
el Dios vencedor!

Digitalizado y traducido por:
Francisco Such Ronda 2018

fuente: karol.es

handel belshazzar

Imagen de previsualización de YouTube

 RESUMEN

ACT ONE1. Overture

Scene 1

(The Palace in Babylon)

2. Accompagnato

NITOCRIS
Vain, fluctuating state
of human empire!
First, small and weak,
it scarcely rears its head,
scarce stretching out
its helpless infant arms,
implores protection
of its neighbour states,
who nurse it to their hurt.
Anon, it strives
for power and wealth,
and spurns at opposition.
Arrived to full maturity,
it grasps at all
within its reach,
overleaps all bounds,
robs, ravages and wastes
the frighted world.
At length, grown old
and swelled to bulk enormous,
the monster
in its proper bowels feeds
pride, luxury,
corruption, perfidy,
contention, fell diseases of a state,
that prey upon her vitals.
Of her weakness
Some other rising power
advantage takes,
(Unequal match!)
plies with repeated strokes
Her infirm aged trunk:
she nods, she totters,
she falls,
alas, never to rise again!
The victor state,
upon her ruins raised,
runs the same shadowy round
of fancied greatness,
meets the same certain end.

3. Air

Thou, God most high, and Thou alone,
unchanged for ever dost remain:
Through boundless space
extends thy throne,
through all eternity thy reign.
As nothing in thy sight
The reptile man appears,
Howe’er imagined great;
Who can impair thy might?
In heaven or earth,
who dares dispute thy power?
Thy will is fate.
Thou, God most high, and Thou alone,
unchanged for ever dost remain:
Through boundless space
extends thy throne,
through all eternity thyreign.

4. Recitative

The fate of Babylon
I fear, is nigh.
I have sought to avert it;
small my skill,
had not the Hebrew prophet
with his counsel
supported my weak steps.
See, where he comes:
wisdom and goodness
in his front serene
conspicuous sit enthroned.

(Enter Daniel)

Oh, much beloved
of God and man!
Say, is there aught can save
this sinking state?

DANIEL
Great Queen, ‘tis not for man
to pry into the counsels of omniscience.
But you have done
your duty, I mine.
No more remains but to submit to what
God, only wise and just, ordains.

5. Air

Lament not thus, O Queen, in vain!
Virtue’s part is to resign
all things to the will divine,
nor of its just decrees complain.
The sins of Babylon urge on her fate;
but virtue still this comfort gives,
on earth she finds a safe retreat,
or blessed in Heav’n
for ever lives.

Scene 2

(The camp of Cyrus before Babylon. A view of the city, with
the River Euphrates running through it. Cyrus, Gobrias,
Medes and Persians)

6. BABYLONIANS
(upon the walls, deriding Cyrus, as engaged
in an impractible undertaking)
Behold, by Persia’s hero made
in ample form, the strong blockade!
How broad the ditch,
how deep it falls!
What lofty towers o’erlook the walls!
Hark, Cyrus!
Twenty times the sun round
the great year his course shall run:
If there so long thy army stay,
not yet to dogs and birds a prey,
no succour from without arrive,
within remain no means to live,
we then may think it time to treat,
and Babylon capitulate.
A tedious time!
To make it short,
thy wise attempt will find us sport.

7. Recitative

GOBRIAS
Well may they laugh,
from meagre famine safe,
in plenteous stores
for more than twenty years;
from all assault secure
in gates of brass,
and walls stupendous;
in Euphrates’ depth
yet more secure.

CYRUS
‘Tis that security
shall aid me to their ruin.
I tell thee, Gobrias,
I will revenge thy wrongs upon the head
of this inhuman king.

8. Accompagnato

GOBRIAS
Oh, memory!
Still bitter to my soul!
Methinks I see my son,
the best, the loveliest of mankind,
whose filial love and duty
above all sons
made me above all other fathers happy,
I see him breathless
at the tyrant’s feet,
the victim of his envy.

9. Air

Oppressed with never-ceasing grief,
I drag a painful, weary life;
of all that made
life sweet bereft,
no hope, but in revenge, is left.

10. Air

CYRUS
Dry those unavailing tears,
haste your just revenge to speed;
I’ll disperse your gloomy fears,
dawning hope shall soon succeed.

11. Recitative

Be comforted:
safe though the tyrant seem
within those walls,
I have a stratagem,
inspired by Heav’n
(dreams oft descend from Heav’n)
shall baffle all his strength;
so strong my mind
the impression bears,
I cannot think it less.

12. Accompagnato

Methought, as on the bank
of deep Euphrates I stood,
revolving in my anxious mind
our arduous enterprise,
a voice divine,
in thunder uttered,
to the bottom seemed
to pierce the river’s depth.
The lofty towers of yon proud city
trembling bowed their heads,
a they would kiss the ground.
«Thou deep,» it said, “be dry».
No more; but instant at the word,
the stream forsook its bank,
and in a moment left bare
his oozy bed.
Amazed I stood:
Horror, till then unknown,
uprais’d my hair,
and froze my falt’ring tongue.
The voice renew’d:
«Cyrus, go on, and conquer:
‘tis I that rais’d thee,
I will direct thy way.
Build thou my city,
and without ransom
set my captives free.»

13. Recitative

CYRUS
Now tell me, Gobrias,
does not this Euphrates
flow through the midst of Babylon?

GOBRIAS
It does.

CYRUS
And I have heard you say,
that on the west a monstrous lake,
on every side extended,
four hundred furlongs,
while the banks were made,
received the exhausted river?

GOBRIAS
‘Tis most true.

CYRUS
Might we not then
by the same means now
drain Euphrates dry,
and through its channel
march into the city?

GOBRIAS
Suppose this done:
yet still the brazen gates,
which from the city to the river lead,
will bar our passage,
always shut by night,
when we must make the attempt.
Could we suppose
those gates unshut,
we might indeed ascend
with ease into the city.

CYRUS
Said you not
This is the feast to Sesach consecrate?
And that the Babylonians spend the night
in drunken revels, and in loose disorder?

GOBRIAS
They do; and ‘tis religion to be drunk
on this occasion.

14. Air

Behold the monstrous human beast
wallowing in excessive feast!
No more his Maker’s image found:
but, self-degraded to a swine,
he fixes grov’ling on the ground
his portion of the breath Divine.
Behold the monstrous human beast
wallowing in excessive feast!

15. Recitative

CYRUS
Can you then think it strange,
if drown’d in wine,
and from above infatuate,
they neglect the means of their own safety?

16. Air

Great God, who, yet but darkly known,
thus far hast deigned my arms to bring;
support me still, while I pull down
Assyria’s proud, injurious king.
So shall this hand thy altars raise,
this tongue for ever sing thy praise;
and all thy will, when clearly shown,
by thy glad servant shall be done.

17. Recitative

My friends, be confident,
and boldly enter
upon this high exploit.
No little cause
we have to hope success;
since not unjustly we have attacked,
but being first attacked,
we have pursued the aggressor.
Add to this, that I proceed in nothing
with neglect of power divine:
whatever I undertake,
I still begin with God,
and gain His favour
with sacrifice and prayer.

18. Chorus
All empires upon God depend;
begun by his command,
at his command they end.
Look up to him in all your ways,
begin with prayer
and end with praise.

Scene 3

(Daniel’s house. Daniel, with the Prophecies 
of Isaiah and Jeremiah open before him. Other Jews)

19. Air

DANIEL
O sacred oracles of truth,
o living spring of purest joy!
By day be ever in my mouth,
and all my nightly thoughts employ.
Whoever withhold attention due,
neglect themselves, despising you.
O sacred oracles of truth,
o living spring of purest joy!
By day be ever in my mouth,
and all my nightly thoughts employ.

20. Accompagnato

Rejoice, my countrymen!
The time draws near,
the long-expected time herein foretold:
«Seek now the Lord your God
with all your heart,
and you shall surely find him.
He shall turn your
long captivity:
he shall gather you from all the nations
whither you are driven,
and to your native land
in peace restore you.»
For long ago,
Whole ages ere this Cyrus
yet was born or thought of,
great Jehovah, by His Prophet,
in words of comfort
to his captive people
foretold, and called by name
the wonderous man.

21. Air

«Thus saith the Lord to Cyrus, his anointed,
whose right hand I have holden,
to subdue nations before him:
I will go before thee, to loose
the strong-knit loins of mighty kings,
make straight the crooked places,
break in pieces the gates of solid brass,
and cut in sunder the bars of iron,
for my servant’s sake, Israel my chosen.
Though thou hast not known me,
I have surnamed thee:
I have girded thee:
that from the rising to the setting sun
the nations may confess,
I am the Lord, there is none else,
there is no God besides me.
Thou shalt perform my pleasure,
to Jerusalem saying, ‘Thou shalt be built’;
and to the Temple, ‘Thy razed foundation
shall again be laid’.»

22. CHORUS
Sing,
O ye Heavens,
for the Lord hath done it!
Earth, from thy centre shout!
Break forth, ye mountains,
into songs of joy,
o forest,
and each tree therein,
for the Lord hath done it!
Jehovah hath redeemed Jacob,
And glorified himself in Israel.
Hallelujah!
Amen, Hallelujah!

Scene 4

(The Palace. Belshazzard, Nitocris, Babylonians and Jews)

23. Air

BELSHAZZAR
Let festal joy triumphant reign,
Glad every heart,
in every face appear!
Free flow the wine,
nor flow in vain;
Far fly corroding care.
Each hand the chime melodious raise,
each voice exult in Sesach’s praise;
Let order vanish!
Liberty alone,
unbounded liberty
the night shall crown.
Let festal joy triumphant reign.
Free flow the wine,
nor flow in vain;
Far fly corroding care.

24. Recitative

For you my friends,
the nobles of my court,
I have prepar’d a feast magnificent,
worthy of you and me.
Let all my wives and concubines attend.
Our royal mother…

NITOCRIS
I must prevent thee, son.
Who can endure
the unbridled license of this festival,
Miscalled by the licentious, liberty?
Where nought prevails
but riotous excess,
The noisy idiot laugh,
the jest obscene,
the scurril taunt,
and drunken midnight brawl.
My soul starts back at such brutality,
Asserting reason’s empire.

25. Air

The leafy honours of the field,
before the furious driving wind,
in giddy dissipation fly.
To noise and folly forc’d to yield,
the fair ideas quit the mind,
and lost in wild confusion lie.
The leafy honours of the field,
before the furious driving wind,
in giddy dissipation fly.

26. Recitative

BELSHAZZAR
It is the custom, I may say, the law,
by long prescription fixed.

(looking round and spying the Jews)

These captive Jews!
What do they here?
They lower upon our joys,
and envy liberty they cannot taste.
Yet something
your perverse and wayward nation
shall to our mirth contribute.
Bring those vessels,
those costly vessels
my victorious grandsire
took from the Temple of Jerusalem,
and in the temple of Bel laid up,
but used them not:
‘tis fit they should be used.
And let their God,
whose power was found too weak
to save his people,
serve the conquerors
of him and them.
We’ll revel in his cups:
Their rich materials
and choice workmanship
shall well augment
the splendor of our feast.
And as we drink,
we’ll praise our country gods,
To whom we owe the prize.

NITOCRIS
Oh, sacrilege,
Unheard of profanation!

27. JEWS
Recall, O king, thy rash command!
Nor prostitute with impious hand
to uses vile the holy things
of great Jehovah, king of kings.
Thy grandsire trembled at his name,
and doomed to death who durst blaspheme;
For he, like us,
his power had tried,
confessed him just in all his ways,
confessed him able to abase
the sons of men
that walk in pride.

28. Recitative

NITOCRIS
They tell you true;
nor can you be to learn
Though ease and pleasure
have engrossed you all
things done in public view.
I’ll not repeat the seven-fold
heated furnace,
by that God whom you defy,
made to his faithful servants
a walk of recreation;
nor the king, in height of all his pride,
drove from his throne,
and from the first of men,
in thought a god,
reduced to brutal rank:
all this, and more,
thou knows’t as well as I,
and shoulds’t consider.

BELSHAZZAR
Away!
Is then my mother convert grown
to Jewish superstition?
Apostate queen!
These idle tales might well become
the dotage of palsied eld,
but not a queen like you,
in prime of life,
for wisdon far renown’d.
On to the feast!
I waste my time too long
in frivolous dispute,
time, due of right
to pleasure and the gods.

29. Duet

NITOCRIS
O dearer than my life,
forbear!
Profane not, o my son,
with impious rites Jehovah’s Name.
Remember what His arm has done,
The earth contains not half his fame:
Remember, and his vengeance fear!

BELSHAZZAR
O queen, this hateful theme forbear!
Join not against your son
with captive slaves,
your country’s foes.
Remember what our gods have done
To those who durst their power oppose.
Remember, and their vengeance fear.

NITOCRIS
Alas! Then must I see my son
headlong to sure destruction run?

BELSHAZZAR
Not to destruction but delight
I fly, and all once more invite
to reign with me this happy night.

NITOCRIS
O dearer than my life,
forbear!

(Exeunt severally)

30. Chorus of Jews
By slow degress the wrath of God
to its meridian height ascends;
There mercy long
the dreadful bolt suspends,
ere it offending man annoy;
Long patient for repentance waits,
reluctant to destroy.
At length the wretch, obdurate grown,
infatuate, makes the ruin all his own;
And every step he takes,
on his devoted head
precipitates the thunder down.

ACT TWO

Scene 1

(Without the city, the river almost empty. 
Cyrusand Chorus of Persians and Medes)

31. Chorus of Persians and Medes
See, from his post Euphrates flies,
The stream withdraws his guardian wave,
Fenceless the queen of city lies!

SEMI-CHORUS
Why, faithless river, dost thou leave
thy charge to hostile arms a prey,
expose the lives thou ought’st to save,
prepare the fierce invader’s way,
And, like false man,
thy trust betray?

SEMI-CHORUS
Euphrates hath his task fulfilled,
but to divine decree must yield.
While Babel
queen of cities reigned,
the flood her guardian was ordained;
Now to superior power gives place,
and but the doom of Heav’n obeys.

FULL CHORUS
Of things on earth,
proud man must own,
falsehood is found in man alone.

32. Recitative

CYRUS
You see, my friends,
a path into the city lies open.
Fearless let us enter,
Knowing that those
we are to cope with
are the same we have already conquered,
strengthened then
with aid of great and numerous allies,
wakeful and sober,
ranked in just array;
Now all asleep,
or drunk, at best disordered…
A helpless state!
Still worse, when they shall hear
We are within their walls.

33. Air

Amazed to find
the foe so near,
When sleep and wine
their senses drown,
all hearts shall faint,
and melt with fear,
all hands unnerved fall feebly down.
Useless the hero’s valour lies,
useless the counsel of the wise.
Amazed to find
the foe so near,
When sleep and wine
their senses drown,
all hearts shall faint,
and melt with fear,
all hands unnerved fall feebly down.

34. Chorus of Persians and Medes
To arms, to arms, no more delay!
God and Cyrus lead the way.

Scene 2

(A banquet-room, adorned with the images of the 
Babylonian gods. Belshazzar, his wives, concubines, 
and lords, drinking out of the Jewish temple-vessels, 
and singing the praises of their gods)

35. CHORUS OF BABYLONIANS
Ye tutelar gods of our empire,
look down,
and see what rich trophies
your victory crown.
Let our bounteous gifts,
which our gratitude raise,
wine, gold, merry notes,
pay our tributes of praise.
Ye tutelar gods of our empire,
look down,
and see what rich trophies
your victory crown.
Sesach, this night is chiefly thine,
kind donor of the sparkling wine!

36. Air

BELSHAZZAR
Let the deep bowl thy praise confess,
thy gifts the gracious giver bless!
Thy gifts, of all the gods bestow,
improve by use, and sweeter grow.
Another bowl!
‘Tis gen’rous wine,
Exalts the human to divine.

37. Accompagnato

BELSHAZZAR
Where is the God of Judah’s
boasted power?
Let him reclaim his lost magnificence,
assert his rights,
proved ours by long possession,
and vindicate his injured honour!

(As he is going to drink, a hand appears writing upon the 
wall over against him: he sees it, turns pale with fear, drops 
the bowl of wine, falls back in his seat, trembling from head 
to foot, and his knees knocking against each other)

BABYLONIANS
Help, help the king!
He faints,
he dies!
What envious demon blasts our joys,
and into sorrow turns?
Look up, O king!
Speak, cheer thy friends!
Say, why our mirth
thus sudden ends,
and the gay circle mourns?

BELSHAZZAR
Behold!
See there!

(Pointing to the hand upon the wall, which, while they gaze 
at it with astonishment, finishes the writing, and vanishes)

BABYLONIANS
Oh, dire portentous signt!
But see, ‘tis gone,
And leaves behind it types unknown,
Perhaps some stern decree of fate,
big with the ruin of our state!
What God,
or godlike man, can tell
the sense
of this mysterious spell?

38. Recitative

BELSHAZZAR
Call all my wise men,
sorcerers, chaldeans,
astrologers, magicians, soothsayers:
They can perhaps
unfold the mystic words,
Dispel our doubts,
and ease us of our fears.

39. Symphony

(Enter Wise Men of Babylon)

40. Recitative

BELSHAZZAR
Ye sages,
welcome always to your king,
most welcome now,
since needed most!
Oh, minister to my sick mind
the med’cine of your art.
Whoever shall read this writing
and interpret,
a splendid purple robe behind him flows,
A chain of gold his honoured neck shall grace,
And in the kingdom he shall rule the third.

WISE MEN
Alas, too hard a task the king imposes,
To read the characters we never learned!

41. CHORUS
Oh, misery!
Oh terror,
hopeless grief!
Nor God nor man affords relief!
Who can this mystery unveil,
When all our wise
diviners fail?

(Enter Nitocris)

42. Recitative

NITOCRIS
O king, live for ever!
Let not thy heart
its wonted courage lose,
nor let thy countenance
be changed with fear,
though all thy wise men fail thee,
in the kingdom there is a man,
among the Jewish captives,
in whom the Holy Spirit of God resides,
and in thy grandsire
Nebuchadnezzar’s day
wisdom, like that of God, was found in him,
by which he could interpret
mystic dreams,
explain hard sentences,
dissolve all doubts:
Daniel his native name, but by the king
named Belteshazzar.
Let him now be called,
He’ll read the writing, and interpret it.

(EnterDaniel)

BELSHAZZAR
Art thou that Daniel
of the Jewish captives?
I have heard of thee.
That thou canst find
interpretations deep,
and dissolve knotty doubts.
If thou canst read this writing, and explain,
a purple robe adorns thy body,
a gold chain thy neck,
and in the kingdom thou shalt rule the third.

43. Air

DANIEL
No, to thyself thy trifles be,
or takes thy rich rewards who will!
Such glitt’ring trash affects not me,
intent on greater matters still.

44. Accompagnato

Yet, to obey His dread command,
who vindicates His honour now,
I’ll read this oracle, and thou,
but to thy cost, shalt understand.
Thou, O king,
hast lifted up thyself
against the Lord of Heav’n,
whose vessels they have brought before thee,
and thou, thy lords,
thy wives, and concubines,
have drunk wine in them!
Thou hast prais’d the gods
of gold and silver,
brass, iron, wood and stone,
which neither see, nor hear,
nor aught perceive!
But Him,
the God whose hands upholds thy life,
and in whose high dispose
are all thy ways,
thou hast not glorified,
but hast blasphemed.
From Him the hand was sent,
by His appointment
These words were written:
«Mene», «Tekel», «Peres»,
which I thus interpret.
«Mene»:
the God, whom thou hast dishonoured,
the days hath numbered of thy reign,
and finished it.
«Tekel»:
thou in the balances art weighed,
And art found wanting.
«Peres»:
thy kingdom is divided,
and to the Medes and Persians given.

45. Recitative

NITOCRIS
Oh, sentence too severe,
and yet too sure,
unless repentance
may reverse the doom!

46. Air

Regard, o son, my flowing tears,
proofs of maternal love!
Regard thyself;
to cure thy fears,
Regard the God above.
Repentance sure will mercy find,
But wrath pursues th’obdurate mind.
Regard, o son, my flowing tears,
proofs of maternal love!
Regard thyself;
to cure thy fears,
Regard the God above.

(Exit)

Scene 3

(Cyrus, Gobrias and Chorus of Persians 
and Medes, within the City)

47. Air

CYRUS
O God of truth, O faithful guide,
well hast thou kept thy word!
Deep waves at my approach subside,
the brazen portals open wide,
glad to receive their lord.
O God of truth, O faithful guide,
well hast thou kept thy word!
The hostile nations scatter’d fly,
nor dare my presence stay.
Wherever I go, sure victory
attends, for God is always nigh,
and He prepares my way.

48. Recitative

CYRUS
You, Gobrias, lead directly to the palace,
for you best know the way.
This revelling herd
cannot oppose our passage;
those who would, fall easy victims.
For the rest, they fly,
or take us for their friends,
and reeling shout for joy.
We’ll be their friends,
and join the shout.
I seek no enemy except the tyrant;
When he is slain,
our task is at an end.
My worthy friends, let us not stain our swords
with needless slaughter!
I begin already to count
this people mine,
myself their shepherd,
whose office is to feed
and to protect them, not to destroy.

49. Chorus
O glorious prince, thrice happy they
born to enjoy thy future sway!
To all like thee were sceptres given,
Kings were like gods,
and earth like Heav’n.
Subjection free, unforced, would prove
obedience is the child of love;
The jars of nation soon would cease,
sweet liberty, beatific peace
would stretch their reign from shore to shore,
and war and slavery be no more.

ACT THREE

Scene 1

(The Palace. Nitocris, Daniel, jews)

50. Air

NITOCRIS
Alternate hopes and fears
distract my mind,
my weary soul no rest can find.
My busy fancy now presents
a gracious scene:
my son repents
and God recalls his doom.
Now to false shame
he quits his fears,
false courage takes,
and madly dares
hs impious feast resume.
Then arms and dying
groans resound,
ad streams of blood gush out around.
Alternate hopes and fears
distract my mind,
My weary soul no rest can find.

51. Recitative

Fain would I hope. It cannot surely be.

DANIEL
Oh, that it could not!
But if I may judge the future by the past,
it were vain flattery
to bid you hope for his conversion.

52. Air

Can the vile monster change his skin,
his native spots the leopard lose?
Then may the heart
obdur’d in sin
grow soft, repent,
and virtue choose!
Can the vile monster change his skin.
Then may the heart
obdur’d in sin
grow soft, repent,
and virtue choose!
Threats or advice
but move disdain,
and signs and wonders
glare in vain.
Can the vile monster change his skin,
his native spots the leopard lose?
Then may the heart
obdur’d in sin
grow soft, repent,
and virtue choose!

(Enter Arioch)

53. Recitative

NITOCRIS
My hopes revive, here Arioch comes!
By this ‘Tis plain the revels are broke up.
Say, Arioch, where is the king?

AIROCH
When you had left the room,
A while deep silence reigned;
the king sat pensive, as doubting whether
to break up the banquet, or to continue.
At length some parasites,
those insects vile that still infest a court,
began to minister false comfort to him.
With this, again they sat them down to drink.
The bowl went round, the king forgot his fears,
the wine inspired him, and he blasphemed gain.
Not long we sat,
when from without the gates
a noise tumultuous was heard,
loud shouts and cries,
and clashing arms.
The king deputed some to learn the cause.
I gladly seized the opportunity,
and fled a place
to swift destruction doomed.

(Enter a Messenger)

MESSENGER
All’s lost,
the fate of Babylon is come!
Cyrus is here, ev’n within the palace!

NITOCRIS
Cyrus, impossible!

MESSENGER
It is too true;
A tumult heard without,
the gates unbarred,
disclosed a dreadful scene:
the guards overpow’rd
by numbers far superior,
fell before them
with faint resistance.
The victorious foe no sooner saw
the gates set open wide,
but rushed at once, and easy entrance gained.

54. JEWS
Bel boweth down, Nebo stoopeth!
How is Sesach taken, and how
is the praise of the whole earth surprised!
Thy counsel stands, O Lord,
and thou dost all thy pleasure!

Scene 2

(Belshazzar, his lords, and other 
Babylonians, with their swords drawn)

55. Air

BELSHAZZAR
I thank thee, Sesach!
Thy sweet power
does to myself myself restore.
I thank thee, Sesach!
Thy plenteous heart-inspiring juice
all my courage lost renews.
I blush to think
I shadows feared.
Cyrus, come on, I’m now prepared!

(Exeunt to meet Cyrus)

56. A Martial Symphony

(during which a battle is supposed, in which
Belshazzar and his attendants are slain)

Scene 3

(Cyrus, Gobrias and Chorus)

57. Air

GOBRIAS
To power immortal
my first thanks are due;
My next, great Cyrus, let me pay to you,
whose arm this impious king laid low,
the bitter source of all my woe.
Tears, sure, will all my life employ,
even now I weep, but weep for joy.

58. Recitative

CYRUS
Be it thy care, good Gobrias,
to find out the queen,
and that great Jew,
of whom thou tolds’t me.
Guard them in safety hither;
if harm befall them
I shall repent, and curse my victory.

(Exit Gobrias)

59. Air

CYRUS
Destructive war, thy limits know;
Here, tyrant death, thy terrors end.
To tyrants only I’m a foe,
to virtue and her friends, a friend.
Destructive war, thy limits know;
Here, tyrant death, thy terrors end.

(Re-enter Gobrias, with Nitocris, Daniel, and Jews)

60. Duet

NITOCRIS
Great victor, at your feet I bow,
no more a queen, your vassal now!
My people spare!
Forgive my fears, I mourn a son,
indulge my tears,
resistless nature bids them flow.

CYRUS
Rise, virtuous queen,
compose your mind,
give fear and sorrow to the wind.
Safe are your people if they will;
Be still a queen, a mother still,
a son in Cyrus you shall find.

61. Recitative

(to Daniel)

Say, venerable prophet,
is there aught in Cyrus’ power
by which he can oblige
thee, or thy people?

DANIEL
O victorious prince,
The God of Israel,
Lord of Heav’n and earth,
long ere thy birth,
foretold thee by thy name,
and shewed thy conquests!
‘Tis to Him thou owest,
to Him thou must ascribe them.
Read those lines,
the great prediction which thou
hast already in part accomplished,
and, we trust, will soon
fulfil the rest.

62. CHORUS, SOLITS
Tell it out among the heathen,
That the Lord is King.

63. Accompagnato

CYRUS
Yes, I will rebuild thy city,
God of Israel!
I will release thy captives,
not for price, not for reward,
but to perform thy pleasure.
Thus prostrate I confess,
thou art the Lord,
there is none else,
there is no God beside Thee.
Thou condescendest to call me thy shepherd,
and I will feed thy flock.
To me Thou hast given
the kingdoms of the earth;
and shall I suffer
thy kingdom to lie waste,
thy chosen people
in exile and captivity to wander?
Far be from Cyrus such ingratitude!
Hear, holy people!
Hear, elect of God!
The God of Israel
(he alone is God)
hath charged me
to rebuild his house and city,
and let his exiled
captive people go.
With transport I obey!
Be free, ye captives,
and to your native land in peace return.
Thou, O Jerusalem, shalt be rebuilt;
O Temple, thy foundation shall be laid.
No thanks to me;
to God return your thanks, as I do mine!
We all are to his goodness
indebted deep,
to Him be all the praise.

64. CHORUS, SOLITS

DANIEL
I will magnify Thee, O God my king!
And I will praise thy name
for ever and ever.

DANIEL, NITOCRIS
My mouth shall speak the praise of the Lord,
and let all flesh give thanks
unto His holy name
for ever and ever.

CHORUS
Amen.

fuente: kareol.es

PRIMER ACTO1. Obertura

Escena 1

(Palacio de Babilonia)

2. Recitativo acompañado

NITOCRIS
La situación del imperio humano
es vana y cambia con el tiempo.
Al principio, es pequeño y débil,
apenas asoma la cabeza,
extiende con dificultad
sus impotentes brazos infantiles
implorando la protección
de sus estados vecinos
que le ayudan en sus dificultades.
Después, se esfuerza
por lograr poder y riqueza
desdeñando toda regla.
Cuando llega a la plena madurez,
se aprovecha de todo aquello
que está a su alcance,
traspasando todos los límites:
roba, saquea y derrocha
al atónito mundo.
Al final, envejecido
e hinchado hasta un tamaño enorme,
el monstruo alimenta
en sus propias entrañas
el orgullo, el lujo,
la corrupción y la traición,
enfermedades propias de un estado
que se ceba de sus partes vitales.
De su debilidad,
alguna que otra potencia emergente
saca ventaja…
¡Combate desigual!
..doblegando y golpeando reiteradamente
su enfermo tronco envejecido.
Se inclina, se tambalea,
y cae,
por desgracia, ¡no volverá a levantarse!
Cualquier Reino victorioso,
alzado sobre sus propias ruinas,
efectúa el mismo recorrido sombrío
de la grandeza imaginaria,
encontrando el mismo final.

3. Aria

Tú, altísimo Dios, sólo Tú permaneces
eternamente inmutable.
A través del espacio sin límites
extiendes tu trono
y por toda la eternidad tu reinado.
Minúsculo a tu vista
se muestra el hombre reptil,
que, sin embargo, imaginabas enorme.
¿Quién puede poner en peligro tu poder?
En el cielo o en la tierra,
¿quién se atreve a disputarte el poder?
Tu voluntad es el destino.
Tú, altísimo Dios, sólo Tú permaneces
eternamente inmutable.
A través del espacio sin límites
extiendes tu trono
y por toda la eternidad tu reinado.

4. Recitativo

El destino de Babilonia,
como yo temo, es oscuro.
He tratado de evitarlo;
pero escasa fue mi habilidad.
El profeta hebreo no pudo
con sus consejos
apoyar mis débiles pasos.
¡Mira por donde, aquí llega!
La sabiduría y la bondad,
coronan
su frente serena.

(Entra Daniel)

¡Oh, el más amado
de Dios y del hombre!
¿Dime si hay algo que pueda evitar
el hundimiento de este reino?

DANIEL
Gran Reina, no debe el hombre entrometerse
en consejos de omnisciencia.
Pero vos habéis cumplido con
vuestro deber y yo con el mío.
No queda más remedio que someterse
a lo que Dios, único sabio y justo, ordena.

5. Aria

¡No te lamentes, oh reina, en vano!
Virtuoso es renunciar a todo
por la voluntad divina
y no quejarse de sus justos decretos.
Los pecados de Babilonia señalan su destino;
pero la virtud sigue dando consuelo,
en la tierra encuentra un refugio seguro
y los bienaventurados viven para siempre
en el cielo.

Escena 2

(Campamento de Ciro asediando Babilonia. Se 
divisa la ciudad con el río Éufrates atravesándola. 
Ciro, Gobrias, medos y persas)

6. BABILONIOS
(encima de las murallas, ridiculizando a Ciro, 
como involucrados en una tarea imposible)
¡Observad cómo el héroe de Persia
ha organizado un sólido asedio!
¡Qué ancha es la zanja,
y qué profundidad es!
¡Qué altas torres se alzan sobre los muros!
¡Escucha, Ciro!
Veinte veces deberá dar la vuelta el sol
en su recorrido anual,
y si durante todo ese tiempo, tu ejército,
a pesar de los ataques de perros y aves de presa,
no recibiese auxilio externo
y aún continuara vivo,
entonces podríamos pensar que es hora
de negociar la capitulación de Babilonia.
¡Qué tiempo tan tedioso!
Para ser tan breve, tu meticuloso intento
nos halla preparados.

7. Recitativo

GOBRIAS
Bien pueden ellos reírse
de la poco probable rendición por hambre
pues tienen los almacenes llenos
para más de veinte años;
de la dificultad de un asalto
a las puertas de bronce
de las  magníficas murallas;
y de la gran seguridad que les proporciona
la gran profundidad del Éufrates.

CIRO
Pienso que esta confianza
me ha de ayudar a lograr su ruina.
Te lo digo Gobrias,
vengaré tus males sobre la cabeza
de ese rey inhumano.

8. Recitativo acompañado

GOBRIAS
¡Oh, recuerdos,
aún amargan mi alma!
Me parece que veo a mi hijo,
el mejor, el más hermoso de entre todos,
cuyo amor filial y sentido del deber
está por encima de todos los hijos,
el que me hizo el más feliz de los padres.
Lo veo sin aliento,
a los pies del tirano,
víctima de la envidia.

9. Aria

Oprimido por el incesante sufrir,
arrastro una vida harto dolorosa
despojado de todo
lo que hace la vida más dulce.
No hay esperanza, pero queda la venganza.

10. Aria

CIRO
Seca esas lágrimas inútiles,
y apresura tu venganza.
Yo dispersé tus temores sombríos
y la naciente esperanza obtendrá un rápido éxito.

11. Recitativo

Consuélate.
Seguro se cree el tirano
dentro de sus murallas,
pero yo tengo una estratagema
inspirada por el cielo…
los sueños a menudo descienden del cielo
… que desconcertará a todas sus tropas.
Tan fuerte es la obsesión
que soporta mi mente,
que no puedo pensar en nada más.

12. Recitativo acompañado

Me pareció estar
en la orilla del profundo Éufrates.
Mi mente daba vueltas ansiosa
pensando en nuestra ardua empresa,
cuando oí una voz divina
que me habló tonante.
Parecía penetrar en
lo más profundo del río.
Las altas torres de la orgullosa ciudad
temblando inclinaron la cabeza
mientras besaban el suelo.
«Tú profundidad», dijo, «sécate.»
Nada más, pero al instante de la palabra
el agua abandonó su cauce
y en un momento dejó al descubierto
el lecho cenagoso.
Asombrado me quedé.
Un horror, hasta entonces desconocido,
erizó mi pelo
y congeló mi lengua vacilante.
La voz continuó:
«Ciro, sigue y conquista.
Soy yo quién te crió,
y voy a dirigir tu camino.
Edifica tú mi ciudad
y sin pagar rescate
libera a mis cautivos.»

13. Recitativo

CIRO
Ahora dime, Gobrias,
¿no atraviesa el Éufrates
por mitad de Babilonia?

GOBRIAS
Lo hace.

CIRO
¿Y no te he oído decir
que al oeste hay un lago enorme,
que se extiende cuatrocientos
estadios en cada uno de sus lados,
y que mientras se construyeron los diques
el río se vació en el lago?

GOBRIAS
Es muy cierto.

CIRO
¿No podríamos, entonces,
del mismo modo
drenar y secar el Éufrates
y a través de su cauce
entrar en la ciudad?

GOBRIAS
Supongamos que esto se haga,
aun así las puertas de bronce
que separan la ciudad del río,
nos impedirían el paso,
pues están siempre cerradas por la noche
que es cuando debemos hacer el intento.
Si suponemos que las puertas
no estuvieran cerradas,
entonces podríamos subir
con facilidad a la ciudad.

CIRO
¿No dijisteis que va a tener lugar
la fiesta de consagración de Sesach?
¿Y que los babilonios pasan esa noche
borrachos y descontrolados?

GOBRIAS
Lo hacen; su religión les permite
estar ebrios en esa ocasión.

14. Aria

He aquí la monstruosa bestia humana
revolcándose en una orgía desenfrenada.
Nunca estuvo la imagen del Creador
tan cercana a la de un cerdo,
que arrastra por el suelo
su porción del aliento divino.
He aquí la monstruosa bestia humana
revolcándose en una orgía desenfrenada.

15. Recitativo

CIRO
¡Entonces no será extraño que ellos,
ahogados en vino
y completamente  alucinados,
descuiden su propia seguridad!

16. Aria

Gran Dios, que aun siendo yo casi un desconocido,
has elegido mis brazos para llevarte;
¡ayúdame a destronar
al orgulloso e infame rey de Asiria!
Si así fuere, mi mano te levantará altares,
mi lengua cantará por siempre tus alabanzas
y tu voluntad, cuando la manifiestes,
será obedecida fielmente por tu siervo.

17. Recitativo

Amigos míos, tened confianza
y valientemente participad
en esta gran empresa.
No pocos motivos tenemos
para esperar el éxito,
puesto que no atacamos injustamente,
sino que al ser atacados primero,
hemos respondido al agresor.
Añádase a esto que yo no actúo
abandonando la energía divina.
De cualquier modo,
me comprometo ante el dios
a ganar su favor
mediante el sacrificio y la oración.

18. CORO
Todos los imperios dependen de Dios:
comienzan por su mandato
y por su mandato terminan.
Contemplad a Dios en todas sus formas,
empezad con una oración
y terminad con una alabanza.

Escena 3

(Casa de Daniel. Daniel, con el libro de las profecías 
de Isaías y Jeremías abierto. Le acompañan otros judíos)

19.Aria

DANIEL
¡Oráculos sagrados de la verdad,
fuente viva de la alegría más pura!
De día estáis siempre en mi boca
y ocupáis todos mis pensamientos nocturnos.
De cualquier modo, debéis estar atentos
y no descuidaros, ni menospreciaros.
¡Oráculos sagrados de la verdad,
fuente viva de la alegría más pura!
De día estáis siempre en mi boca
y ocupáis todos mis pensamientos nocturnos.

20. Recitativo acompañado

¡Alegraos, compatriotas!
Se acerca la hora,
se anuncia el momento tan esperado.
«Buscad al Señor, vuestro Dios,
con todo vuestro corazón
y seguro que lo hallaréis.
Él os hará regresar de vuestro
largo cautiverio;
Él os reunirá desde todas las naciones
a donde fuisteis arrojados
y restaurará la paz
en vuestra tierra natal.»
Hace mucho tiempo,
cuando Ciro nació o fue creado,
el gran Jehová le habló
a través de su profeta,
con palabras de consuelo.
Fue entonces cuando el pueblo cautivo
le dio a aquel el nombre de
hombre maravilloso.

21. Aria

«Así dice el Señor a Ciro, su ungido,
cuya mano derecha sostiene
para subyugar las naciones ante él.
Yo iré delante de ti para aflojar
la presión de los reyes poderosos,
enderezar lo torcido,
destruir las puertas de bronce macizo
y cortar los cerrojos de hierro,
por el amor a mi siervo Israel, mi elegido.
Aunque tú no me conoces,
yo te he dado tu nombre,
y me he uncido a ti:
desde la salida a la puesta del sol
las naciones pueden proclamar:
¡yo soy el Señor, no hay ningún otro,
no hay otro Dios fuera de mí!
Cumplirás mi voluntad,
y a Jerusalén le dirás: ‘Serás edificada’
y al templo: ‘Tu cimientos arrasados
serán reconstruidos’.»

22. CORO
Canta,
¡Oh Cielos,
que han sido creados por el Señor!
¡Tierra, desde tu centro grito!
¡Estallad, vosotras, montañas,
con canciones de alegría!
¡Oh, bosques,
y cada uno de sus árboles,
que han sido creados por el Señor!
Jehová ha redimido a Jacob
y será glorificado en Israel.
¡Aleluya!
Amén. ¡Aleluya!

Escena 4

(El Palacio. Baltasar, Nitocris, babilonios y judíos)

23. Aria

BALTASAR
Festejemos alegremente mi triunfal reinado.
¡La alegría de los corazones
se muestra en los rostros!
Si circula libremente el vino,
no será en vano.
Pensar en el mañana ensombrece el presente.
Cada mano en el carillón aumenta la melodía,
cada voz exalta la alabanza a Sesach.
¡Que desaparezca el orden!
Sólo la libertad,
la libertad ilimitada
coronará la noche.
Festejemos alegremente mi triunfal reinado.
Si circula libremente el vino,
no será en vano.
Pensar en el mañana ensombrece el presente.

24. Recitativo

Para vosotros, amigos míos,
nobles de mi corte,
he preparado una fiesta magnífica,
digna de vosotros y de mí.
Asistirán todas mis mujeres y concubinas.
Nuestra reina madre…

NITOCRIS
Debo prevenirte, hijo.
¿Quién puede soportar
el desenfreno de esta fiesta,
mal llamada por los licenciosos, libertad?
Donde no prevalece nada más
que el exceso desordenado,
la ruidosa risa idiota,
la burla obscena,
la mofa sarcástica,
y la pelea de borrachos a medianoche.
Mi alma retrocede ante tal brutalidad,
afirmando el imperio de la razón.

25. Aria

Los honores del campo de batalla,
ante la ráfaga furiosa del viento,
emprenden una vertiginosa huida.
Obligadas a ceder ante el griterío y la locura,
las ideas justas abandonan la mente
y se pierden en la artera confusión de las mentiras.
Los honores del campo de batalla,
ante la ráfaga furiosa del viento,
emprenden una vertiginosa huida.

26. Recitativo

BALTASAR
Es la costumbre, si se me permite decirlo,
de la ley proclamada por los antiguos preceptos.

(mirando alrededor y fijándose en los judíos)

¡Esos judíos cautivos!
¿Qué hacen aquí?
Ellos nos roban la alegría porque
envidian la libertad que no pueden probar.
Sin embargo,
su nación perversa y rebelde
contribuirá a nuestro goce.
¡Traed aquellas vasijas,
aquellas lujosas vasijas
que mi victorioso abuelo
tomó del templo de Jerusalén
y donó al templo del gran Baal!
Puesto que no sirven para nada,
ahora serán de utilidad.
¡Dejad que su Dios,
cuyo poder fue demasiado débil
para salvar a su pueblo,
sirva a sus conquistadores
y a ellos mismos!
Nos deleitaremos con sus copas.
Con los ricos materiales
de sus orfebres
aumentaremos
el esplendor de nuestra fiesta.
A medida que bebamos,
alabaremos a los dioses de nuestro reino
a quienes debemos la recompensa.

NITOCRIS
¡Oh , sacrilegio!
¡Inaudita profanación!

27. JUDÍOS
¡Recapacita, oh rey, tu temeraria orden!
Ninguna prostituta de mano impía
hará un vil uso de las cosas santas del gran Jehová.
El Rey de Reyes, tu abuelo,
se estremeció al oír su nombre
y condenó a muerte a quien osó blasfemar.
Porque él, como nosotros,
habíamos probado su poder.
Nos lo manifestó de muchas maneras;
nos hizo ver que pueden ser humillados
los hijos de los hombres
que caminan con soberbia.

28. Recitativo

NITOCRIS
Te dicen la verdad,
debes recapacitar,
aunque la molicie y el placer
te hayan absorbido por completo
todo habrá de hacerse a la vista de todos.
No voy a volver a calentar el horno
que ya ha sido calentado siete veces,
porque Dios, a quien desafías,
ha preparado para sus fieles
un gozoso camino.
Ni siquiera el rey,
en la cima de todo su orgullo,
debe despreciar desde su trono
al más humilde de sus súbditos.
Las leyes divinas
has sido reducidas a cenizas.
Todo esto, y más, tú lo conoces tan bien como yo
y deberías reconsiderarlo.

BALTASAR
¡Fuera!
¿Ha sido mi madre convertida
a la superstición judía?
¡Reina apóstata!
Esos cuentos ociosos bien podrían atribuirse
a la chochez de una vieja paralítica,
pero no a una reina como tú,
en la cúspide de su sabiduría
y en la flor de la vida.
¡A la fiesta!
Pierdo demasiado tiempo
en litigios frívolos;
tiempo que debería haber dedicado
al placer y a los dioses.

29. Dúo

NITOCRIS
¡Oh, lo más querido de mi vida,
ten paciencia!
No profanes, hijo mío,
con ritos impíos el nombre de Jehová.
Recuerda lo que su brazo ha hecho.
La tierra no contiene ni la mitad de su fama.
¡Recuerda y teme su venganza!

BALTASAR
¡Oh, reina, abstente en este odioso asunto!
No tomes partido, en contra de tu hijo,
a favor de los esclavos cautivos,
los enemigos de tu patria.
Recuerda lo que nuestros dioses han hecho
a aquellos que osaron oponerse a su poder.
¡Recuerda y teme su venganza!

NITOCRIS
¿Tengo que ver a mi hijo precipitarse
hacia una carrera de destrucción?

BALTASAR
Yo no destruyo por deleite,
es más, a todos os invito de nuevo
a reinar conmigo en esta noche feliz.

NITOCRIS
¡Oh, lo más querido de mi vida,
ten paciencia!

(Salen por separado)

30. JUDÍOS
Paulatinamente, la ira de Dios
va creciendo en altura.
Su prolongada misericordia
suspende el terrible castigo
ante el enojo del ofensor.
Pacientemente espera el arrepentimiento,
es siempre reacio a la destrucción.
Al final, el miserable obstinado,
obsesionado, trae la ruina a todos los suyos.
Cada paso que da,
su cabeza impía
precipita el trueno.

SEGUNDO ACTO

Escena 1

(Exterior de la ciudad, el río casi vacío.
Ciro rodeado de persas y medos)

31. PERSAS, MEDOS
¡Observa como fluye el Éufrates!
La corriente retrocede su oleaje.
¡La reina de las ciudades queda indefensa!

UNOS
¿Por qué, río sin fe, has dejado la presa
en manos de las tropas hostiles
y expones las vidas que deberías guardar,
facilitando el camino al feroz invasor?
¿Por qué, cual hombre falaz,
traicionas a los que en ti confían?

OTROS
El Éufrates ya ha cumplido su tarea
pero el decreto divino debe cumplirse.
Mientras predominó Babel
como reina de las ciudades,
la inundación fue ordenada por su protector
pero ahora cede su lugar a un poder más alto
y sólo obedece al castigo divino.

TODOS
De todas las cosas terrenales
que el hombre orgulloso posee,
la falsedad, es de su exclusiva propiedad.

32. Recitativo

CIRO
Amigos míos, ha quedado abierto
el camino de entrada a la ciudad.
Entremos sin miedo,
sabiendo que quienes
nos han de hacer frente
son los mismos que ya hemos conquistado.
Reforzada con la ayuda
de grandes y numerosos aliados,
a plena luz del día es considerada merecidamente
como inexpugnable.
Pero ahora todos duermen;
o borrachos, están trastornados.
¡Están indefensos!
Cundirá el pánico cuando oigan
que estamos dentro de las murallas.

33. Aria

Sorprendidos al encontrar
al enemigo tan próximo,
cuando el sueño y el vino
enturbian los sentidos,
todos los corazones se debilitan
y se funden con el miedo.
¡El miedo los paralizará a todos!
Será inútil el valor del héroe
e inútil el consejo de los sabios.
Sorprendidos al encontrar
al enemigo tan próximo,
cuando el sueño y el vino
enturbian los sentidos,
todos los corazones se debilitan
y se funden con el miedo.
¡El miedo los paralizará a todos!

34. Coro de Persas y Medos
¡A las armas, a las armas sin más demora!
Dios y CIRO lideran el camino.

Escena 2

(Salón de banquetes adornado con imágenes de dioses
babilonios. Baltasar, con sus esposas, concubinas y 
nobles, beben en las copas del templo de los judíos y 
entonan himnos a sus dioses)

35. BABILONIOS
¡Dioses tutelares de nuestro imperio,
mirad hacia abajo
y ved los ricos trofeos
que coronan vuestra victoria!
Que nuestros generosos regalos
aumenten vuestra gratitud.
Que este oro, vino y alegres himnos,
paguen nuestro tributo de alabanza.
¡Dioses tutelares de nuestro imperio,
mirad hacia abajo
y ved los ricos trofeos
que coronan vuestra victoria!
¡Sesach, esta es tu noche,
como donante del vino espumoso!

36. Aria

BALTASAR
¡Esta gran copa la ofrezco en tu alabanza
los regalos bendicen al bondadoso donante!
Tus dones, otorgados por todos los dioses,
son mayores día a día.
¡Otra copa!
Este vino generoso
acerca el ser humano a la divinidad.

37. Recitativo acompañado

BALTASAR
¿Dónde está el poder del que
se jacta el Dios de Judá?
Que recupere su magnificencia perdida
haciendo valer sus derechos
sobre su antigua posesión.
¡Que reivindique su honor herido!

(Cuando Baltasar se dispone a beber, ve a un soldado que
escribe en la pared en frente suya. Empalidece de miedo y 
se  desploma dejando caer la copa. Tiembla de pies a cabeza,
con las rodillas entrechocando)

BABILONIOS
¡Ayuda! ¡Ayuda al rey!
¡Desfallece,
se muere!
¿Qué envidiosos arruinan nuestra alegría
y la transforman en dolor?
¡Mira hacia arriba, oh rey!
¡Habla, anima a tus amigos!
Dinos, ¿por qué nuestro regocijo
termina repentinamente
y el alegre grupo se lamenta?

BALTASAR
¡Observad!
¡Mirad allí!

(Señalando al soldado de la pared, quien, 
termina de escribir y desaparece)

BABILONIOS
¡Oh, terrible Y siniestra señal!
¡Mirad, se ha marchado
dejando tras de sí esos desconocidos signos!
¡Tal vez alguna ley funesta del destino,
haya decretado la ruina de nuestro estado!
¿Qué puede decir dios,
o el hombre que es como dios,
sobre el sentido de este
hechizo misterioso?

38. Recitativo

BALTASAR
¡Llamad a todos mis sabios,
hechiceros, brujos, astrólogos,
magos y adivinos!
Ellos tal vez puedan
desvelar esos signos místicos,
disipar nuestras dudas
y calmar nuestros temores.

39. Sinfonía

(Entran los sabios de Babilonia)

40. Recitativo

BALTASAR
Sabios,
dad la bendición a vuestro rey,
dádsela ahora,
pues es cuando más la necesita.
¡Oh, administrad a mi mente enferma
la medicina de vuestro arte!
Cualquiera que lea ese escrito
y lo interprete,
recibirá un espléndido manto de púrpura,
su cuello será ornado con una cadena de oro
y será el tercero en rango del reino.

LOS SABIOS
El rey nos impone una tarea harto difícil,
leer letras que nunca aprendimos.

41. CORO
¡Oh, miseria!
¡Oh, terror!
¡Dolor sin esperanza!
¡Ni los dioses ni los hombres ofrecen alivio!
¿Quién puede desvelar este misterio
cuando fracasaron todos
los sabios adivinos?

(Entra Nitocris)

42. Recitativo

NITOCRIS
¡Oh rey, vive para siempre!
No permitas que tu corazón
pierda su acostumbrada valentía,
ni dejes que tu expresión
cambie por el miedo.
Aunque hayan fallado todos tus sabios,
en el reino hay un hombre,
entre los judíos cautivos,
en quien reside el Espíritu Santo de Dios,
y que en los días de tu abuelo,
Nabucodonosor,
poseía una sabiduría, inspirada por Dios,
con la que podía interpretar
sueños místicos,
explicar frases difíciles
y resolver todas las cábalas.
¡Daniel es su nombre,
que sea llamado por el rey Baltasar!
Llamadle ahora,
él leerá e interpretará esos signos.

(Entra Daniel)

BALTASAR
¿Eres tú ese Daniel
de los cautivos judíos?
He oído hablar de ti.
Dicen que puedes encontrar
interpretaciones profundas
y resolver dudas complicadas.
Si puedes leer este escrito y explicarlo,
un manto de púrpura adornará tu cuerpo,
una cadena de oro tu cuello
y serás el tercero en rango del reino.

43. Aria

DANIEL
¡No, para ti sean esas bagatelas,
dale tus ricas recompensas a otro!
Esa basura dorada no me importa,
sólo me anima a superarme mí mismo.

44. Recitativo acompañado

Sí, obedece sus temibles órdenes,
pues hoy reivindica su honor.
Leeré este oráculo y tú,
sin esfuerzo, lo entenderás.
Tú ¡oh, rey!
te has ensoberbecido
contra el Señor del Cielo,
cuyas vasijas has mandado traer ante ti.
¡Tú, tus nobles,
tus mujeres y concubinas
habéis bebido vino en ellas!
¡Tú has ofrecido bienes
de oro y plata,
bronce, hierro, madera y piedra,
que nadie ve, ni oye,
ni percibe nada!
Pero a Él,
el Dios cuya mano sostiene tu vida
y en cuyos altos preceptos
están todos tus caminos,
tú no le has glorificado,
sino que has blasfemado contra Él.
Él envió al soldado
que escribió por su mandato
estas palabras…
«Mene», «Tequel»,  «Peres»,
que yo interpreto así.
«Mene»:
El Dios, a quien has deshonrado,
ha contado los días de tu reinado
y le ha puesto fin.
«Tequel»:
Tú has sido pesado en la balanza
y has sido hallado falto de peso.
«Peres»:
Tu reino ya ha sido dividido
y será entregado a los medos y persas.

45. Recitativo

NITOCRIS
¡Oh, qué pena tan severa
y a la vez tan certera,
a menos que el arrepentimiento
pueda revertir la condena!

46. Aria

¡Observa, hijo, cómo caen mis lágrimas,
pruebas de amor maternal!
Mírate a ti mismo.
Para curar tus temores,
dirígete al Dios celestial!
El arrepentimiento encontrará misericordia
y la ira perseguirá por siempre al obstinado.
¡Observa, hijo, cómo caen mis lágrimas,
pruebas de amor maternal!
Mírate a ti mismo.
Para curar tus temores,
dirígete al Dios celestial!

(Sale)

Escena 3

(Ciro, Gobrias, persas y medos, 
ya todos dentro de la ciudad)

47. Aria

CIRO
¡Oh Dios de la verdad, oh guía fiel,
has cumplido tu palabra!
Las grandes olas amainaron al acercarme
y las puertas de bronce se abrieron de par en par
encantadas de recibir a su señor.
¡Oh Dios de la verdad, oh guía fiel,
has cumplido tu palabra!
Las naciones hostiles se agitan dispersas,
no osan permanecer en mi presencia.
Allá donde voy, obtengo una victoria segura,
pues Dios está siempre junto a mí
y me prepara el camino.

48. Recitativo

CIRO
¡Tú, Gobrias, llévame rápido al palacio,
por el camino más corto que conozcas!
Este rebaño orgiástico
no se opondrá a nuestro paso,
y quien lo intente, será víctima fácil.
La mayor parte de ellos escaparán,
o nos tomarán como amigos y,
tambaleándose, gritarán de alegría.
Parezcamos sus amigos
y unámonos a sus cantos.
El único enemigo que me interesa es el tirano.
Cuando él muera,
nuestra tarea habrá terminado.
¡Mis dignos amigos, no manchemos nuestras
espadas con una masacre innecesaria!
Yo ya empiezo a considerar como mía
a toda esta muchedumbre,
y me considero su pastor,
cuyo oficio es alimentarlos y protegerlos,
no destruirlos.

49. Coro
¡Oh glorioso príncipe, tres veces feliz,
nacido para disfrutar de tu futuro dominio!
Has recogido los cetros de reyes
que se creían dioses
y has tomado sus feraces tierras.
La sumisión libre, no obligada,
prueba que la obediencia es hija del amor.
Los gritos de la muchedumbre pronto cesarán,
y la dulce libertad, la paz beatífica,
extenderán su reinado de costa a costa
yo no habrá más guerras y ni esclavitud.

TERCER ACTO

Escena 1

(Palacio real. Nitocris, Daniel y judíos)

50. Aria

NITOCRIS
Una alternancia de esperanzas y temores
distrae mis pensamientos.
Mi alma cansada no encuentra reposo.
Unas veces mis fantasías se ocupan
de imaginar una escena clemente:
mi hijo se arrepiente
y Dios retira su condena.
Otras, una falaz vergüenza
elimina sus temores,
infundiéndole un valor hueco
que locamente lo lleva
a reanudar sus fiestas impías.
Es entonces cuando resuenan las armas,
se oyen gemidos de muerte
y ríos de sangre brotan por doquier.
Una alternancia de esperanzas y temores
distrae mis pensamientos.
Mi alma cansada no encuentra reposo.

51. Recitativo

Me gustaría tener esperanza.

DANIEL
¡No hay lugar para la esperanza!
Si pudiera juzgar el futuro por el pasado,
sería una adulación inútil
ofrecer tu esperanza por su conversión.

52. Aria

¿Puede un monstruo vil cambiar de piel,
o perder sus manchas un leopardo?
¿Cómo, entonces, el corazón
de un impenitente pecador
podrá suavizarse, arrepentirse
y elegir la virtud?
¿Puede un monstruo vil cambiar de piel?
¿Cómo, entonces, el corazón
de un impenitente pecador
podrá suavizarse, arrepentirse
y elegir la virtud?
Las amenazas o los consejos
sólo le mueven al desprecio,
y en vano le deslumbran
presagios y prodigios.
¿Puede un monstruo vil cambiar de piel,
o perder sus manchas un leopardo?
¿Cómo, entonces, el corazón
de un impenitente pecador
podrá suavizarse, arrepentirse
y elegir la virtud?

(Entra Arioch)

53. Recitativo

NITOCRIS
¡Aún mantengo la esperanza, aquí llega Arioch!
Está claro que los festejos se interrumpieron.
Dime Arioch, ¿dónde está el rey?

ARIOCH
Cuando abandonaste la sala,
reinó por un momento un silencio profundo.
El rey se sentó pensativo, como dudando entre
interrumpir el banquete o continuarlo.
Por fin, algunos parásitos,
esos insectos viles que infectan la corte,
comenzaron a ofrecerle falso consuelo.
Así pues, otra vez se sentaron a beber.
Las copas circularon, el rey olvidó sus temores,
y bajo la inspiración del vino, blasfemó de nuevo.
Nada más sentarnos,
en el exterior de las puertas se oyó
un enorme estruendo,
grandes gritos y sollozos
y el entrechocar de armas.
El rey envió a alguien para conocer la causa.
Aprovechando la oportunidad
huí de aquel lugar
condenado a una rápida destrucción.

(Entra un mensajero)

MENSAJERO
¡Todo está perdido,
ha llegado el fin de Babilonia!
Ciro ya está aquí, dentro del palacio.

NITOCRIS
¿Ciro? ¡Imposible!

MENSAJERO
Es muy cierto.
Fuera se oyó un gran tumulto
y a través de los barrotes de las puertas
vimos una escena terrible.
Nuestros guardias,
ante la superioridad del enemigo,
fueron reducidos rápidamente
casi sin oponer resistencia.
El enemigo victorioso
tan pronto vio las puertas abiertas de par en par
se apresuró y ganó fácilmente la entrada.

54. JUDIOS
¡Bel doblegado, Nebo humillado!
¡Sesach sorprendido al comprobar
que en toda la tierra nadie lo adora!
Tu alianza ¡oh, Señor! sigue vigente,
tú eres fuente de toda gracia.

Escena 2

(Entra Baltasar, seguido de nobles y otros babilonios,
todos ellos con las espadas desenvainadas)

55. Aria

BALTASAR
¡Te lo agradezco, Sesach!
Tu gran poder hace
me me reconozca a mí mismo.
¡Te lo agradezco, Sesach!
La exuberante energía de tu corazón
renueva mi valor perdido.
Me ruborizo al pensar
que temía a las sombras.
¡Ciro, vamos, ya estoy preparado!

(Salen para encontrarse con Ciro)

56. Marcha

(Mientras suena la marcha, se supone que tiene lugar 
una batalla en la que Baltasar y sus seguidores mueren)

Escena 3

(Ciro, Gobrias y coro)

57. Aria

GOBRIAS
En primer lugar,
debo dar las gracias al poder inmortal.
Después, gran Ciro, deja que compense,
con el brazo que el rey impío humilló,
la amarga fuente de todo mi dolor.
Las lágrimas durarán toda mi vida,
incluso ahora lloro, pero de alegría.

58. Recitativo

CIRO
Ayúdame, buen Gobrias,
a encontrar a la reina
y a ese gran judío
del que me hablaste.
Llévalos a un lugar seguro.
Si algo malo les aconteciera
me arrepentiré y maldeciré mi victoria.

(Gobrias se marcha)

59. Aria

CIRO
La guerra destructora tiene sus límites.
Muerto el tirano, termina el terror.
Para los tiranos sólo soy un enemigo,
para la virtud y sus amigos, un amigo.
La guerra destructora tiene sus límites.
Muerto el tirano, termina el terror.

(Vuelve Gobrias con Nitocris, Daniel y los judíos)

60. Dúo

NITOCRIS
¡Gran vencedor, a tus pies me postro,
ya no soy reina, ahora soy tu vasalla!
¡Deja libre a mis allegados!
Perdona mis temores, pero lloro por un hijo;
sé condescendiente con mis lágrimas,
la naturaleza las hace fluir irresistibles.

CIRO
¡Levántate, reina virtuosa,
serena tu mente
y arroja tus miedos y penas al viento!
Tu gente estará a salvo, si así lo quiere.
Todavía eres reina, todavía eres madre,
pues en Ciro hallarás un hijo.

61. Recitativo

(a Daniel)

Dinos, venerable profeta,
¿hay algo que el poder de Ciro
pueda hacer por ti
o por tu pueblo ?

DANIEL
¡Oh príncipe victorioso,
el Dios de Israel,
señor del cielo y tierra,
mucho antes de tu nacimiento
pronunció tu nombre
y anunció tus conquistas!
A Él se lo debes,
sólo a ÉL se lo debes atribuir.
Lee en estas líneas
la gran profecía que, en parte,
tú ya has cumplido,
y que confiamos en que
pronto acabes de completar.

62. CORO, SOLISTAS
Dile a todos los paganos
que el Señor es el rey.

63. Recitativo

CIRO
¡Sí, reconstruiré tu ciudad,
Dios de Israel!
Liberaré a tus cautivos
sin pago de recompensa,
así cumpliré tu voluntad.
Postrado, yo confieso
que Tú eres el Señor,
que no hay nadie más que Tú,
que no hay otro Dios fuera de Ti.
Tú me ungiste como pastor
y yo alimentaré tu rebaño.
Tú me has concedido
los reinos de la tierra.
¿He de tolerar
la injusticia en  mi reino,
y ver a tu pueblo elegido
condenado a vagar en el exilio y el cautiverio?
¡Aleja de Ciro tanta ingratitud!
¡Escucha, pueblo santo!
¡Escucha, elegido por Dios!
El Dios de Israel …
¡El único Dios1
.. me ha enviado
para reconstruir su casa y su ciudad
y para liberar
a su pueblo cautivo.
¡Con vuestra marcha yo obedezco!
¡Sed libres, cautivos,
para regresar a vuestra patria en paz!
Tú ¡oh, Jerusalén! serás reconstruida.
¡Oh templo, tus cimientos serán levantados!
No me lo agradezcáis a mí,
agradecérselo a Dios, como yo hago.
Todos tenemos una deuda profunda
con su bondad.
A Él sea dada toda la alabanza.

64. CORO, SOLISTAS

DANIEL
¡Proclamaré tu grandeza, oh Dios, mi rey!
¡Alabaré tu nombre
por los siglos de los siglos!

DANIEL, NITOCRIS
¡Mi boca entonará alabanzas al Señor,
y todo mi cuerpo dará gracias
a su santo nombre
por los siglos de los siglos!

CORO
Amén.

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados