DEDICATORIA
|
“—¿Cujus est imago haec et superscriptio? —Caesaris.
—Reddite, ergo, quae sunt Caesaris, Caesari.” (C. 22, Mat.) |
|
EN FE DE SENTENCIA TAL |
|
por punto de ley, ajusto |
|
que la imagen siempre es justo |
|
se vuelva a su Original. |
|
Que ella es de un César señal |
|
conozco, si atiendo al cúya; |
|
mas, supuesto que sea suya, |
|
por lo que en ésta diviso, |
|
otro hay a quien es preciso |
| 10 |
que César de Dios se arguya. |
|
De este César hoy mi voz |
|
publica el sello a la luz |
|
del ser señal de la Cruz, |
|
con que es señal que es de Dios. |
|
Para en uno son los dos, |
|
¡oh Julia César Augusta! |
|
Nuestra atención muy bien gusta |
|
si hoy a vos la Imagen vuestra |
|
consagra: que es gloria nuestra |
| 20 |
a vueltas de ser tan justa. |
PRIMERO NOCTURNO
|
VILLANCICO I
|
Estribillo
|
|
EN LA MANSIÓN INMORTAL |
|
donde no habita la pena, |
|
que es toda de gloria llena, |
|
Jerusalén celestial, |
|
ya libres de todo mal |
|
los Espíritus gloriosos, |
|
todos celebran gozosos |
|
de Pedro el triunfo feliz, |
|
que unió la Francesa Lis |
| 10 |
a la Barras de Aragón: |
|
entre tan santo escuadrón, |
|
él muestra más bizarría, |
|
por ser hijo de María. |
Coplas
|
|
Aunque cualquier Santo puede |
|
ser de María hijo amado, |
|
en título tan honrado |
|
a todos Nolasco excede: |
|
pues a él se le concede |
|
como heredero, este día, |
| 20 |
por ser hijo de María. |
|
La Reina de la belleza |
|
a los dos da vestidura: |
|
a Uno, de su Carne pura, |
|
y al otro, de su pureza; |
|
Pedro goza tal grandeza |
|
que a Cristo solo venía, |
|
por ser hijo de María. |
|
Casi con igual estima |
|
a los dos Hijos mandó: |
| 30 |
si Uno las almas sanó, |
|
otro los cuerpos redima |
|
porque al cristiano no oprima |
|
del moro la tiranía; |
|
por ser hijo de María. |
|
Y si a Cristo en su Pasión |
|
Ángeles acompañaron, |
|
y su Sangre veneraron |
|
precio de la Redención, |
|
a Pedro en otra ocasión |
| 40 |
limpiaron la que vertía, |
|
por ser hijo de María. |
|
Ambos de su Redención |
|
vincularon los portentos, |
|
el Uno en sus Sacramentos, |
|
el otro en su Religión: |
|
porque en eterno padrón |
|
se conserve obra tan pía, |
|
por ser hijo de María. |
|
Quiso, al nacer Dios, morir, |
| 50 |
pues donde está tal Señor |
|
no luce otro Redentor: |
|
de donde llego a inferir, |
|
que sólo quiso vivir |
|
mientras redimir podía, |
|
por ser hijo de María. |
|
Y si el Cuerpo no se halló |
|
de Cristo, y los que buscaron |
|
cándidas guardas hallaron, |
|
también el de éste faltó: |
| 60 |
y sólo por él quedó |
|
su cándida compañía, |
|
por ser hijo de María. |
VILLANCICO II
|
Estribillo
|
|
¡AH DE LAS MAZMORRAS, CAUTIVOS PRESOS, |
|
atended a mis voces, oíd mis ecos, |
|
que unas nuevas os traigo tan portentosas, |
|
que os han de causar gusto, siendo penosas, |
|
pues en la muerte de Nolasco santo |
|
brota la pena gloria, y risa el llanto! |
Coplas
|
|
¡Ah de las mazmorras, |
|
tened atención; |
|
atended, Cautivos, |
| 10 |
las nuevas que os doy! |
|
Escuchad mi llanto, |
|
a falta de voz, |
|
que también por señas |
|
se explica el dolor. |
|
Sabed que ya es muerto |
|
Pedro el Redentor: |
|
¿cómo muere quien |
|
vida a tantos dio? |
|
No esperéis consuelo, |
| 20 |
pues él os faltó |
|
y acabó en su vida |
|
vuestra redención. |
|
De vuestras cadenas |
|
ya sin remisión |
|
es candado eterno |
|
cualquiera eslabón. |
|
¿Adónde hallaréis |
|
tan noble Pastor, |
|
que por cada oveja, |
| 30 |
su vida arriesgó, |
|
y quedando expuesto |
|
al fiero rigor, |
|
dio su libertad |
|
por vuestra prisión? |
|
Llorad, y deshechos |
|
en líquido humor, |
|
busque por los ojos |
|
puerta el corazón. |
|
Pero ¿qué delirio |
| 40 |
así me llevó, |
|
y arrebató el alma |
|
tras la compasión? |
|
No lloréis, Cautivos, |
|
porque no es razón |
|
llorar que esté libre |
|
quien os libertó. |
|
Cristo a ejercitar |
|
su oficio nació, |
|
que tal es la falta, |
| 50 |
que la suple un Dios. |
|
Siempre os será Pedro |
|
con igual amor, Redentor aquí, |
|
y allá intercesor. |
VILLANCICO III
|
Estribillo
|
|
¡AGUIJA, AGUIJA, CAMINANTE, APRIESA, |
|
que es corto el tiempo y larga la carrera! |
|
¡Aguija, corre, corre, aguija, carga, |
|
que el Sol se pone y la carrera es larga! |
Coplas
|
|
Nolasco, aquel Caminante |
|
que en la carrera del siglo |
|
supo caminar al Cielo |
|
sin dilatar el camino; |
|
el que por ir más ligero, |
| 10 |
sin la carga de los vicios, |
|
no sólo de bienes, pero |
|
se descargó de sí mismo, |
|
dejó su patria y riquezas, |
|
dejó su noble apellido, |
|
y si el ser dejar pudiera, |
|
pienso que no hubiera sido, |
|
camina por un atajo, |
|
que, aunque es trabajo seguirlo, |
|
más quiere atajos con riesgo |
| 20 |
que rodeos sin peligro. |
|
Sobre sus obras camina, |
|
que con celestial destino |
|
son las más veloces postas |
|
para llegar al Empíreo. |
|
La fatiga del vïaje |
|
le hace dulce el ejercicio, |
|
que no siente andar quien tiene |
|
el pie siempre en el estribo. |
|
Para sustentarse lleva |
| 30 |
en el pecho el Peregrino, |
|
porque nada le embarace, |
|
el Vïático escondido. |
|
Ya del eterno descanso |
|
llega al apacible sitio, |
|
y de sus largas fatigas |
|
goza el premio merecido. |
SEGUNDO NOCTURNO
|
VILLANCICO IV
|
Estribillo
|
|
¡AY, CÓMO GIME! MAS ¡AY, CÓMO SUENA |
|
el Cisne, que en dulcísimas endechas |
|
suenan epitalamios y son exequias! |
Coplas
|
|
Aquel Cisne de María, |
|
que vistió en la toga tersa |
|
la más cándida señal |
|
de su Virginal Pureza, |
|
el escudo de sus armas, |
|
la cifra de sus empresas, |
| 10 |
archivo de sus favores |
|
y de su honor la defensa; |
|
cuya voz, mejor que Orfeo, |
|
con dulcísimas cadencias |
|
de tantos tristes cautivos |
|
rompió las fuertes cadenas; |
|
Él que en las corrientes puras, |
|
por conservar su limpieza, |
|
de las fuentes de la Gracia |
|
tuvo morada perpetua, |
| 20 |
hoy, conociendo su fin, |
|
en dulces cláusulas tiernas |
|
la mortal vida despide |
|
para pasar a la eterna. |
|
Y aunque se conoce limpio, |
|
a la Majestad Suprema, |
|
sobre el candor de la nieve |
|
le pide que lo emblanquezca. |
VILLANCICO V
|
Estribillo
|
|
ESCUCHEN A MI MUSA |
|
que está de gorja, |
|
y se quiere este rato |
|
mostrar burlona. |
|
No pierdan esta ocasión, |
|
porque será compasión, |
|
si me dejan de escuchar: |
|
andar, andar. |
|
Vaya Satanás a redro, |
| 10 |
que pues mis victorias medro |
|
y ninguno se me enoja, |
|
diré lo que se me antoja, |
|
porque se me antoja, Pedro. |
Coplas
|
|
De Pedro he de discurrir |
|
los milagros esta vez, |
|
y el mayor milagro es |
|
que yo lo quiera decir. |
|
Cuéntanos que a la luz salió, |
|
para acabar nuestras penas, |
| 20 |
el día de las Cadenas, |
|
porque a quitarlas nació; |
|
porque en su ardiente fervor |
|
la Iglesia, en triunfo doblado |
|
goce un Pedro encadenado |
|
y un desencadenador. |
|
Mas ¿quién por esto lo alaba |
|
ni quiere ofrecerle palmas, |
|
si cautivaba mil almas |
|
por un cuerpo que libraba? |
| 30 |
Venderse por varios modos, |
|
por rescatar, intentó; |
|
pero nadie lo compró, |
|
porque lo conocen todos. |
|
Con su limosna pesado, |
|
sin perdonar a ninguno, |
|
a todos por importuno |
|
sacó el alma de pecado. |
|
De sentir el modo es vario, |
|
pues al mirar su fervor, |
| 40 |
todos dicen que es Pastor, |
|
pero yo, que es Mercenario. |
|
Con sus compañeros franco, |
|
cuando algunos recibía, |
|
mil cosas les prometía, |
|
para dejarlos en blanco. |
|
De la pobreza tal sed |
|
tuvo, con tal eficacia, |
|
que siempre vivió de Gracia |
|
y se enterró de Merced. |
VILLANCICO VI.—JÁCARA
|
Estribillo
|
|
¡ESCUCHEN, CÓMO, A QUIÉN DIGO, |
|
que va de Jacarandana! |
|
A los valientes convido: |
|
¡oigan, oigan, vaya, vaya, |
|
que a quien de Pedro sus hazañas cuenta, |
|
la atención no es de gracia, sino deuda! |
Coplas
|
|
Oigan, atiendan, que canto |
|
las hazañas portentosas |
|
de aquel asombro de Marte, |
| 10 |
del espanto de Belona: |
|
del imitador de Cristo, |
|
Predicador de sus glorias, |
|
del cuchillo del Hereje, |
|
del espanto de Mahoma. |
|
Nolasco, digo, el valiente, |
|
el de la vida penosa, |
|
quebrantador de prisiones, |
|
despoblador de mazmorras. |
|
Aquel valiente, francés, |
| 20 |
asombro de Barcelona, |
|
que hizo temblar sus montañas |
|
más que el bravo Serralonga. |
|
Bandolero que, en poblado |
|
robando las almas todas, |
|
a cenar con Jesucristo, |
|
despachó muchas personas. |
|
El que desnudando a todos |
|
con una maña famosa |
|
dejó la nobleza y plebe |
| 30 |
a pedir misericordia. |
|
Al que sin tener caudal, |
|
todos los bienes le sobran, |
|
porque la Merced de Dios |
|
no le falta a todas horas. |
|
El que en honor de María, |
|
si desenvaina la hoja, |
|
por defender su pureza |
|
ni con su sangre se ahorra. |
|
El que alistó en su bandera |
| 40 |
tanta inmensidad de tropas, |
|
que haciéndole fuerza al Cielo, |
|
arrebataron la gloria. |
|
El que por librar amigos, |
|
con condición generosa, |
|
trajo la vida vendida |
|
sin más ayuda de costa. |
|
El que, privado del Rey, |
|
trajo por insignia honrosa |
|
en campo rojo esmaltadas |
| 50 |
cinco Barras vencedoras. |
|
El que con todo su brío |
|
sufrió lo que nadie ignora, |
|
pues dándole un bofetón |
|
no osó desplegar la boca. |
|
Mas como los de su trato |
|
nunca de otros fines gozan, |
|
después de tantas andanzas, |
|
murió pidiendo limosna. |
TERCERO NOCTURNO
|
VILLANCICO VII
|
|
¡VENGAN A VER UN LUCERO |
|
en el Redentor segundo, |
|
que ha ejercitado en el mundo |
|
el oficio del Primero! |
|
¡Vengan a ver un esmero |
|
de la gracia, y sus primores! |
|
¡Corred aprisa, pastores: |
|
veréis que tiene en su celo |
|
otro Redentor el suelo, |
| 10 |
que sin que el título asombre, |
|
da en la tierra paz al hombre |
|
y gloria a Dios en el Cielo! |
Coplas
|
|
Porque en Nolasco se crea |
|
cuánto a Jesucristo aplace |
|
que su retrato se vea, |
|
en la Galia Pedro nace, |
|
como Cristo en Galilea. |
|
Aun antes de discurrir, |
|
limosnas empezó a hacer, |
| 20 |
porque podamos decir |
|
que acabado de nacer |
|
ya empezaba a redimir. |
|
Pero en el Panal se toca |
|
misterio más soberano, |
|
que a admirarse más provoca, |
|
pues tuvo Pedro en la mano |
|
lo que la Esposa en la boca. |
|
Dar la sangre deseaba |
|
con tan ardiente afición, |
| 30 |
que la que no derramaba, |
|
del deseo de pasión |
|
como Cristo la sudaba. |
|
El juicio más discursivo |
|
no ponderará el fervor |
|
del Santo, pues compasivo |
|
cautivaba un Redentor |
|
por rescatar un cautivo. |
|
La ocupación más subida |
|
de Cristo quiso imitar, |
| 40 |
que en batalla tan temida, |
|
¿qué pudo Pedro esperar |
|
donde aun Dios perdió la vida? |
|
Los enfermos visitaba |
|
con tanto desinterés, |
|
y su remedio buscaba, |
|
que, como era buen Francés, |
|
del mal francés los curaba. |
|
En él, de Pedro y su fe |
|
todas las señales hubo, |
| 50 |
y hasta el Gallo en él se ve, |
|
porque si el otro lo tuvo, |
|
éste de nación lo fue. |
|
Con caritativo ardor |
|
de amores se consumía |
|
del martirio y su rigor, |
|
porque el Santo más quería |
|
ser Mártir que Confesor. |
|
Y en fin, de Cristo imitó |
|
todos los pasos así, |
| 60 |
que en su paciencia se vio |
|
que, cuando todos por sí, |
|
él por todos padeció. |
VILLANCICO VIII.—ENSALADILLA
|
|
A LOS PLAUSIBLES FESTEJOS |
|
que a su fundador Nolasco |
|
la Redentora Familia |
|
publica en justos aplausos, |
|
un Negro que entró en la Iglesia, |
|
de su grandeza admirado, |
|
por regocijar la fiesta |
|
cantó al son de un calabazo: |
PUERTO RICO.—Estribillo
|
|
¡Tumba, la-lá-la; tumba, la-lé-le; |
| 10 |
que donde ya Pilico, escrava no quede! |
|
¡Tumba, tumba, la-lé-le; tumba, la-lá-la, |
|
que donde ya Pilico, no quede escrava! |
Coplas
|
|
Hoy dici que en las Melcede |
|
estos Parre Mercenaria |
|
hace una fiesa a su Palre, |
|
¿qué fiesa? como su cala. |
|
Eya dici que redimi: |
|
cosa palece encantala, |
|
por que yo la Oblaje vivo |
| 20 |
y las Parre no mi saca. |
|
La otra noche con mi conga |
|
turo, sin durmí pensaba, |
|
que no quiele gente plieta, |
|
como eya so gente branca. |
|
Sola saca la Pañola; |
|
¡pues, Dioso, mila la trampa, |
|
que aunque neglo, gente somo, |
|
aunque nos dici cabaya! |
|
Mas ¿qué digo, Dioso mío? |
| 30 |
¡Los demoño, que me engaña, |
|
pala que esé mulmulando |
|
a esa Redentola Santa! |
|
El Santo me lo perrone, |
|
que só una malo hablala, |
|
que aunque padesca la cuepo, |
|
en ese libla las alma. |
Prosigue la Introducción
|
|
Siguióse un estudiantón, |
|
de Bachiller afectado, |
|
que escogiera antes ser mudo |
| 40 |
que parlar en Castellano. |
|
Y así, brotando Latín |
|
y de docto reventando, |
|
a un bárbaro que encontró, |
|
disparó estos latinajos. |
DIÁLOGO
|
|
Hodie Nolascus divinus |
|
in Caelis est collocatus. |
|
—Yo no tengo asco del vino, |
|
que antes muero por tragarlo. |
|
—Uno mortuo Redemptore, |
| 50 |
alier est Redemptor natus. |
|
Yo natas buenas bien como, |
|
que no he visto buenos natos. |
|
—Omnibus fuit Salvatoris |
|
ista perfectior Imago. |
|
—Mago no soy, voto a tal, |
|
que en mi vida lo he estudiado. |
|
—Amice, tace: nam ego |
|
non utor sermone Hispano. |
|
—¿Que te aniegas en sermones? |
| 60 |
Pues no vengas a escucharlos. |
|
—Nescio quid nunc mihi dicis, |
|
nec quid vis dicere capio. |
|
—Necio será él y su alma, |
|
que yo soy un hombre honrado. |
Prosigue la Introducción
|
|
Púsolos en paz un Indio |
|
que, cayendo y levantando, |
|
tomaba con la cabeza |
|
la medida de los pasos; |
|
el cual en una guitarra, |
| 70 |
con ecos desentonados, |
|
cantó un Tocotín mestizo |
|
de Español y Mejicano. |
TOCOTÍN
|
|
Los Padres bendito |
|
tiene on Redentor; |
|
amo nic neltoca |
|
quimati no Dios. |
|
Sólo Dios Piltzintli |
|
del Cielo bajó, |
|
y nuestro tlatlácol |
| 80 |
nos lo perdonó. |
|
Pero estos Teopixqui |
|
dice en so sermón |
|
que este San Nolasco |
|
mïechtin compró. |
|
Yo al Santo lo tengo |
|
mucha devoción, |
|
y de Sempual Xúchil |
|
un Xúchil le doy. |
|
Téhuatl so persona |
| 90 |
dis que se quedó |
|
con los perro Moro |
|
impan ce ocasión. |
|
Mati Dios, si allí |
|
lo estoviera yo, |
|
cen sontle matara |
|
con un mojicón. |
|
Y nadie lo piense |
|
lo hablo sin razón, |
|
ca ni panadero, |
| 100 |
de mucha opinión. |
|
Huel ni machicáhuac; |
|
no soy hablador: |
|
no teco qui mati, |
|
que soy valentón. |
|
Se no compañero |
|
lo desafió, |
|
y con se poñete |
|
allí se cayó. |
|
También un Topil |
| 110 |
del Gobernador, |
|
caipampa tributo |
|
prenderme mandó. |
|
Mas yo con un cuáhuitl |
|
un palo lo dio |
|
ipam i sonteco: |
|
no sé si morió. |
|
Y quiero comprar |
|
un San Redentor, |
|
yuhqui el del altar |
| 120 |
con su bendición. |