Bela Bartok el castillo de barba azul

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Judith, impulsada por un ardiente amor, ha seguido a Barbazul a su castillo. Pide y obtiene de su amado las llaves de siete puertas misteriosas, y las abre una por una. Detrás de la primera hay una cámara de tortura: son los tormentos del propio Barbazul los que están encerrados allí. Detrás de la segunda puerta hay un depósito de armas, las del hombre en la lucha cotidiana por la vida. A continuación se pone al descubierto un tesoro, pero todas las joyas están manchadas de sangre: el hombre no puede lograr nada en este mundo sin hacer daño. Luego Judith ve un magnífico jardín detrás de la cuarta puerta; pero cuando mira más de cerca, la tierra, de la que brotan los árboles y las flores, está impregnada de sangre. La quinta puerta muestra un amplio paisaje; surge de él un torrente de luz cegadora, pero una nube que se extiende sobre él parece arrojar sombras tenebrosas, teñidas de sangre. Detrás de la sexta puerta hay un lago de plata: son las lágrimas, los dolores secretos de una vida. Barbazul entrega las llaves a Judith, que lo apremia, con una vacilación creciente; desea abrazarla y por medio de su amor escapar de su pasado. Sin embargo, Judith, a causa de su inclinación por este hombre extraño (que en realidad es el arquetipo del hombre), y tal vez por el eterno deseo femenino de redimirlo, le pide también la última llave. Y de esta manera descubre en el séptimo aposento a las mujeres anteriores de Barbazul: las amantes de su mañana, de su mediodía y de su tarde. Mientras Barbazul le pone el manto de estrellas y la diadema de la noche, Judith se sitúa en la fila de sus predecesoras y Barbazul se queda solo, a oscuras.

El castillo de barba azul opera de Bela Bartok

Barbebleue3

Bienvenidos al Castillo de Barba Azul, no al castillo de cuento de hadas del siglo XVII de Charles Perrault, que gotea con la sangre del legendario ogro asesino de esposas, como alguna encarnación anterior de Jack el Destripador, sino al sugerente y decididamente del siglo XX mundo del sombrío Duque Barba Azul del dramaturgo Béla Balázs y el compositor Béla Bartók, un estudio de la soledad, de la «falta de comunicación», de la ilusión frente a la realidad.

Para tener una idea de lo que atrajo a Bartók sobre el complot, considere lo siguiente, de una carta que escribió a su madre en 1905:

«¡Soy un hombre solitario! Puede que tenga algunos amigos en Budapest, pero hay veces en las que de repente me doy cuenta de que estoy absolutamente solo. Y tengo la pre-conciencia de que esta soledad espiritual será mi destino. Miro a mi alrededor en busca del compañero ideal, y sin embargo soy plenamente consciente de que es una búsqueda vana. Incluso si alguna vez tuviera éxito en la búsqueda de alguien, estoy seguro de que pronto me decepcionaría.»

En 1911, Bartók pondría música a tales sentimientos, no a sus propias palabras sino a las del dramaturgo de ideas afines, Béla Balázs.

Balázswas nació, en 1884, como Herbert Bauer, en una familia húngaro-judía de origen alemán. Como nacionalista húngaro, sin embargo, el «Bauer» tuvo que irse tan pronto como el adolescente comenzó a llamar la atención con su poesía.

Balázs y el compositor Zoltán Kodály fueron compañeros de habitación en un instituto de formación de profesores en Budapest. Kodály presentó al futuro poeta y dramaturgo a Bartók en 1906 cuando descubrió que Balász compartía su interés por la canción popular. Después de que los tres hombres hicieran su primer viaje de recopilación de canciones populares juntos, Balász escribió en su diario:

«Él [Bartók] es un ingenuo y torpe niño prodigio de 25 años. Hay una admirable y tranquila tenacidad en él. Es un hombre débil, escuálido y enfermizo, pero incluso cuando yo estaba muerta de cansancio, me instó, no me impulsó, a recoger más. Toca muy bien, compone cosas bonitas. Es el cautivo de su talento.»

Fuente:  El castillo de Barba Azul

Morales Taedet animam meam

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Cristóbal de Morales (Sevilla, 1500 – Málaga, 1553)

Lamentatio Jeremiae Lectio II (Job 7:16-21)

Taedet animam meam vitae meae; dimittam adversum me eloquium meum, loquar in amaritudine animae meae. Dicam Deo: Noli me condemnare: indica mihi, cur me ita iudices. Numquid bonum tibi videtur, si calumnieris et opprimas me opus manuum tuarum, et consilium impiorum adiuves? Numquid oculi carnei tibi sunt, aut sicut videt homo et tu videbis? Numquid, sicut dies hominis dies tui, aut anni tui sicut humana sunt tempora, ut quaeras iniquitatem meam, et peccatum meum scruteris? Et scias, quia nihil impium fecerim, cum sit nemo qui de manu tua possit eruere.

Tedio siente mi alma de mi vida; dejaré libre contra mí mi lenguaje, hablaré en la amargura de mi alma. Diré a Dios: «No me condenes; muéstrame por qué me juzgas así. ¿Acaso te parece bien, si me calumnias y me aplastas a mí, obra de tus manos, y favoreces los planes de los impíos? ¿Acaso tienes ojos de carne o tal como ve el hombre también vas a ver tú?. ¿Acaso tal como los días del hombre son los días tuyos o tus años tal como los tiempos humanos, para que rebusques mi iniquidad y escudriñes mi pecado? Y debes saber que nada impío he hecho, cuando no hay nadie que de tu mano pueda arrancar».

My soul is weary of my life, I will let go my speech against myself, I will speak in the bitterness of my soul. I will say to God; tell me why Thou judgest me so. Doth it seem good to Thee that Thou shouldst calumniate me, and oppress me, the work of Thy own hands, and help the counsel of the wicked? Hast Thou eyes of flesh: or, shall Thou see as man seeth? Are Thy days as the days of man, and are Thy years as the times of men, that Thou shouldst inquire after my iniquity, and search after my sin? And shouldst know that I have done no wicked thing, whereas there is no man that can deliver out of Thy hand. Performers: Edigius Kwarter Images: Francisco de Zurbarán, Velázquez, Alonso Cano, Antonio Viladomat i Manalt

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«Officium Defunctorum» de CRISTOBAL DE MORALES (ca.1500-1553), Celebrado en la Ciudad de México (Nueva España), en Noviembre de 1559 para conmemorar la muerte de Carlos V (+1558). Officium Defunctorum: ~AD MATUTINUM: Circumdederunt me remitus mortis. ~INVITATORIUM: Regem cui omnia vivunt, Venite adoremus. ~IN PRIMO NOCTURNO, VERSICULUM: A porta inferni – LECTIO I: Parce mihi, Domine. – LECTIO II: Taedet anima meam. – LECTIO III: Manus tuae. ~IN SECUNDO NOCTURNO, VERSICULUM: Collocet eos Dominum. – RESPONSORIUM III: Ne recordaris. Corría el mes de noviembre del año 1559. En la Iglesia de San José de los Naturales, fundada por los franciscanos en Ciudad de México, se íba a producir uno de ésos acontecimientos que resultarían trascendentales para la Historia de la Música: la celebración en la Nueva España del “Officium defunctorum” (Oficio de Difuntos) de Cristóbal de Morales, para conmemorar la muerte de Carlos V, acaecida un año antes. Esta obra, una de las cumbres de la polifonía renacentista española, se conserva en el Archivo musical de la Catedral de Puebla de los Ángeles, en México. Escribe Rui Vieira Nery: “El Officium defunctorum, sobrevive en un libro de coro propiedad de los archivos de música de la Catedral de Puebla, en México. Pudo haber sido compuesto aproximadamente en la misma época que el réquiem para cuatro voces, pero no existe ninguna referencia específica que apoye esta hipótesis en la documentación existente sobre los últimos años de la vida de Morales. Lo que sí sabemos es que se cantó en Ciudad de México algunos años después de la muerte del compositor, durante los funerales solemnes que se celebraron en esa ciudad por la muerte del emperador Carlos V en noviembre de 1559. Francisco Cervantes de Salazar, en su “Túmulo imperial” (Ciudad de México, 1560), nos ofrece un relato pintoresco y detallado de las ceremonias, con una descripción especialmente exhaustiva de todos los elementos musicales. Dado que el palacio del virrey y la catedral de Ciudad de México estaban demasiado cerca como para permitir una larga procesión entre los dos edificios, las celebraciones tuvieron lugar en la iglesia de San José y en un patio situado entre ésta y el monasterio franciscano colindante, donde se erigió un gran monumento en memoria del difunto emperador. Dos mil indios abrieron la procesión, encabezados por los gobernadores indígenas de las cuatro provincias de México y por más de doscientos caciques, ataviados todos ellos con las vestimentas del duelo según el mas estricto protocolo. Detrás, en una procesión que duró dos horas, desfilaron el clero, encabezado por el arzobispo Alonso de Monchúfar, la administración colonial y la nobleza, con el virrey don Luis de Velasco, y una completa representación de todos los estamentos de la sociedad colonial. La ceremonia en la iglesia fue dirigida por el maestro de capilla de la catedral de Ciudad de México Lázaro del Álamo, que había dividido a sus músicos en dos coros para que pudieran alternarse o combinarse para formar un gran conjunto. En los libros de coro de Puebla no se conservan todas las piezas que se cantaron en esa ocasión, y no fueron todas de Morales ni todas polifónicas; por ejemplo, el motete de Morales para cinco voces “Circumdederunt me gemitus mortis”, que se interpretó justo antes del Invitatorio de rigor (Regem cui omnia vivunt), existe en un manuscrito en la catedral de Toledo, pero no se encuentra en ningún archivo mexicano. El propio Lázaro del Álamo era autor de algunas de las versiones de los salmos que se interpretaron, en las que la primera mitad de cada verso se cantaba por un solista y la segunda era cantada en polifonía por un coro de niños. En otras ocasiones, un pequeño coro polifónico de ocho solistas se alternaba con un coro mayor. Alguna de las versiones de Morales, como la del salmo Exultemus, ya no existen. Por otra parte, los libros de coro de Puebla contienen tres motetes fúnebres de Morales para cuatro voces, (Hodie si vocem eius, Quoniam Deus magnus, y Quoniam ipsius est mare), pero la descripción de Cervantes de Salazar no menciona que se cantaran en esa ocasión. Por consiguiente, esta grabación (se refiere a la que podemos escuchar aquí) sólo incluye las piezas polifónicas de Morales existentes, que sabemos con certeza que fueron interpretadas en maitines durante las ceremonias que hemos descrito. Obra extraída del ábum: Maestros del Siglo de Oro: Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero, Tomás Luis de Victoria. Interpretan: La Capella Reial de Catalunya – Hesperion XX – Cantor: Josep Cabré, Continuo: Alberto Rasi (violón), Guido Morini (órgano). Dirige: Jordi Savall. ALIA VOX Heritage www.musicaantigua.com Música Virreinal, Música Colonial

Handel Alexander´s feast

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EL BANQUETE DE ALEJANDRO (1736)

 (Alexander’s Feast)

Música de Georg Friedrich Händel (1685 – 1759)

Texto de John Dryden (1631 – 1700)

 RESUMEN

PART ONE 1. Overture 2. Recitative Tenor ‘Twas at the royal feast, for Persia won By Philip’s warlike son: Aloft in awful state The god-like hero sate On his imperial throne: His valiant peers were plac’d around; Their brows with roses and with myrtles bound. (So should desert in arms be crown’d). The lovely Thais by his side Sate like a blooming Eastern bride, In flow’r of youth, and beauty’s pride. 3. Air (tenor) and Chorus Happy, happy, happy pair! None but the brave, None but the brave, None but the brave deserves the fair. 4. Recitative Tenor Timotheus plac’d on high, Amid the tuneful quire, With flying fingers touch’d the lyre. The trembling notes ascend the sky, And heav’nly joys inspire. 5. Accompagnato Soprano The song began from Jove, Who left his blissful seats above; (Such is the pow’r of mighty love) A dragon’s fiery form bely’d the God; Sublime, on radiant spires he rode, When he to fair Olympia press’d, And while he sought her snowy breast: Then, round her slender waist he curl’d, And stamp’d an image of himself, a sov’reign of the world. 6. Chorus The list’ning crowd admire the lofty sound, «A present deity!» they shout around; «A present deity!» the vaulted roofs rebound. 7. Air Soprano With ravish’d ears The monarch hears, Assumes the God, Affects to nod, And seems to shake the spheres. 8. Recitative Tenor The praise of Bacchus, then, the sweet musician sung; Of Bacchus, ever fair, and ever young: The jolly God in triumph comes; Sound the trumpets, beat the drums: Flush’d with a purple grace, He shows his honest face; Now give the hautboys breath; He comes, he comes! 9. Air and Chorus Bass Bacchus, ever fair and young, Drinking joys did first ordain; Bacchus’ blessings are a treasure, Drinking is the soldier’s pleasure: Rich the treasure, Sweet the pleasure, Sweet is pleasure after pain. Chorus Bacchus’ blessings are a treasure, Drinking is the soldier’s pleasure: Rich the treasure, Sweet the pleasure, Sweet is pleasure after pain. 10. Recitative Tenor Sooth’d with the sound, the king grew vain; Fought all his battles o’er again; And thrice he routed all his foes, and thrice he slew the slain! slay The master saw the madness rise, His glowing cheeks, his ardent eyes; And while he Heav’n and earth defy’d, Chang’d his hand, and check’d his pride. 11. Accompagnato Soprano He chose a mournful muse, Soft pity to infuse. 12. Air Soprano He sung Darius great and good, By too severe a fate, Fall’n from his high estate, And welt’ring in his blood: Deserted at his utmost need, By those his former bounty fed, On the bare earth expos’d he lies, Without a friend to close his eyes. 13. Accompagnato Soprano With downcast looks the joyless victor sate, Revolving in his alter’d soul, The various turns of chance below, And, now and then, a sigh he stole, And tears began to flow. 14. Chorus Behold Darius, great and good, Fall’n, fall’n, fall’n, fall’n, welt’ring in his blood; On the bare earth expos’d he lies, Without a friend to close his eyes. 15. Recitative Tenor The mighty master smil’d to see That love was in the next degree; ‘Twas but a kindred sound to move, For pity melts the mind to love: 16. Arioso Soprano Softly sweet, in Lydian measures, Soon he sooth’d his soul to pleasures. 17. Air Soprano War, he sung, is toil and trouble, Honour but an empty bubble, Never ending, still beginning, Fighting still, and still destroying; If the world be worth thy winning, Think, oh think it worth enjoying, Lovely Thais sits beside thee, Take the good the Gods provide thee. War he sung… 18a. Chorus The many rend the skies, with loud applause; So love was crown’d, but music won the cause. 19. Air Soprano The Prince, unable to conceal his pain, oppress Gaz’d on the fair, Who caus’d his care; And sigh’d and look’d, sigh’d and look’d, Sigh’d and look’d, and sigh’d again: At length with love and wine at once oppress’d, The vanquish’d victor sunk upon her breast. The Prince… 18b. Chorus The many rend the skies, with loud applause; So love was crown’d, but music won the cause. PART TWO 20. Accompagnato and Chorus Tenor Now strike the golden lyre again, A louder yet and yet a louder strain! Break his bands of sleep asunder, And rouse him, like a rattling peal of thunder. Chorus Break his bands of sleep asunder, And rouse him, like a rattling peal of thunder. Tenor Hark, hark! the horrid sound Has rais’d up his head, As awak’d from the dead, And amaz’d, he stares around. 21. Air Bass Revenge, revenge, Timotheus cries, See the furies arise, See the snakes that they rear, How they hiss in their hair, And the sparkles that flash from their eyes! Behold a ghastly band, Each a torch in his hand! Those are Grecian ghosts, that in battle were slain, And unbury’d, remain Inglorious on the plain. Revenge… 22. Accompagnato Tenor Give the vengeance due To the valiant crew: Behold how they toss their torches on high, How they point to the Persian abodes, And glitt’ring temples of their hostile gods! 23. Air Tenor The princes applaud with a furious joy; And the king seiz’d a flambeau, with zeal to destroy. 24. Air and Chorus Soprano Thais led the way, To light him to his prey; And like another Helen, fir’d another Troy. Choir The princes applaud with a furious joy; And the king seiz’d a flambeau, with zeal to destroy. Thais led the way, To light him to his prey; And like another Helen, fir’d another Troy. 25. Accompagnato and Chorus Tenor Thus long ago, Ere heaving bellows learn’d to blow, While organs yet were mute, Timotheus to his breathing flute, And sounding lyre, Could swell the soul to rage, or kindle soft desire. Chorus At last divine Cecilia came, Inventress of the vocal frame; The sweet enthusiasts from her sacred store, Enlarg’d the former narrow bounds, And added length to solemn sounds, With Nature’s mother-wit, and arts unknown before. 26. Recitative Tenor Let old Timotheus yield the prize, Bass Or both divide the crown; He rais’d a mortal to the skies, Tenor She drew an angel down. 27. Soli and Chorus Let old Timotheus yield the prize, Or both divide the crown; He rais’d a mortal to the skies, She drew an angel down. PRIMERA PARTE 1. Obertura 2. Recitativo Tenor Ocurrió durante el festejo por la conquista de Persia por el hijo guerrero de Filipo. El héroe divino se irguió, en todo su esplendor, desde su trono imperial. Sus valeroso pares, alrededor de él situados, con las frentes ceñidas de rosas y mirtos. (Así se debería honrar al vencedor) La encantadora Tais a su lado, sentada cual florida novia oriental, en la flor de su juventud y orgullosa belleza. 3. Aria (tenor) y Coro ¡Feliz, feliz, feliz, pareja! Solo el valiente, Solo el valiente, Solo el valiente merece a la bella. 4. Recitativo Tenor Timoteo, de pie, en medio del animado grupo, con ágiles dedos la lira tañe. Las vibrantes notas al cielo ascienden, y celestiales alegrías inspiran. 5. Acompañado Soprano La historia comenzó con Júpiter, quien abandonó sus dichosas estancias, (tal es la fuerza del poderoso amor) ocultándose bajo la forma de un feroz dragón. Sublime, cabalgando sobre radiantes ondas, tomó a la bella Olimpia y mientras buscaba su níveo pecho quedó grabada su imagen en la delgada cintura. ¡El soberano del mundo! 6. Coro La muchedumbre expectante admira el sublime canto, «¡Un regalo celestial!» gritan; «¡Un regalo celestial!» devuelven las bóvedas. 7. Aria Soprano Con oídos complacidos el monarca escucha; se reconoce dios, y conmovido asiente mientras el orbe parece estremecerse. 8. Recitativo Tenor La alabanza a Baco, el gentil músico, luego cantó. Baco, el eternamente bello y joven. ¡El dios alegre y triunfante ya llega! Suenan las trompetas y baten los tambores. Con rubores de púrpura gracia, muestra su honesta faz. Resuenan los oboes: ¡Ya llega, ya llega! 9. Aria y Coro Bajo Baco, el eternamente bello y joven, placenteras bebidas pidió. Las bendiciones de Baco son un tesoro, el beber es el placer del soldado. Rico el tesoro, dulce el placer, dulce es el placer tras el dolor. Coro Las bendiciones de Baco son un tesoro, beber es el placer del soldado. Rico el tesoro, dulce el placer, dulce es el placer tras el dolor. 10. Recitativo Tenor Arrullado por el canto, la vanidad del rey crecía. Luchaba de nuevo en sus batallas. ¡Por tres veces ahuyentaba a todos sus enemigos y por tres veces exterminaba a los muertos! El maestro veía crecer la locura, las mejillas brillantes, los ojos ardientes; Y mientras retaba al cielo y a la tierra, cambió su mano y contuvo su orgullo. 11. Acompañado Soprano Eligió un lamento triste que infundiera una ligera compasión. 12. Aria Soprano Cantó al gran y buen Darío, que por un destino cruel, cayó de su alta condición. Empapado en su sangre, abandonado en su extrema necesidad por aquellos a los que su generosidad premió, en el la tierra desnuda a la intemperie yace, sin un amigo que cierre los ojos. 13. Acompañado Soprano Con mirada abatida, el triste vencedor permanece, revolviendo en su atormentada alma, los distintos cambios del destino, y, de vez en cuando, suspiraba, y las lágrimas comenzaron a brotar. 14. Coro Mirad al gran y buen Darío, caído, caído, caído, empapado en su sangre. En el la tierra desnuda a la intemperie yace, sin un amigo que cierre sus ojos. 15. Recitativo Tenor El poderoso maestro sonrió al ver que el amor era el grado siguiente, y que era un sonido muy parecido a la piedad, pues la compasión prepara la mente para el amor. 16. Arioso Soprano Suavemente dulce, al modo de Lidia, pronto condujo su alma a los placeres. 17. Aria Soprano La guerra, cantaba, es esfuerzo y pesar, el honor sin embargo, una pompa vana, nunca termina, siempre comienza, lucha siempre, y siempre destruye. Si el mundo vale esa recompensa, piense, piense si es digna de ser gozada. La encantadora Tais a tu lado se sienta, toma los dones que te otorgan los dioses. La guerra, cantaba… 18a. Coro La multitud estremece los cielos, con una gran ovación, porque el amor fue coronado, pero la música ganó la causa. 19. Aria Soprano El príncipe, incapaz de ocultar su dolor, miraba a la bella, causa de su angustia. Y suspiraba y la miraba, suspiraba y la miraba, suspiraba otra vez. Al final, el amor y el vino hicieron que el derrotado vencedor sucumbiera sobre su pecho. El príncipe… 18b. Coro La multitud estremece los cielos, con una gran ovación; porque el amor fue coronado, pero la música ganó la causa. SEGUNDA PARTE 20. Acompañado y Coro Tenor Tañe la dorada lira otra vez. ¡Una melodía más alta… más aún! Rompa sus ataduras con el sueño, y álcele cual ensordecedor estallido de trueno. Coro Rompa sus ataduras con el sueño, y álcese, cual ensordecedor estallido de trueno. Tenor ¡Oíd, oíd, el sonido terrible! Ha levantado su cabeza, y como resucitado de entre los muertos, asombrado, mira a su alrededor. 21. Aria Bajo ¡Venganza, venganza, grita Timoteo! Veo a las furias alzarse, y las serpientes que albergan silbar en sus cabellos. ¡Y las chispas que salen de sus ojos! ¡Mirad, una multitud estremecedora, con antorchas en sus manos! Son fantasmas griegos, que en la batalla fueron masacrados, y sin enterrar permanecen deshonrados en la llanura. Venganza… 22. Acompañado Tenor Dadle la venganza debida al valeroso ejército. ¡Mirad cómo sacuden sus antorchas en alto señalando los campamentos persas! ¡Así como los deslumbrantes templos de sus hostiles dioses! 23. Aria Tenor Los príncipes aplauden con furiosa alegría y el rey empuña una antorcha, con ánimo destructor. 24. Aria y Coro Soprano Tais abría paso, para conducirle a su presa. Y cual otra Helena, otra Troya incendió. Coro Los príncipes aplauden con furiosa alegría y el rey empuña una antorcha, con ánimo destructor. Tais abría paso, para conducirle a su presa y cual otra Helena, otra Troya incendió. 25. Acompañado y Coro Tenor Así ocurrió tiempo ha, antes que los oscilantes fuelles comenzaran a soplar, cuando aún los órganos estaban callados. Timoteo con su flauta o con su sonora lira, podía infundir en el alma una profunda rabia o encender un suave deseo. Coro Finalmente, llegó la divina Cecilia, inventora del arte vocal. Los sensibles devotos de sus sagrados misterios, ensancharon los antiguos límites, y añadieron extensión a los sonidos solemnes con el ingenio de la madre naturaleza, y artes, hasta entonces desconocidas. 26. Recitativo Tenor Que al viejo Timoteo renuncie al premio… Bajo O que ambos compartan la corona. Pues él elevó un mortal a los cielos… Tenor Y ella bajó un ángel. 27. Solo y Coro Que el viejo Timoteo renuncie al premio, o que ambos compartan la corona;. Pues él elevó un mortal a los cielos y ella bajó un ángel. Escaneado y Traducido por: Alfonso González Manzano 2008

Fuente : Kareol.es

Villancicos 3 Sor Juana

vilan

SAN PEDRO NOLASCO, 1677

Villancicos que se cantaron en los Maitines del Gloriosísimo Padre San Pedro Nolasco, fundador de la Sagrada Familia de Redentores de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, día 31 de enero de 1677 años, en que se imprimieron.

DEDICATORIA

“—¿Cujus est imago haec et superscriptio? —Caesaris.
—Reddite, ergo, quae sunt Caesaris, Caesari.” (C. 22, Mat.)
EN FE DE SENTENCIA TAL
por punto de ley, ajusto
que la imagen siempre es justo
se vuelva a su Original.
Que ella es de un César señal
conozco, si atiendo al cúya;
mas, supuesto que sea suya,
por lo que en ésta diviso,
otro hay a quien es preciso
10 que César de Dios se arguya.
De este César hoy mi voz
publica el sello a la luz
del ser señal de la Cruz,
con que es señal que es de Dios.
Para en uno son los dos,
¡oh Julia César Augusta!
Nuestra atención muy bien gusta
si hoy a vos la Imagen vuestra
consagra: que es gloria nuestra
20 a vueltas de ser tan justa.

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

Estribillo
EN LA MANSIÓN INMORTAL
donde no habita la pena,
que es toda de gloria llena,
Jerusalén celestial,
ya libres de todo mal
los Espíritus gloriosos,
todos celebran gozosos
de Pedro el triunfo feliz,
que unió la Francesa Lis
10 a la Barras de Aragón:
entre tan santo escuadrón,
él muestra más bizarría,
por ser hijo de María.
Coplas
Aunque cualquier Santo puede
ser de María hijo amado,
en título tan honrado
a todos Nolasco excede:
pues a él se le concede
como heredero, este día,
20 por ser hijo de María.
La Reina de la belleza
a los dos da vestidura:
a Uno, de su Carne pura,
y al otro, de su pureza;
Pedro goza tal grandeza
que a Cristo solo venía,
por ser hijo de María.
Casi con igual estima
a los dos Hijos mandó:
30 si Uno las almas sanó,
otro los cuerpos redima
porque al cristiano no oprima
del moro la tiranía;
por ser hijo de María.
Y si a Cristo en su Pasión
Ángeles acompañaron,
y su Sangre veneraron
precio de la Redención,
a Pedro en otra ocasión
40 limpiaron la que vertía,
por ser hijo de María.
Ambos de su Redención
vincularon los portentos,
el Uno en sus Sacramentos,
el otro en su Religión:
porque en eterno padrón
se conserve obra tan pía,
por ser hijo de María.
Quiso, al nacer Dios, morir,
50 pues donde está tal Señor
no luce otro Redentor:
de donde llego a inferir,
que sólo quiso vivir
mientras redimir podía,
por ser hijo de María.
Y si el Cuerpo no se halló
de Cristo, y los que buscaron
cándidas guardas hallaron,
también el de éste faltó:
60 y sólo por él quedó
su cándida compañía,
por ser hijo de María.

VILLANCICO II

Estribillo
¡AH DE LAS MAZMORRAS, CAUTIVOS PRESOS,
atended a mis voces, oíd mis ecos,
que unas nuevas os traigo tan portentosas,
que os han de causar gusto, siendo penosas,
pues en la muerte de Nolasco santo
brota la pena gloria, y risa el llanto!
Coplas
¡Ah de las mazmorras,
tened atención;
atended, Cautivos,
10 las nuevas que os doy!
Escuchad mi llanto,
a falta de voz,
que también por señas
se explica el dolor.
Sabed que ya es muerto
Pedro el Redentor:
¿cómo muere quien
vida a tantos dio?
No esperéis consuelo,
20 pues él os faltó
y acabó en su vida
vuestra redención.
De vuestras cadenas
ya sin remisión
es candado eterno
cualquiera eslabón.
¿Adónde hallaréis
tan noble Pastor,
que por cada oveja,
30 su vida arriesgó,
y quedando expuesto
al fiero rigor,
dio su libertad
por vuestra prisión?
Llorad, y deshechos
en líquido humor,
busque por los ojos
puerta el corazón.
Pero ¿qué delirio
40 así me llevó,
y arrebató el alma
tras la compasión?
No lloréis, Cautivos,
porque no es razón
llorar que esté libre
quien os libertó.
Cristo a ejercitar
su oficio nació,
que tal es la falta,
50 que la suple un Dios.
Siempre os será Pedro
con igual amor, Redentor aquí,
y allá intercesor.

VILLANCICO III

Estribillo
¡AGUIJA, AGUIJA, CAMINANTE, APRIESA,
que es corto el tiempo y larga la carrera!
¡Aguija, corre, corre, aguija, carga,
que el Sol se pone y la carrera es larga!
Coplas
Nolasco, aquel Caminante
que en la carrera del siglo
supo caminar al Cielo
sin dilatar el camino;
el que por ir más ligero,
10 sin la carga de los vicios,
no sólo de bienes, pero
se descargó de sí mismo,
dejó su patria y riquezas,
dejó su noble apellido,
y si el ser dejar pudiera,
pienso que no hubiera sido,
camina por un atajo,
que, aunque es trabajo seguirlo,
más quiere atajos con riesgo
20 que rodeos sin peligro.
Sobre sus obras camina,
que con celestial destino
son las más veloces postas
para llegar al Empíreo.
La fatiga del vïaje
le hace dulce el ejercicio,
que no siente andar quien tiene
el pie siempre en el estribo.
Para sustentarse lleva
30 en el pecho el Peregrino,
porque nada le embarace,
el Vïático escondido.
Ya del eterno descanso
llega al apacible sitio,
y de sus largas fatigas
goza el premio merecido.

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

Estribillo
¡AY, CÓMO GIME! MAS ¡AY, CÓMO SUENA
el Cisne, que en dulcísimas endechas
suenan epitalamios y son exequias!
Coplas
Aquel Cisne de María,
que vistió en la toga tersa
la más cándida señal
de su Virginal Pureza,
el escudo de sus armas,
la cifra de sus empresas,
10 archivo de sus favores
y de su honor la defensa;
cuya voz, mejor que Orfeo,
con dulcísimas cadencias
de tantos tristes cautivos
rompió las fuertes cadenas;
Él que en las corrientes puras,
por conservar su limpieza,
de las fuentes de la Gracia
tuvo morada perpetua,
20 hoy, conociendo su fin,
en dulces cláusulas tiernas
la mortal vida despide
para pasar a la eterna.
Y aunque se conoce limpio,
a la Majestad Suprema,
sobre el candor de la nieve
le pide que lo emblanquezca.

VILLANCICO V

Estribillo
ESCUCHEN A MI MUSA
que está de gorja,
y se quiere este rato
mostrar burlona.
No pierdan esta ocasión,
porque será compasión,
si me dejan de escuchar:
andar, andar.
Vaya Satanás a redro,
10 que pues mis victorias medro
y ninguno se me enoja,
diré lo que se me antoja,
porque se me antoja, Pedro.
Coplas
De Pedro he de discurrir
los milagros esta vez,
y el mayor milagro es
que yo lo quiera decir.
Cuéntanos que a la luz salió,
para acabar nuestras penas,
20 el día de las Cadenas,
porque a quitarlas nació;
porque en su ardiente fervor
la Iglesia, en triunfo doblado
goce un Pedro encadenado
y un desencadenador.
Mas ¿quién por esto lo alaba
ni quiere ofrecerle palmas,
si cautivaba mil almas
por un cuerpo que libraba?
30 Venderse por varios modos,
por rescatar, intentó;
pero nadie lo compró,
porque lo conocen todos.
Con su limosna pesado,
sin perdonar a ninguno,
a todos por importuno
sacó el alma de pecado.
De sentir el modo es vario,
pues al mirar su fervor,
40 todos dicen que es Pastor,
pero yo, que es Mercenario.
Con sus compañeros franco,
cuando algunos recibía,
mil cosas les prometía,
para dejarlos en blanco.
De la pobreza tal sed
tuvo, con tal eficacia,
que siempre vivió de Gracia
y se enterró de Merced.

VILLANCICO VI.—JÁCARA

Estribillo
¡ESCUCHEN, CÓMO, A QUIÉN DIGO,
que va de Jacarandana!
A los valientes convido:
¡oigan, oigan, vaya, vaya,
que a quien de Pedro sus hazañas cuenta,
la atención no es de gracia, sino deuda!
Coplas
Oigan, atiendan, que canto
las hazañas portentosas
de aquel asombro de Marte,
10 del espanto de Belona:
del imitador de Cristo,
Predicador de sus glorias,
del cuchillo del Hereje,
del espanto de Mahoma.
Nolasco, digo, el valiente,
el de la vida penosa,
quebrantador de prisiones,
despoblador de mazmorras.
Aquel valiente, francés,
20 asombro de Barcelona,
que hizo temblar sus montañas
más que el bravo Serralonga.
Bandolero que, en poblado
robando las almas todas,
a cenar con Jesucristo,
despachó muchas personas.
El que desnudando a todos
con una maña famosa
dejó la nobleza y plebe
30 a pedir misericordia.
Al que sin tener caudal,
todos los bienes le sobran,
porque la Merced de Dios
no le falta a todas horas.
El que en honor de María,
si desenvaina la hoja,
por defender su pureza
ni con su sangre se ahorra.
El que alistó en su bandera
40 tanta inmensidad de tropas,
que haciéndole fuerza al Cielo,
arrebataron la gloria.
El que por librar amigos,
con condición generosa,
trajo la vida vendida
sin más ayuda de costa.
El que, privado del Rey,
trajo por insignia honrosa
en campo rojo esmaltadas
50 cinco Barras vencedoras.
El que con todo su brío
sufrió lo que nadie ignora,
pues dándole un bofetón
no osó desplegar la boca.
Mas como los de su trato
nunca de otros fines gozan,
después de tantas andanzas,
murió pidiendo limosna.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII

¡VENGAN A VER UN LUCERO
en el Redentor segundo,
que ha ejercitado en el mundo
el oficio del Primero!
¡Vengan a ver un esmero
de la gracia, y sus primores!
¡Corred aprisa, pastores:
veréis que tiene en su celo
otro Redentor el suelo,
10 que sin que el título asombre,
da en la tierra paz al hombre
y gloria a Dios en el Cielo!
Coplas
Porque en Nolasco se crea
cuánto a Jesucristo aplace
que su retrato se vea,
en la Galia Pedro nace,
como Cristo en Galilea.
Aun antes de discurrir,
limosnas empezó a hacer,
20 porque podamos decir
que acabado de nacer
ya empezaba a redimir.
Pero en el Panal se toca
misterio más soberano,
que a admirarse más provoca,
pues tuvo Pedro en la mano
lo que la Esposa en la boca.
Dar la sangre deseaba
con tan ardiente afición,
30 que la que no derramaba,
del deseo de pasión
como Cristo la sudaba.
El juicio más discursivo
no ponderará el fervor
del Santo, pues compasivo
cautivaba un Redentor
por rescatar un cautivo.
La ocupación más subida
de Cristo quiso imitar,
40 que en batalla tan temida,
¿qué pudo Pedro esperar
donde aun Dios perdió la vida?
Los enfermos visitaba
con tanto desinterés,
y su remedio buscaba,
que, como era buen Francés,
del mal francés los curaba.
En él, de Pedro y su fe
todas las señales hubo,
50 y hasta el Gallo en él se ve,
porque si el otro lo tuvo,
éste de nación lo fue.
Con caritativo ardor
de amores se consumía
del martirio y su rigor,
porque el Santo más quería
ser Mártir que Confesor.
Y en fin, de Cristo imitó
todos los pasos así,
60 que en su paciencia se vio
que, cuando todos por sí,
él por todos padeció.

VILLANCICO VIII.—ENSALADILLA

A LOS PLAUSIBLES FESTEJOS
que a su fundador Nolasco
la Redentora Familia
publica en justos aplausos,
un Negro que entró en la Iglesia,
de su grandeza admirado,
por regocijar la fiesta
cantó al son de un calabazo:

PUERTO RICO.—Estribillo

¡Tumba, la-lá-la; tumba, la-lé-le;
10 que donde ya Pilico, escrava no quede!
¡Tumba, tumba, la-lé-le; tumba, la-lá-la,
que donde ya Pilico, no quede escrava!
Coplas
Hoy dici que en las Melcede
estos Parre Mercenaria
hace una fiesa a su Palre,
¿qué fiesa? como su cala.
Eya dici que redimi:
cosa palece encantala,
por que yo la Oblaje vivo
20 y las Parre no mi saca.
La otra noche con mi conga
turo, sin durmí pensaba,
que no quiele gente plieta,
como eya so gente branca.
Sola saca la Pañola;
¡pues, Dioso, mila la trampa,
que aunque neglo, gente somo,
aunque nos dici cabaya!
Mas ¿qué digo, Dioso mío?
30 ¡Los demoño, que me engaña,
pala que esé mulmulando
a esa Redentola Santa!
El Santo me lo perrone,
que só una malo hablala,
que aunque padesca la cuepo,
en ese libla las alma.
Prosigue la Introducción
Siguióse un estudiantón,
de Bachiller afectado,
que escogiera antes ser mudo
40 que parlar en Castellano.
Y así, brotando Latín
y de docto reventando,
a un bárbaro que encontró,
disparó estos latinajos.

DIÁLOGO

Hodie Nolascus divinus
in Caelis est collocatus.
—Yo no tengo asco del vino,
que antes muero por tragarlo.
—Uno mortuo Redemptore,
50 alier est Redemptor natus.
Yo natas buenas bien como,
que no he visto buenos natos.
—Omnibus fuit Salvatoris
 ista perfectior Imago.
—Mago no soy, voto a tal,
que en mi vida lo he estudiado.
—Amice, tace: nam ego
non utor sermone Hispano.
—¿Que te aniegas en sermones?
60 Pues no vengas a escucharlos.
—Nescio quid nunc mihi dicis,
nec quid vis dicere capio.
—Necio será él y su alma,
que yo soy un hombre honrado.
Prosigue la Introducción
Púsolos en paz un Indio
que, cayendo y levantando,
tomaba con la cabeza
la medida de los pasos;
el cual en una guitarra,
70 con ecos desentonados,
cantó un Tocotín mestizo
de Español y Mejicano.

TOCOTÍN

Los Padres bendito
tiene on Redentor;
amo nic neltoca
quimati no Dios.
Sólo Dios Piltzintli
del Cielo bajó,
y nuestro tlatlácol
80 nos lo perdonó.
Pero estos Teopixqui
dice en so sermón
que este San Nolasco
mïechtin compró.
Yo al Santo lo tengo
mucha devoción,
y de Sempual Xúchil
un Xúchil le doy.
Téhuatl so persona
90 dis que se quedó
con los perro Moro
impan ce ocasión.
Mati Dios, si allí
lo estoviera yo,
cen sontle matara
con un mojicón.
Y nadie lo piense
lo hablo sin razón,
ca ni panadero,
100 de mucha opinión.
Huel ni machicáhuac;
no soy hablador:
no teco qui mati,
que soy valentón.
Se no compañero
lo desafió,
y con se poñete
allí se cayó.
También un Topil
110 del Gobernador,
caipampa tributo
prenderme mandó.
Mas yo con un cuáhuitl
un palo lo dio
ipam i sonteco:
no sé si morió.
Y quiero comprar
un San Redentor,
yuhqui el del altar
120 con su bendición.

Beethoven sonata claro de luna

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Beethoven Sonata Claro de Luna Movimiento 1,2 ,3

 

Beethoven Moonlight Sonata (en realidad Sonata para piano n.º 14 en dorado menor «Quasi una fantasía», op. 27 n.º 2 de Ludwig van Beethoven) es una de las obras para piano clásico más populares del mundo. The Moonlight Sonata fue completada por Beethoven en 1801 y dedicada en 1802 a su pupila, la condesa Giulietta Guicciardi. Es una de las composiciones más populares de Beethoven para piano. Beethoven Moonlight Sonata en 3 movimientos: Movimiento 1, Adagio sostenuto Movimiento 2, Allegretto Movimiento 3: https://youtu.be/c-zCkDOwNTs

Sonata n 14

moonlight-a4

 

Villancicos 2 Sor Juana

sor

CONCEPCIÓN, 1676

Villancicos que se cantaron en la S. I. Metropolitana de Méjico en los maitines de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, año de 1676, en que se imprimieron.

PRIMERO NOCTURNO

VILLANCICO I

Estribillo
¡A LA FIESTA DEL CIELO! LAS VOCES CLARAS
una Reina celebran, Pura y sin falta.
¡Vengan, vengan,
a celebrarla por su buena estrella!
No se detengan, ¡vayan!,
que en su Concepción está para gracias.
Coplas
Con mucha gracia María,
siendo del género humano,
una Concepción estrena
10 tan nueva, que no ha pecado.
Allá en la Mente Divina
su puro esplendor intacto,
sin necesidad de absuelto,
fue éste un caso reservado.
Corriendo por todo el mundo
la culpa, estuvo el milagro
que macular no pudiese
a su Ser Inmaculado.
Astuto y desvanecido,
20 a sus plantas arrojado,
su honor puro a Lucifer
se le fue entonces por alto.
Corrientemente atrevido,
por hija de Adán, el Diablo
se la había jurado, puesto
que echó por tantos y cuantos.
Pero como no podía
en su Concepción tragarlo,
contra el bocado se estuvo
30 de Adán, sin probar bocado.

VILLANCICO II

Estribillo
¡A LA CONCEPCIÓN, A LA CONCEPCIÓN!
No se detengan, que la fiesta es hoy.
¡Vayan, vayan,
que la Reina tiene harta gracia!
¡Lleguen, lleguen,
porque su fiesta es fiesta solemne!
Redondillas
Hoy con festiva alegría,
de virtud y gracia llena,
en su Concepción estrena
10 un Templo de Dios, María.
Venciendo al fiero Dragón
que a sus pies holló triunfante,
este milagro al instante
sucedió en la Concepción.
Victoriosa y sin desgracia,
como se deja entender,
fue el caso muy para ver
en Santa María de Gracia.
Si es Puerta en quien se hallará
20 franca la entrada del Cielo,
lo festivo de este anhelo
en Porta-Caeli será.
Contra el Dragón y sus redes,
en alta contemplación
cogen por la Concepción
los que hoy van a las Mercedes.
En sus aplausos divina,
después de tan gran batalla,
hoy, cuando contenta se halla,
30 es la fiesta de Regina.

VILLANCICO III.—DIÁLOGO

—¿QUIÉN ES AQUELLA AZUCENA
que pura entre todas brilla?
—Es, aunque Azucena sea,
de Dios una Maravilla.
—En su Concepción sin mancha
¿tuvo asomos de cautiva?
—Muy libre se concibió,
y fue en un Ave María.
—¿Pudo caer en la culpa
10 de Adán, de quien ella es hija?
—La cabeza se estrelló
sin haber dado caída.
—¿Con su pureza, el Demonio
tuvo alguna demasía?
—Aunque se precia de bravo,
jamás le echó la maldita.
—Porque campa de tremendo
¿su estrago la atemoriza?
—Puesta sobre su cabeza,
20 de él se le da lo que pisa.
Estribillo
—¿Quién es aquella Reina de tierra y Cielo?
—Es el Ave de gracia, por Dios eterno,
concebida sin mancha,
que está para glorias, que está para gracias,
y en un Instante
la libró Dios de culpa, para ser su Madre.

SEGUNDO NOCTURNO

VILLANCICO IV

Coplas
UN HERBOLARIO EXTRANJERO
que es todo Sabiduría,
para curar de venenos
muestra una Hierba bendita.
Él por su mano la planta,
que de ninguno la fía,
y porque salga con gracia
le bendice la semilla.
Hace con ella milagros
10 de curas tan peregrinas,
que es Hierba Sánalo-todo,
según a todo se aplica.
Dicen que es la Hierba-Buena
los que de espacio la miran;
pero Él por nombre le ha puesto
la Hierba Santa-María.
Otros, que es la Hierba-Santa
dicen, que sola se libra
de la infición que de Adán
20 nos hizo la manzanilla.
Otros, que es la Celidonia,
por lo que aclara la vista;
y otros dicen que es la Salvia,
porque la lengua habilita.
Otros, por su gran virtud,
que será Romero afirman;
y otros por la incorrupción,
dicen que es la Siempre-Viva.
Ella, aunque es como ninguna
30 y a ninguna parecida,
nace de la Mejor-Ana
y así a su lado se cría.
Es tan contra la ponzoña,
que la mordedura antigua
del más nocivo Dragón
en un punto se la quita.
Tal virtud secreta encierra,
que la Serpiente nociva
quiere rendirse a su fama
40 por no morir a su vista.
Todos los hombres la busquen,
pues todos la necesitan,
que aun de Ángeles la Ciudad
yerba de la Puebla cría.
Manuel es el Extranjero:
a Él vaya quien la codicia;
que también se da de gracia
La que en Gracia es Concebida.
Estribillo
Nadie tema ponzoña, de hoy más, Mortales,
50 pues con tal Contrayerba, ninguna es grande;
y aunque lo tenga en el seno,
ninguno tema el veneno:
que Ella es la dulce Trïaca
que todo el veneno saca
y cura de todos males.
¡Nadie tema ponzoña, Mortales!

VILLANCICO V

Coplas
ENTRE LA ANTIGUA CIZAÑA
que el Enemigo del hombre
puso en el jardín del mundo
para marchitar sus flores,
el Hortelano Divino,
por ostentar sus primores,
en el más estéril cuadro
plantó la Rosa más noble.
De corrupción y de espinas
10 goza regias exenciones,
fragante Reina de tanta
república de colores.
A influjos del Sol se engendra,
porque su Criador dispone
que, aunque de la tierra nace,
nada de la tierra toque.
Y porque saliendo al prado
por maravilla del Orbe,
luces por hojas despliegue,
20 brille rayos por candores,
tan limpia, en fin, se concibe,
tan fuera del común orden,
que Naturaleza misma
en Ella, se desconoce.
Estribillo
¡Al jardín, Hortelanos,
al campo, Labradores,
y veréis en el campo, y entre las flores,
una Rosa sin recelo
de que la marchite el hielo
30 ni la abrasen los ardores!
Sin espinas de pecado
veréis que preside al prado,
sin mancilla,
tan hermosa,
que siendo del Cielo Rosa,
es del prado Maravilla.

VILLANCICO VI.—JÁCARA

Estribillo
¡OIGAN, MIREN, ATIENDAN
lo que se canta,
que hoy la Música viene
de mucha gracia!
Pero hablando de veras
y en puridad,
en breve ha de decirles
una verdad.
Coplas
Antes que todas las cosas
10 érase una hermosa Niña
de los ojos del Criador,
graciosamente prevista.
Que habiendo de ser de un Dios
Humanado, Madre digna,
fue razón que ni un instante
se apartase de su vista.
Para ser de los Mortales
la defensa, fue escogida,
siendo la pura Azucena
20 de la hoja blanca y limpia.
Contra la Serpiente astuta
que ocasionó la rüina
de todo el género humano,
siempre estuvo prevenida;
siempre armada y vigilante;
y tanto, que al embestirla,
con linda gracia le dio
en la cabeza una herida.
Jamás pudo ni aun tocarla
30 la Sierpe; y así, corrida,
en escuchando su Nombre,
bramando se da a Patillas.
Para estas empresas, tanta
gracia Dios le comunica,
que siendo pura criatura,
Mujer parece Divina.
Sin la mancha de la culpa
se concibe, de Adán hija,
porque en un lunar no fuese
40 a su padre parecida.
Del tributo universal
el Sacro Poder la libra,
previendo que había de ser
nuestra Reina sin caída.
De Ésta, pues, a quien los fieles
invocan Madre benigna,
es la fiesta, y es el canto
de esta mi Jacarandina.

TERCERO NOCTURNO

VILLANCICO VII

  1. MARÍA, EN SU CONCEPCIÓN,
las sombras venciendo obscuras,
se forma de luces puras
bien ordenado Escuadrón.
2. De él huye el negro borrón;
  1. y viendo de María
las puras luces bellas,
  1. queda la Noche fría,
y la hace ver estrellas.
10
  1. ¡Triunfe el Día!
  1. El Cielo, que venza ordena
a la Sombra su arrebol,
  1. blanca Aurora, hermoso Sol
y Luna de gracia llena.
  1. Déle a la Culpa la pena,
destruyendo el negro horror;
muera la Sombra al valor
que tanta Luz encierra.
¡Al arma, guerra, guerra!
20
  1. Con luces de gracia y gloria
consigue María victoria,
  1. y a su pureza el triunfo se da.
  1. ¡Es verdad,
porque vencer a la sombra
y al Dragón, que se asombra,
se debe a su claridad!
Coplas
Luciente divina Aurora
del que es de Justicia Sol,
contra la Noche se ostenta
30 María, en su Concepción.
Como Luna siempre llena
de puro, indemne candor,
a pesar de las tinieblas
sus luces manifestó,
pues, como el Sol escogida,
la lobreguez ahuyentó
de la culpa, y por la gracia
claro Día se formó.
Pertrechada se concibe
40 del limpio, claro esplendor
de la Luz indefectible,
con que a la sombra venció.

VILLANCICO VIII

(Entre un Negro y la Música Castellana.)
—ACÁ TAMO TOLO
Zambio, lela, lela,
que tambié sabemo
cantaye las Leina.
—¿Quién es? — Un Negliyo.
— ¡Vaya, vaya fuera,
que en Fiesta de luces,
toda de purezas,
no es bien se permita
10 haya cosa negra!
—Aunque Neglo, blanco
somo, lela, lela,
que il alma rivota
blanca sá, no prieta.
—¡Diga, diga, diga!
—¡Zambio, lela, lela!
Coplas
—Cuche usé, cómo la rá
Rimoño la cantaleta:
¡Huye, husico ri tonina,
20 con su nalís ri trumpeta!
—¡Vaya, vaya, vaya!
—¡Zambio, lela, lela!
—¡Válgati Riabro, Rimoño,
con su ojo ri culebra!
¿Quiriaba picá la Virgi?
¡Anda, tomá para heya!
— ¡Vaya, vaya, vaya!
—¡Zambio, lela, lela!
Viní acá, perra cabaya:
30 ¿su cabeza ri bayeta
y su cola ri machí,
pinsiaba la trivimenta?
—¡Vaya, vaya, vaya!
—¡Zambio, lela, lela!
—Vaya al infierno, Cambinga,
ayá con su compañela
que le mira calabralo,
cómo yeva la cabeza.
—¡Vaya, vaya, vaya!
40 —¡Zambio, lela, lela,
que tambié sabemo
cantaye las Leina!

compositores : Amadeo Vives

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«Bohemios». Zarzuela Completa

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Maruxa

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Amadeo Vives Roig (Collbató, Barcelona, 18 de noviembre de 1871Madrid, 2 de diciembre de 1932) fue un compositor español, autor de canciones y de más de un centenar de obras escénicas entre óperas, operetas y zarzuelas, que destacó especialmente por estas últimas, en particular por Maruxa, Bohemios y Doña Francisquita, consideradas entre las obras cumbre del género. Persona de gran cultura, también dejó una estimable obra literaria, que comprende diversos ensayos sobre estética musical; un libro autobiográfico, Sofía (1923); y una exitosa comedia teatral, Jo no sabia que el món era així (Yo no sabía que el mundo era así), estrenada en Barcelona en 1929 y que recibió el título de Rosalía cuando en 1930 fue estrenada en Santander su versión en español.

BIOGRAFIA

Evolución y madurez:
Más allá de la estricta cronología, en toda la obra de Vives se ve claramente un constante progreso. Las últimas partituras se notan técnicamente más trabajadas que las primeras, fruto aquellas posiblemente de los nervios de la juventud o de los encargos deprisa y corriendo. Y no nos referimos solamente a las zarzuelas, sino también a sus escritos y conferencias pronunciadas sobre temas que él conocía a fondo, una dedicación a la que se vio abocado por sus admiradores. Incluso llegó a cultivar el «lied» dentro las Canciones epigramáticas, poco conocidas, estrenadas por Amalia Isaura acompañada al piano por Francisco Fuster el 27 de octubre de 1915. Estas canciones están sabiamente armonizadas y son de una originalidad admirable.
Un análisis esmerado de su obra quizás todavía no existe, pero es cierto que la modernidad de su estructura musical se nota bien pronto, ya desde sus primeras obras.
Hay una serie de aspectos en que otros compositores, críticos y estudiosos están completamente de acuerdo. Estos son el hecho de ser considerado un músico de los pies a la cabeza. También se lo consideraba un triunfador en el género lírico, un autor popular y con mucho de éxito.
Y el tercer aspecto es que disfrutaba en buena parte de un prestigio en el mundo intelectual de la época, más allá de su sencillez humana, que le hacía interesarse por todos los temas escuchando atentamente el interlocutor, que por otro lado valoraba mucho sus razones. El caso es que fue inmensamente popular.
Por el contrario, quizás esta popularidad es la culpable que algunos sectores del mundo intelectual hayan visto siempre en su música una búsqueda sólo de la comercialidad y el oportunismo, a falta de explorar caminos nuevos en el complejo mundo de la orquesta.
A guisa de rápido repaso, mencionaremos algunas de las personalidades con las que en el decurso de su vida se relacionó. Verdaguer, Guimerá, Nicolau, Cambó, Falla, Pla, Benavente, Arniches, Borrás, Vendrell, Fernandez Shaw, Prat de la Riba, Puig i Cadafalch, Domènech i Montaner, Lola Membrives, etc. y tertulianos como Picasso, Nonell, Rusiñol, Casas, Clarasó, Morera, y muchos  otros, presentes en sus queridas «de café» a las cuales no renunció nunca ni siquiera cuando estaba en la cumbre de su carrera.
También se convierte en empresario, como acontece en 1906, de los teatros Zarzuela, Cómico y Eslava, de Madrid. En 1917 también crea una compañía lírica propia.
Vives da muestras de una vitalidad enorme, pese a sus dificultades físicas, a las cuales nunca se refirió.

El modernismo en Cataluña – Amadeo Vives …

Opera Artus

Amadeo Vives

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La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados