Maupasant – Cuento

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Una aventura parisiense  Cuento.

Guy de Maupassant


¿Existe en la mujer un sentimiento más agudo que la curiosidad? ¡Oh! ¡Saber, conocer, tocar lo que se ha soñado! ¿Qué no haría por ello? Una mujer, cuando su curiosidad impaciente está despierta, cometerá todas las locuras, todas las imprudencias, tendrá todas las audacias, no retrocederá ante nada. Hablo de las mujeres realmente mujeres, dotadas de ese espíritu de triple fondo que parece, en la superficie, razonable y frío, pero cuyos compartimentos secretos están los tres llenos: uno de inquietud femenina siempre agitada; otro de astucia coloreada de buena fe, de esa astucia de beato, sofisticada y temible; el último, por fin, de sinvergüencería encantadora, de trapacería exquisita, de deliciosa perfidia, de todas esas perversas cualidades que empujan al suicidio a los amantes imbécilmente crédulos, pero que arroban a los otros.

Aquella cuya aventura quiero contar era una provinciana, vulgarmente honesta hasta entonces. Su vida tranquila en apariencia, discurría en su hogar, entre un marido muy ocupado y dos hijos a los que criaba como mujer irreprochable. Pero su corazón se estremecía de curiosidad insatisfecha, de un prurito de lo desconocido. Pensaba en París sin cesar, y leía ávidamente los periódicos mundanos.  La descripción de las fiestas, de los vestidos, de los placeres, hacía hervir sus deseos; pero sobre todo la turbaban misteriosamente los ecos llenos de sobreentendidos, los velos levantados a medias en frases hábiles, y que dejan entrever horizontes de disfrutes culpables y asoladores.

Desde allá lejos veía París en una apoteosis de lujo magnífico y corrompido.

Y durante las largas noches de ensueño, acunada por los ronquidos regulares de su marido que dormía a su lado de espaldas, con un pañuelo en torno al cráneo, pensaba en los hombres conocidos cuyos nombres aparecen en la primera página de los periódicos como grandes estrellas en un cielo sombrío; y se figuraba su vida enloquecedora entre un continuo desenfreno, orgías antiguas tremendamente voluptuosas y refinamientos de sensualidad tan complicados que ni siquiera podía figurárselos.

Los bulevares le parecían una especie de abismo de las pasiones humanas; y todas sus casas encerraban con seguridad prodigiosos misterios de amor.

Se sentía envejecer mientras tanto. Envejecía sin haber conocido nada de la vida, salvo esas ocupaciones regulares, odiosamente monótonas y triviales, que constituyen, dicen, la felicidad del hogar. Era aún bonita, conservada en aquella existencia tranquila como una fruta de invierno en un armario cerrado; pero estaba roída, asolada, trastornada por ardores secretos. Se preguntaba si moriría sin haber conocido todas esas embriagueces pecaminosas, sin haberse arrojado una vez, una sola vez, por entero, a esa oleada de voluptuosidades parisienses.

Con larga perseverancia preparó un viaje a París, inventó un pretexto, se hizo invitar por unos parientes, y, como su marido no podía acompañarla, partió sola. En cuanto llegó, supo imaginar razones que le permitirían en caso necesario ausentarse dos días o mejor dos noches, sí era preciso, pues había encontrado, decía, unos amigos que vivían en la campiña suburbana.
Y buscó. Recorrió los bulevares sin ver nada, salvo el vicio errante y numerado. Sondeó con la vista los grandes cafés, leyó atentamente los anuncios por palabras de Le Figaro, que se le presentaba cada mañana como un toque de rebato, una llamada al amor.

Y nunca nada la ponía sobre la pista de aquellas grandes orgías de artistas y de actrices; nada le revelaba los templos de aquellos excesos, que se imaginaba cerrados por una palabra mágica como la cueva de Las mil y una noches y esas catacumbas de Roma donde se celebraban secretamente los misterios de una religión perseguida.

Sus parientes, pequeños burgueses, no podían presentarle a ninguno de esos hombres conocidos cuyos nombres zumbaban en su cabeza; y, desesperada, pensaba ya en volverse, cuando el azar vino en su ayuda.

Un día, bajando por la calle de la Chausée d’Antin, se detuvo a contemplar una tienda repleta de esos objetos japoneses tan coloreados que constituyen una especie de gozo para la vista. Examinaba los graciosos marfiles grotescos, los grandes jarrones de esmaltes llameantes, los bronces raros, cuando oyó, en el interior de la tienda, al dueño, que, con muchas reverencias, mostraba a un hombrecito grueso de cráneo calvo y barba gris un enorme monigote ventrudo, pieza única según decía.

Y a cada frase del comerciante el nombre del coleccionista, un nombre célebre, resonaba como un toque de clarín. Los otros clientes, jóvenes señoras, elegantes caballeros, contemplaban con una ojeada furtiva y rápida, una ojeada como es debido y manifiestamente respetuosos, al renombrado escritor, quien, por su parte, miraba apasionadamente el monigote de porcelana.  Eran tan feos uno como otro, feos como dos hermanos salidos del mismo seno.

El comerciante decía:

-A usted, don Jean Varin, se lo dejaría en mil francos; es exactamente lo que me cuesta. Para todo el mundo sería mil quinientos francos; pero aprecio a mi clientela de artistas y le hago precios especiales. Todos vienen por aquí, don Jean Varin. Ayer, el señor Busnach me compró una gran copa antigua. El otro día vendí dos candelabros como estos (son bonitos, ¿verdad?) a don Alejandro Dumas. Mire, esa pieza que usted tiene, señor Varin, estaría ya vendida si la hubiera visto el señor Zola.

El escritor vacilaba, muy perplejo, tentado por el objeto, pero calculando la suma, y no se ocupaba más de las miradas que si hubiera estado solo en un desierto. Ella había entrado temblando, con la vista clavada descaradamente sobre él, y ni siquiera se preguntaba si era guapo, elegante o joven. Era Jean Varin en persona, ¡Jean Varin!

Tras un largo combate, una dolorosa vacilación, él dejó el jarrón sobre una mesa.

-No, es demasiado caro -dijo.

El comerciante redobló su elocuencia:

-¡Oh, don Jean Varin! ¿demasiado caro? ¡Vale muy a gusto dos mil francos.

El hombre de letras replicó tristemente, sin dejar de mirar la figurilla de ojos de esmalte:

-No digo que no; pero es demasiado caro para mí.

Entonces ella, asaltada por una enloquecida audacia, se adelantó:

-Para mí -dijo-, ¿cuánto vale este hombrecillo?

El comerciante, sorprendido, replicó:

-Mil quinientos francos, señora.

-Me lo quedo.

El escritor, que hasta entonces ni se había fijado en ella, se volvió bruscamente, y la miró de pies a cabeza como un buen observador, con los ojos un poco cerrados; después, como un experto, la examinó en detalle. Estaba encantadora, animada, iluminada de pronto por aquella llama que hasta entonces dormía en ella. Y, además, una mujer que compra una chuchería por mil quinientos francos no es una cualquiera.

Ella tuvo entonces un movimiento de arrobadora delicadeza; y, volviéndose hacia él, con voz temblorosa:

-Perdón, caballero, quizás me mostré un poco viva; acaso usted no había dicho su última palabra.

Él se inclinó:

-La había dicho, señora.

Pero ella, muy emocionada:

-En fin, caballero, hoy o más adelante, si decide cambiar de opinión, este objeto es suyo. Yo lo compré solo porque le había gustado.

Él sonrió, visiblemente halagado:

-¿Cómo? ¿Me conoce usted? -dijo.

Entonces ella le habló de su admiración, le citó sus obras, fue elocuente. Para conversar, él se había acodado en un mueble y, clavando en ella sus ojos agudos, intentaba descifrarla. A veces el comerciante, encantado de poseer aquel reclamo viviente, cuando entraban clientes nuevos gritaba desde el otro extremo de la tienda:

-Oiga, mire esto, don Jean Varin, ¿verdad que es bonito?

Entonces todas las cabezas se alzaban, y ella se estremecía de placer al ser vista así, en íntima conversación con un Ilustre. Por fin, embriagada, tuvo una audacia suprema, como los generales que van a emprender el asalto:

-Caballero -dijo- hágame un favor, un grandísimo favor. Permítame que le ofrezca este monigote en recuerdo de una mujer que lo admira apasionadamente y a quien usted ha visto diez minutos.

Él se negó. Ella insistía. Se resistió, divertido, riéndose de buena gana. Ella, obstinada, le dijo:

-¡Bueno! Voy a llevárselo a su casa ahora mismo; ¿dónde vive usted?

Se negó a dar su dirección; pero ella, preguntándosela al comerciante, la supo y, una vez pagada su adquisición, escapó hacia un coche de punto. El escritor corrió para alcanzarla, sin querer exponerse a recibir aquel regalo, que no sabría a quién devolver. Se reunió con ella cuando saltaba al coche, y se lanzó, casi cayó sobre ella, derribado por el simón que se ponía en camino; después se sentó a su lado, muy molesto. Por mucho que rogó, que insistió, ella se mostró intratable. Cuando llegaban delante de la puerta, puso sus condiciones:

-Accederé -dijo ella-, a no dejarle esto, si usted cumple hoy todos mis deseos.

La cosa le pareció tan divertida que aceptó.

Ella preguntó:

-¿Qué suele hacer usted a esta hora?

Tras una leve vacilación:

-Doy un paseo -dijo.

Entonces, con voz resuelta, ella ordenó:

-¡Al Bosque!

Se pusieron en marcha. Fue preciso que él le nombrara a todas las mujeres conocidas, sobre todo a las impuras, con detalles íntimos sobre ellas, sus vidas, sus hábitos, sus pisos, sus vicios. Atardeció

-¿Qué hace usted todos los días a esta hora? -dijo ella.

Él respondió riendo:

-Tomo un ajenjo.

Entonces, gravemente, agregó ella:

-Entonces, caballero, vamos a tomar un ajenjo.

Entraron en un gran café del bulevar que él frecuentaba, donde encontró a unos colegas. Se los presentó a todos. Ella estaba loca de alegría. Y en su cabeza sonaban sin cesar estas palabras:

-¡Al fin! ¡al fin!

Pasaba el tiempo, y ella preguntó:

-¿Es su hora de cenar?

Él respondió:

-Sí, señora.

-Pues entonces, vamos a cenar.

Y, al salir del café Bignon:

-¿Qué hace usted por la noche? -dijo.

Ella miró fijamente:

-Depende: a veces voy al teatro.

-Pues bien, caballero vamos al teatro.

Entraron en el Vaudeville, gratis, gracias a él, y, gloria suprema, toda la sala la vio a su lado, sentada en una butaca de palco. Terminada la representación, él le besó galantemente la mano:

-Solo me queda, señora, agradecerle el delicioso día…

Ella lo interrumpió:

-A esta hora, ¿qué hace usted todas las noches?

-Pues… pues… vuelvo a casa.

Ella se echó a reír, con una risa trémula.

-Pues bien, caballero… volvamos a casa.

Y no hablaron más. Ella se estremecía a ratos, temblorosa de pies a cabeza, con ganas de huir y ganas de quedarse, con, en lo más hondo de su corazón, una voluntad muy firme de llegar hasta el final. En la escalera, se aferraba al pasamanos, tan viva era su emoción; y él subía delante, sin resuello, con una cerilla en la mano.

En cuanto estuvo en el dormitorio, ella se desnudó a toda prisa y se metió en la cama sin pronunciar una palabra; y esperó, acurrucada contra la pared. Pero ella era tan simple como puede serlo la esposa legítima de un notario de provincias, y él más exigente que un bajá de tres colas. No se entendieron en absoluto.

Entonces él se durmió. La noche transcurrió, turbada solamente por el tictac del reloj, y ella, inmóvil, pensaba en las noches conyugales; y bajo los rayos amarillos de un farol chino miraba, consternada, a su lado, a aquel hombrecillo, de espaldas, rechoncho, cuyo vientre de bola levantaba la sábana como un globo de gas. Roncaba con un ruido de tubo de órgano, con resoplidos prolongados, con cómicos estrangulamientos. Sus veinte cabellos aprovechaban aquel reposo para levantarse extrañamente, cansados de su prolongada fijeza sobre aquel cráneo desnudo cuyos estragos debían velar. Y un hilillo de saliva corría por una comisura de su boca entreabierta.

La aurora deslizó por fin un poco de luz entre las cortinas corridas. Ella se levantó, se vistió sin hacer ruido y ya había abierto a medias la puerta cuando hizo rechinar la cerradura y él se despertó restregándose los ojos. Se quedó unos segundos sin recobrar enteramente los sentidos, y después, cuando recordó su aventura preguntó:

-¿Qué? ¿Se marcha usted?

Ella permanecía en pie, confusa. Balbució:

-Pues sí, ya es de día.

Él se incorporó:

-Veamos, dijo, tengo, a mi vez, algo que preguntarle.

Ella no respondía, y é1 prosiguió:

-Me tiene usted muy extrañado desde ayer. Sea franca, confiéseme por qué ha hecho todo esto, pues no entiendo nada.

Ella se acercó despacito, ruborizada como una virgen:

-Quise conocer… el… vicio… y, bueno… y, bueno, no es muy divertido.

Y escapó, bajó la escalera, se lanzó a la calle.

El ejército de los barrenderos barría. Barrían las aceras, los adoquines, empujando toda la basura al arroyo. Con un movimiento regular, el mismo movimiento de los segadores en un prado, empujaban el barro en semicírculo ante sí; y, calle tras calle, ella los encontraba como juguetes de cuerda, movidos automáticamente por el mismo resorte.

Y le parecía que también en ella acababan de barrer algo, de empujar al arroyo, a la cloaca, sus ensueños sobreexcitados.

Regresó a casa, sin resuello, helada, guardando solo en la cabeza la sensación de aquel movimiento de las escobas que limpiaban París por la mañana.

Y, en cuanto estuvo en su habitación, sollozó.

FIN

Compositores: Jose de Nebra

The Holy Night by Carlo Maratta

1 RESUMEN
José de Nebra Blasco ( Calatayud ,  1702 – Madrid , ) fue un compositor y organista español, considerado una de las figuras más notables de su tiempo y uno de los mejores compositores españoles de todos los tiempos, solo hoy poco a poco redescubierto. Se formó musicalmente con su padre José Antonio Nebra , organista de Cuenca. A los 17 años recibió un primer encargo como primer organista del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Cinco años más tarde recibió el mismo nombramiento en la Capilla Real y tras el devastador incendio de 1734 del Real Alcázar de Madrid se encargó de recuperar y restaurar los fondos musical de la institución. Su contribución musical fue determinante a la hora de introducir reformas estéticas y formales en el seno de la escuela musical española del siglo XVIII. Fue principalmente autor de gran cantidad de obra religiosa así como secular, destacando las decenas de zarzuelas que escribió. Sus hermanos Francisco Javier Nebra Blasco y Joaquín Ignacio Nebra Blasco fueron también organistas y compositores. José de Nebra murió en Madrid en julio de 1768
OBRA:Vocal secular:

Operas, zarzuelas, comedias, bailes:
Las granaderas y Alondón (baile), E-E
La libertad del cautivo (entremés), E
De los encatos de Amor la música es el mayor, ó De los hechizos de amor, la música es el mayor, y el asturiano-montañés en la corte (com, J. de Cañizares), Príncipe, 23 Oct 1725
A un tiempo monja y casada: S Francisca Romana, ó La viuda romana (sacred com, Cañizares), Cruz, 25 Dec 1725
La venerable sor María de Jesús de Agreda, Ia parte (sacred com, M.F. de Armesto y Quiroga), Príncipe, 25 Dec 1725
A cual mejor, confesada y confesor, S Juan de la Cruz y S Teresa de Jesús (sacred com, Cañizares), Cruz, 22 Oct 1727
S Brígida (sacred com, Cañizares), Cruz, 25 Dec 1727
Amor aumenta el valor [Acts 2 and 3, with Falconi] (opera, Cañizares), Lisbon, palace of Spanish ambassador, 18 Jan 1728, Mp [Act 1 by Facco]; ed. M.S. Alvarez Martínez (Zaragoza, 1996)
La presumida no casa hasta que un simple … folla armónica, Cruz, 25 July 1728
S Brígida, la estrella de Septentrión 2a parte (sacred com, Cañizares), Cruz, 25 Dec 1728
La sirena de Tinacria (com, D. de Córdoba y Figueroa), 1729 [Nebra wrote only music for the loa]
Las proezas de Esplandián y el valor deshace encantos (zar, Armesto), Cruz, 12 Feb 1729
La melodrama, o Las tres comedias en una (com, Cañizares), Príncipe, 12 Oct 1729
Hombre, demonio y mujer, Cruz, 14 Oct 1729 [Nebra wrote music only for the loa]
Música discreta y santa: S Matilde (sacred com, Cañizares), Cruz, 25 Dec 1729
La sacra esposa de Cristo y doctora de la iglesia, S Catalina, virgen y mártir (sacred com), Cruz, 21 Oct 1730
No siempre el Destino vence si en su imperio Amor domina (com, J. Fernández de Bustamante), Príncipe, 24 Nov 1730
El sol de la fe en Marsella y conversión de la Francia: S María Magdalena (sacred com, B.J. Reinoso y Quiñones), Cruz, 25 Dec 1730
Venus y Adonis, melodrama, 1733, Padre Otaño’s private collection, Loyola
Más gloria es triunfar de sí: Adriano en Siria (after P. Metastasio), Cruz, 30 May 1737 [in pay accounts called an opera]
Amor, ventura y valor y el invencible Amadis (zar), Cruz, 27 Nov 1739
La Madre Martina de los Angeles, religiosa dominica (com), Príncipe, 22 Oct 1739
Viento es la dicha de Amor (zar, A. de Zamora), Cruz, 28 Nov 1743, Mm, revived Príncipe, 20 May 1748, with 1 new aria, Mm
Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (sacred com), 21 Oct 1743
S Inés de Montepoliciano (sacred com, Armesto), Príncipe, 25 Dec 1743
Donde hay violencia, no hay culpa (zar, N. González Martínez), Medinaceli private theatre, 1744, Zac
Amor, encanto y fortuna restituyen a su dueño el cetro (com), 4 Feb 1744
Vendado es Amor, no es ciego (zar, Cañizares), 3 Aug 1744, Zac
No todo indicio es verdad: Alejandro en Asia (González Martínez, after Metastasio), Cruz, 18 Sept 1744 [in pay accounts called an opera]
Cautelas contra cautelas y el rapto de Ganímedes (zar, Cañizares), Príncipe, 5 June 1745
El mayor blasón de España (sacred com), Príncipe, 25 Dec 1745
La colonia de Diana (zar, M. Vidal Salvador, rev. González Martínez), Príncipe, 7 Sept 1745 [rev. with 3 new arias and added tonadillas, Cruz, 29 April 1746], 1 aria, AS
El amante de María, venerable padre Fray Simón de Rojas (sacred com, rev. Cañizares), Príncipe, 25 Dec 1745
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos y asombro de Salamanca, 1a parte (magical com, González Martínez), Cruz, 12 Feb 1746
El amante de María, venerable padre Fray Simón de Rojas, 2a parte (sacred com, González Martínez), Cruz, 29 May 1746
El Dómine Lucas (com, Cañizares), 1747, Mm [rev. Buen Retiro, 15 Feb 1764]
Para obsequio a la deidad nunca es culto la crueldad y Iphigenia en Tracia (zar, González Martínez), Cruz, 15 Jan 1747 [rev. with 4 new arias, 30 April 1749], E; ed. M.S. Alvarez Martínez (Zaragoza, 1997)
No hay perjurio sin castigo (zar, González Martínez), Medinaceli private theatre, 8 May 1747
Ni amor ni obligación, temor ni amigo, logran lo que el enemigo (com), 20 May 1747 [Nebra wrote music for only the sainetes]
Donde hay sobras de hechiceros, lo quieren ser los gallegos: el asombro de Salamanca, 3a parte (magical com), 30 Nov 1747
Antes que celos y amor la piedad llama al valor y Achiles en Troya (González Martínez), Príncipe, 1747 [in pay accounts called an opera]
La mágica Cibeles, 2a parte (magical com), Cruz, 19 Oct 1748 [Nebra wrote music for only the sainetes]
Hay venganza que es clemencia (com, González Martíńez), Cruz, 30 Nov 1748
Pues consiste en dar gusto (bailete), 1749, E
Viva el cacique (bailete), 1749, E
El anillo de Giges y mágico rey de Lidia, 2a parte, 24 May 1749 [Nebra wrote music for 1 aria, 1 duet and the sainetes]
El mágico de Ferrara (magical com, A. Merano y Guzmán), 6 Nov 1749
En vano el poder persigue, a quien la deidad protege y primera parte del Mágico Apolonio (magical com, A. Flores), 25 Dec 1749
No hay magias en la invención como la de la diversión y Mágico de tres horas (magical com), 21 Jan 1750
En vano el poder persigue cuando la deidad protege, segunda parte del Mágico Apolonio (magical com, Merano), 25 Dec 1750
Duelas de Amor y Lealtad, Buen Retiro, 14 Feb 1764 [Nebra wrote music for the loa, the overture and a march]

Vocal religiosa:

(selective list)

Autos sacramentales: texts by P. Calderón de la Barca
La vida es sueño, Príncipe, 4 June 1723;
A Dios por razón de Estado, Cruz, 23 June 1724 [Nebra wrote music for only the sainetes];
El año santo en Roma, Príncipe, 8 June 1725;
El pintor de su deshonra, 8 June 1725;
El católico Perseo S Jorge, mártir, Cruz, 18 Oct 1725;
El pastor Fido, Príncipe, 28 June 1726;
La viña del Señor, Cruz, 28 June 1726, rev. Cruz, 21 June 1746;
El valle de la zarzuela, Príncipe, 20 June 1727;
El pleito matrimonial del Cuerpo y el Alma, Príncipe, 4 June 1728;
La semilla y la cizaña, Cruz, 24 June 1729;
La redención del cautivo, Príncipe, 28 June 1729
La cura y la enfermedad, Príncipe, 16 June 1730, rev. †Cruz, 5 June 1739;
Andrómeda y Perseo, 12 June 1744;
El nuevo hospicio de los pobres, Cruz, 3 July 1745;
Amar y ser amado y la divina Philotea, Principe, 3 July 1745, E-Zac;
La nave del mercader, 9 June 1747 [Nebra wrote music only for the sainetes];
Lo que va del hombre a Dios, Cruz, 21 June 1748, rev. 29 May 1761 with 1 new aria;
El laberinto del mundo, 13 June 1749 [Nebra wrote music only for 1 aria];
Primero y segundo Isaac, 13 June 1749;
La segunda esposa, triunfar muriendo, Cruz, 7 June 1750;
El diablo mudo, Príncipe, 18 June 1751

Masses, for 8vv, obs, str, org, unless otherwise stated:
untitled (b), 1731 (inc.), E-CU;
untitled (D), 8vv, hns, str, org, 1738, GRcr;
In coena Domini [Pange lingua], 8vv, obs, tpts, str, org, 1747;
Cantate Domino canticum novum, 1748;
In via pacis, 8vv, obs, harp, str, org, 1748, ed. M.S. Álvarez Martínez (Zaragoza, 1998);
Laudate Dominum de terra, 8vv, fls, obs, hns, str, org, 1748;
Laudate eum in sono tubae, 8vv, obs, hns, str, org, 1748;
Laudate nomen Domini, 1748;
Pinguis est panis [Sacris solemniis], 8vv, obs, hns, tpts, str, org, 1748;
Cantate et exsultate, 1751;
Jubilate in conspectu Regis Domini, 8vv, obs, tpts, hns, str, org, 1751;
Labia mea laudabunt te, 8vv, obs, hns, str, org, 1752;
untitled (D), 8vv, obs, tpts, str, org, 1753;
Servite Domino in laetitia, 1754;
Cantate et exsultate, 8vv, obs, hns, tpts, str, org, 1755;
Te laudamus Deus, 8vv, obs, hns, str, org, 1756;
Domini exaudi vocem meam, 8vv, obs, hns, str, org, 1758;
Misa de requiem, 8vv, fls, obs, str, org, 1758, ed. H. Eslava, Lira sacro-hispana, IIa/i (Madrid, c1869);
Sic benedicam te, 8vv, obs, bn, str, org, 1759;
Per singulos dies benedicamus te, 8vv, obs, bn, str, org, 1762;
Benedicamus Domino, 8vv, obs, bn, str, org, 1764;
De profundis clamavi, 1766;
Sicut lilium inter spinas, 8vv, fls, obs, hns, str, org, ORI;
untitled (D), 8vv, obs, tpts, str, org, ed in Capdepón (1992);
untitled, 8vv, obs, tpts, str, org, GCA-Gc;
untitled (g), 5vv (inc.), Gc; untitled (G), 7vv (inc.), Gc
Lamentations for Holy Week, with orch unless otherwise stated:
Et egressus est, S, T, 1752;
Manum suam, S, SATB, 1752;
Quomodo sedet, S, S, A, T, SATB, 1752;
Cogitavit Dominus, S, A, T, B, SATB, 1753;
Ego vir videns, T, SATB, 1753;
Matribus suis, S, T, 1753;
Misericordiae Domini, S, A, T, B, SATB, 1753;
Quomodo obscuratum, S, T, 1754;
Recordare Domine, S, A, T, B, SATB, 1754;
Et egressus est, A, 1758;
Matribus suis, S, 1759;
Et egressus est, S, 1761;
Manum suam, S, A, T, B, SATB, 1761;
Quomodo sedet, S, A, T, B, SATB, 1761;
Cogitavit Dominus, S, A, T, B, SATB, 1764;
Ego vir videns, SATB, SATB, SATB, unacc., 1764;
Matribus suis, S, 1764;
Misericordiae Domini, S, A, T, B, SATB, 1764;
Quomodo obscuratum, S, 1764;
Recordare Domine, S, S, A, T, B, SATB, 1764

4 Vespers settings:
8vv, orch, org, 1749;
8vv, orch, org, 1749–50;
8vv, vns, org, bc, 1751;
4vv, 1759; E-CU, Mp, MO, SC, SEG, VAc, VAcp, Zac, I-Rvat

Others:
16 Salve regina, 3–8vv, orch, E-AS, CU, GU, Mdr, Mp, MA, Sc, SA, TE, GCA-Gc;
3 Compline settings, 8vv, orch, org, 1749, 1749, 1757;
22 hymns, 8vv, most with orch;
7 pss, E-CU, GU, Mp, Zac, F-Pn, GCA-Gc, Mexico, Archivo Cathedral; Mexico, Colegio de Santa Rosa de Santa Maria;
7 lits, E-E, GRcr, Mdr, Mp, MO, Sc, 1 ed. in Capdepón (1992);
21 Christmas and Epiphany resps, CU, LPA, La Laguna, Cathedral, Mp, MO, ORl, OV, TE;
Ecce enim veritatem, S, S, bc, GCA-Gc;
Mag, 8vv (inc.), 1732, E-CU;
Domine ad adjuvandum, S, A, T, B, SATB, orch, 1751;
Stabat mater, SSAT, orch, 1752, Ac;
Venite adoremus, B, SSAT, 1752;
Circumdederunt me, S, S, A, T, 1758;
Parce mihi Domine, S, orch, 1758;
Regem cui omnia vivunt, B, SSAT, 1758;
Taedet animam meam, S, A, T, B, SATB, orch, 1758;
Regem cui omnia vivunt, S, S, A, T, SATB, orch, 1759;
Ecce enim veritatem, 8vv, fls, obs, vns, 1761, GCA-Gc

Spanish vocal:
Cuatro villancicos y una cantada de José de Nebra (1702-1768), ed. M.S. Álvarez Martínez (Zaragoza, 1995) [AC]
Al arma discurso, villancico, SSAT, SATB, Mexico, Colegio de S Rosa de S Maria;
Aliento fervorosa, 1v, ob, vns, hp, org, GCA-Gc;
A limar las prisiones, SSAT, vns, bc, Mexico, Durango Cathedral;
Al que en solio de rayos, 8vv, hns, vns, Gc;
Al tierno esposo amante, sacred cant., 1v, vns, ?1751, Gc;
Amor inmenso, SSAT, vns, harp, bc, E-MO;
A navegar pues suena, villancico, SSAT, orch, 1750, ed. in AC;
Aplaude, blasona, celebra, ana, S, vns, bc, Bolivia, Sucre Cathedral;
A qué nos convocan (inc.), villancico, SSAT, SATB, obs, vns, vle, org, CU;
Bella Aurora del Carmelo, cant., S, A, vns, org, bc, CU, ed. in AC;
Bello pastor, sacred cant., 1v, obs, vns, GCA-Gc;
Cierto que tiene amor, villancico, SSAT, vns, org, bc, 1750, E-CU;
Con júbilo en el orbe, 8vv, vns, GCA-Gc;
Cuando el maná llovía, 1v, ob, vns, 1734, Gc
De aquel amoroso (inc.), villancico, SSAT, vns, org, bc, E-CU;
De gala y aplauso, villancico, SSAT, SATB, vns, org, bc, CU;
Del dócil pecho mio, aria, S, vns, bc, Bolivia, Sucre Cathedral;
Dilata el orbe, villancico, SSAT, orch, 1750, ed. in AC;
Dulzura espiritual, 1v, ob, vns, GCA-Gc;
El celeste combate, SSAT, vns, Gc;
Grabé en mi pecho tu nombre santo, 1v, vns, Gc;
Hermoso Cupido, SATB, vns, harp, org, E-J;
Hoy hacia el empíreo, villancico, SSAT, vns, org, 1752, CU, ed. in AC;
La batalla, 1v, obs, tpts, hns, timp, vns, GCA-Gc;
La que esparce, cant, S, ob, vns, bc, 1733, E-J;
Las granaderas, SSST, hns, vns, GCA-Gc;
Las maripositas, villancico, SSAT, vns, org, bc, 1752, E-CU;
Llamen, inflamen, villancico, 4vv, vns, Mexico, Colegio de S Rosa de S Maria;
Llegad, llegad creyentes, 1v, vns, GCA-Gc;
Oh, prodigio el mayor, villancico, SSSS, hns, vns, bc, 1758, E-E
Para un triunfo que el orbe festeja, 8vv, vns, org, GCA-Gc;
Por esquivo parece, SSST, bc, D-Mbs;
Pues el destino, aria, 1v, vns, ?lost, formerly GCA-Gc;
Pues el sol divino, bailete, SSAT, hns, vns, ?1750, Gc;
Qué amante, qué benigno (inc.), cant., E-J;
Que contrario Señor, sacred cant., S, vns, GCA-Gc;
Robustas trompas, 8vv, tpts, vns, Gc;
Rompan los vagos espacios del viento, SSAT, vns, org, Gc;
Salva clarines, villancico, SSAT, orch, 1750, ed. in AC;
Sonoras liras, cantad, 8vv, tpts, vns, Gc;
Suenen, resuenen, villancico, SATB, vns, tpt, ?1762, Gc;
Vámosle buscando, SST, ob, vns, Gc;
Venid almas creyentes, sacred cant., ?1737, ?lost, formerly Gc;
Volad suspiros, 1v, vns, Gc;
Ya rasga, la esfera, sacred aria, 1v, tpts, Gc

Instrumental:

Keyboard:
Batalla de clarines, D;
Fandango de España, d (doubtful);
Grave, 8° tono;
Sonata, G (doubtful):
Zárate Cólogan family’s private collection, La Oratava, Tenerife, ed. R. Álvarez Martínez, José Herrando, Domenico Scarlatti, Francisco Courcelle, José de Nebra y Augustino Massa:
Obras inéditas para tecla (Madrid, 1984)
Grave, d (inc.);
Sonata, F;
2 tocatas, G, G;
Tocata, e: Morella, s María la Mayor, ed. R. Escalas, Joseph Nebra (1702-1768):
Tocatas y sonata para órgano ó clave (Zaragoza, 1987)
Sonata, E ;
Sonata, F;
Tocata, 6° tono (inc.): Lothar Siemens’s private collection, Las Palmas, Canary Islands, ed. M.S. Álvarez Martínez, Obras inéditas para tecla de José de Nebra (1702-1768) (Zaragoza, 1995)
Paso en versos para la salmodia, g, E-E; Sonata, G, La Laguna, Cathedral; Sonata, V;
4 sonatas, C, e, F, D, Zac;
7 sonatas (doubtful), C, C, b, g, A, c, C (inc.), Zac;
2 tocatas, D, c, VAcp;
10 versos, org, SC;
1 piece, org, D, VAcp: all (except 10 versos) ed. M.S. Álvarez Martínez, Obras ineditas para tecla de José de Nebra (1702-1768) (Zaragoza, 1995)

Musica: concierto del mes

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Jordi Savall, viola da gamba; Ton Koopman, clave y Robert Clancy, vihuela

El arte de la glosa.

Concierto en pagina de la Fundacion March.

El Trattado de glosas sobre clausulas y otros generos de puntos en la musica de violones nuevamente puestos en luz, también conocido simplemente como Tratado de Glosas es un libro de música para viola da gamba (Ortiz la llama vihuela de arco o violón) y clavicémbalo, publicado en 1553 por el compositor y violista español Diego Ortiz, dedicado al barón de Riesy, Pedro de Urries. Fue publicado en Roma el 10 de diciembre de 1553 en dos versiones, una en español, con el nombre ya citado y otra en italiano, cuyo título es Glose sopra le cadenze et altre sorte de punti in la musica del violone. Los impresores fueron los hermanos Valerio y Luis Dorico. El libro tiene 61 hojas en formato apaisado y usa letra romana. Está dividido en dos libros . La antología contiene una amplia explicación sobre su práctica y ejecución. Además, marcó un hito tras su publicación, ya que está considerado uno de los más elegantes y sofisticados trabajos de música instrumental del S. XVI.

Diego Ortiz (c.1510-c.1570) fue un compositor, violagambista y teórico musical español. Se sabe muy poco de su vida e incluso se ignoran las fechas exactas de su nacimiento y defunción. Sabemos que nació en Toledo y probablemente murió en Nápoles. En 1553 residía en el virreinato de Nápoles y cinco años más tarde, en 1558, asume las funciones de maestro de capilla en la capilla napolitana mantenida por el virrey, el tercer duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo. Sabemos que todavía en 1565, siendo ya virrey el duque de Alcalá, Pedro Afán de Ribera, seguía ocupando el mismo puesto en Nápoles. Diego Ortiz publicó dos libros de música durante su vida: elTratado de Glosas en 1553 y el Musices liber primus en 1565. También se conoce Doulce Memoire, aunque ésta no es un libro, sino una obra, quizá de las más conocidas de este compositor.

Escribe Jordi Savall: «El 10 de diciembre de 1553, en uno de los momentos de máximo esplendor de la vida musical hispana, se imprimió en Roma el “Trattado de Glosas sobre Clausulas y otros generos de puntos en la Musica de Violones nuevamente puestos en luz”, de Diego Ortiz el Toledano. Referencia indispensable para el estudio de la práctica instrumental en el siglo XVI, esta obra de Diego Ortiz ofrece un interés excepcional, tanto desde el punto de vista histórico como por su valor artístico, al contener los más bellos ejemplos que se conocen de lo que fue el repertorio para Viola de gamba (= Vihuela de arco o Violón), y Clavicémbalo durante el Renacimiento musical europeo. Testimonio indiscutible del alto nivel alcanzado por los músicos españoles del siglo XVI en el arte de la variación instrumental, la obra de Diego Ortiz -como la producción de Antonio de Cabezón y los vihuelistas contemporáneos suyos-, además de reflejar la genial personalidad musical de su autor, posee una completa madurez técnica y una calidad musical de primer orden. El término “Recercada” designa en la obra de Diego Ortiz, más bien la intención compositiva -recercar, es decir, “buscar de nuevo”- que no la forma adoptada al realizar dicha intención. Según los procedimientos y estructuras empleados, el aspecto formal de las Recercadas de Ortiz se relaciona en algunos casos al género de la “fantasía” (Recercadas sobre “la Spagna” y Recercadas para Viola sola), en otros pertenece al género de la “variación” (Recercadas sobre Tenores), o al de las “diferencias” (recercadas sobre el Madrigal y sobre la Canción)».

MUSICAANTIGUA (source/font: aquí)

PINTORES: Rockwell

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13213392

1 Biografía

2 Obras importantes

  • Papá Noel y el Libro de gastos (1920)
  • Madre arropando a los niños en la cama (1921)
  • Prohibido nadar (1921)
  • Las cuatro libertades (1943)
  • Libertad de palabra (1943)
  • Libertad de creer (1943)
  • Libertad de desear (1943)
  • Libertad de temer (1943)
  • Rosie la remachadora (1943)
  • El ir y el venir (1947)
  • Fondo del sexto (1949)
  • Dar gracias (1951)
  • Muchacha en el espejo (1954)
  • Romper lazos con el hogar (1954)
  • La Licencia de la Unión (1955)
  • El scoutmaster (1956)
  • Triple autorretrato (1960)
  • Regla de oro (1961)
  • El problema con el que todos convivimos (1964

Portadas del Saturday Evening post

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados