Excelente representación de una zarzuela genial, que siga asi:
El barberillo de Lavapiés from 1874 is a zarzuela masterpiece by Francisco Barbieri. This cheerful game of cat and mouse with the authorities is fueled by irresistible Spanish dance rhythms and music reminiscent of Rossini and Verdi. In this classic 19th-century zarzuela, still relatively unknown outside Spain, social and political tensions are vented through folklore and humour. For his acclaimed new production for Theater Basel, Christof Loy devotes himself to the best-known work of this genre and brings it to the stage with a Spanish cast and in the original language. The zarzuela celebrates the cleverness of common people who triumph over powerful elites through wit rather than force, with lashings of charm, irresistible dance numbers and gentle social commentary. Full performance streamed on OperaVision from 16 January 2026 CET: https://operavision.eu/performance/el… CAST Lamparilla David Oller Paloma Carmen Artaza Estrella Cristina Toledo Don Luis de Haro Santiago Sánchez Don Juan de Peralta Alejandro Baliñas Vieites Don Pedro de Monforte Joselu López Lope / Guitarist Marcelino Echeverría Vendedora Marta Bauza Two students Gabriel Courvoisier Teddy Métriau Dancers Iván Amaya Giuseppe Bencivenga Laura Garcìa Aguilera Pascu Ortí Davide Pillera Giulia Tornarolli Amparo Uhlmann Chiara Viscido Orchestra Basel Symphony Orchestra Chorus Theater Basel Chorus Extras Theater Basel Extras Music Francisco Asenjo Barbieri Text Luis Mariano de Larra Director Christof Loy Conductor José Miguel Pérez-Sierra
El barberillo de Lavapiés es una de las obras más alegres y emblemáticas del repertorio lírico español. Con música de Francisco Asenjo Barbieri y libreto de Luis Mariano de Larra, ha perdurado en el tiempo como un símbolo del espíritu castizo y del teatro musical madrileño. Se trata de una obra cumbre de nuestra historia musical, paradigma del madrileñismo y del teatro lírico hispano.
En esta nueva producción, el director de escena Alfredo Sanzol potencia el tono cómico y aventurero de la obra, sin perder de vista su búsqueda constante de belleza. Para Sanzol, la comedia es una herramienta liberadora que permite abordar los conflictos de la vida con profundidad y ligereza a la vez. Así, la historia de Lamparilla y Paloma —dos personajes populares y entrañables— se entrelaza con las intrigas amorosas de la Marquesita Estrella y don Luis, todo ello enmarcado en un contexto político de transición entre los gobiernos de Grimaldi y Floridablanca. La dirección musical corre a cargo de José Miguel Pérez-Sierra, quien destaca la riqueza de esta partitura como una de las cimas del género zarzuelístico. La colaboración entre Barbieri y Larra da lugar a una obra que respira Madrid por todos sus poros: un Madrid dieciochesco en lo argumental, decimonónico en lo musical, pero con una frescura atemporal que sigue vigente hoy. Seguir en:
https://cultura.cervantes.es/leeds/es/el-barberillo-de-lavapi%c3%a9s/180019
Romería de San Eugenio en los alrededores de El Pardo. Año de 1770 reinando Carlos III. Popular jolgorio festivo y en él Lamparilla, un pícaro y avispado barbero, y su novia Paloma, una costurera de corte y rasga. Paralelamente la nobleza y políticos, conspiran en dos bandos: La Marquesita y Don Juan pretenden derrocar a Grimaldi y dar el poder al Conde de Floridablanca. Por otro lado, Don Luis de Haro – novio de La Marquesita – asentado en la línea de Grimaldi, confunde la conspiración con la posible infidelidad de La Marquesita al verla con Don Juan. Los guardias walonas recorren la ciudad en busca de los conspiradores. Paloma con el fin de salvar a su amiga La Marquesita y a Don Juan, involucra en este emborllo a Lamparilla, de modo que consigue engañar a los guardias walonas. Esta acción convierte a Lamparilla en el héroe del barrio. Ha conseguido liberarse de la prisión, lo cual da pie a pavonearse de sus hazañas. El peligro no ha desaparecido y La Marquesita tiene que esconderse en la buhardilla – taller de costura – de Paloma. Deshecho el equivoco conspiración-infidelidad, Luis se refugia en el taller. Todos se preparan para huir de Madrid disfrazados de majos y majas montados en la tartana, fingiendo con el canto un viaje de placer, no obstante, los guardias walonas están al acecho y los descubren….
“El barberillo de Lavapiés” consiguió unir al afamado compositor Asenjo Barbieri (1823 – 1894) con el dramaturgo y novelista Luis Mariano de Larra (1830 – 1901). El resultado fue una partitura brillante y un libreto apasionado, bien estructurado y con buena chispa de ingenio. El estreno fue en el Teatro de la Zarzuela en 1874 con gran éxito, y a partir de entonces es un título que no falta en las compañías de repertorio, repitiendo siempre el éxito. Por otro lado, no es fácil su representación pues pertenece a la llamada zarzuela grande, la cual exige coros, variedad de tesituras – soprano, mezzosoprano, 2 tenores, barítono, bajo –, grupos de baile, una generosa orquesta sinfónica y diversos espacios escénicos.
El libreto se posiciona en un intento de unir dos estilos que se encontraron a finales del siglo XIX: la zarzuela grande y el sainete de gran éxito a través de género chico. El barberillo participa de esas dos tendencias. Tiene toda la pretensión de la zarzuela grande, vincular la historia argumental a la intriga política y salpicarla de elementos saineteros casticistas.
RECUPERAR LA TONADILLA ESCÉNICA DEL S. XVIII
A nivel musical Barbieri recupera la tonadilla escénica de finales del s. XVIII, la cual fue una marca Barbieri desde sus primeras composiciones, pero aquí la estiliza. La partitura contiene 16 números musicales que se reparten entre la pareja popular Lamparilla (tenor) y Paloma (mezzosoprano), y el mundo aristocrático de La Marquesita (soprano), Don Luis de Haro (tenor) y Don Juan (barítono). Lamparilla-Paloma se expresan musicalmente a través de seguidillas, jotas, tiranas y caleseras. La Marquesita, Don Luis y Don Juan prefieren el lenguaje italianizante, tras el cual se vislumbra el vals, el minueto o el rigodón. Amén de todo esto, los coros son un puntal importante y reiterativo. Entre las piezas más emblemáticas de la partitura están la «Canción de Paloma», la «Canción de Lamparilla» y la «Jota de los estudiantes». Cabe resaltar el bolero de Paloma y La Marquesita, el cual une pueblo y aristocracia a nivel musical y escénico.
A nivel vocal la partitura es muy exigente, así como rompe los cánones tradicionales de las parejas de enamorados: los personajes serios y los cómicos. Los primeros eran interpretados por los calificados como tiple y tenor; para los segundos se escribía una tesitura de menor exigencia vocal, y se les denominaba tiple cómica y tenor cómico. En la partitura original no hay esta distinción, sino que se habla de dos tiples y dos tenores con tesituras similares en cuanto a la exigencia vocal. A lo largo de la historia de la zarzuela las dos tiples han evolucionado. Paloma ha pasado a ser mezzosoprano o soprano dramática, y La Marquesita se ha llevado hacia la soprano ligera.
Esta zarzuela se ha considerado como la representante del casticismo madrileño y de la manolería, no solamente por su composición musical y argumental, sino porque hay referencias a barrios La Paloma, Toledo, Avemaría, la Fe e Iglesia de San Lorenzo, sedes de muchos ambientes del género chico. Otro elemento por el que fascina la obra es por su vestuario de majos y majas que nos trasladan a los tapices de Goya. En:
https://madridteatro.net/el-barberillo-de-lavapies-drao-tll/